Toda sociedad alienta ciertos comportamientos y prohíbe otros punitivamente. Por lo tanto, a pesar de que las culturas no fueron diseñadas científicamente, actúan de manera similar a una computadora programada para conseguir
9 Archivos Galácticos: la renta era un tributo pagado por los usuarios “no propietarios” de la tierra a los “propietarios” no usuarios. Los “propietarios”, conocidos como los dueños de la tierra, o terratenientes, originalmente eran parientes del macho alfa o rey (ver Nomis de Noom “Desde la Pandilla de Babuinos Recolectores hasta la Consciencia”), pero entre los pueblos más bárbaros, como el de Uniestado al momento de este relato, cualquier persona con suficiente “dinero” podía comprar una tierra y convertirse en “terrateniente”.
resultados específicos. Uno puede mirar la estructura cultural y predecir: esta tendrá una tasa elevada de asesinatos, esta otra tendrá muchos esquizofrénicos, esta se quedará en la edad de piedra a menos que sea intervenida, y esta otra viajará a las estrellas.
- Marilyn Chambers, Neuroantropología
Benny “Huevos” Benedict nunca llegó a su casa la noche de la fiesta en lo de Epiceno Wildeblood. En la esquina de Lexington y la Veintitrés, Benny fue golpeado con un pesado caño de plomo que aplastó su cráneo, provocándole la muerte. El caño no cayó por accidente; fue esgrimido deliberadamente por un hombre llamado Francesco “Pablo” Gómez. Pablo no odiaba a Benny, ni tenía ningún sentimiento personal en contra de él en absoluto, y no sonrió sádicamente. Pablo golpeó a Benny con el caño porque Benny iba bien vestido y probablemente tuviera dinero en los bolsillos. Mientras Benny agonizaba, Pablo lo arrastró hasta un callejón y revisó sus bolsillos, descubriendo para su deleite que su suposición había sido correcta, ya que Benny llevaba más de $50; $52, para ser exactos. Benny murió mientras Pablo revolvía su billetera.
Para Pablo, $52 era un montón de dinero. Volvió a casa tarareando alegremente.
Así eran las cosas en Uniestado durante la cúspide de la Revolución de las Bajas Expectativas.
PISTAS
Toda cuerda que tiene una punta, tiene otra al otro extremo.
- Primer descubrimiento fundamental de Fingale
Clem Cotex había estado husmeando en el zoológico del Lincoln Park durante varios días y estaba más desconcertado que nunca. Los hechos eran innegables: en efecto, el zoológico había adquirido 200 gorilas en la década anterior y sólo dos de ellos estaban en exhibición; faltaban 198. Cualquier tipo de pregunta casual a los encargados del sector de los primates producía de inmediato respuestas vagas aunque bien ensayadas. Todos eran parte del encubrimiento. El público estaba siendo protegido contra todo conocimiento de lo inexplicable, lo extraño y lo surrealista. Todos eran parte de la usual farsa gubernamental de que todo asunto humano era manejado racionalmente por expertos que sabían qué era lo que en realidad estaba sucediendo. Temían que si la gente descubría que los poderosos estaban tan confundidos por este universo inexplicable como los que no estaban al poder, toda la charada colapsaría.
No había ningún Agujero Negro en el zoo; Cotex estaba seguro de ello. Las condiciones gravitacionales eran normales. Los gorilas no estaban cayendo a través de un radio de Schwartzchild hacia el universo de al lado o cualquier otra cosa tan tenebrosa como esa. Simplemente se estaban teletransportando a otro sitio… tal vez de vuelta a su terruño en África. Aunque, considerando la imprevisibilidad de las corrientes teletransportativas, como las documentadas por Charles Fort – quien registró casos de serpientes aterrizando en Memphis, Tennessee, y cocos en Worcester, Inglaterra – los gorilas podrían reaparecer realmente en cualquier lugar.
Ya que cualquier cosa podía ser una pista para ese oscuro enigma, Clem copió cuidadosamente todos los graffitis del baño de hombres del sector de primates. Era un típico revoltijo de disparates y señales ambiguas: “Π Stone Negro Manda”, “Para una buena mamada, llamar al 555-1717 y preguntar por el Padre James Flanagan”, “¡Ayude a prevenir la catástrofe de Von Neumann!”, “Armen a los Desempleados”, “Liberen a nuestros hermanos y hermanas cuadrúpedas. El zoológico es el paraíso de los niños y el infierno de los animales”, “Salven a las ballenas, arponeen una Honda”, “Fuera los terratenientes”, “Erradiquemos el tamañismo”
Probablemente haya una señal importante aquí, y no soy lo suficientemente imaginativo como para verla, pensó Cotex malhumorado.
Dios bendiga América.
EL ALTRUISTA
Dios bendiga América.
-Últimas palabras de G. I. Gurdjieff
Todos los asistentes a la fiesta de Wildeblood se sintieron obligados a concurrir al funeral de Benedict, a pesar de que ninguno de ellos estaba de acuerdo. Benny había sido uno de los escritores más graciosos de su época, al menos en la prensa diaria, y hubiera sido apropiado despedirlo proyectando alguna película de Laurel y Hardy o alguna otra cosa más acorde a su métier. El decoro primate lo impidió. Lo enterraron con una ceremonia “religiosa” tonta y deprimente.
“Yo soy la Resurrección y la Vida” entonó un primate con el cuello de la camisa al revés. Nadie sabía qué carajo significaba aquello, si es que significaba algo, pero todos intentaron sentirse bien cuando lo escucharon.
Mientras Benny era enterrado, un limpiavidrios trabajaba en el decimoséptimo piso del edificio del trust Morgan Guaranty, en el 23 de Wall Street. Era un experto lector de labios y conocía más secretos de Wall Street que nadie, excluyendo a los Illuminati. De hecho, la segunda razón por la que se había dedicado a limpiar vidrios era para trabajar en el distrito de Wall Street y recoger información útil.
La razón principal por la que había tomado aquel trabajo habría sido más pasmosa para la Morgan Guaranty si la hubieran conocido. El limpiavidrios era miembro de Pureza de Esencia (POE) y ya se las había arreglado para colocar 333 bombas nucleares caseras en cornisas tan altas que solamente las palomas podrían verlas.
Todas habían sido preparadas para explotar a la señal de la computadora del POE – otro artilugio casero, pero asombrosamente eficiente. El POE estaba repleto de graduados en ciencias que habían abandonado sus carreras horrorizados y asqueados por el uso que se le estaba dando a la ciencia en su universo. A esta altura el POE había minado veintiocho ciudades norteamericanas. El limpiavidrios esperaba que, si la situación empeoraba, el POE no tuviera que hacer volar a más que una de esas ciudades. Él era un altruista, al igual que todo el mundo en Pureza de Esencia.