Enfoque Metodológico Cualitativo
2.2. La Recolección de los datos
2.2.3. La Historia de Vida o Trayectoria Vital
Esta técnica aparece ligada a los procedimientos de la historiografía, la etnografía, el análisis de discurso y más recientemente a la etnometo- dología. La historia oral está asociada al campo la historia, y particular- mente a la recopilación de la historia social y sus derivaciones, como son la historia local y popular. Sin embargo, es un recurso metodológico de gran utilidad en la investigación en educación, particularmente porque permi-
te la reconstrucción de procesos, lo que posibilita una mejor comprensión de ciertos fenómenos que ocurren en el campo de lo educativo. Es el caso de la utilización de las historias de vida para develar la trayectoria vital que lleva a alumnos y alumnas a abandonar la escuela, que ha permitido una comprensión más profunda y certera del fenómeno de la deserción escolar.
En tal sentido, las historias de vida están constituidas por relatos que se generan con un propósito de recuperar y transmitir la memoria personal o colectiva de un grupo particular o de una comunidad.
Es por ello que la historia de vida, también llamada trayectoria vital, es un valioso recurso metodológico para “acercarse a los procesos de confor- mación de las identidades sociales y culturales; ya que indaga precisamente las maneras como se construyen los elementos que dan sentido y contenido a la experiencia humana pasada y compartida dentro del grupo social, en su diario existir y lucha para sobrevivir”. 23
Al igual que otras técnicas de investigación cualitativa, el investigador debe partir al trabajo de campo premunido de un protocolo de investi- gación definido, con claridad acerca de los objetivos y la utilización de los resultados. Asimismo, la historia oral requiere necesariamente de la activa participación del informante en la reconstrucción del relato oral, por lo que ya no es solamente el objeto de la investigación, sino un sujeto que co-in- vestiga activamente.
En la historia de vida el tipo de información predominante es testi- monial y autobiográfica, pero no está exenta de material perteneciente al ámbito colectivo y tradicional. Al respecto, es importante que la historia de vida no se limite a la recolección y sistematización de la biografía del perso- naje, pues ésta constituye sólo la materia prima del trabajo. Es importante contextualizar social y culturalmente el relato, de modo que permita ubicar al narrador en una historia colectiva o en un fenómeno que lo trasciende como individuo para insertarlo en un proceso que remite a las condicionan- tes macro sociales de su particular biografía.
Las historias de vida son una fuente valiosa de información para el investigador, pues le permiten “conocer y comprender aspectos de la vida de grupos sociales con los que interactuamos en los procesos de investigación. Acudiendo a ellos se recoge la versión de los hechos y de las circunstancias
23 Galindo, Jesús, 1998,
que rodearon, no sólo a los acontecimientos, sino también los sentimientos y creencias que se sostenían en tales circunstancias”.24
La memoria individual y colectiva va recogiendo y sedimentando aque- llos hechos o situaciones que le han parecido más relevantes. Pero también es preciso tener en cuenta que los testimonios no son meras narraciones de lo que ocurrió, sino que aportan información acerca de maneras de percibir y de pensar las cosas, inquietudes, valores, expectativas, esto es, toda una gama de creencias y representaciones que acompañaron a las experiencias narradas.
¿Cómo recopilar el relato oral?
En la investigación mediante historias de vida es preciso considerar dos etapas que tienen relación con la recolección de la información. La prime- ra es la fase de planeación e incluye la formulación del proyecto de inves- tigación, la selección de las personas que actuarán como informantes, las herramientas o instrumentos de indagación (guías temáticas, fichas etno- gráficas, grabaciones, etc.) y también la elaboración del programa de tra- bajo, un guión y un calendario tentativos. La segunda etapa corresponde al trabajo de campo directo. Acá es importante el momento de la exploración del campo, la elaboración de un directorio de informantes y el inicio y desa- rrollo de la recopilación de los relatos orales; en este último, es fundamental la entrevista oral grabada.
En la recopilación de una historia de vida se da probablemente el gra- do de máxima implicación entre entrevistador y persona entrevistada, de allí que la eficacia de esta técnica dependa fundamentalmente de la calidad de dicha relación.
Siguiendo a Santamarina y Marinas es conveniente tener presente que la historia de vida opera un replanteamiento cultural donde existe “la rela- tiva facilidad para producir un discurso significativo sin pretensiones de espec- tacularidad, que señale un camino diferente para la recuperación del pasado. Un camino que pretende, ante el pasado, construir la veracidad antes que la verdad en sentido absoluto; devolver el protagonismo a los propios actores de la historia/de sus historias y participar en la recreación de un pasado desde formas narrativas particulares, subjetivas e irrepetibles”.25
El escuchar del entrevistador ha de ser el de “quien se sabe receptor y
24 Galindo, Jesús, 1998,
Op. Cit., p. 228.
25 Santamarina, Cristina
y Marinas, José Miguel, “Historias de Vida e Historia Oral”, en Delgado, Juan Manual y Gutiérrez, Juan (Compiladores), 1999, Op. Cit., p. 275.
depositario de lo imperfecto irrepetible. Esta actitud de la escucha ha de estar presente tanto en lo expresivo de quien la ejerce como también en los comple- jos cauces del análisis y de la contextualización o reconstitución de lo narrado para el ejercicio de la interpretación”. 26
De allí que sea conveniente tener presente que “recuperar el pasado y dejarse mirar mientras esto se hace, parecen ser los dos momentos más obvios de la dialéctica relacional en la historia de vida. Pero el sujeto que miramos no es el sujeto del pasado, sino el que lo reconstruye, es el sujeto que mira bus- cando una memoria desde la diferencia de ser después de sus heridas y de sus cambios”. 27
Una última reflexión a tener en cuenta es que pese a su potente carga emocional y subjetiva, y quizás precisamente por eso, la historia de vida opera como un reflejo especular de la cultura y de la historia, entregando la imagen que la persona posee de sí misma y también su imagen de mundo recreada a través de la recuperación de su pasado.