Hipnosis terapeutica Teoria, metodos y tecnicas aplicadas Cuarta parte
LA HIPNOSIS Y SU RELACIÓN CON OTRAS CIENCIAS AFINES HIPNOSIS Y PSICOLOGÍA.
Siempre que vaya a hablarse de la hipnosis en su relación con la psicología, hay que partir del reconocimiento de que el hombre puede ejercer una influencia social activa sobre aquellos seres humanos con los que se vincula cotidianamente, la que es propia de su condición sociohumana y que, como reconoce el profesor Núñez de Villavicencio (10), en última instancia es el fundamento de toda psicoterapia.
Entonces cabría preguntarse, si no es la hipnosis, en sí misma, una acción influyente de un hombre sobre otro; típica y exclusiva de este género; a través del rasgo más humano que tiene el propio hombre, que es su lenguaje materializado en la palabra.
La palabra, segundo sistema de señales, es en sí misma social y encierra un contenido que el hombre ha asimilado históricamente a través de un proceso de comunicación y aprendizaje. Estos contenidos están ligados a toda acción que el hombre realiza y designa y al hacerlo las sustantiviza, las nombra y las define en su pleno significado, y en particular en el sentido individual y personal que adquiere para él en el proceso de comunicación.
Hipnosis terapeutica. Teoria, metodos y tecnicas aplicadas. Cuarta parte.5
¿Qué es la hipnosis? La hipnosis es, ante todo, comunicación, donde aparecen como contenidos de ésta: afecto, seguridad, confianza, esperanza, curiosidad, interés, ambiciones y metas individuales, poder, sabiduría, habilidad, intenciones nobles e innobles y arte de curar; todo en relación con cada una de las personas que se comunican en el proceso hipnótico.
Al basarse en el lenguaje, se hace privativa del género humano; su portador indiscutible. Todo intento de extrapolarlo a otros subgrupos de la especie viviente con las mismas características, significa forzar las condiciones concretas de la existencia de un agregado estructural anatómico, fisiológico y psicológico indiscutiblemente superior; o lo que es igual, reducir la superioridad humana a móviles de conductas puramente fisiológicas.
Si un nivel de hipnosis funciona en animales superiores o inferiores, ha de tener peculiaridades totalmente diferentes en esencia, de lo que ocurre en el ser humano.
Al tomar como elemento generador-conductor-efector a la sugestión, indudablemente se influye a nivel afectivo y racional en los estados del sujeto que es sometido a un acto de hipnosis, bien como elemento demostrativo o como función terapéutica, pues la conducta de éste se hallará en dependencia de los contenidos y fines de los argumentos sugestivos.
La Psicología, ciencia que tiene al hombre como su centro, emplea entre sus muchas categorías: personalidad, aptitudes, conciencia, actitudes, motivos, defensas, comunicación, roles, status, conductas, sistema nervioso, relación interpersonal y psicofisiológica vinculadas con la hipnosis y otras de gran importancia, que harían la cifra interminable, también asociadas de un modo u otro con la hipnosis, sin dejar de reconocer que la hipnosis es, a la par, una categoría y un fenómeno de índole psicológico.
Sería interesante, exponer ciertos elementos explicativos acerca de por qué considero como válido el planteamiento anterior.
Personalidad: Es el conjunto de atributos psicológicos, biológicos y sociales que hacen humano al hombre en el estricto sentido de la palabra, semejante a sus congéneres y a la vez diferente e individual. Es lo común entre los hombres y la irrepetibilidad del hombre.
La personalidad, en dependencia del tipo de conducta que el hombre asume y las características de estas, tendrá rasgos tales como estabilidad, dependencia, timidez, ansiedad, paranoia, rasgos esquizoides, psicopatías, entre otros; atendiendo todo ello a una manifestación intrínseca- extrínseca de la conducta humana. Por ejemplo: Una personalidad tímida tendría ciertas dificultades iniciales para poder ser buen hipnólogo, ya que el miedo puede ser el bloqueador de una conducta emprendedora y decidida a hacer lo necesario, como también puede devenir el viabilizador de una conducta de no exposición a la hipnosis en el caso de una paciente, pues esta podría asumir un comportamiento evasivo, resistente y paranoide por condicionamiento interno y mucho más marcado por la información perniciosa que tiene como condicionador externo.
Aquí es necesario estimar en que medida debe ser manejado este problema para quien se va a dedicar a la hipnosis como acción terapéutica. Es evidente que debe demostrar confianza y seguridad en sí mismo y capacidad para aprenderlo, aplicarlo y lograrlo bien, pues sólo así podrá
trasmitir a su paciente la seguridad y confianza necesarias y eliminar barreras defensivas que como proceso lógico propio de su personalidad tímida puedan manifestarse.
Otro caso que puede ser de mucho valor es el de un paciente histérico. Se conoce que el sujeto histérico busca siempre obtener ganancia a su favor, de su propio proceso, y se ha comprobado en la práctica que suele hacer disociaciones extrañas bajo estado hipnótico o bien conversiones al salir de este trance, poniendo rígidos sus miembros, diciendo que no puede volver a la realidad y teniendo crisis de llanto, etc; pero muchas veces simula estar en estado hipnótico, todo como parte de este cuadro antológico que es la teatralidad y la superficialidad del mismo.
Algunos autores sugieren no llevarlos al estado hipnótico, pero ninguno como Charcot demostró la invalidez de este argumento hace más de 100 años, cuando se dedicó casi por entero al tratamiento de la histeria por método hipnoterapéutico, lo que le dio un inmenso prestigio en toda Europa.
¿De qué se trata entonces? Se trata de que no puede hacerse hipnosis terapéutica sin un profundo conocimiento de la psicología de la personalidad. Todo aquel que intente curar por vía hipnótica ha de saber sobre quién trabaja, cómo es esa persona y qué perspectiva tiene sobre ella; si es prudente la hipnosis en ese momento y con la persona, cómo manejarla para cambiar su actitud, aun cuando tenga aptitudes, y para ello ha de emplear conocimientos psicológicos que incluyan como lograr una adecuada comunicación afectiva y verbal, infundirle confianza y seguridad y manejarla éticamente, teniendo en cuenta sus valores, motivos y principios éticos y filosóficos, su status social y la transcendencia de la persona.