David sabía que Dios había enviado a Samuel para ungirle a ser rey sobre Israel. Samuel ya estaba muerto y los hombres de Israel no vinieron de una vez para hacer a David su rey. David preguntó a Jehová qué debería hacer, 2.1 al 4. El Señor le mandó subir de Siclag a Hebrón, una ciudad principal de Judá. Así David tomó sus dos esposas y sus seiscientos hombres a Hebrón. Allí los varones de la tribu de Judá vinieron y ungieron a David rey sobre ellos.
Entonces David supo que los hombres de Jabes de Galaad con mucha valentía habían quitado los cuerpos de Saúl y Jonatán del muro en Bet-san y enterrado sus huesos en Jabes, 1 Samuel 31.11 al 13. David mandó mensajeros para decirles a los hombres de Jabes en Galaad que él estaba contento que ellos habían hecho estas cosas, 2.5 al 7. Pidió a Dios bendecirlos y dijo que él también les daría un galardón. Les animó a ser fuertes; su rey estaba muerto, pero los hombres de Judá habían ungido a David a ser rey. David sugirió en estas palabras que los hombres de Galaad posiblemente tendrían el deseo que él fuera rey en lugar de Saúl.
Sin emabargo, David tuvo que esperar todavía más hasta que podría ser rey de todo Israel. Abner estaba pensando en otro. Su padre, Ner, era hermano de Cis, padre de Saúl, 1 Samuel 9.1; 14.51. Abner había sido el oficial de mayor rango en el ejército de Saúl, 1 Samuel 14.50; 20.25; 26.5. Ahora él tomó a Is-boset, hijo de Saúl, quien se llama Es-baal en 1 Crónicas 8.33. Abner trajo a Is-boset a Mahanaim al lado este del rió Jordán, donde los filisteos no les atacarían. Allí Abner hizo a Is-boset rey sobre las once tribus de Israel, todas excepto Judá. Is-boset gobernó como rey por solamente dos años, pero pasaron siete años antes de que David fuese rey de todo Israel, 2.8 al 11.
Abner era hombre valiente y bueno, pero no siguió al hombre que Dios había escogido a ser rey. Es importante para nosotros seguir al Hombre que Dios ha escogido, el Señor Jesús. Israel era una nación de doce tribus. Saúl había gobernado la nación entera y Samuel ungió a David a ser rey sobre todo Israel. Ahora David era rey de Judá e Is-boset gobernaba las otras once tribus. Una lucha entre los dos tendría que venir, y pronto comenzaron los problemas, 2.12 al 17. Abner trajo sus soldados del otro lado del Jordán al poblado de Gabaón. Este lugar dista a unos 80 kilómetros de Mahanaim y unos 33 kilómetros al norte de Hebrón. Joab vino con los hombres de David y todos se sentaron mirando el uno al otro en torno del estanque en Gabaón. Nadie quería dar comienzo a una guerra. Entonces Abner dijo: “Levántense ahora los jóvenes”; él quería decir dejarlos pelear. Doce jóvenes de cada lado se encontraron y de una vez mataron el uno al otro. Esto bastó para comenzar una batalla terrible. Ganaron los hombres de David.
Sarvia, hermana de David, tenía tres hijos, 1 Crónicas 2.16. Abisai salió con David de noche al campamento de Saúl, 1 Samuel 26.6. Joab llegó a ser más tarde el oficial principal de David, 8.16. Él tercero, Asael, podía correr velozmente. Él quería que la gente supiera que era tan valiente como sus hermanos. Corrió tras Abner para pelear con él, 2.18 al 23. Abner no pudo escapar de Asael pero tampoco quería matarle. Él sabía que Joab se enojaría mucho y causaría todavía más problemas. Dos veces le dijo a Asael que peleara con algún otro joven, pero Asael estaba resuelto a matar a Abner. Abner se dio cuenta de que tendría que pelear con Asael. Él no usó la punta aguda de su lanza, sino el otro extremo. Él tuvo que dar contra Asael una sola vez. Metió su lanza a través de él en el primer intento. La sangre de Asael salió en chorros y él cayó muerto.
Asael quería hacer algo grande, pero no tenía fuerza como para pelear con Abner. ¿Qué le dijo Jeremías a su ayudante? Jeremías 45.5. Debemos intentar hacer grandes cosas por Dios, pero solamente si Él recibe toda la gloria.
Los hermanos de Asael, Joab y Abisai, siguieron tras Abner, 2.24 al 28. Los hombres de Benjamín rodearon a Abner en la cumbre de un collado para ayudarle en la pelea. Pero Abner llamó a Joab y le pidió mandar a sus hombres a poner fin a la pelea y matanza de gente de su propia nación. La espada consume una persona cuando otro le mata con ella, v. 26. Joab dijo que él había pensado poner fin a la batalla en la mañana, pero dio señal con la trompeta para decirles a sus hombres que no continuaran con la pelea.
Así que Abner y sus hombres se apresuraron toda aquella noche, y la mañana siguiente llegaron de regreso a Mahanaim, 2.29 al 32. Joab contó su grupo y se dio cuenta de que estaban todos excepto 20 hombres. Joab se enojó mucho de corazón porque Abner había dado muerte a su hermano menor, pero no dijo nada de esto por el momento. Sus soldados habían matado a 360 hombres del ejército de Abner. Joab y Abisai enterraron a su hermano en Belén, el pueblo de Isaí y su familia. Entonces caminaron 25 kilómetros más hasta Hebrón donde se encontraba David.
Los hombres nunca han aprendido que el matar a otros no les ayudará con sus propios problemas. Ellos van todavía en el camino que tomó Caín, Judas 11. Caín odiaba a su hermano Abel y le mató. Él fue el primero en matar a otro, 1 Juan 3.12. El Señor Jesucristo vino a este mundo para que los hombres pudieran tener vida en toda su plenitud, Juan 10.10.
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Rey de todo Israel, capítulos 3 al 5
Hemos visto que la tribu de Judá le hizo rey suyo a David pero dos hombres le pusieron obstáculo para ser rey de todo Israel: Is-boset y Abner. David estaba dispuesto a esperar el tiempo que Dios había fijado. Muertos estos dos hombres, David llegó a ser rey sobre la nación entera.