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hereditarios, sobre los esquemas para proveer anualidades a las viudas y a las

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personas de edad avanzada, sobre el

método para calcular los valores de los

seguros de vida y sobre la deuda

nacional, así como ensayos sobre

diferentes temas en la doctrina de

anualidades sobre la vida y política

aritmética, con una colección de nuevas

tablas y un epílogo sobre la población

del reino.

A pesar de lo anterior, William Wales logró publicar en 1781, con la colaboración del clero,Encuesta sobre el presente estado de la población de Inglaterra y de Gales, y en 1801 se dieron a conocer los resultados del primer censo británico.

La escritura del Ensayo sobre el principio de la población de Malthus aparentemente surgió de una agitada discusión sostenida con su padre acerca de un artículo de William Godwin aparecido en The Enquirer sobre la avaricia y la prodigalidad, y que traía a colación el problema general de los mecanismos por los cuales la sociedad progresaba económica y moralmente. Thomas menciona en el prefacio de la obra que inevitablemente ha tenido que dar una visión triste acerca de la vida humana porque está convencido de que esos elementos de tristeza y de depresión son parte del devenir de los hombres, y no porque él tuviese una predisposición para ver la vida de una manera depresiva y melancólica. A pesar de estos elementos, el ensayo está escrito en forma interesante y brillante, e incluye varios de los temas sociales que estaban en boga en ese tiempo: las relaciones de una creciente población y su bienestar y muchas de las ideas de gobierno desprendidas de la Revolución francesa. El ensayo muestra también la sensibilidad de Malthus en lo que se refiere a aspectos tan humanos como las dificultades de una familia grande para encontrar el sustento adecuado para dar atención a sus hijos, o las tribulaciones de una madre soltera. Sin duda, Thomas vertió en el ensayo muchas de sus diarias experiencias de la vida campirana adquiridas cuando atendía el curato de Okewood. Es un libro que en su sexta edición ha sido traducido a muchos idiomas y que bien vale la pena leer, aun cuando uno pueda estar en desacuerdo con algunos puntos de vista, seguramente exagerados por muchos de sus detractores

(e incluso seguidores), que no necesariamente lo han leído (o entendido) adecuadamente.

Malthus reconoció a David Hume, Robert Wallace, Adam Smith y Richard Price como los hombres que más influyeron en el desarrollo de su teoría de la población. No obstante, el título de la primera edición del Ensayo hace referencia precisa a dos personas (mister Godwin y monsieur Condorcet) a cuyas ideas la obra sugiere prestar, al menos en parte, atención especial. Godwin y Condorcet tenían un atributo en común: ambos habían escrito obras utópicas en las que se presentaban visiones idealistas de la sociedad humana, de su desarrollo económico y cultural y de sus sistemas de gobierno.

William Godwin era un prestigiado escritor y filósofo, de tendencias anarquistas y no conformistas, y un fanático calvinista. Después de vivir un tiempo con Mary Wollstonecraft y por presiones sociales, contrajo matrimonio con esta mujer reconocida por su firme lucha en favor de los derechos feministas (que Godwin compartía y defendía sin reservas) en un tiempo en que ni siquiera la educación era igual para hombres y mujeres. Godwin es además famoso por la única hija que tuvo con su esposa: Mary Godwin de Shelley, autora de un libro clásico de la literatura inglesa: Frankenstein. Malthus se refería en el título de su ensayo a Godwin por el contenido y las ideas expresadas en su obra Encuesta acerca de la justicia política.

La otra persona a la que se refiere el título del panfleto de Thomas era Marie Jean Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet, excelente matemático, filósofo y literato de la Picardía francesa, que además fue revolucionario girondino, representante de París en la Asamblea Legislativa en el tiempo de la Revolución y autor de un sistema educativo que Francia adoptó entonces. Su posición tenazmente independiente en los asuntos de la Revolución lo marcó como una persona peligrosa para quienes estaban en el poder, y fue finalmente juzgado y condenado a muerte en ausencia por los jacobinos. Robespierre lo capturó y lo encarceló, y fue hallado muerto en su celda (quizá por propia mano) al día siguiente, el 28 de marzo de 1794. La obra por la que Thomas lo recuerda, publicada póstumamente, es Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano.

No se conoce alguna razón por la que Malthus haya decidido dar a publicar a su editor, Joseph Johnson, el panfleto en forma anónima. Era frecuente en esos tiempos que se publicasen artículos o panfletos (rara vez libros formales) en forma

anónima. Quizá influyó en ello el hecho de que era la primera obra que exponía a la crítica pública, o bien la expectación de conocer la reacción de sus lectores antes de poner su nombre a la obra. Lo cierto es que Thomas vuelve a publicar, en 1800, una segunda obra en forma anónima: Investigación sobre la causa de los elevados precios de las provisiones, "por el autor del Ensayo sobre el principio de la población".

En el verano del año siguiente a la publicación del Ensayo, Thomas viaja con varios amigos, entre ellos William Otter, a los países nórdicos, donde además de pasear se dedica a hacer numerosas observaciones referentes a sus puntos de vista sobre la organización y la estructura social. El nuevo siglo se inicia en forma aciaga para él; poco después de su regreso de Escandinavia, en noviembre de 1799, su padre muere, el 5 de enero de 1800, en forma repentina, probablemente de un ataque cardiaco, y tres meses después, su madre, enferma desde hacía algún tiempo, sigue a Daniel Malthus al cementerio. Ambos fueron enterrados, uno al lado del otro, en el jardín de la iglesia de Wotton.

En la primera ocasión en que le fue posible viajar (el verano de 1802), Thomas organizó un paseo familiar por Europa para despejar de su mente las presiones de la publicación de sus dos trabajos anónimos, así como la fresca memoria de la muerte de sus padres. En este viaje los acompaña Harriet Eckersall, nieta de una tía de Thomas, diez años más joven que él, notablemente atractiva y de excelente carácter; aunados estos atributos al estado de ánimo de Thomas, se dieron todos los elementos para el inicio de una relación sentimental. Sin embargo, la pensión que Thomas tenía como fellow del Colegio de Jesús cesaría en el momento en que contrajese matrimonio y, ciertamente, los ingresos de la capilla de Wotton no eran suficientes para sostener a una familia... En apego a sus ideas acerca de que las parejas deberían contraer matrimonio solamente cuando tuviesen los medios para subsistir como familia, el romance con Harriet quedó en suspenso.

La segunda edición del Ensayo salió a la luz pública en 1803, ahora sí con su nombre como autor y en forma de libro con 610 páginas. Su costo también fue diferente del de la primera edición: ahora estaba valuada en una guinea y media; la guinea era una denominación inexistente con la que, sin embargo, era más "distinguido" y más caro cobrar, puesto que la guinea equivalía a una libra más un chelín. Esta edición difiere tanto de la primera que prácticamente puede ser considerada una obra diferente. En ella, Malthus reitera su argumento de que la sobrepoblación debe ser controlada por "prudencia" en el

matrimonio, y no ya por los dramáticos controles que significan las epidemias y el hambre. Insiste también en que la única forma de propiciar el progreso y la mejoría de las condiciones de las clases pobres es mediante una educación y la preparación que permita a las personas casarse a una mayor edad, cuando tengan los recursos económicos para hacerlo y puedan regular el tamaño de sus familias en función de los recursos económicos de que dispongan.

Comenté anteriormente que la reacción de los economistas y los pensadores sociales acerca de la primera edición del Ensayo sobre el principio de la población fue tan violenta que Malthus se sintió en la necesidad de publicar inmediatamente la segunda edición, para aclarar y justificar algunos de los conceptos más atacados. Pues bien, la reacción a la segunda y a las posteriores ediciones no fue muy diferente, aunque estuvo basada en un mejor entendimiento de lo que Malthus quería comunicar, y por lo tanto fue más balanceada. El pensamiento clerical condenaba las ideas de Malthus acerca del control poblacional, incluso la de casarse a una mayor edad, como un reto al mandato bíblico de reproducirse y al logro de la función única de la mujer, que era la procreación. Igualmente, muchos sectores conservadores de la sociedad inglesa veían con enorme recelo las bien definidas ideas liberales de Malthus, que proponían la educación universal y gratuita de toda la población, a fin de que todos tuviesen las mismas oportunidades para prepararse. Por otro lado, varios grupos liberales no podían olvidar algunas afirmaciones (muy desafortunadas) que Malthus había hecho en su primera edición y que no aparecieron en las subsecuentes, acerca del carácter "redundante" de los pobres y desposeídos, por lo que lo acusaban de reaccionario y retrógrado. Sin embargo, la mayor debilidad en la argumentación de Malthus residía en haberle dado una importancia exagerada a un sólo factor (el desbalance entre el crecimiento poblacional y los recursos), minimizando u olvidando el papel (que demostró ser con el tiempo muy importante) que desempeñan otros componentes tecnológicos, sociales y económicos.

10 Patricia James, Population Malthus. His Life and Times , Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979.

E L C O N T R O L D E L A P O B L A C I Ó N E M P I E Z A E N C A S A

Poco después de la publicación de la segunda edición del Ensayo, Malthus recibió una oferta que cambiaría buena parte de su vida. Su primo Richard Dalton (hermano de Jane Dalton, quien vivió con los Malthus muchos años cuando Thomas era más joven) le pidió hacerse cargo de la rectoría de la iglesia de Walesby en el condado de Lincolnshire, al morir el antiguo rector. Esta posición

significaba un ingreso anual de 300 libras, muy superior al que recibía por el curato de Okewood. Dado que el nuevo puesto que Thomas aceptó requería de un administrador, contrató los servicios de un tal George C. Tennyson, abuelo del famoso poeta Alfred Tennyson.

Para Thomas la limitación económica para contraer matrimonio se había disipado; ahora podía prescindir de la mensualidad que el Colegio de Jesús de la Universidad de Cambridge le proporcionaba. Por lo tanto, el reverendo Thomas Robert Malthus, de 38 años de edad, desposó a Harriet Eckersall, de 28 años, en la iglesia de Claverton, en donde él había asistido por primera vez a la escuela. La ceremonia matrimonial tuvo lugar el jueves 12 de abril de 1804 a cargo del reverendo Robert C. Taunton, un amigo (y futuro miembro) de la familia Malthus. Después de la boda, la nueva pareja se dirigió en carruaje hacia el norte de Lincolnshire, para hacerse cargo de la rectoría de Walesby. Por razones que no resultan muy claras, los Malthus se ausentaban por largos periodos de Walesby y la atención que Thomas dio a los menesteres de la iglesia fue también esporádica. Durante el tiempo de su rectorado en Walesby solamente ofició dos bodas; seguramente, el que un cura con labio leporino oficiara la boda no era de particular atractivo para las parejas, en especial si la novia ya estaba embarazada... ¡La superstición hacía correr a las futuras madres un grave peligro de tener hijos con el mismo defecto!

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El primogénito de los Malthus, Henry, nació el 16 de diciembre de 1804, ocho meses después del matrimonio; en una carta Thomas comenta el arribo de su hijo como un nacimiento prematuro. El alumbramiento ocurrió en Bath, adonde Harriet quiso viajar un par de meses antes, para estar acompañada durante y después del parto por su familia, que vivía en dicha población. Un poco antes de la llegada de su primogénito, Thomas tuvo que pasar el penoso trance de administrar el último sacramento a su querido ex tutor, Richard Graves, el 23 de noviembre.

Por esos tiempos, el gobierno británico había decidido la fundación del Colegio [de la Compañía] de las Indias Orientales (East India College), que tenía como propósito la preparación de los servidores públicos para trabajar en las colonias británicas, en especial en la India. El Colegio fue establecido en 1804 en el castillo de Hertford, situado en la población de ese nombre y cerca de la actual Haileybury. Al año siguiente se empezó a formar el cuerpo docente y, en este proceso, en junio de 1805, Malthus recibió el ofrecimiento de un puesto permanente como profesor en las asignaturas de historia general, política, comercio y finanzas. Thomas aceptó gustoso el puesto ya que, además de serle mucho más atractivo que la rectoría de Walesby, le ofrecía un sueldo más elevado (500 libras anuales, más casa y comida). Malthus se mudó de hogar para ir a Hertford con su hijo Henry y Harriet, ya embarazada de su segundo crío.

Emily Malthus nació el 5 de julio de 1806, menos de un año después de la llegada de la familia a Hertford, y casi al mismo tiempo que apareciera la tercera edición del Ensayo, notablemente ampliada a tres volúmenes. En diciembre del año siguiente nació la última hija de los Malthus, Lucy, simultáneamente con una nueva (la cuarta y ciertamente no la última) edición del Ensayo. Thomas cumplió en su vida personal las ideas que preconizaba en su libro acerca de restringir el tamaño de la familia, lo cual, en una época de poca educación acerca de la fisiología humana y de desuso (que no carencia) de medios anticonceptivos, significaba una admirable continencia matrimonial.

La vida familiar de los Malthus en Henford transcurrió en general apaciblemente, con la rutina diaria de los cursos cortada tan sólo por las esporádicas rebeliones de los estudiantes del Colegio, cuyas absurdas reglas disciplinarias produjeron varios motines, incluso armados, de los exasperados pupilos.

10 Patricia James, Population Malthus. His Life and Times , Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979.

D E S P U É S D E U N A C O R T A E N F E R M E D A D . . .

Malthus siguió publicando nuevas ediciones, cada una con más aclaraciones y correcciones (hasta llegar a la sexta, en 1826), que convirtieron el panfleto original de la primera edición del Ensayo en un grueso volumen. Con las nuevas ediciones, Malthus fue reforzando la idea de una relación inversa entre el nivel económico y el tamaño de la familia, y propuso esta relación como la clave para la solución del problema poblacional. A esto unía su firme convicción de que las clases pobres deberían tener acceso a una mayor educación para que, por esta vía, se

alcanzara una dotación más amplia de recursos económicos, con la consiguiente mejoría del nivel general de vida de la población. En un tiempo en el que las diferencias de clase y de nivel económico determinaban una sociedad altamente elitista, Malthus adquirió fama de ser un obstinado defensor de la educación universal y libre como única vía de escalamiento social para sus compatriotas.

Sus puntos de vista teóricos, incorporados al pensamiento de otro economista de la época y buen amigo suyo, David Ricardo, sirvieron de base para el establecimiento del concepto de salario mínimo. De cualquier manera, su Ensayo sobre el principio de la población, obra tan controvertida en su tiempo y aun en el presente, marcó el inicio de la demografía moderna.

A pesar de lo chocante de algunas de sus ideas, no resulta inmediatamente evidente por qué Malthus atrajo tal cantidad de ataques y críticas, muchos de ellos en verdad virulentos. Lo fundamental de algunas de las ideas propagadas por Malthus había sido ya propuesto, como él mismo lo reconoce en el prefacio de su Ensayo, en el mundo griego y, ya en la modernidad, por personajes tales como Montesquieu en Francia, Benjamin Franklin en las colonias americanas, y Sir James Steuart en Inglaterra. Sin embargo, las reflexiones de todos ellos pasaron totalmente inadvertidas. Es posible que el lenguaje utilizado por ellos, o más bien los tiempos distintos, hayan marcado la diferencia en la forma en que fueron recibidas la ideas de Malthus.

Si los ataques de sus colegas (filósofos sociales, economistas políticos y demógrafos) lo atribulaban, como clérigo que era le resultaba aún más difícil encarar las duras críticas de los religiosos fundamentalistas que encontraban alarmante la visión presentada en su libro, ya que en él los seres humanos formaban parte del mundo biológico, como una especie más entre muchas otras, cuyos instintos eran difíciles de controlar, tenían limitaciones y taras físicas, aunque eran capaces de progresar y mejorar si la sociedad establecía mecanismos para ello.

A pesar de las tenaces críticas sociales a sus ideas, los honores al pensador creativo y brillante se dieron uno tras otro. El 5 de mayo de 1818, la Real Sociedad lo eligió como miembro, y en 1826 fue aceptado en la Real Sociedad de Literatura (Royal Literary Society) como asociado real. En 1825, Thomas y Harriet sufrieron la dolorosa pérdida de su hija menor Lucy, a los 17 años, víctima de tuberculosis. Como parecía ser la costumbre después de estos sucesos de dolor familiar, los Malthus deciden

ir de viaje a Holanda y a Alemania. Sin embargo, el dolor y la edad cobran su cuota en la salud, cada vez más deteriorada, de Thomas. A mediados de diciembre de 1834, preocupado por la salud vacilante de su suegro, viaja a Bath para visitarlo y arreglar que pasen juntos la Navidad en Londres. Recién llegado a Bath, Thomas sufre un ataque al corazón que lo confina a la cama.

El jueves 1 de enero de 1835, el famoso diario inglés The Times publica la siguiente nota en su obituario: "El 29 del pasado mes, en Bath, después de una corta enfermedad, el reverendo Thomas Robert Malthus". Sin embargo, la austeridad de la nota de The Timeses preferible a la frivolidad con que el Morning Post dio la noticia del deceso en su columna de "alta sociedad", "expresando sus sentimientos" por la muerte, seguida de comentarios sobre las exitosas carreras de galgos en Sussex. La frialdad con que la sociedad británica recibió la noticia de la muerte de Malthus es representativa del tratamiento que este connotado economista ha recibido siempre.

El reverendo Thomas Robert Malthus, M.A., F. R. S., Professor of History and Political Economy, East India College, fue sepultado en la abadía de Bath, el 6 de enero de 1835. Su epitafio fue escrito por William Otter, amigo desde Cambridge y obispo de Chichester:

VIVIÓ UNA VIDA SERENA Y FELIZ

DEDICADO A LA BÚSQUEDA Y LA COMUNICACIÓN DE LA VERDAD,

SOSTENIDO POR UNA TRANQUILA Y FIRME CONVICCIÓN DE LA UTILIDAD DE SU TRABAJO,

SATISFECHO CON LA APROBACIÓN DE LOS SABIOS Y LOS BUENOS.

El epitafio resulta pomposo y totalmente ajeno al carácter reservado y modesto de Malthus. Para evaluar al hombre y su obra, es más apropiado usar las palabras con las que John Stuart Mill describió en 1844 el trabajo de Malthus: "Aunque parezca paradójico, es históricamente correcto aseverar que sólo a partir del Ensayo sobre el principio de la población del señor Malthus ha sido dable considerar, por los hombres reflexivos, la condición económica de las clases trabajadoras como susceptible de mejoría permanente".

En el momento de la muerte de Malthus, Charles Darwin se

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