Cuando hablamos de “hadra” nos referimos al acto voluntario y suprerogatorio en el que un grupo de fieles, cumpliendo con la instrucción Coránica: “Recordad a Allah de pie […]”, se agarran entre sí las manos formando un círculo cerrado. Una vez formado, todos se mueven al unísono hacia delante y hacia detrás, al mismo tiempo que juntos mencionan el Nombre de Grandiosidad: Allah.
De manera simultanea los recitadores presentes recitan versículos en los que se describen las realidades espirituales que integran el núcleo y esencia del Qurân y la bendita Sunna, sus enseñanzas, realidades y objetivos, así como los estados espirituales alcanzados por los Salihin ; haciendo que el corazón de los fieles presentes pase de la inconsciencia [ghafla ] a la consciencia [mârifa ], de la dureza a la
contemplación [mushahada]
El término Hadra significa: “Presencia”; nombre éste que especifica el objetivo detrás de dicho acto:
“Lograr que el corazón de la persona se desvincule de toda sugestión y apego a “lo otro” [todo lo que no es Allah]”. Cuando el creyente alcanza este estado, aunque sea de manera momentánea, no es poco
preciso afirmar que su corazón está realmente “presente” con Allah.
En relación a este código existencial [din], el objetivo detrás de esta práctica, es alcanzar una comprensión mental y emocional de su mismísima esencia [Tawhid] y alcanzar su mayor objetivo [Ihsan].
Tawhid
El Tawhid de la lengua es pronunciar la “kalima” [la ilaha il Allah].
El Tawhid del cuerpo: Someter las acciones que con él se llevan a cabo a la Sagrada Shariâ.
El Tawhid de la mente: Aceptar la absoluta transcendencia [tanzzih] de Allah Subhanahu wa Ta´âla. Frenando la imaginación y el intelecto cuando el ego les incita a intentar comprender la Esencia de Allah.
El Tawhid del corazón: Eliminar todo apego fuera del apego a Allah Subhanahu wa Ta´âla.
Ihsan
Dijo el bendito Profeta:
“Ihsan es adorar a Allah como si le vieras , ya que si tu no le ves El si te ve a ti”.
La puntualización: “como si le vieras”, hace referencia a un estado del corazón en el que el creyente deja de ser consciente a la realidad que rodea su ser. Sus anhelos mundanales, inclinaciones perversas y apegos
a las criaturas, desaparecen por completo y su corazón queda vacio de todo excepto el Recuerdo de Su Señor.
Este estado espiritual es casi nulo al comienzo del viaje [suluk]; intermitente en su étapa media y fijo al final [por el favor de Allah]. Cuando la persona alcanza este estado espiritual se dice que ha alcanzado el máximo y último nivel o manifestación de taqwa [consciencia de Allah]: “El estado de Mushahada” y de
“fana fillah””; en el que el corazón de la persona esta en constante contemplación y recuerdo de Su Señor;
no habiendo junto a ello absolutamente nada más. A partir de entonces sus interacciones con la creación [su familia, trabajo, compañeros…] son sólo “por Allah”.
Algunos Compañeros del bendito Profeta alcanzaron un grado de “aniquilamiento en Allah” tan elevado que ciertas sensaciones físicas tan básicas y materiales como el dolor, desaparecían al concentrarse de forma extra durante la oración:
Es con el objetivo de alcanzar este estado [maqam] de Ihsan y Mushahada que los grandes Maestros comenzaron a organizar sesiones semanales en las que los fieles, dejando atrás sus ocupaciones y preocupaciones mundanales, se reunían para invocar juntos el nombre de Allah, tal y como quedo eternamente dicho en el Qurân:
Y recuerda el Nombre [wadhkur îsma rab-bika] de Tu Señor [73:8]
Quedo dicho en el Tafsir Mazhari :“Sabed que este versículo nos orienta hacia la repetición del Nombre Esencial [Îsm al-Dhat]. Tal y como indica el siguiente versículo:
“Di: Allah. Y después dejales con su juego [ocupaciones y distracciones mundanales]. [6:91]”
En cierta ocasión, el Sheij Abul Hassan Jurqani hablaba sobre la inmensa cantidad de virtudes presentes en el dhikr del Nombre de Allah. En dicha reunion se encontraba el famoso Ibn Sina quien interrumpiendo la explicación, preguntó: ¿Cómo decir solo Allah, Allah, va a tener alguno efecto?:
El Sheij Abul Hassan Jurqani le respondió, diciendo: ¡Silencio, tu burro!. Inmediatamente, el rostro de Ibn Sina comenzó a enrojecerse, sudar profusamente y sus fosas nasales se
expandían resultado de la ira. Sheij Abul Hassan Jurqani dijo entonces: ¿Qué problema hay?. Fijate en ti mismo y lo que la palabra “burro” ha hecho contigo. Imagina entonces los efectos que la sagrada palabra “Allah” tendría sobre ti [tu corazón].
De Abu Said al Judri que dijo el bandito Profeta:
“No hay gente que mencione Allah sin que los ángeles les rodeen, la misericordia les cubra, la tranquilidad descienda sobre ellos y Allah les mencione junto a aquellos que están con él [comunicados]” [Muslim, at-Tirmidhi].
Dijo el bendito Profeta tal y como es narrado de Anas:
“La Hora no aparecera hasta que ¡Allah, Allah! deje de ser dicho en la Tierra”.
Y a traves de otra cadena de transmission, también narrado por Anas:
“La hora no llegará sobre alguien que diga: ¡Allah, Allah!”.
Muslim narra ambas en su “Sahih, Libro del Iman [fe] Capítulo 66 titulado por el Imam an-Nawawi: “La
desaparicón de la Creencia en la Tierra”.
Imam al-Nawawi dijo en su comentario sobre este Capítulo:
“Sabed que las narraciones sobre este hadiz son unánimes en la repetición del Nombre de Allah Ta´âla [¡Allah, Allah!] para ambas versiones [mencionadas más arriba] y esta es la manera en la que aparece en todas las obras de autoridad”. [Sharh Sahih Muslim, Dar al- Qalam, Beirut ed. vol. 1/2 p. 537]