Este periodo estuvo caracterizado por la primacía que adquirió la tecnociencia, dada
su presencia en el establecimiento del complejo industrial militar y económico impuesto por
las dinámicas del capital y las transformaciones económicas, geopolíticas y socioculturales
del mundo moderno, así como de organismos multilaterales como la OCDE y la Unesco que
platearon y propusieron para América Latina y los países del Tercer Mundo la necesidad de
fomentar la ciencia y la tecnología como factor de desarrollo económico y social. Asimismo
Unidos, a la cabeza del presidente Franklin D. Roosevelt, de las recomendaciones
consignadas en el texto science the endless frontier en la cual se buscaba legitimar una amplia
gama de modelos de política científica y con ello el nacimiento de una nueva era de la ciencia
y de gobierno en la ciencia, como consecuencia de la experiencia de transformación de la
segunda Guerra Mundial, su gran victoria y su culminación tecnológica en la detonación de
las dos bombas nucleares sobre Japón.
Pasada la mitad del siglo XX para América Latina se dio una oleada de promoción de
la ciencia, el desarrollo y la tecnología. En 1963 se realizó la primera conferencia de las
Naciones Unidas sobre la Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo en beneficio
de los países menos desarrollados7, en el discurso confluyen y se crea el clima pro-ciencia en
el país bajo los modelos de la OCDE, los proyectos e iniciativas de la Unesco y el modelo de
la Organización de Estados Americanos (OEA) con sus proyectos regionales de ciencia y
tecnología.
En Colombia, la construcción del proyecto de desarrollo de ciencia y tecnología es
considerablemente nuevo, a diferencia de otras naciones desarrolladas, las cuales iniciaron
este tipo de actividad un largo periodo atrás.
En los países desarrollados hace más de doscientos años y en los cuales se ha
mantenido en los últimos cincuenta años se trabaja con la convicción de que la riqueza
de las naciones y su viabilidad se asocia cada vez más con la capacidad que tenga la
sociedad para crear, difundir y absorber los productos de la ciencia y la tecnología
(Salazar, 2013: 67)
Por lo que históricamente el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Colombia se
encuentran notablemente atrasada y a expensas de las instituciones internacionales y
transnacionales que en tanto inciden a los países en vía de desarrollo, pues la realización y
operacionalización de distintas políticas y medidas económicas se ve reflejada en los
objetivos y logros “alcanzados” trazados por cada uno.
Colombia, para inicios de 1960, contaba con una base considerable de proyectos y
grupos de investigación asociados a distintas universidades y academias científicas, así como
de institutos sectoriales de investigación y desarrollo tecnológico, los que, considera Salazar,
son “(creados) en la segunda mitad del siglo XIX como producto de la iniciativa de los
liberales radicales que gobernaban el país y creían en el poder de la ciencia y de la institución
pública para transformar la sociedad (…)” (Salazar, 2013, 69). Pero la relación que sostenían
éstas con el gobierno era nula y por tanto era poca la influencia en las decisiones y políticas
del gobierno en lo que refiere a tendencias al desarrollo de la ciencia y la investigación;
además que su financiamiento como la propuesta de sus objetos de estudio, objetivos y fines
se planteaban individualmente (para el caso de las universidades), respondiendo a las
particularidades y necesidades de cada grupo o institución académica.
En la década comprendida desde 1960 a 1970 se generaron en Colombia dos
situaciones importantes para el progreso económico y el desarrollo de la ciencia. La primera,
en 1830 que continuó por 60 años más hasta el fortalecimiento de la industria antioqueña,
que para la crisis de los años 30s y un par de décadas más se convertiría en el mayor auge
registrado, vio que lentamente se disminuía la participación obrera que conllevó poco tiempo
después a un debilitamiento sustancial de la producción que se manifestaría en 1970, año en
que se comenzó a reducir el crecimiento económico de la nación (Echavarria & Villamizar,
2013). Nuestro proceso de industrialización tuvo corta duración. La industria colombiana ha
disminuido su participación en el empleo total desde los sesenta y en la producción desde
mediados de los setenta del siglo XX. El fenómeno de desindustrialización se ha dado con
especial fuerza en la industria moderna.
La segunda situación importante para el progreso se realizó en el campo de la ciencia.
Para 1968, en Fusagasugá, se llevó a cabo el primer Seminario sobre Ciencia y Tecnología
para el desarrollo, lo cual le permitió al país hacer parte de las nuevas tendencias mundiales
en desarrollo y ciencia; este contó con la presencia de la Academia Nacional de Ciencia de
Estados Unidos, así como de agencias internacionales como la OEA y la Unesco y de los más
importantes profesionales del país encargados de conducirlo por la vía del desarrollo
científico. De este modo, el país comienza su avanzada científica siguiendo las
recomendaciones acordadas en tal seminario, comprometiéndose a fomentar y apoyar las
actividades científicas y tecnológicas en busca del desarrollo y avance de la nación,
creándose el Fondo Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales
“Francisco José de Caldas” (Colciencias), adscrito al MEN y del Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (CNCyT). Esto marcó el inicio de una de las principales novedades en
sentando los principios para la formulación de una política científica y tecnológica en
Colombia. Salazar, menciona al respecto de la creación de Colciencias que:
Colciencias, entidad pública para el fomento de las actividades de ciencia y tecnología
es el producto emergente de múltiples historias, factores concurrentes, actores y
circunstancias. La historia de la institución refleja por igual el devenir de la nación y
su institucionalidad. El trasegar de la institución está atado a los personajes que la
rodean y configuran, así como al contexto histórico y social en el que opera” (Salazar,
2013: 69)
Desde su creación hasta la actualidad, Colciencias ha vivido distintas modificaciones
causadas por los intereses, preocupaciones y necesidades nacionales y recomendaciones
internacionales, regulando, fomentando y creando así las condiciones para el desarrollo de la
ciencia y la tecnología en la sociedad colombiana, abarcando de este modo cada una de sus
regiones, destacados organismos empresariales y sociales que le apuestan al desarrollo como
modo de mejoramiento.
Colciencias fue creado en 1968 bajo el decreto 2869 como el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología y el Fondo Colombiano de Investigadores y Proyectos Especiales
“Francisco José de Caldas”. Luego que el Gobierno Nacional establece como conveniente la
creación de medios e instituciones que aseguren la adecuada orientación y guía en los asuntos
que conciernen al desarrollo de la ciencia, tecnología, investigación y su financiación,
aunque, opuesto a los objetivos y las pretensiones planteadas desde el estado, se encontraban
profesionales a los que se les encargó la tarea resultaba ser muy escaso. Al respecto, en una
entrevista dada por el capitán Alberto Ospina Toborda, realizada y citada por Salazar, a quien
se le encargó el primer presupuesto, comentó:
No había ninguna clase de recurso, ni físicos, ni humanos ni de plata. Estaba el
director. El ministro me asigno un presupuesto de 7 millones de pesos. Entonces el
problema era ¿con estos 7 millones qué se podía pagar y qué gente se podía conseguir?
Comencé a conseguir gente […] (Salazar, ed.: 77).
A pesar de su débil inicio, desde poco después de su creación, Colciencias ha sido
considerada (o por lo menos así parece ser) como la institución que regula, fomenta y crea
las condiciones para que las organizaciones del conocimiento como universidades, centros
de investigación y ciencia, además de las gubernamentales, fomenten y desarrollen la ciencia
en Colombia. A su vez, reúne bajo una sola institución la formulación y la implementación
de política, el financiamiento de las actividades de la ciencia, la tecnología y la innovación,
incluyendo proyectos de investigación o innovación, formación de alto nivel, divulgación de
la ciencia, diseño de sistemas de información especializada, entre otras
Colciencias, como institución adscrita al Ministerio de Departamento Nacional de
Planeación, reúne distintas funciones como la formulación de política y financiamiento de
las actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTI), así como proyectos de
investigación, divulgación de la ciencia a la comunidad académica, diseño de sistemas de
información por medio de las becas de maestría y doctorado que se ofertan, entre otras.
investigación, los programas de investigación, los planes CTI y el programa de jóvenes
investigadores, logrando de este modo formar un proceso de construcción y legitimidad de
las normas, posibilidades y alcances de la política pública para la ciencia en Colombia