I. ENTRE EPISTEMOLOGÍA HISTÓRICA, ARQUEOLOGÍA Y
I. 1. HIPÓTESIS DE TRABAJO: EL PAPEL ESTRUCTURAL DE CANGUILHEM
El último texto que Michel Foucault envió a imprenta antes de morir estuvo consagrado a la relevancia del pensamiento de Georges Canguilhem52. Cierto es que, exhausto por la enfermedad que arrastraba, no pudo sino retocar el prefacio escrito en 1978 para la edición americana de Le normal et le pathologique53. Pese a todo, esta contingencia biográfica nos permite, a modo de simbólica atalaya, valorar retrospectiva y prospectivamente la incidencia de la figura intelectual de Canguilhem en el «momento foucaultiano»: no solo en la obra y enseñanza de Foucault, sino también en sus aún hoy actuales secuelas filosóficas.
El fundamental papel que Foucault reserva a Canguilhem en La vie:
l’expérience, la science parecería adolecer del exceso propio de los homenajes: según
sostiene allí, en el hervidero de discusiones políticas y científicas que poblaron los «extraños años sesenta», en los que la filosofía jugó un rol fundamental, casi todos los filósofos inmiscuidos estuvieron influidos por la enseñanza y los escritos de Georges Canguilhem54. De este modo, con deliberada intención antitética, Foucault ubica la figura intelectualmente austera de Canguilhem, de su obra voluntaria y cuidadosamente delimitada a un área concreta de la historia de las ciencias, en el epicentro de la década de transformación política y cultural más relevante de la segunda mitad del siglo XX. La
presente investigación aspira corroborar la enorme relevancia que Foucault atribuye a
52 M. Foucault, «La vie: l’expérience et la science», Revue de métaphysique et de morale, 1, (janvier- mars, 1985), pp. 3-14; compilado en M. Foucault, Dits et écrits, 1978-1986, Gallimard, Paris, 2001, nº 361, pp. 1582-1595; trad. esp. cit., de F. Rodríguez, «La vida: la experiencia y la ciencia» en G. Giorgi, F. Rodríguez (comps.), Ensayos sobre biopolítica. Excesos de vida, Paidós, Buenos Aires, 2007, pp. 41-57. 53 M. Foucault, «Introduction», en G. Canguilhem, On the Normal and the Pathological, D. Reidel, Boston, 1978, pp. IX-XX; versión francesa en «Introduction par Michel Foucault», en M. Foucault, Dits et écrits, 1978-1986, Gallimard, Paris, 2001, nº 219, pp. 429-442.
54 «[…] la importancia que tuvo la filosofía —y no me refiero simplemente a aquellos que recibieron su formación universitaria en los departamentos de filosofía— en todas las instituciones políticas o científicas de esos extraños años sesenta. Demasiado importante, tal vez, para el gusto de muchos. Y, directa o indirectamente, todos o casi todos esos filósofos han tenido algún vínculo con la enseñanza o con los libros de G. Canguilhem. De allí una paradoja: este hombre, cuya obra austera, voluntariamente bien delimitada y cuidadosamente dedicada a un campo particular de la historia de las ciencias que, de todos modos, no es una disciplina demasiado espectacular, estuvo en cierta manera presente en los debates donde siempre se había cuidado de no figurar. Dejemos de un lado a Canguilhem y no entenderemos nada acerca de toda una serie de discusiones que tuvieron lugar entre los marxistas franceses; ni lograremos entender lo que hay de específico en sociólogos como Bourdieu, Castel, Passeron, ni aquello que los inscribe tan fuertemente en el campo de la sociología […]. Es más: es fácil reconocer en el debate de ideas que precedió o siguió al movimiento de 1968 el lugar de aquellos que, directa o indirectamente, habían sido formados por Canguilhem», M. Foucault, «La vie: l’expérience et la science», op. cit., pp. 361-2; ed. esp. cit., pp. 41-2.
17 una rama de la filosofía contemporéna en principio solamente regional, la epistemología, y a un autor generalmente tenido por secundario: Georges Canguilhem.
La mayoría de las monografías en lengua española confinan el pensamiento de Canguilhem al papel de un mero antecedente metodológico. Así, Ángel Gabilondo ha señalado no sin acierto el precedente que Canguilhem supone para una concepción a la vez materialista y discontinuista de la historia, en la que «es necesario tornar hacia la procedencia y emergencia del concepto —concepto configurado en una episteme determinada, con una historia definida—…», y donde «a la posición clásica de la filosofía, recorrida por el eje conciencia-conocimiento-ciencia, se opone ahora el eje práctica discursiva-saber-ciencia como manera de superar el índice de subjetividad que acompaña necesariamente a todo proyecto fundador»55. Julián Sauquillo, en la misma línea, presenta a Canguilhem como el principal catalizador de la enseñanza de la escuela epistemológica francesa, principalmente del pensamiento de Jean Cavaillès y de Gaston Bachelard, esenciales para la «discontinuidad» y la «ruptura» en el orden histórico del saber introducido por la arqueología foucaultiana56, De modo análogo, Edgardo Castro, se limita a reconocer que «[e]n la formación de la perspectiva arqueológica, en sus diferencias respecto de la historia de las ideas y de la concepción clásica de la epistemología, en la elección de las ciencias que constituyen el objeto de la investigación arqueológica y en la utilización de la idea de discontinuidad es necesario ver el influjo de Canguilhem»57. Asimismo, en su más reciente diccionario sobre el pensamiento foucaultiano, la voz que el profesor argentino dedica a Canguilhem se limita a reconocer este mismo ascendente metodológico, basado en la mera referencia al citado La vie: l’expérience et la science58. Estos análisis aciertan en su vinculación de la
concepción foucaultiana de la historia con el acento puesto por la epistemología francesa de la primera mitad del siglo XX en el trabajo del concepto, en detrimento del primado tradicional de la conciencia. Sin embargo, no contemplan el papel estructural que la noción de «vida» destilada de los estudios histórico-epistemológicos de Canguilhem juega en la filosofía foucaultiana. Más concretamente, se ignora el papel
55 A. Gabilondo, El discurso en acción. Foucault y una ontología del presente, Anthropos, Madrid, 1990, pp. 36-40.
56 J. Sauquillo, Michel Foucault, una filosofía de la acción, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 1989, pp. 42-51, así como Para leer a Foucault, Alianza, Madrid, 2011. 57 E. Castro, Pensar a Foucault. Interrogantes filosóficos de la Arqueología del saber, Biblos, Buenos Aires, 1995, p. 39.
58 E. Castro, El vocabulario de Michel Foucault. Un recorrido alfabético por sus temas, conceptos y autores, Prometeo-Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2004, p. 5.
18 estructural jugado por la declinación de esa concepción de la vida en función de par normal/patológico en las tesis foucaultianas sobre la medicalización de la sociedad, o en la investigación sobre el nacimiento de la gubernamentalidad biopolítica. Por ejemplo, Miguel Morey se limita a mencionar que si bien «la primera edición» de Le normal et le
pathologique (1943) está presente en los planteamientos de Foucault, «la segunda
edición» (1966) debe no pocas reflexiones a La naissance de la clinique59. Morey, por tanto, ni siquiera distingue los dos ensayos que en realidad contiene la «segunda edición»: el Essai sur quelques problèmes concernant le normal et le pathologique (1943) y las Nouvelles réflexions concernant le normal et le pathologique (9163), lo cual demuestra hasta qué punto el contenido de estos ensayos ha sido ignorado. Francisco Vázquez García sí dedicó un estudio específico a la obra de Canguilhem, aunque una vez más, centrado en el aspecto metodológico y no tanto en su historia epistemológica del par normalidad/patología60.
Esta cuestión ha sido analizada por bibliografía secundaria francesa y, en menor medida, italiana, que traeremos a colación a lo largo de la presente investigación, en lo que pretendemos que sea una aportación documental a los estudios sobre el pensamiento francés —y, más concretamente, sobre el pensamiento foucaultiano— en la academia hispanohablante. Pese a que la cuestión de lo normal y lo patológico en la obra de Foucault no suponga una innovación interpretativa, tanto la bibliografía secundaria como la serie de subtemas y autores abordados serán en buena medida inéditos para la literatura hispana sobre este tema.
Por último, todos los estudios anteriormente citados siguen un esquema tradicional de influencia entre autores, en el que la anterioridad cronológica de Canguilhem limita la consideración de su pensamiento a un mero intento, solo plenamente logrado por la filosofía de Foucault. Desde el rechazo propiamente foucaultiano de la «función autor», rehusamos limitar la relación entre ambos pensadores a la mera influencia entre proyectos intelectuales autoconscientes. Nuestro propósito será estudiar cómo las operaciones conceptuales estudiadas por la epistemología de Canguilhem posibilitan la emergencia de las categorías de análisis del «pensamiento Foucault», en el sentido amplio ya fundamentado.
59 M. Morey, Lectura de Foucault, Taurus, Madrid, 1983, p. 26.
60 F. Vazquez García, La teoría de la historia de las ciencias de Georges Canguilhem, Tesina de fin de Grado, dir.: J. L. Mancha, Universidad de Sevilla, 1984 [publicada parcialmente con el título «La théorie de l’histoire des sciences de Georges Canguilhem»].
19 Por consiguiente, nuestra hipótesis de trabajo sostiene que la obra de Canguilhem permea estructuralmente no solamente los métodos, sino también las categorías y los objetos de análisis del pensamiento foucaultiano. Contenido silenciosamente en su núcleo, el «momento foucaultiano» sería, según este enfoque, una irradiación expansiva del epicentro que identificamos con la figura intelectual de Canguilhem. Aspiramos, en consecuencia, a explicar ese papel estructural, que concretaremos en la matriz conceptual constituida por la dicotomía entre «lo normal y lo patológico». Ello no implicará, sin embargo, limitarnos a corroborar los vínculos biográficos e intelectuales entre ambos autores. Antes bien, la explicación consistirá en la recreación de esa irradiación a partir del núcleo identificado con Canguilhem. Buscaremos, por tanto, reproducir algunas de las líneas de fuerza que fueron constituyendo las categorías del pensamiento y las representaciones filosóficas de la realidad en el «momento foucaultiano».
Al tomar como punto de partida no solo la metodología, sino también los conceptos que fueron objeto de estudio de la epistemología histórica de Canguilhem, buscamos redefenir desde dentro la línea de pensamiento sobre lo biopolítico. Nuestro objeto prioritario de estudio no es, por lo tanto, el nacimiento de esa forma de gobierno que Foucault bautizó como «biopolítica», y que a lo largo del siglo XIX sucede al
paradigma clásico de la soberanía. Nuestro objeto prioritario de estudio es la gestación
de una tradición de pensamiento sobre esta forma de gobierno. De ahí que usemos
deliberadamente el neutro —lo biopolítico— para indicar no solo la forma de saber y poder así bautizada por Foucault, sino también el campo de autores y temas que han usado o estudiado esta herramienta conceptual. Tampoco aspiramos a realizar una sociología del campo de estudios sobre la biopolítica, al modo de la sociología de la filosofía iniciada por Pierre Bourdieu61. No pretendemos agotar la totalidad de autores
61 «Campo» en el sentido acuñado por la sociología de Pierre Bourdieu, designa un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas. Estas relaciones quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica de capital, propia del campo en cuestión. Para el campo simbólico de la filosofía, la sociología suele determinar tres tipos de capitales: «académico», «social» e «inelectual». El «campo» está determinado por los agentes que intervienen en él a título de productores a partir del habitus que rige su acción, si bien, al mismo tiempo, el habitus está estructurado por las estructuras del campo. Cfr. P. Bourdieu, Homo Academicus, Minuit, Paris, 1984 [trad. esp. de A. Dilón, Homo academicus, Siglo XXI, Buenos Aires, 2008]. Para una aplicación de este terminología al «campo» de la filosofía, cfr. R. Collins, The Sociology of Philosophy: A Global Theory of Intellectual Change, Harvard University Press, Cambridge, 1998 [trad. esp. de J. Quesada, Sociología de las filosofías. Una teoría global del cambio intelectual, Hacer, Barcelona, 2005]. Para una aplicación de la noción de «campo» en el ámbito de la filosofía académica española, cfr. F. Vázquez García, La
20 que han ubicado sus reflexiones bajo este epígrafe, ni ha establecer las relaciones de influencia entre ellos. Nuestro objetivo es volver a considerar la gestación de esta línea de estudios a partir de los contenidos de la investigación de Canguilhem, parcialmente ignorada en ámbito hispano. Ello nos permitirá evaluar críticamente las derivas que ha adoptado la investigación en este campo de estudios, y valorar una redefinición de su horizonte de investigación.
I. 2. EL CARÁCTER POLÍTICO DE LA EPISTEMOLOGÍA FRANCESA