1. LA NATURALEZA MORAL DEL HOMBRE
1.4 El hombre en Rosmini
Antonio de Rosmini-Serbati nació en 1797 en Rovereto, Italia y murió en 1815. También teólogo y filósofo, construyó en su obra un auténtico Sistema Filosófico47 en el que buscó resolver el problema ontológico desde una perspectiva realista. Definió, desde el inicio de su obra, que “la filosofía es la ciencia de las razones últimas”, y que el hombre indaga dos tipos de conocimiento, “uno busca el reposo de la mente, el otro del alma”.48 Decimos que el primero se refiere a la razón teórica, teóricamente considerada; la segunda a la razón práctica, prácticamente considerada.
Para Rosmini el ser humano es “un soggetto animale, intelettivo e volitivo”49, ya que tanto la parte intelectual como volitiva son constitutivas y, por tanto, surcan por lo pasivo y activo del sujeto, aun cuando el elemento animal subsista. Asimismo se refiere al ser humano como “intelectual”,
46 R. Guardini, Mundo y persona, p. 16.
47 A. Rosmini, Sistema Filosófico, Tr. J. Buganza. 48 Ibid. p. 33.
45 lo que es más preciso que considerarlo, como en las definiciones clásicas50, únicamente como racional. Rosmini agrega tres elementos descriptivos: animalidad, inteligencia y voluntad. Si bien el principio que constituye la unidad humana se plantea como algo distinto es común a los elementos enunciados. Hay un principio material sentiente y un principio intelectivo.51
A la primera definición ya dada, A. Rosmini agrega una más: “El hombre es un sujeto, animal, dotado de la intuición del ser ideal-indeterminado, agente en modo conforme a la animalidad y a la inteligencia que posee”52. El hecho que el hombre tenga la intuición del ser ideal-indeterminado significa que lo conoce, no sólo racionalmente, sino como un ente inteligente y volitivo.
La definición de Aristóteles como “el hombre es un animal racional” expresa la inteligencia, pero no la parte volitiva, aunque ambas partes son la esencia del ser humano. La parte intelectiva implica una especie de receptividad, la parte volitiva un tipo de actividad. El ser humano no sólo es
50 Aristóteles en la Política (I, 2, 1253, 9) había definido al hombre como "El único animal que posee racionalidad, la razón humana le sirve al hombre para indicarle lo útil y lo dañino, así como lo que es justo en injusto" pero en Rosmini el hombre tiene la noción de ser, no sólo de manera racional sino de manera intelectual. La primer noción que adquiere el ser humano es la de ser. La potencia o inteligencia del conocer el ser es una parte constitutiva del ser del hombre, y más concretamente, del ser de la persona humana. Actúa libremente en la búsqueda natural del ser, que Rosmini equipara al bien, pero también puede actuar en dirección opuesta porque tiene la libertad para ello.
51 Cfr. A. Rosmini, Antropologia…, p. 24.
52 A. Rosmini, Antropologia…, p. 26. El original dice: “L´oumo è un soggetto animale, dotato dell´intuizione dell´essere ideale-indeterminato, agente in modo conforme all´animalità e all´intelligenza che possiede”.
46 receptivo, su propia naturaleza se basa principalmente en su inteligibilidad para la acción.53
Existe un principio sentiente intelectual que lo conduce a actuar frente a ese saber intelectivo que posee ya principios y facultades que potencia en los actos. Al igual que en Guardini, el hombre es un conjunto de facultades, características y potencias. Repetimos, el ser humano es una unidad intelectual, con sensaciones, emociones y voluntad.
Para el roveretano la persona es “principio activo supremo”, y ese principio activo es la voluntad; luego existe una conexión indisoluble entre voluntad y persona al grado que se identifican una y la otra como constitutivas y al mismo tiempo definitorias.54 La voluntad se constituye como principio activo del individuo pero no como algo contingente o separado. La voluntad es la potencia moral que busca al ser en cuanto bueno o apetecible.55
En este sentido “la voluntad es la facultad que se inclina hacia un objeto conocido”56 y, el acto de la voluntad también se llama voluntad, de ello se desprende que la voluntad “es actuar sobre algo”57. Se tiene un principio receptivo que se convierte, en un segundo momento, en principio activo. Puede
53 Aristóteles propuso una definición de ser humano basado en su teoría de la sustancia alejándose de alguna manera de Platón, pues considera que no pueden existir materia y forma separadamente. La materia es el cuerpo y la forma es el alma, sin embargo, en su hilemorfismo la materia no puede darse sin forma y la forma no puede darse sin materia. Si bien el hombre está compuesto por ambas, el alma es el acto del hombre en la que se realiza la substancia. Si bien coincide con Platón en que existe cuerpo y alma, no se trata de una unión accidental, más bien sustancial. Cfr. Aristóteles, Acerca del alma, I, Cap. 3.
54 A. Rosmini, Sistema filosófico, p. 111.
55 Esta idea originalmente tratada por santo Tomás en Summa, I-II, q. 18, a. 1, co.
56 A. Rosmini, Antropologia…, p. 213. 57 Idem.
47 ser activo gracias al cuerpo que le da movilidad a partir de la inteligibilidad.
El hombre desarrolla competencias objetivas y subjetivas, que parten de un impulso universal de la acción que tiene lugar en tantas formas diferentes como actividades posibles. Son las facultades de percepción intelectiva, sentido intelectivo, espontaneidad racional, facultad afectiva, abstracción, elección, fuerza práctica, evaluación volitiva, elección entre el bien subjetivo y objetivo; que no vamos a desarrollar aquí pero que baste enumerarlas.58
La dimensión ética se encuentra estrechamente ligada la concepción de lo que el hombre es o puede ser consigo mismo. Analizar a la persona sólo por sus partes puede no ser suficiente como hasta ahora diversas disciplinas lo han intentado. Las neurociencias, por ejemplo, no han sido capaces de formular en términos satisfactorios lo que el hombre es a partir de sus funciones cerebrales y sus interacciones químicas;59 de otro modo, desde hace tiempo que el sueño de crear a un ser vivo en laboratorio se hubiera realizado si se tratara sólo de la unión de cuerpo físico y elementos químicos. La psicología tampoco ha sido suficiente porque, si bien la psique se dice que es parte constitutiva y necesaria, no parece ser apta para describir lo que el hombre es en su totalidad fenoménica.
Hay una distinción entre el instinto que lleva a la persona hacia lo sensible y la inteligencia que lleva a la persona (a la voluntad) hacia el bien en sí. Pero la voluntad
58 A. Rosmini, Antropologia…, III, c. 8.
59 Cfr. J. Buganza, “El problema del acto moral en el contexto de las neurociencias para una filosofía hilemórfica o analógica de la mente”, pp. 23-49.
48 está aún por encima del sujeto mismo y de sus decisiones. Sobre todo por encima del instinto porque, como se verá más adelante, la voluntad está encaminada, no es ciega ni deambula en una falsa libertad hacia cualquier confín, que lo sensible —y sus apetencias— la lleven. La voluntad va más allá de la fuerza de voluntad como negación de los instintos. El bien que es el fin de la voluntad, “querer el bien, querer el ser, el es acto moral bueno”, afirma A. Rosmini.60
La voluntad es la facultad que preside acerca de la honestidad, es decir, acerca del bien moral. “La voluntad, por tanto, es la potencia activa por la cual el ser humano obra no por el estímulo de una inclinación, sino en relación con los objetos de su mente; obra con conocimiento según las acciones que contempla”.61 Lo que llama “cognición popular” es el conocimiento que no se apoya en reflexión filosófica alguna, en cambio la “cognición filosófica” busca llegar a las razones últimas.
El hombre que se inquiere sobre su existencia necesita satisfacer ese afán de saber científico. Por un lado, las persuasiones ciegas son arbitrarías, simples creencias, pero en el caso de las persuasiones razonadas, aunque el hombre no sabe explicarlas de manera racional, son conocimiento directo, el hombre sabe que las sabe y es en este orden de ideas que se tiene el conocimiento de un sentido profundo de la vida que sólo puede ser satisfecho primero, abriendo las interrogantes; segundo, a través de la “cognición filosófica”. 62
No hay por tanto filosofía ética que quede libre de hacer una teoría del hombre, esto es, que no busque de uno u otro
60 A. Rosmini, Principios de la ciencia moral, p. 97. 61 Ibid. p. 113.
49 modo desentrañar lo que el ser humano es, y para ello se requieren más elementos de comprensión, como la razón teórica y práctica.