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2.3. Paz y violencia

2.3.4. Violencia estructural

2.3.5.1. La guerra

De acuerdo con Fisas (1998: 45) “la violencia tiene un carácter instrumental que tiene su mayor aplicación en las guerras”. Es de esta forma que las armas se vuelven instrumentos que se utilizan como medio, incluso para “hacer las paces”, como venimos diciendo desde el inicio, esto tiene sentido desde que la paz se visualizó como subordinada a la guerra

La guerra se ha considerado una aventura interesante, instrumento útil y procedimiento legítimo y apropiado, característica de nuestra existencia, de la condición humana, para la cual hemos de estar preparados. No obstante, es una invención social asentada en nuestro pensamiento, un fenómeno específicamente humano que no se encuentra en los demás animales, y que como fenómeno social no tiene un carácter ineluctable y es evitable. De hecho, la polemiología9 la estudia

como una enfermedad, con la posibilidad de tratamiento preventivo y remedio. Anteriormente se abordó el estudio del conflicto, la guerra es, de hecho, una manera de transformar el conflicto, en la cual interactúan factores belígenos, por lo que es una regulación que se caracteriza por hacerlo mediante el uso de la violencia a gran escala. La guerra es entendida como: "a lethal conflict among organized, armed and

opposed social groups –is a cross-cultural universal and presents an ending puzzle in world politics"10 (Gioffo-Revilla, 1996). Entonces, son actos en los que

predominan la irracionalidad y la destrucción, y a pesar de ello, suelen actuar como un elemento “agrupador” y reunificador de elementos (sociales) con tendencia a separarse.

LORANOW11 define a la guerra como:

A war (a "war event") is an occurrence of purposive and lethal violence among two or more social groups pursuing conflicting political goals that results in fatalities, with at least one belligerent group organized under the command of authoritative leadership"12 (Gioffo-Revilla, 1996: 8)

Se ha convertido en “una institución cultural y como tal, tiene periodos en los que se da y periodos en los que no se da” (Tortosa, 2001: 25). Además también se encuentra dentro de la lógica del sistema mundial capitalista, esto es: si se fabrica un producto (industria armamentística), es para usarse. Ello implica que tiene un papel importante en el sector económico y social; de hecho, las crisis económicas se resolvían en conflictos armados a escala mundial.

También tiene que ver con la escalada política, como una cuestión de hegemonía, dado que el incremento en los gastos militares para las naciones es el resultado de su buena economía además de la mejora en su tecnología militar. Entonces el incremento de la escalada armamentística a nivel mundial es una de las consecuencias de las guerrras.

10 “Un conflicto letal entre grupos sociales organizados, armados y opuestos. Es universal e

intercultural y se presenta como un rompecabezan dentro de la política mundial.

11 El Long Range Analysis of War (LORANOW) es un proyecto fundado por la Universidad de

Colorado, la Fundación para la Resolución del Conflicto de William y Flora Hewlett, y otras. Es una investigación para conocer los orígenes y antecedentes de la guerra y su evolución política.

12 “Un guerra (un “conflcito bélico”) es una ocurrencia de violencia letal intencionada entre dos o más

grupos sociales que persiguen objetivos políticos conflictivos y que resultan en muertes, con al menos un grupo beligrante organizado bajo el mando de un liderazgo autoritario”.

Según Tortosa (2001: 81) los conflictos armados de acuerdo al motivo por el que se dan, son:

- Sobre el acceso a recursos. Se refiere al acceso a bienes y recursos - Al tipo de sistema o acceso al gobierno. Se trata de cambiar el sistema

mediante la toma de poder, para lo cual ocupan territorios que pretenden propios y, con la financiación del narcotráfico, defienden su derecho a la justicia.

- Sobre territorios. Este litigio se refiere a quién va a tener el derecho de mandar en tal o cual territorio. Usualmente estos son conflictos locales, originados localmente y (mal)gestionados localmente.

Para Fisas (1998) casi siempre detrás de la realización de una guerra hay un “deber moral”, lo que la dibuja como “justa” e inclusive como un “derecho” a ella en pro de la defensa de algún mal que se produce en inocentes indefensos. El deber moral se da con los siguientes criterios (Fisas, 1998):

1. Perseguir una causa justa

2. Intención real de vencer al mal, no esperar la gloria ni otras ganancias. 3. Debe seguir el criterio de proporcionalidad: 1) utilizar simplemente la fuerza

necesaria 2) no puede haber otra forma de enfrentarse al mal 3) expectativa razonable sobre producir más bien que mal.

4. Debe ser declarada por una autoridad política que ordene y controle el uso de la violencia.

De acuerdo con Tortosa (2001: 78-79) son cuatro las características generales de los conflictos actuales:

1. Conflictos armados intra-estatales, entre estados. Entre 1945 y 1968 los

conflictos internos eran menos que los internacionales, un cambio atribuible a la entrada de una fase de contracción en el ciclo económico mundial y al

cambio de coyuntura económica, sobre la cual se han dado los efectos violentógenos de determinadas políticas favorecidas.

2. Financiación. Se basa en la lógica del enemigo de mi enemigo es mi amigo. El dinero, equipo y asesores fluían de cada uno de los bloques hacia los “subversivos” del otro bloque antes que el enfrentamiento era político. Ahora que se volvió ideológico, se buscan nuevas fuentes de financiación como extorsión, secuestro, bandidaje y, por supuesto, acceso a materias primas (petróleo) o bienes de alta rentabilidad (diamantes) o de fuerte demanda (drogas) con los que pagar las armas, los equipos y asesores.

3. Terrorismo internacional. Este factor tiene que ver con los “nuevos ejércitos” de los países ricos, que son mucho más tecnificados y agresivos. Son ejércitos dentro del mismo Estado.

4. Privatización de la violencia legítima. Los Estados ricos cada vez confían más sus acciones violentas a ejércitos privados de cuyas actuaciones los gobiernos se pueden deslindar y quitar responsabilidad.

Otros factores para considerar en los conflictos armados (Tortosa, 2001: 84-85) son: 1. Antecedentes. Se trata de la raíz, inicio u origen del conflicto. Son

importantes, pero no son un buen instrumento para procurar superar la violencia.

2. Élites locales. En estos contextos se analizan los hábitos y papel de las élites, así como su apego al poder y tendencia al conservadurismo. De igual modo, como cada caso difiere uno de otro, se analizan las peculiaridades de cada país, de su historia y estructura social y política.

3. Presencia extranjera. Es casi imposible encontrar un conflicto intra-estatal sin ningún tipo de intervención extranjera ya sea política, económica o militar. Hay ciertos criterios de actuación que se deben de seguir durante la guerra (Fisas, 1998):

1. Principio de discriminación: no debe herirse a inocentes (no combatientes o civiles).

2. Ampliación del criterio de proporcionalidad como el principio de doble efecto: se ha de producir el mal suficiente para que triunfe el bien.

Así, para justificar la guerra,

“se mitifica la fuerza, se glorifica el sacrificio y la muerte (de los jóvenes, por supuesto, no de los planificadores), se acepta la obediencia ciega y se ponen en marcha mecanismos perfectamente conocidos para provocar fanatismos y deberes patrios, y suscitar un odio absoluto hacia el adversario, depositario ya de todos los males, hasta el extremo de negarle su condición de humano y así poder matarlo sin culpabilidad” (Fisas, 1998: 34).

La guerra moderna pone en juego la utilización institucionalizada de una parte de las características personales tales como la obediencia ciega o el idealismo, y por otra, aptitudes sociales tales como el lenguaje. Entre los rasgos comunes de los conflictos armados se encuentran (Tortosa, 2001: 85):

1. Conflictos con fronteras y bandos difusos. Sus diferencias están muy difuminadas

2. Guerra sucia. Episodios que van desde el terrorismo de Estado hasta las masacres generalizadas sin más propósito que amedrentar a la población abundan.

3. Víctimas civiles. Los más afectados son las mujeres y los niños.

4. Uso de la cultura como discriminador. Se utiliza a la cultura en tanto lengua, religión, raza, y de más características, para marcar una diferencia entre “nosotros” y “los otros”. Y se utiliza para legitimar, explicar y hasta gestionar un conflicto cuyas raíces son otras que ella.

5. Financiación. Es la forma en que se pagan las armas y municiones, para algunos resulta “rentable” mantener la confrontación de tal manera que se mantenga el acceso a otros recursos como pozos o minas.

6. Conflictos difíciles de resolver. Existen tantos actores, temas y ramificaciones del conflicto que es difícil buscar y hacer las paces.

Las guerras más duras son las que buscan la hegemonía dentro del sistema mundo porque

…no sólo se reduce a la mera constatación de las rivalidades entre superpotencias para decidir quién detenta la hegemonía, sino que se extiende a los cambios en la composición de lo que se puede llamar la elite del poder mundial o, (…) la composición del centro del sistema mundial (Tortosa, 2001: 89)

Prescindir de la guerra como método definitivamente es ir mucho más allá de la desmilitarización y el desarme. Se trata de actuar sí sobre las estructuras, pero también sobre los núcleos de subjetividad, como valores, creencias o temores, entendiendo que es una opción pero no un recurso inevitable, que únicamente existen en la medida en que se presente dentro del cuadro mental de las posibilidades. Aunque seamos el resultado o estemos influenciados por una cultura bélica, eso no es irreversible y, como seres humanos, tenemos el potencial y las posibilidades de cambiar la situación forjando una cultura de paz.