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En los inicios de la raza humana, antes de la evolución del lenguaje, el ser humano se comunicaba no verbalmente, los animales todavía se comunican de este modo y se intercambian información. Los hombres mantienen todavía un lenguaje no verbal parecido a los primates (Davis, 2008).

Aunque escultores y pintores siempre han sido conscientes de cuánto se puede transmitir con un gesto o una postura, los esfuerzos por descifrar el código de la comunicación no verbal se han emprendido en los últimos años, a pesar de no existir consenso en cuanto a la fiabilidad de la comunicación de las emociones a través del rostro. La verdadera investigación sobre la comunicación no verbal se inició a principios del siglo XX, pero ya tenía interesados a científicos y fascinados a los no científicos, como los artistas. Los primeros estudios con rigor científico, ya que la mayoría de las obras de fisiognomía o frenología no lo tenían (Véase el cap. IV apdo. 3. 3.), acerca de la comunicación no verbal, especialmente la expresión facial, pueden considerarse comenzados por Darwin. Se extrae de su obra el primer razonamiento sobre la universalidad de algunas expresiones y su continuidad evolutiva; algunas expresiones faciales podrían estar precodificadas 86

en los genes que determinan la estructura del cerebro.

En su libro sobre las expresiones, Darwin hace referencias al mejor de todos los tratados sobre fisiognomía, el de Le Brun, de 1667, como estudio filosófico de la expresión, y al ensayo de Camper, los Discursos (1774-1782); elogia la obra de Duchenne, Mecanisme de la Physionomie Humaine ou Analyse Electrophysioloqique de l’Expression des Passions (1862), por sus análisis y fotografías, que el neurólogo le permitió reproducir y que le supuso mayor reconocimiento; lo mismo hace con la obra Essays on the Anatomy and Philosophy of Expression, de 1806, de Charles Bell (esta obra es una reedición de Essays on the Anatomy of the Expression in Painting con un nuevo título), que representaba las bases científicas de la expresión, la aconseja a quienes tratan de hacer hablar al rostro, filósofos y artistas, por sus relaciones de lo físico y lo moral; y llama “excelentes descripciones de los movimientos de los músculos faciales” el trabajo que, en 1807, Moreau editó sobre el tratado de Lavater sobre fisiognomía. En resumen, Le Brun, Camper, Duchenne, Bell y Moreau (sobre Lavater) son los autores más significativos para Darwin.

Charles Le Brun (1619-1690) comenzó el estudio sistemático de la expresión de la emoción, basándose para ello en el tratado de Descartes Las Pasiones del Alma. Este artista, pintor, promovió la expresión de las emociones en pintura e influyó considerablemente en la teoría del arte durante los dos siglos siguientes. El anatomista holandés Pieter Camper (1722-1789) desarrolló un constante interés sobre la cabeza y el rostro. En su obra póstuma (1791), divide sus indicaciones en cuatro partes; las distinciones etnológicas, como la definición del ángulo facial, se recogen en la primera; las diferencias debidas a la edad, en la segunda; sobre la belleza, en la tercera; y, por último, sus recomendaciones para dibujar la cabeza (Bordes, 2003). Guillaume Duchenne (1806-1875), con la ayuda de estímulos eléctricos, determinó cuáles eran los músculos responsables de las diversas expresiones faciales, de qué forma cada músculo facial transformaba el aspecto de las personas cuando se estimulaban eléctricamente las distintas partes de la cara y fotografió las contracciones musculares resultantes (Ekman, 2004). Charles Darwin reeditaría más tarde algunas de estas fotografías en su propio trabajo sobre el tema, comparó expresiones faciales humanas con las de otros

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seres del reino animal. Charles Bell (1774-1842) escribió e ilustró una fisiognomía específica para las Bellas Artes, y las referencias que hace a la frenología son siempre peyorativas, basándose en su personal concepto de la ciencia. Según Pereira Poza, en su artículo “Charles Bell: Naturalismo Teológico y Frenología. Implicaciones Sociales”, Bell se refería a las ideas de Gall como “puro disparate”, y las consideraba una forma de curanderismo (Pereira, 2000). La concepción tradicional en tiempos de Darwin, de la que Bell fue uno de sus principales defensores, mantenía que la expresión facial del ser humano era única en la escala filogenética, reflejo de la divinidad, ya que el hombre estaba hecho a imagen y semejanza de Dios. Los dos postulados principales de la posición teológica eran: primero, que existe discontinuidad entre el hombre y el resto de seres vivos (la expresión facial humana sería única en todo el reino animal), y, segundo, que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, lo que quiere decir, que la expresión de su rostro sería la constatación de la perfección biológica en la anatomía humana y haría palpable la existencia de Dios (Chóliz y Tejero, 1994). El Doctor Louis Jacques Moreau de la Sarthe publicó una obra de diez volúmenes que es considerada una enciclopedia fisiognómica en la que aparecen obras de Lavater y texto de Moreau (Bordes, 2003).

Las aportaciones de Darwin trascienden al plano metodológico y no sólo se ciñen al nivel conceptual. La investigación en la expresión facial de las emociones sigue siendo la misma que la que inspiró a Darwin para proponer sus puntos de vista acerca de la expresión emocional. Para Darwin, las principales cualidades afectivas son innatas y, para demostrarlo, realizó una serie de estudios que, con las modificaciones lógicas de los avances metodológicos, son extraordinariamente similares a los realizados un siglo después por quienes mantienen posiciones cercanas a las de Darwin (Chóliz y Tejero, 1994).

Los estudios más representativos realizados por Darwin (1872) son los siguientes:  Estudio de la expresión de las emociones en niños, presumiblemente, antes de que hubieran podido aprender cómo expresan dicha emoción otras personas. Para este estudio concreto, sobre niños ciegos de nacimiento, se basa en las informaciones que el Reverendo Blair, del Principal of the Worcester College, le 88

proporciona.

 Estudio de la expresión de las emociones en alienados, porque dan rienda suelta a las pasiones y se ven sometidos a las más violentas. En este caso, no realiza el estudio él mismo, sino que se basa en descripciones y notas de médicos, como Crichton Browne y Patrick Nicol.

 Emociones experimentadas cuando se estimula eléctricamente ciertos músculos asociados a determinadas experiencias emocionales. La obra de Duchenne es su punto de partida.

 Estudio de las emociones expresadas en obras de arte (pintura y escultura).  Evidencia de que las personas de diferentes culturas y etnias realizan movimientos y gestos parecidos cuando experimentan emociones similares. En este caso, proporcionea unos cuestionarios a observadores, misioneros o protectores de indígenas, y ellos se encargan de realizarlos y devolverlos a Darwin.

 Estudio de la expresión de las emociones en animales filogenéticamente cercanos al ser humano.

Según Ekman, Friesen y Ellsworth (1982) la historia de la investigación sobre expresión de las emociones se divide en tres etapas, a las que Chóliz y Tejero (1994) añaden una etapa previa protagonizada por el propio Darwin, y otra, la actual, en la que tanto Paul Ekman, como Carroll Izard son los investigadores más significativos. Para Chóliz y Tejero, las aportaciones de Darwin, en una primera etapa, supusieron un paso fundamental, porque el acercamiento evolutivo al estudio de la expresión emocional significa un avance cualitativo en esta materia y la superación de concepciones precientíficas anteriores. Darwin ha establecido los pilares fundamentales en una de las concepciones actuales más representativas del estudio de la expresión emocional, tanto a nivel conceptual como metodológico. Desde 1914 a 1940 autores de la talla de Boring, Floyd, Allport, Titchener, Woodworth o Guilford, en una segunda etapa, realizaron estudios sobre el tema, concluyendo que la expresión emocional tenía un carácter indefinido: el contexto sería más importante que la expresión para inferir la experiencia emocional. Entre 1940 y 1960, tercera etapa, no existe interés por la temática, manifestado en la ausencia de investigaciones relevantes; sin embargo, en el año 1941 David Efron, discípulo del antropólogo Franz Boas, escribe

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Gesture and Environment, donde establece que la cultura es un aspecto importante en la formación de gestos, así fija un marco para la clasificación de los comportamientos no verbales y proporciona una organización inicial de los gestos sugiriendo, con su trabajo, las bases y la terminología para las distinciones y ampliaciones clasificadoras futuras (Álvarez de Arcaya, 2003). Gesture and Enviroment, constituyó la tesis doctoral del autor y, tras su reedición en 1970, el libro se tradujo al español con el título Gesto, Raza y Cultura.

En esta época, también desarrollan trabajos Edwar Sapir y Margaret Mead, que en 1949 señalan el aprendizaje de los movimientos corporales no como un fenómeno fortuito, sino como un conocimiento que se adquiere, como una expresión cultural a partir de la cual se han establecido diferencias entre distintas etnias y nacionalidades; se adquiere, se expresa, se comprende, y se responde con naturalidad desde la cultura (Cerón, 2006).

Durante la cuarta etapa, a partir de 1960, se retoma el tema tímidamente por parte de neo-darwinistas como Tomkins o Plutchik. Y, finalmente, a partir de 1970, quinta y última etapa, autores como Ekman o Izard, desarrollan una vasta investigación sobre la expresión de las emociones. Mediante el uso de una metodología muy rigurosa, establecen sistemas muy precisos de clasificación y codificación de la expresión facial. En la actualidad, es uno de los temas de psicología de la emoción que genera mayor cantidad de investigaciones.

La investigación sobre CNV, actualmente, es fruto principalmente de seis disciplinas. La primera, la Psicología, según el Diccionario de la Lengua Española, es la ciencia que estudia los procesos mentales, la parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones, todo aquello que atañe al espíritu. En la actual Psicología de la Emoción, la expresión de las emociones es uno de los temas principales, pero durante décadas no produjo un interés destacable. La Psiquiatría es la ciencia que trata de las enfermedades mentales y por esto tiene un papel relevante, así como la Antropología, ciencia que trata de los aspectos biológicos y sociales del hombre y que estudia la realidad humana. La Sociología es la ciencia que trata de la estructura y funcionamiento de las sociedades humanas, pautas de comportamiento universales del género humano, y la 90

Semiótica es la teoría general de los signos, estudiándolos en la vida social. Por último, la Etología es el estudio científico del carácter y modos de comportamiento del hombre en su medio natural y también es una parte de la biología que estudia el comportamiento de los animales. Por lo tanto, son psicólogos, psiquiatras, antropólogos, sociólogos, semiólogos y etólogos los científicos que, en ocasiones, se interesan por la comunicación no verbal.