Tres casos paradigmáticos son útiles para mostrar la implementación del principio de equidistancia en la política exterior argentina hacia Medio Oriente durante el gobierno de Juan Domingo Perón: la venta de armas a países del Medio Oriente, el primer acuerdo comercial firmado con Israel y el tema del establecimiento de relaciones diplomáticas con Jordania.128 126 I bi d. , p. 116 127 T sur, Jacob. O p. ci t . , p. 65 128
A pesar de las prohibiciones existentes al momento del tratamiento de la Cuestión de Palestina (embargo ONU, supervisión de las grandes potencias) respecto de su posibilidad para adquirir armamentos, tanto árabes como israelíes trataron de equiparse en varios países, entre ellos Argentina. Funcionarios libaneses, sirios, egipcios y sauditas buscaron adquirir armas de diverso tipo a nuestro país. En todos los casos la Argentina oficial no hizo lugar a esos pedidos e instruyó expresamente a sus diplomáticos en la región para que no hicieran tratativas de esa naturaleza y mucho menos que éstas ¡trascendieran a la luz pública!129. Para muchos esta postura de bajo perfil y no involucramiento en conflictos lejanos también procuraba evitar problemas con Estados Unidos y Gran Bretaña.
130 No obstante, algún armamento menor llegó finalmente tanto al Líbano como a Israel
pero aparentemente sin el conocimiento ó el visto bueno de las autoridades argentinas. En el caso de Israel parecen haber sido proveedores privados los que vendieron algunas armas provenientes de Argentina pero probablemente en una operación triangular. El gobierno, formalmente, pretendía mantener la equidistancia.131
El primer acuerdo comercial argentino-israelí también se inscribe dentro de estas mismas características. Firmado en abril de 1950, contenía cláusulas muy convenientes para Israel, entre ellas la posibilidad de recurrir a fondos generados en la Argentina para pagar parte de sus compras. Esto claramente apuntaba a la movilización de la colectividad judía local, lo que mostraba claramente el reconocimiento que le daba el gobierno argentino a la vinculación directa de los judíos de nuestro país con el Estado de Israel, aspiración cara
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Kl i ch, I gnaci o. Arms f or t he Middle East and Argent in a’s ef f ort s at a Bal ance d Approac h t o t he Arab W orld a nd Israe l. En: Dipl omacy & St at ecraf t. Vol um e 7, Nov em ber 1996, Num ber 3. F rank Cass, L on don. El j ef e de l a Div i si ón Europa O ri ent al y Cercano O ri ent e, Jorge G ast ón Bl anco Vi l l alt a, ex presarí a ant e l a con sul t a de un di pl om át i co de l a regi ón de Medi o O ri ent e: ”. . . no debe v ender se m at eri al de guerra a l o s paí se s ár abe s o a I srael en ni ngún ca so y ni si qui era debe h abl ar se al re spect o. . . ” porque de dar se al gún t i po de ne goci aci ón al respect o y hac erl a públ i ca t endrí a seri a s con sec uenci a s pa ra l as rel aci on e s argent i na s. . . ”no sól o con l o s paí se s d el Cerc ano O ri ent e si no t am bi én con l as pot enci a s occi dent al e s, E st ado s U ni do s y G ran Bret aña ”. T raducci ón pro pi a. , p. 712
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Rei n, Raanan. O p. ci t . , p. 212
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al sionismo. Lo mismo no sucedía con otras colectividades y sus “Madres Patrias”: italianos y españoles, por ejemplo, hallaban dificultades para enviar remesas a sus países originarios. Estas facilidades permitirán a Israel conseguir precios inferiores a los del mercado internacional en el caso de las carnes argentinas. El acuerdo comercial será extendido en 1953 y 1954 y en 1955 se firmará un nuevo protocolo comercial y financiero.132
Pero casi idénticas condiciones ventajosas obtendría El Líbano en un Acuerdo de Comercio y Cooperación Económica firmado en abril de 1955 entre el entonces canciller Jerónimo Remorino y el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario libanés Chehade Ghossein. Anteriormente, en diciembre de 1950, se había firmado en Buenos Aires un Acuerdo Cultural entre ambos países que reafirmaba sus excelentes relaciones y la voluntad argentina de estrechar lazos con ese país árabe. Asimismo, Argentina había obsequiado al Líbano con un embarque de granos, como también se habían realizado donaciones de la Fundación Eva Perón a los refugiados palestinos, via aportes a la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency) y a la misma Israel.
O sea que Argentina contribuía ¡tanto a las máximas aspiraciones sionistas al entregar alimentos y ropas para los inmigrantes judíos a Israel como a las víctimas árabes del mismo estado israelí!133
Es decir que el gobierno argentino se ocupaba particularmente de equilibrar cualquier gesto o acción que pudiera ser interpretado como un desnivel en el proclamado trato igualitario hacia los protagonistas principales del conflicto árabe-israelí, la equidistancia.
Tampoco se dejó tentar el gobierno argentino para utilizar a Israel ó al Líbano como bases y centros de distribución exclusivos para el comercio de la región, ya que había habido proposiciones de los lados con ese propósito. Las gestiones de los diplomáticos
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Kl i ch, I gnaci o. O p. ci t . 1997. , p. 124
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locales en favor de uno u otro centro habían sido importantes, como así también las advertencias de algunos por adoptar medidas que pudieran alienar la adhesión de uno de los contendientes. Pero la Cancillería argentina siempre señalaba la necesidad perentoria de sopesar cuidadosamente y retribuir compensatoriamente con posterioridad de darse un desnivel. Así lo veían, por otra parte, los propios países mesorientales involucrados.134 La firma del acuerdo comercial con Israel no significó medidas retaliatorias por parte de Siria, por ejemplo, ya que el gobierno sirio condecoró a Perón e impuso el nombre de “Argentina” a una calle de su capital, poco después de esa determinación argentina.
Antes de la instalación de Perón como presidente electo en junio de 1946 Argentina ya mantenía relaciones formales con El Líbano, Siria, Arabia Saudita e Irak. Durante su gobierno, se reconocería a Egipto (en junio de 1947, seis meses antes de la partición de Palestina), a Israel (1949) y finalmente a Jordania (1954). El caso de este último resulta interesante porque la dilación en concretar relaciones con Amman aparece ligada a la cautela argentina por no generar problemas con el grueso de los países árabes que miraban con desconfianza al régimen hashemita por su ligazón con Gran Bretaña y principalmente con Israel.135 Recuérdese que la anexión declarada por Jordania de la Margen Occidental solamente fue reconocida por Gran Bretaña y Pakistán.
Ya hemos expresado el interés argentino por el bloque árabe pero también debe remarcarse la reciprocidad por alcanzar legitimidad internacional que albergaban varios países árabes, en momentos que bregaban por su afirmación nacional.
El gobierno debió convencer tanto al embajador argentino en Israel, Pablo Manguel, como a nuestro representante en Siria, Adolfo Campodónico, la inconveniencia de extender sus respectivas jurisdicciones a Jordania. Un memorandum interno del Departamento de Política del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto recordaba a los diplomáticos sobre las líneas directrices del gobierno a tenerse en cuenta, esto es, mantener las mejores
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I bi d, p. 138
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Kl i ch, I gnaci o, T ow ards an Arab-Lat in-Amer i can bloc ? T he G enes is of Argent in e-Mid dl e East Relat ions: Jord an, 19 4 5-195 4, p. 3
relaciones tanto con Israel como con los países árabes. 136 Esto significaba no arriesgar la
buena voluntad de la mayoría de los países de la Liga Arabe que desconfiaban del monarca de Jordania.
Por ello Argentina decidió posponer el establecimiento de relaciones con Amman para una mejor oportunidad. Fiel al gradualismo que acompañaba al principio de equidistancia, las condiciones parecieron mejores recién en 1954, cuando la idea de una paz por separado con Israel ya no constituía una posibilidad ni tampoco las aspiraciones que acariciaba el rey Abdala para la creación de una “Gran Siria”, idea que lo separaba de los otros países árabes. Entre otras cosas, además, porque el soberano hashemita sería asesinado por un palestino en la mezquita jerosolimitana de Al Aksa en 1951.
Tampoco las aprehensiones del Vaticano por la anexión jordana de Jerusalén ni su oposición a un posible rol argentino como protector del Santo Sepulcro fueron de gran consideración para un Perón que se veía duramente cuestionado por la iglesia católica local hacia el final de su segundo período gubernamental.
Primaron entonces todas estas consideraciones para la postergación de entablar relaciones oficiales con Jordania, de las cuales se percibe claramente la búsqueda de equilibrio entre los protagonistas principales del conflicto árabe-israelí como fundamentales.
Otras pruebas de la política equidistante se reflejaban en la libre colecta de fondos de ambas colectividades en nuestro país, en el mismo caluroso y distinguido recibimiento a personalidades israelíes y árabes de visita en Argentina, la elevación casi simultánea del status diplomático a las representaciones de Israel y Líbano, la misión del senador Diego Luis Molinari a los países musulmanes y luego su visita oficial a Israel en 1950, etc.
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En todas ellas hubo un deliberado intento de no perder el apoyo de uno de los dos factores intervinientes y que tampoco se provocara la desaveniencia de una u otra de las grandes potencias con respecto a sus políticas en el área. 137
Por lo pronto, las excelentes relaciones mantenidas con Israel durante el gobierno de Perón, si bien equiparables con las desarrolladas con las naciones árabes, deberían servir por lo menos para despejar las acusaciones de antisemita que se le endilgaron oportunamente al gobernante argentino. De otro modo no podrían compadecerse con su política de buena disposición para con la colectividad judía argentina y con el Estado de Israel.138
La propia prensa peronista trataba de mostrar equilibrio y consideración hacia ambas comunidades en cuanto había referencia a una de ellas. Incluso en la propaganda oficialista referida a temas extra-regionales. Cuando la revista “Mundo Peronista” exageraba en cuanto al interés y a la importancia que daban en Israel a la figura y la obra de Perón y el peronismo, también lo hacían en relación con los países árabes. Siempre aparecía la acción reparadora y gradual hacia la equidistancia en todo lo referente a judíos y árabes.139
CAPITULO 8: EL RECONOCIMIENTO ARGENTINO AL ESTADO DE ISRAEL: