1. LA EVALUACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD
1.3 RESULTADOS
1.3.2 Herramientas de nivel 1
Según la clasificación desarrollada por el Instituto Athena, las herramientas de ACV de nivel 1 se enfocan en el análisis del producto y sirven para hacer comparaciones en términos de criterios ambientales (Trusty 2011). La aplicación más común de este tipo de herramientas son las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP).
La relación de las DAP con los otros niveles de herramientas de evaluación queda claramente definida en la norma UNE-EN 15643-2. “Evaluación de la sostenibilidad de los edificios. Parte 2: Marco para la evaluación del
comportamiento ambiental”, en la que se establece que la metodología de ciclo
de vida se aplicará a todos los edificios. Las DAP constituyen la fuente de información, proporcionando, de manera modular, los datos que se requieren
para el análisis de las diferentes fases del ciclo de vida de la edificación (Rivela Carballal 2012).
Definición
Una DAP o eco etiqueta de tipo III (según la clasificación de la norma ISO 14025) ofrece información cuantitativa neutra, basada en la metodología del ACV, sobre el impacto ambiental que ocasiona un producto a lo largo de su ciclo de vida (Rivela Carballal 2012). Presenta el formato de un informe en el que comunican los resultados del ACV de un producto y requieren de una verificación externa para aumentar la credibilidad y transparencia del proceso (Zabalza Bribián 2011). Este tipo de herramienta solo analiza el efecto sobre el medio ambiente y lo hace a través de un sistema de indicadores que son los que cuantifican el impacto generado.
Objetivos
Su objetivo es el mismo que el resto de las eco etiquetas (tipo I y II), esto es, fomentar entre los agentes del sector la demanda y fabricación de los productos que causen un menor impacto sobre el medio ambiente a través de la comunicación de información verificable y certera (AENOR 2010a). Esta información puede ser utilizada por los fabricantes para mejorar sus artículos y también por los compradores para seleccionar los más sostenibles (Rivela Carballal 2012).
Ahora bien, el hecho de tener una DAP no implica un mejor comportamiento ambiental del producto. La selección debe basarse en la comparación entre ellos, para lo que es fundamental que se apliquen siempre las mismas reglas a la hora de obtener dichas DAP. Por eso, los parámetros que valoran las DAP están
basados en la serie de normas ISO 14040 y en unas Reglas de Categoría de Producto aplicables a cada producto estudiado (Gazulla 2012).
Normativa de referencia
Tanto ISO como CEN han desarrollado abundante normativa sobre el desarrollo de las DAP. El origen de estos sistemas fue el trabajo realizado por el Comité Técnico ISO/TC207/SC3, con la publicación de la norma ISO 14020. Poco tiempo después se publica la norma ISO 21930, para el desarrollo de DAP específicas para productos de construcción. En paralelo, el comité técnico CEN/TC 350 ha desarrollado todo un marco normativo para el desarrollo de DAP. El objetivo era generar información ambiental comprable entre los distintos estados europeos para evitar barreras al comercio y la circulación de productos (Rivela Carballal 2012). Se señalan en el esquema de las normas creadas por estos dos Comités las relacionadas con este tipo de herramientas.
Nivel Edificio ISO 21931 EN 15978 EN 15639 EN 15639
Nivel Marco EN 15643-2 EN 15643-3 EN 15643-4 EN 15804 EN 15942 CEN/TR 15941 ISO 21930 Nivel Producto ISO 15392 ISO 21929 EN 15643-1
Normas ISO
‐ UNE-EN ISO 14020:2002. Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales. Principios generales. Establece las directrices para el desarrollo y uso de las etiquetas y declaraciones ambientales. La norma las define como una “manifestación que indica los aspectos ambientales de un producto o servicio”. También establece los principios que deben cumplir estas declaraciones y que incluye, por ejemplo, que la información debe ser verificable, precisa y no engañosa.
‐ ISO 14021:2016. Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales. Autodeclaraciones medioambientales (Etiquetado ecológico Tipo II). ‐ UNE-EN ISO 14024:2001. Etiquetas ecológicas y declaraciones
ambientales. Etiquetado ecológico Tipo I. Principios generales y procedimientos.
‐ UNE-EN ISO 14025:2010. Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales. Declaraciones ambientales tipo III. Principios y procedimientos. Proporciona las orientaciones generales para el desarrollo de DAP y describe un procedimiento para establecer Reglas de Categoría de Producto (RCP) que garantizan que las DAP obtenidas para un determinado tipo de materiales son comparables entre sí. Las RCP fijan, para cada categoría de productos, las normas y requisitos a considerar a la hora de realizar el ACV, como por ejemplo, el listado de sustancias químicas a declarar, el objetivo y alcance del ACV para la categoría de producto considerada, etc. (Zabalza Bribián 2011).
‐ ISO/DIS 14026. Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales. Principios, requisitos y directrices para la comunicación de la información.
‐ ISO/DTS 14027. Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales. Desarrollo de Reglas de Categoría de Producto. Establecerá en detalle los requisitos y el método de creación de RCP por tipologías de productos.
‐ ISO 21930:2007. Sostenibilidad en la construcción de edificios. Declaración ambiental de productos de construcción. Establece los principios y requisitos para desarrollar DAP de productos de construcción y proporciona el marco y los requisitos básicos para las RCP definidas en la Norma ISO 14025 en relación a este tipo de productos. Normas CEN
‐ UNE-EN 15804:2012+A1. Sostenibilidad en la construcción. Declaraciones ambientales de producto. Establece las RCP básicas para elaborar DAP de cualquier producto y servicio de construcción, de manera que se garantice que todas las DAP de los productos, servicios y procesos de construcción se obtienen, verifican y presentan de una forma armonizada (AENOR 2014). Esta norma es la que los diferentes programas de verificación de DAP han tomado como base para redactar y actualizar sus propios RCP (IHOBE 2015).
‐ UNE-EN 15942:2013. Sostenibilidad en la construcción. Declaraciones ambientales de producto. Formato de comunicación negocio a negocio. Es una norma de apoyo a la EN 15804, que pretende armonizar la manera en la que se comunican las DAP en la UE y mejorar el uso de la información declarada en el análisis ambiental de los edificios.
‐ UNE-CEN/TR 15941:2011. Sostenibilidad en la construcción. Declaraciones ambientales de producto. Metodología para la selección
directrices para la selección y uso de diferentes tipos de datos genéricos por parte de los analistas y verificadores implicados en la preparación de una DAP con el objetivo de mejorar su consistencia y comparabilidad. Metodología
El proceso para realizar una DAP está descrito en la norma ISO 14040, que estandariza la metodología de ACV, dividiéndolo en cinco etapas (González Pericot 2015):
‐ Definición de objetivos y ámbito del estudio. Es la primera fase del análisis y probablemente la más importante, puesto que en ella se establecen los cimientos sobre los cuales se construirá el resto del ACV: la definición del propósito del estudio, el alcance del estudio (define el sistema y sus límites conceptuales, geográficos y temporales), el establecimiento de la unidad funcional, la metodología utilizada y el procedimiento para garantizar la calidad de los datos, así como las hipótesis clave y las limitaciones del estudio.
‐ Análisis de inventario. Incluye la recogida de datos de cada proceso unitario, cuantificando los flujos de entrada y salida de energía y de materias, así como las emisiones al aire, agua y suelo durante el ciclo de vida completo del proceso. Los datos que se obtienen quedan agrupados en diversas categorías dentro de una tabla de inventario. ‐ Evaluación del impacto. Pretende identificar y caracterizar los efectos
sobre el medio ambiente del objeto de estudio, utilizando los resultados obtenidos durante la fase de inventario, que se agrupan en diversas categorías en base al impacto sobre el medio al cual pueden contribuir. Posteriormente se realiza la cuantificación causa-efecto y, si es posible,
la agregación del impacto producido por los agentes contaminantes dentro de una categoría de impacto. Las metodologías de evaluación pueden incluir modelos de impacto intermedio y/o de impacto final. Los modelos de impacto intermedio (orientados a los problemas) muestran el resultado como la contribución a los diferentes problemas ambientales (por ejemplo: calentamiento global, agotamiento del ozono estratosférico, etc.). Por el contrario, los modelos de impacto final (orientados a los daños) evalúan el daño real producido como consecuencia de dichos problemas ambientales (por ejemplo, el cáncer de piel como consecuencia de la destrucción del ozono estratosférico) (Zabalza Bribián 2011). La metodología empleada es un factor clave en un estudio de ACV, por lo que debe prestarse especial atención a la selección de los modelos utilizados para el cálculo: las diferencias entre los resultados de ACV obtenidos aplicando diferentes metodologías pueden llegar a ser muy significativas (Rivela Carballal 2012).
‐ Resultados: interpretación del ciclo de vida. Es la última fase del ACV, donde se presentan de manera sintética y transparente los resultados obtenidos a lo largo del estudio, se explican las limitaciones y se identifican y jerarquizan las opciones para reducir los impactos o las cargas ambientales del sistema. Permite ya generar estrategias de mejora, sobre todo en lo concerniente al diseño y rediseño de productos. ‐ Revisión crítica. Se realiza para asegurar la calidad del estudio y verificar
que los datos concuerdan con los objetivos planteados, las interpretaciones reflejan las limitaciones del estudio y el informe es transparente.
En el siguiente esquema se representan gráficamente estas fases del proceso:
Gráfico 11. Etapas de un Análisis de Ciclo de Vida. Fuente: UNE-EN ISO 14040:2006 Las DAP no están concebidas específicamente para comparar productos sino para evaluar la contribución de estos en el edificio completo. Por lo tanto, para poder realizar dichas comparaciones es necesario que se cumplan unas condiciones comunes, que vienen definidas en las RCP. Existe una RCP por producto o conjunto homogéneo de productos. Es importante elegir bien qué producto o familia de productos están cubiertos por una misma RCP. Esta elección se toma por razones relacionadas con funciones y prestaciones comunes, materias primas y proceso productivo común o equivalente y razones de representatividad del material (Alarcón Barrio and Carrascón Ortiz 2012)
Listado de herramientas existentes
Uno de los requisitos de las DAP es que deben estar verificadas por una tercera parte independiente. En todo el mundo, diversas entidades han creado esquemas de verificación y registro, que especifican las RCP que deben seguir los productos o familias de productos, para asegurar que sea posible la comparación entre ellos (Alarcón Barrio 2012). Actualmente existen diferentes tipos de eco etiquetado tipo III, la mayoría de los cuales incluyen productos de construcción. Passer (Passer et al. 2015) ha recogido la experiencia acerca de las DAP en el sector de la construcción en los últimos años y ha localizado más de 28 sistemas de etiquetado en todo el mundo, que han generado más de 2.256 Reglas de Categoría de Producto y más de 3.600 DAP.
Entre estos sistemas, los más usados en Europa son (Rivela Carballal 2012; Zabalza Bribián 2011):
- Environmental Profile of Construction Products (BRE, Reino Unido). - Hoja MRPI (Holanda).
- Internacional EPD® System (Suecia). - RTS Environmental Declaration (Finlandia). - EPD- Norge (Noruega).
En España funcionan actualmente dos sistemas:
- DAPc, administrado por el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona.
- GlobalEPD, promovido por AENOR.
Es importante señalar que, aunque todos los sistemas están basados en el ACV, presentan diferencias significativas en su aplicación, por lo que los resultados son difícilmente comparables (Rivela Carballal 2012).
El elevado volumen de datos que involucra la realización de un estudio de ACV hace prácticamente imprescindible el disponer de una herramienta informática para su desarrollo (Peuportier et al. 2009). Se recogen en el listado alguna de las aplicaciones informáticas de ACV disponibles en el mercado que pueden ser empleadas para realizar una DAP:
- BEES: www.ws680.nist.gov.Bees.com - TEAM: www.ecobilan.com
- GaBi: www.gabi-software.com. - Sima Pro: www.pre.nl
- LCAiT: www.ekologik.cit.chalmers.se - Umberto: www.umberto.de
- Open LCA.
- National Renewable Energy Laboratory′s (NREL)
- Life Cycle Explorer (LCE) Limitaciones de las DAP
Como se ha indicado en la definición, estas herramientas solo evalúan aspectos ambientarles. Por lo tanto, para medir la sostenibilidad es necesario completarlas con otros métodos e instrumentos (Wolf et al. 2012) que incorporen las variables social y económica.
Pero además de esta limitación en el alcance, el principal problema de estas herramientas es que no existe un criterio científico consensuado que permita llegar una puntuación final que defina el comportamiento de un producto (Rivela Carballal 2012). La gravedad de un impacto puede ser distinta en función del contexto, lo que hace muy difícil la comparación de los resultados. Actualmente se están desarrollando proyectos de investigación que buscan una
única calificación global de los productos. Destaca el proyecto de la Unión Europea “Product Environmental Footprint”, que terminará en 2016 y ya está en fase de pruebas piloto.
La falta de uniformidad en los resultados se ve agravada por la existencia de diferentes programas de DAP que, aunque siguen las normas internacionales comunes (ISO y CEN) no son compatibles entre sí y, por tanto, la DAP desarrollada por un programa no es reconocida por otro (Gazulla 2012). Por otro lado, realizar un ACV es una tarea compleja, que requiere mucho tiempo y esfuerzo, también económico. Aunque el sector de la construcción es el más activo en este campo, tanto en número de programas como en las empresas involucradas (Gazulla 2012) todavía son pocos fabricantes los que han realizado las DAP de sus productos. Esto se puede estar relacionado con que no se han observado cambios significativos en la demanda de los productos que tienen DAP (Gazulla 2012) y, como tampoco existen exigencias por parte de la Administración o una presión legislativa, la realización de estos estudios queda a la voluntad de las empresas más proactivas y que desean mostrar un mejor comportamiento ambiental. En España, como se ha comentado, hay dos sistemas de certificación, con los siguientes datos sobre productos certificados: - DAPc. Actualmente, su base de datos incluye 33 productos (Agenda de
la Construcció Sostenible 2016).
- GlobalEPD. Actualmente, su base de datos incluye 71 productos, de los que 36 son recubrimientos cerámicos (AENOR 2016).
Como se puede observar, estos números son insuficientes para poder obtener conclusiones sobre el sector de los materiales de construcción.