DE MEDIO ORIENTE.(1991-1999)
Un cambio drástico en la política económica que llevará a un duro ajuste, la privatización de las empresas estatales y un firme anclaje en la política de libre mercado cambiará la orientación ideológica del gobierno y dejará de lado las consignas que habían llevado a Menem a la presidencia: salariazo, revolución productiva, solidaridad con la América Morena, etc.
Argentina privilegiará sus relaciones con Estados Unidos y se ubicará en muchas cuestiones en un alineamiento relativo con Estados Unidos, que su ministro de Relaciones Exteriores, Di Tella, sintetizará gráficamente en la ya famosa consigna de “relaciones carnales” con la potencia del norte.
Pero el cambio implementado será presentado como un cambio de alianzas hacia Occidente que venía a terminar con el aislacionismo y los enfrentamientos estériles. Más que alineamiento explícito con Estados Unidos se admite integrar la alianza occidental como grupo de referencia que signifique una nueva ubicación argentina en el mundo.
También se aclara que esta participación argentina en el grupo de los países confiables, como es calificado, implicará una inserción en el nuevo orden internacional que privilegie las relaciones comerciales por sobre supuestas afinidades ideológicas o solidaridades sin sentido práctico.
Como primera medida, Argentina abandona el Movimiento de No Alineados en 1991 y con ello la histórica Tercera Posición del peronismo. El canciller Di Tella lo confirmará expresamente con las palabras: “...la finalización de la Guerra Fría y la
fundación de un nuevo orden internacional han quitado sentido al concepto mismo de no alineación” 202
Los votos de los países no alineados, tan buscados en otra época ya que por su número resultaban cruciales al momento de decidir en temas fundamentales de nuestra agenda de política exterior, (caso Malvinas,p.e.) serán ahora devaluados y descartados en algunos casos, en aras de los votos calificados de los votos occidentales, pocos pero buenos, atendiendo a la opinión particular del canciller Di Tella.203. “Si la Argentina es un país confiable a nivel internacional, esto yo creo que tiene mucho más peso que el número de votos más o menos que se consiga agregando votos de países de esa naturaleza. A mí me interesan los votos, particularmente, de los países que tienen importancia económica, política y que tienen peso internacional y que además ocurre que tienen puntos de vista que son muy análogos a los nuestros”.
Las relaciones con Medio Oriente sufrirán un cambio importante tanto como toda la política exterior argentina ya que se verán a través del prisma de las relaciones con Estados Unidos y los países occidentales y subordinada a ella. Evidentemente siempre la relación con Estados Unidos fue más importante para Argentina que la mantenida con Medio Oriente pero en este caso aparecía condicionada a la variable Argentina-Estados Unidos. Anteriormente, hasta el cambio operado por Menem, cuando el principio de equidistancia era el dominante, las relaciones con Medio Oriente guardaban un cierto grado de autonomía.
Cabe reconocer que la Cancillería mantendrá un grado de coherencia alto dentro de su esquema. Si se compara con otras etapas de las relaciones exteriores de Argentina podríamos decir que se buscó y obtuvo un alto grado de homogeneidad en este nuevo trazado de nuestras relaciones internacionales. Si comparamos con el extremo de la política
202
Di T ell a, G ui do. Naci ones U ni da s, 1991, v éase Cl arí n 2 4/ 09/ 91
203
Di T ell a, G ui do. Pal abras de ci erre. En: La p olí t ica ext er ior arg ent i na en e l nuevo or den mu ndi al. Edi ci ón prep arad a por Robert o R u ssel l . Fl acso (F acul t ad Lat i noam eri cana de Ci enci a s Soci al es) y G ru po Edi t ori al Lat i noam eri cano, Bueno s Ai re s, 199 2, pp. 267 y 2 68
exterior de la última etapa de la dictadura militar, llena de contradicciones ideológicas y políticas, observaríamos que la administración Menem se ubica en el polo opuesto: coherencia ideológica y efectividad práctica.
Cabría preguntarse si las relaciones exteriores se guiaron por el principio de respice pollum, orientarse hacia el polo, que hiciera famosa a Colombia a principios de siglo,
cuando ese país sudamericano seguía a Estados Unidos puntualmente en cada votación y era tomada como por descontado, sin prestársele atención a su obediente alineamiento. Su búsqueda de premio por una lealtad inclaudicable nunca fue correspondida.
En el caso de Argentina, se pensaba que coincidiendo y alineándose con Estados Unidos en casi todos los items de política exterior se obtendrían grandes beneficios, sobre todo económicos. Sin embargo, la política de privatizaciones y las relaciones comerciales argentina muestran que Europa continuó siendo el destino principal de nuestras exportaciones. En realidad, la política exterior exhibía una ideologización desacompasada en gran parte del discurso de los decisores políticos que la implementaban`.204
Se sobreentendía la vinculación de cuestiones: lo que se coincidiera en el campo político, incluso sobredimensionando la adhesión ciega aún donde no se la requiriera, podría cobrarse en el terreno económico. Se ofrecía ser mediador en el conflicto del Medio Oriente, se enviaban naves al Golfo y se pretendía estar entre los países que ganaran los contratos de la reconstrucción de Kuwait.205
Desde ya estos, cambios se centraban en el principio de que el interés nacional está basado en el interés económico y que resultaba funcional a un país menor como la Argentina, sin posibilidad real de modificación de las líneas impuestas por las grandes potencias, adaptarse a esa realidad.
204
Di T ell a, G ui do. En: Russel l , Robert o, edi t or. Pérez Ll ana, Carl o s. “Nueva agen da i nt ernac ion al y po lí t ica ext er ior arg en t ina. Ci t ando a Di T el l a: “.. . Las rel aci one s ex t eri ores e st án ori e nt ada s e n f unci ón de nue st ra p ercepci ó n de l o que son l o s i nt ere se s n aci onal e s, y deci di m os l os i nt ere se s naci on al es
bá si cam ent e en t érm i nos económ i cos. . . ”p. 94
205
Existía un gran convencimiento de que la “novedosa” definición ideológica pro- occidental generaría una confiabilidad que se trasladaría al campo de las inversiones extranjeras directas.206
En verdad, no era tan novedosa porque ya había sido probada en varias etapas de las dictaduras militares (con resultados muy cuestionables, si se piensa en Galtieri y Malvinas) y tampoco se prestó atención a la realidad de que una identificación ideológica y política no implicaba directamente cobrarla en la ventanilla económica.
Desde una perspectiva latinoamericana tampoco se explicaba el giro argentino. Otros países de la región eran señalados como modelos por Estados Unidos y no mantenían ese grado de seguidismo que impulsaba la Argentina de Menem. Chile, Brasil y México, por caso. Chile es citado muchas veces por las autoridades norteamericanas como un modelo económico a imitar y se lo ubica prioritariamente en una futura incorporación al TLC ó NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). Pero al mismo tiempo, el gobierno democrático chileno se reincorpora a los No Alineados y no es condenado por Estados Unidos por esa medida. Brasil ha sido nominado como cabeza de América Latina innumerables veces y posible candidato a ocupar un asiento en un hipotético reordenamiento del Consejo de Seguridad sin modificar la autonomía que caracteriza a Itamaraty.207 Mexico, por su parte, siempre se ha jactado de mantener una política
independiente a la sombra del coloso norteamericano.
También se mostrará empeño en acuñar nuevos conceptos que buscan imponerse como verdades consagradas: “Primer Mundo” (referencia a las más importantes naciones del Occidente capitalista y en el cual Argentina pretende incluirse), “Argentina forma parte entre los primeros países del concierto de las Naciones del mundo” (grupo de países dentro de los cuales Argentina, se supone, sobresale), “La Gran Transformación Argentina” (eufemismo por fuerte ajuste neoliberal) , etc.
206
de l a T orre, Enri que. Com ent ari os. En: Ru ssel l , Robert o, edi t or. O p. ci t. , p. 163
207
Borón, At i li o. T ransf orm aci ones del si st em a i nt ernaci onal . En: Russel l , Robert o, e di t or. O p. ci t . , p. 130
Entonces, si el objetivo principal es insertar a Argentina firmemente en el campo hegemonizado por Estados Unidos, aparece como lógico que esto conlleve la revisión de la política hacia con Medio Oriente en clave pro-occidental.
Por eso se dará una concatenación lógica: si quiero granjearme la amistad eterna de Estados Unidos debo aparecer también como agradable frente a Gran Bretaña, el más firme aliado de Estados Unidos dentro del G-7 y la OTAN; y por lo tanto, debo desactivar Malvinas como causa nacional. Y si desactivo Malvinas ya no me va a interesar el voto favorable de los tercermundistas que apoyan causas anticolonialistas. ¿Para qué me sirviría el voto árabe, entonces?208Y además, el camino más corto a Washington pasa por Tel Aviv y a través de la comunidad judía norteamericana, por lo cual es importante incrementar las excelentes relaciones con Israel en lo bilateral y modificar parcialmente la equidistancia en lo multilateral del Conflicto Arabe-Israelí, cambiando hacia una tendencia más pro- occidental, pro-israelí.