63
Mirad: contra su madre,
Al resguardo de la helada se abriga, El niño que duerme.
La primera estrella. ¡No pensaremos que la ha
encontrado Este faisán que grita! Cuando muera
Ven a guardar mi tumba, Grillo!
64
¡Insectos, no lloréis!
Hay amores que tienen que part6ir Aún en el cielo37.
¡La luna brilla,
Y no hay pequeña zarza Que no se sienta de fiesta! ¡Cuando retornes
No olvides mi casa Golondrina que emigras!
65
Hospitalario,
Meciéndose en la puerta de entrada, El sauce.
Del día y de mi vida
La campana suena. ¡Lo sé y gusto El frescor del crepúsculo!
No pises este lugar:
¡Ayer tarde había, por aquí, Luciérnagas!
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La nieve se deshace Y la aldea está inundada De niños.
¡Sobre la montaña la luna,
Indulgente con el ladrón de flores, Lo alumbra!
Vanamente
Abre su boca: primeros pasos De los pájaros38.
67
Arrojar arroz Es también pecado,
¡Las aves se pelean entre sí!39
¡Junto al ruiseñor
—Ya que yo parto—, cuida mi casa, Caracol!
Rocío de este mundo… Rocío de este mundo… Si, sin
duda, Y entretanto…
68
Un pequeño niño Que comienza a reír
Y las sombras de otoño que
caen…40
Regalos de año nuevo: Hasta la niña en el lecho Saca sus pequeñas manos. ¡Como si fuera
Lo que resta de ella,
Tanta nieve de primavera!41
69
En la vieja casa Que he abandonado, Los cerezos florecen. Una cascada de un pie Hace también ruido,
A por las noches es fresca42.
Delgada rana,
Tranquilízate: ¡Issa viene
En tu socorro!.43
70
¡Por fin la nieve derretida, Que parece regocijar hasta El rostro de la estrella! ¡Caracol,
Dulcemente, dulcemente, Escala el Fuji!
Hermoso espectáculo:
A través del agujero del papel en la ventana
La Vía Láctea.
71
Desde una a otra
Vasija de lavar, mi viaje:
¡Palabras sin sentido!44
Ganso, ganso salvaje, ¿A qué edad has hecho Tu primer viaje? No riñáis jamás,
Vosotras, hechas para ayudaros entre sí,
Aves de travesía.
72
Gorrión, ven ligero:
¡Hay un cuadrado de nieve fundida Delante de mi puerta!
Dolor de este mundo:
¡Igual que cuando florecen las flores
A pesar de ellas!
¡Cómo se aman las mariposas! ¡Pueda yo renacer después de la
muerte
En la llanura, mariposa!
73
¿Hacia dónde sube
Este bello escarabajo?... ¡A la choza
Del mendigo!
El rocío yace en lágrimas,
Y tiernamente las palomas ruegan
A Buda, el Salvador.45
Humilde gorrión, Apártate, apártate,
Pasa el señor caballo.46
74
No la matéis:
¡La mosca retuerce sus manos Y sus pies!.47
Un sermón en el camino, Ninguno entiende nada,
Pero todo revela la paz primaveral. Pulgas: ¡También vosotras
Hallaréis larga la noche! ¡Parecéis igualmente solitarias!
75
Ahora que soy viejo La gente me envidia: ¡Oh, pero hace frío! Lluvia de primavera,
Hacia la arboleda ha volado una carta
Que alguien arrojó.
Duerme y luego se despereza Y con un gran bostezo., El gato sale a cortejar.
76
Uso el torrente de la montaña Para que machaque mi arroz, Mientras dormito.
A desmontar de su caballo Obligan a un daimio
Los cerezos en flor.48
Canto de la cigarra: ¡Igual a un papel rojo O a un molino de viento de
juguete!
77
Las gallinetas cantan: ¡Y a su compás Las nubes se apuran! Atrae a la muerte
Este hongo: ¡Y sin embargo Es hermoso!
Hacia el hueco
De la nariz del Gran Buda
Llega una golondrina49
78
A las mariposas
El pájaro enjaulado contempla: ¡Malicia en sus ojos!
Camino de Shinano,
Intolerable calor: ¡Las mismas montañas
Se vuelven una carga!50
Así, así,
Resignado ante el pasado: Fin de año.
79
Frío crepuscular La campana
Tañe nuestra vida lentamente. El gatito
Vacilando en la balanza Aquieta su juego. Sacra música nocturna; En las hogueras
Aletean las teñidas hojas.
80
La cigarra grita Como un molino De papel rojo.
81
Bibliografía
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Blyth, R.H.: A History of Haiku (dos tomos), Tokyo. 1968. Miyamori, Asataro: An Anthology of Haiku Ancient and Modern, Tokyo, 1932.
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Aston, W.G.: A History of Japanese Literatura, London, 1899.
Keene, Donald: Japanese Literature, N. York, 1955. Keene, Donald: Anthology of Japanese Literature, Tokyo, 1956.
Revon, Michel: Anthologie de la Littèrature Japonaise, París, 1910.
Waley, Arthur: Japanese Poetry, Oxford, 1919. Chamberlain, B.H.: Bashô and the Japanese Poetical Epigram, TASJ, 1902.
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82
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Bashô Matsuo: Sendas de Oku, versión castellana de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, Barcelona, 1970. Yasuda, Kenneth: The Japonese Haiku. Tokyo, 1963.
Índice Introducción . . . . Bashô. . . . Haiku de Bashô . . . . Buson . . . . Haiku de Buson . . . . Issa . . . . Haiku de Issa . . . . Notas . . . . Bibliografía . . . .
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Notas
(Endnotes)
1 Las traducciones de los hsiku de este libro han sido tomadas de las versiones inglesa y francesa de Blyth, Henderson, Miyamori, Bonneau y Keene, en particular, comparándose luego con las versiones japonesas insertas en los libros de estos autores. De todas maneras, hemos tratado de realizar una versión lo más estrecha posible entre el sentido poético y el contenido, prescindiendo de la métrica. Entre los libros de consulta utilizados pueden recomendarse los señalados en la bibliografía que se acompaña.
2 Escrito en ocasión de partir —para errar por caminos—, a la edad de 25 años, luego de perder a su primer maestro.
3 El kankodori es un pájaro que vive en las montañas. Su canto triste se oye a la distancia.
4 Escrito a principios del año 1686, éste es el haiku más famoso del Japón. Las interpretaciones ofrecidas por estudiosos y críticos son numerosas y a menudo diferentes. Así, han llegado a considerar que su intención es filosófica y su sentido zenista y hasta cierto punto esotérico. La versión japonesa y su aproximación castellana serían las siguientes:
Furu-ike / ya kawazu / tobi-komu / mizuñ-no-oto. Viejo estanque: / rana / se zambulle / sonido en el agua. Bashô se encontraba en un jardín de su pequeña casa en Edo, rodeado de amigos y discípulos durante un período de meditación, cuando sobrevino el ruido de una zambullida. En ese instante habría exclamado —anota Henderson— casi sin proponérselo, las dos últimas frases del poema, a las que luego agregaría Viejo estanque, como primera línea, completando lo que se conoce como líneas de contraste. La versión
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que ofrecemos trata de anexar un poco de la atmósfera que se vivía en el jardín del poeta, de allí el haber dado a esa primera línea ese sentido (Sobre el estanque muerto). En cuanto a sumergir, en lugar de zambullir, busca concretar más hondamente un efecto poético. De todas maneras, la versión literal, aunque menos poética sería:
Viejo estanque: Una rana se zambulle Sonido de agua.
Otros traductores eligieron Agua estancada o Resonar del agua, entre distintas variantes. En cuanto a su simbolismo, se recuerda el instante en que en medio de un silencio casi petrificado, el mínimo ruido altera el encanto de la meditación. Otra explicación nos informa de esa imagen eterna del estanque, estimulando una atmósfera de trasfondo místico; luego, a la inversa de lo que podría aludir algún poeta menos original, es decir, al croar de las ranas, la imagen identifica subjetivamente el movimiento del animal en el aire. Pero sobre todo recuerda la placentera estancia del monje en el bosque, meditando, cuando de improviso el ruido de la zambullida lo retrotrae a la vida o a un tiempo que despierta esa chispa mediante la cual podrá asimilar el satori.
5 Escrito en 1687, este haiku trata de apresar la vivaz
domesticidad del ave, tanto como la misma felicidad que emana de su labor.
6 El “Largo Puente” de Seta es una de las famosas “Ocho vistas del lago Omi”. La visión es singularmente parecida a la que ofrece Hiroshige, el maestro de la estampa: a través de ella, una lluvia fina dibuja tenuemente los contornos del puente.
7 Se utilizó también Filtrando por la roca / el ruido de las cigarras. De cualquier manera, esta imagen resulta tan imprevista como feliz.
8 Escrito en 1688. el poema alude al Gran Templo de
87 Amaterasu Omikami, la Diosa del Sol, en Ise, y a la sugestión de un perfume que no necesariamente puede haber emanado en ese instante. 9 Escrito en 1689. esta “pintura de un bebedor de sake”, refleja la extremada soledad y abstracción en que se halla el hombre, impasible incluso ante la naturaleza.
10 Escrito en 1694. tal vez una triste rememoración de los familiares del poeta. En todo caso, la visión es tan piadosa como fatalista.
11 Escrito el año de la muerte de Bashô y conocido como “El camino de Bashô”.
12 La estación es primavera, sinónimo de flores de cerezo. Las campanas pertenecen a los templos de Kanei-ji, en Ueno y Senso-ji, en Asakusa, ambos dentro de la actual ciudad de Tokio. Seguramente Bashô lo compuso a orillas del río Sumida, y toda la quietud y el misterio que emana del ambiente hace aún más magico el sonido distante en mitad de la noche.
13 La luna en el agua del estanque hace olvidar el sueño. 14 De manera indirecta aparecen en este haiku los elementos zen o lo que se llama “sabor zen” o zenmi. Es aguda la percepción del poeta al darnos una imagen de lo que resulta inasible, a pesar de la fortaleza del implemento.
15 Intención zenista de lo relativo de la vida.
16 La contemplación de la naturaleza en la pintura ayuda a soportar el invierno.
17 Escrito aproximadamente en 1679, y posiblemente uno de los primeros haiku del “estilo nuevo”. Este poema ha sido considerado como uno de los más audaces del poeta y contiene, además, el “principio de la comparación interna”. De todas maneras, la visión no puede ser más comprometedora y desolada.
18 Kyo o Kyoto fue la antigua capital Imperial. El poeta alude
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aquí al sentimiento del pasado que se adivina o parece escucharse a través de los viejos muros de la ciudad.
19 Imagen impresionista en la que el símbolo del faisán implica tanto tranquilidad como cierta monotonía.
20 Versión de Blyth. Henderson transcribe: ¿Del ciruelo en flor
Flota esta fragancia?
Hemos preferido la del primero porque la sugerencia —casi mágica— es mayor.
21 La mariposa se transforma en sinónimo de ingenuidad y pureza a través de este poema. La gran campana parece indicar el contraste. 22 El verdadero sentido de este poema ha sido muy discutido. La imagen, no obstante, tiene una clara vitalidad poética.
23 Sentimiento contemplativo frente a la naturaleza.
24 El tiempo se nos aparece detenido, eternizado, a través de la visión del barrilete inmóvil sobre el cielo sin nubes.
25 Enfoque melancólico al final del día.
26 La belleza de la naturaleza supera los artificios de la corte. 27 Los pasos mandarines son símbolos de la felicidad conyugal. Este poema es fatalista.
28 Sugestión de la espera.
29 Este célebre haiku de Buson se ha destacado especialmente tanto por su humor como por la sugerencia que se desprende de la imagen final. Se adivina a dos caminantes —tal vez enamorados— por sus implementos contra la lluvia.
30 Visión del tiempo moviéndose monótonamente. Persistencia del cielo como trasfondo de ese tiempo.
31 Este haiku tiene influencia budista en su contenido. La contemplación de la naturaleza exalta y transforma las cosas.
89 32 Poema que se visualiza pictóricamente por la forma en que ubica los elementos.
33 Emma O es el amo del infierno. No se ha establecido con exactitud si la peonía es usada como analogía de boca o viceversa. 34 Las colzas amarillas contrastan con el verde profundo de sus hojas. Asimismo, puede adivinarse la extensión del campo sin hacer mención de su tamaño.
35 El animal, raspando y resbalando en el plato blanco y frío, produce en el poeta una melancólica impresión de desesperación. 36 Estos tres últimos haiku sobre el mismo tema, constituyen un tríptico conocido particularmente por su fuerza lírica.
37 Escrito cuando su esposa moría.
38 A este poema, como a otros similares, el poeta agregaba: E. Issa también.
39 Véase la nota de su Diario Shichiban, que se transcribe como
introducción a sus haiku.
40 Este es uno de los poemas que escribió a la muerte de su esposa. En
la risa del niño encuentra la analogía con ella.
41 Se refiere a la nieve tardía.
42 Alude a la satisfacción que puede ofrecer la pobreza.
43 Existen muchas versiones de este haiku, según Blyth, Miyamori,
Bonneau o Chamberlain, entre otros. Blyth anota los diferentes sentimientos que pudieron emanar del mismo pensamiento del poeta, tales como seriedad, malicia, pintoresquismo o compasión.
44 Se establece un paralelo entre las vasijas utilizadas para el primer
baño del bebé y las que se usan para lavar el cuerpo después de la muerte. Este haiku se conoce también como su “poema de muerte”.
45 En el original, horori, horori, indica, además de una tierna compasión
que emociona hasta las lágrimas, el onomatopéyico sonido de las palomas.
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46 Existen varias traducciones de este mismo haiku. Se intuye, a través
del mismo, el sentido de una sátira social (en algunas traducciones se habla del pequeño gorrión de casta humilde y del poderoso caballo que pasa).
47 Famoso poema de Issa. Blyth lo destaca como una “ficción
humorística” intencionada.
48 Es un haiku irónico. Recuérdese que al paso de un daimio o gran
señor, la gente debía inclinarse o apartarse del camino.
49 Se refiere a la imagen del Buda de Bronce que se halla en el templo
Todai-ji, en Nara, de 53 pies de altura.
50 Shinano fue la provincia del hogar de Issa. Sus viajes de retorno a
ese lugar fueron casi siempre tristes.
91
Nota de Contraportada para “Tres Maestros de Haiku”
Más que severa o austera, la forma del haiku es decantada, destilada, y de allí su extremo refinamiento espiritual y estético. Forma muy difícil de asimilar para nosotros, occidentales, porque quizás nos falten las vivencias reales de una belleza al servicio de la espiritualidad, de la verdad. Algunos haiku, por ejemplo, se nos presentan como meras descripciones de la naturaleza: en tres trazos breves, escuetos, decantados por la actividad contemplativa del poeta, la descripción de un instante del mundo visible. Vistos así, estos haiku parecen, a veces, demasiados ingenuos para nuestro gusto primitivo. Sin embargo, detenidos sobre ellos, en calma, sin buscar asociaciones, puede empezar a aparecer la transparencia de una destilación, de una disciplina. Como si el oriental, en este caso el japonés practicante del zen, hubiera encontrado una dirección ascendente de la sensorialidad: a través de los sentidos, refinando su percepción por la meditación, la ha clavado a esa espiritualidad sensible a la que nos cuesta acceder y, si lo logramos, ella nos conmueve en silencio, sin ademán operático, de una manera nueva: sosegada, secreta, total. Mas para nosotros, que hemos cultivado una dirección descendente del poder de los sentidos, esto es la sensualidad (cosa que hasta el animal experimenta), nos queda muy difícil asimilar estas proposiciones, a menos de lograr la misma depuración vivencial. Pero ¿cómo? He allí el conocimiento de una psicología profunda y trascendente
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del ser humano del que por lo general, a algo más decantado, sino que fracasa en lo animal al naufragar en ella nuestra conciencia. Parafraseando a Stevens pudiera decirse que, entre nosotros, la sensorialidad es el fracaso de los sentidos Otros haiku que parecen establecer un juego entre conceptos distantes, a casi modo de imágenes, nos parecen “profundos” o nos desconciertan como un koan. Y no estamos seguros, en realidad, de acceder a su sentido verdadero. Por una alquimia desconocida, el poeta zen ha obrado, en vida y lenguaje, esta maravillosa reconducción de los sentidos a su floración espiritual; esto entre muchas cosas. Y este es uno de los desafíos centrales que nos ofrecen estos tres maestros del haiku aquí reunidos: Basho, Buson e Issa. Que su lectura nos depare la serenidad y armonía con que fueron escritos.
Esta colección ha sido creada con un fin estrictamente cultural y sus libros se venden a precio subsidiado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Si alguna persona
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