4. Marcos Referenciales
4.2 Marco Conceptual
4.2.2 Educación insumo para el desarrollo
4.2.2.1 Hacia un concepto de Educación
La educación por esencia es acción individual, familiar y social, se desarrolla en diferentes escenarios de la vida de un ser humano, desde su niñez hasta su muerte. El individuo recibe de la educación las herramientas necesarias para el desarrollo de su personalidad, y adquiere las competencias para desempeñarse en un mundo social. Como lo plantea Einstein (citado en Ríos, 2007)
No es suficiente enseñar a los hombres una especialidad. Con ello se convierten en algo así como máquinas utilizables, pero no en individuos válidos. Para ser un individuo válido el hombre debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar. Tiene que recibir un sentimiento vivo de lo bello y de lo moralmente bueno. En caso contrario se parece más a un perro bien amaestrado que a un ente armónicamente desarrollado. Debe aprender a comprender las motivaciones, ilusiones y penas de la gente para adquirir una actitud recta respecto a los individuos y a la sociedad. (…) La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como un regalo y no como una amarga obligación. (p. 311)
Este apartado resalta la importancia de reconocer las características del mundo natural y social, rescata la importancia de la emoción, de la exaltación de reconocer que el mundo se forja en la medida que se configuran las relaciones humanas. Los imaginarios y las ilusiones aparecen como los grandes motivadores para lograr tejido social, por ello, la educación no es más que la acción en la cual una persona logra el perfeccionamiento como ser humano y logra bienestar con este proceso.
Entonces, la aproximación a la educación es limitada, si no hablamos del proceso de enseñanza – aprendizaje. Reconociendo que la enseñanza es un proceso intencional y dirigido que exige de ambientes específicos. En tanto, que el aprendizaje es una decisión personal. En cualquiera de los dos, es necesario que se perciba como experiencia de formación humana.
Galeano-Martinez, Parra Moreno, & Chocontá Bejarano, (2018) también plantean que un proceso de enseñanza asertivo con el desarrollo humano supera la transmisión de conocimientos, se interesa por la dimensión noética del ser, sin omitir su dimensión ética, es decir, fortalece el intelecto con una perepctiva de proyección social y comunitaria. En consecuencia, instituciones como la familia, el estado, la escuela y la empresa son protagonistas, en ellos recae la
responsabilidad educativa, pero también son beneficiarios del proceso. Precisamente, la educación es respuesta a una sociedad cambiante, por ello exige nuevas estrategias, retos y procesos rigurosos.
En este sentido, la educación se encuentra en medio de la interacción individuo - sociedad, en consecuencia, individuo, educación y sociedad son inseparables. Cuando existen fallas en esta triada, el desarrollo se ve afectado. Es así, que la educación es eje articulador entre la sociedad y el individuo.
El niño, desde el mismo momento que nace, empieza a participar en un proceso formativo que forja su personalidad, la familia como el primer responsable y la sociedad como el gran campo de juego donde muestra lo adquirido y a su vez lo perfecciona, o en ocasiones lo deteriora. Al respecto Bueno (1961), menciona
La sociedad es la escuela para la vida, el receptáculo que concentra los elementos formativos, la arena donde se enfrentan los hombres en su despiadada lucha, la palestra en la cual se lanzan, las ideas, se consumen los éxitos y los fracasos. Sólo en la sociedad el hombre es realmente hombre y el que no haya atravesado por todas sus pruebas no habrá entendido lo que es la humanidad. Sólo quien haya sentido en carne propia sus satisfacciones y dolores, el encuentro de la solidaridad social junto al antagonismo, podrá decir que se ha educado, esto es, que se ha formado para la vida. (p. 5)
Por ello es fundamental formar seres humanos capaces de vivir en sociedad, con lo que implica, asumir retos y aprender de las dificultades. Vivir en sociedad educa para obtener mejores resultados, tanto personales como profesionales. Sedano (2006) aclara
En primer lugar, es imposible educar para esa adecuada inserción fuera de la sociedad aislando el individuo, es decir, si no se hace en la sociedad. A través de la educación social de cada ser humano en concreto, llegaremos también de hecho a la educación de la sociedad en su conjunto, es decir, a mejorar la salud social. Por último conviene reconocer que el agente fundamental de la educación resulta ser la sociedad misma, a través de influjos diversos, lo que nos lleva a la
conclusión de que la educación social viene sobre todo proporcionada por la sociedad misma que nos circunda. Sin embargo, concibe la educación social dando prioridad a educar para la
sociedad,es decir educar para una adecuada convivencia social. (p. 146)
Una adecuada convivencia social que respeta la otra persona, sus cualidades, diferencias, opiniones, habilidades y fortalezas, un aprender a vivir en comunidad, es finalidad primordial de una verdadera educación. Todo ello se complementa con una escuela que no se aleja de la
realidad, que desarrolla procesos educativos de calidad y que concuerda con lo que plantea Sedano (2006) una educación en la sociedad, de la sociedad y para la sociedad. Pero para poder educar, para la sociedad, para esa buena convivencia, para esa integración de hombre, escuela y sociedad se exige saber qué tipo de educación necesitamos o se está buscando. Si es una
educación con el objetivo de buscar un buen empleo o generar un verdadero proceso de formación en la cual el respeto, la responsabilidad y solidaridad son protagonistas.
Para dar respuesta a estos interrogantes existen múltiples propuestas, desde métodos tradicionales conductistas hasta métodos más liberales como el Montessori. Propuestas que en las dinámicas actuales son limitadas, por ello se reconoce que la tarea no es definir qué tipo de educación se exige, sino cuáles son las características de ese tipo de educación que son
Jara (2010) describe con precisión las características que el mundo actual le exige a la educación.
[…] un tipo de educación que nos permita a las personas construirnos como sujetos y actores con ciertas capacidades fundamentales. En primer lugar, la capacidad de romper con el orden social imperante que se nos impone como única posibilidad histórica. En segundo lugar la capacidad de cuestionar los estereotipos y patrones ideológicos y éticos vigentes como verdades absolutas (el individualismo, la competencia y el mercado como regulador de las relaciones humanas). En tercer lugar, la capacidad de aprender y desaprender permanentemente. La educación popular permite apropiarse de una capacidad de pensar. En cuarto lugar, la capacidad de imaginar y de crear nuevos espacios y relaciones entre los seres humanos en el hogar, la comunidad, el trabajo, el país y la capacidad de suscitar una disposición vital solidaria con el entorno social y medioambiental como afirmación cotidiana. Finalmente tal educación ofrece la capacidad de afirmarnos como personas autónomas pero no auto centradas, sino como seres que podemos superar el antagonismo entre el yo y el otro y desarrollar las potencialidades racionales, emocionales y espirituales como hombres y como mujeres. (p. 9)
Es así, como la educación nos brinda la capacidad de estar en permanente búsqueda del conocimiento, esa capacidad de pensar en el futuro personal y comunitario, en una permanente relación con el otro que resulte en procesos de desarrollo con la convivencia social como común denominador.
Una educación liberadora, en la que el individuo desarrolle todo su potencial y tome posición crítica frente a la desigualdad, la injusticia, la corrupción, la pobreza y otros problemas que afectan a las personas. Una educación que potencialice al ser humano, no solo en habilidades comunicativas, matemáticas, científicas, artísticas, sino que sea el mejor instrumento para la felicidad humana.