2.1. LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS
2.1.7. HÁBITOS ALIMENTARIOS
La formación de buenos hábitos alimentarios es un excelente instrumento para prevenir enfermedades y promover la salud en la población. La mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a nuestra dieta diaria y semanal.
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La alimentación está influenciada por factores socioeconómicos y culturales (componentes religiosos, psicológicos y pragmáticos). Es evidente que la disponibilidad, el coste y la caducidad de los alimentos han contribuido sobre los hábitos dietéticos de la población, y la elección final determinará el perfil de cada dieta.
Los cambios sociales que se han producido en nuestros países también han modificado las costumbres alimenticias. Entre éstos, podemos destacar el flujo migratorio del campo a la ciudad y una amplia difusión de las nuevas técnicas de producción y conservación de los alimentos, que amplían las posibilidades de consumo a zonas en las que antes no era posible. Hay que considerar también la influencia del marketing, la publicidad ejercida por las empresas agroalimentarias y de los medios de comunicación sobre los hábitos en la alimentación.
Una alimentación saludable requiere, en muchos casos, de una educación nutricional que debe promoverse desde la infancia, en el núcleo familiar ya que los hábitos adquiridos en esa etapa son fundamentales para una correcta alimentación en la adolescencia y una prevención de las enfermedades vinculadas a los trastornos alimenticios. Los efectos positivos o negativos de la alimentación tendrán repercusión, tarde o temprano, en la salud.
Estos factores evolucionan a lo largo de los años y constituyen la respuesta a los nuevos estilos de vida, a los nuevos productos a consumir, etc., relacionados muy directamente con el aumento de los recursos y con el contacto entre gentes de culturas alimentarias distintas.
El consumo de alimentos en occidente se caracteriza, cuantitativamente, por una ingesta excesiva de alimentos, superior, en términos generales, a aquella recomendada en cuanto a energía y nutrientes para el conjunto de la población y, cualitativamente, por un tipo de dieta rica en proteínas y grasas de origen animal.
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Una gran parte de la población mundial sufre las consecuencias de la malnutrición y la otra parte de población que está sobrealimentada sufre, a su vez enfermedades debidas al exceso de alimentos.
La evolución del comportamiento alimentario se ha producido como consecuencia de diferentes factores, como por ejemplo el paso de una economía de autoconsumo a una economía de mercado, el trabajo de la mujer fuera del hogar, los nuevos sistemas de organización familiar, etc.
La tradición, los mitos y los símbolos son determinantes de la comida de cada día, ya que intervienen en las preferencias y aversiones que manifiestan los individuos. Estos factores juegan un importante papel en las formas de preparación, distribución y servicio de alimentos.
La sociedad actual sufre una evolución notable en los hábitos alimentarios de los ciudadanos como consecuencia del impacto de los nuevos estilos de vida que han condicionado la organización familiar. Igualmente el desarrollo de nuevas tecnologías en el área agroalimentaria han puesto a disposición de los consumidores los denominados “alimentos servicio”, que son aquellos especialmente diseñados para facilitar la preparación y consumo de los mismos.
En la actualidad existe una gran preocupación por la salud y se reconoce a la alimentación adecuada como un instrumento de protección de la salud y prevención de enfermedades.
2.1.7.1.MALOS HÁBITOS ALIMENTARIOS EN LOS ESTUDIANTES
Todo cuanto se ha analizado hasta aquí es lo que se puede definir como buenos hábitos alimentarios, y constituyen aspectos positivos. Ahora corresponde para efectos del presente trabajo de investigación, definir lo que serían los malos hábitos alimenticios, pues es nuestra variable dependiente, lo cual hace imprescindible que lo analicemos para darnos cuenta a qué se refiere.
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En la sociedad moderna es cada vez más común que la gente descuide alimentarse correctamente, ya sea por la falta de tiempo, muchas veces “dedicado al trabajo”, o por ignorancia al no conocer qué tipo de alimentos aportan los nutrientes necesarios, o simplemente por comodidad, porque es más fácil comer “algo” al paso que dedicarse a preparar los alimentos tomando en cuenta su valor nutricional.
En escuelas y colegios es muy común observar que los niños y jóvenes consumen lo que se denomina comida chatarra, durante su recreo (con sus excepciones) se les ve consumiendo “colas” u otra clase de refrescos, papas fritas, hamburguesas, dulces y caramelos, “k-chitos” y “snacks” similares, etc. Tal cosa en primera instancia me ha llevado a pensar que los padres al dar dinero para la colación de sus hijos, no toman atención de lo que sus hijos comen cuando no están en casa. En edades escolares más tempranas, a su vez es común ver que los niños no llevan dinero sino más bien una lonchera en la que hay alguna clase de alimentos, y si bien es cierto en algunas de estas loncheras se puede observar frutas o algún otro alimento saludable, también hay aquellas que igualmente contienen comida chatarra, quizás porque es más sencillo pasar por alguna tienda comprando la colación del niño.
Lo recomendable sería que los estudiantes, en lugar de consumir tanta comida chatarra, empiece a consumir frutas, verduras, etc., en sus recreos; y en general que su dieta sea saludable, lo cual, permitirá no solo mejorar su calidad de vida, sino también limpiar su organismo de toxinas y otras sustancias nocivas. Además sería recomendable para que sus funciones vitales, entre ellas la actividad mental, sean óptimas, dando como resultado una importante mejoría en su rendimiento académico.
Ahora bien, tomando en cuenta todo lo anteriormente visto acerca de las porciones y los componentes de una dieta equilibrada y ésta como parte indispensable del mantenimiento de una buena salud, debemos señalar los que serían malos hábitos alimentarios de los estudiantes objeto del presente estudio, basados en la observación:
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- En primer lugar, varios estudiantes consumen de manera frecuente las llamadas “salchipapas”, y aunque en el bar del colegio también expenden “secos” se ha notado que éstos aún se encuentran lejos de poseer el balance nutricional en el contenido de los grupos de alimentos.
Ilustración No. 2.5
Fotografía tomada a estudiantes de la Unidad Educativa Técnica Vida Nueva durante su tiempo de recreo Tomada por: Santiago Ortiz
- Las bebidas gaseosas y otros refrescos también son consumidos de manera frecuente por los estudiantes durante los recreos y al salir de clases, este tipo de bebidas contienen una alta concentración de azúcar, que aunque proporciona energía al cuerpo, no le otorgan ninguna clase de nutriente, por el contrario, puesto que contiene colorantes, el mismo gas, y otro tipo de componentes como ciertos ácidos, afectan de forma negativa al organismo.
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Ilustración No. 2.6
Fotografía tomada a estudiantes de la Unidad Educativa Técnica Vida Nueva durante su tiempo de recreo Tomada por: Santiago Ortiz
- Caramelos, chicles, galletas, y otras golosinas también son consumidas con frecuencia por los estudiantes, añadiendo una carga de energía extra al cuerpo; mas sin ser una fuente de proteínas u otros nutrientes vitales. Varios de estos productos se comercializan indicando que contienen vitaminas y minerales, pero aunque sea cierto, se ha visto que por sí solos, las vitaminas y los minerales no constituyen nutrientes sino sustancias complementarias en el proceso de nutrición.
- Por último, se ha escuchado de algunos casos en que los estudiantes llegan al colegio sin haber desayunado adecuadamente.
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Ilustración No. 2.7
Fotografía tomada a estudiantes de la Unidad Educativa Técnica Vida Nueva durante su tiempo de recreo Tomada por: Santiago Ortiz