"No te implicas"
Ya he explicado antes que los hombres no tienen el mismo concepto de lo que es pertenecer a una pareja que el que tienen sus compa-
ñeras. Esto lleva a muchas mujeres a estar convencidas de que ellas se sacrifican por el grupo mucho más y que ellos están menos implicados, y tienen razón; de hecho lo que pensamos los hombres es que lo que ellas hacen es estresarse sin necesidad, y de paso crear PROBLEMAS y complicar innecesariamente algo que debería ser muy sencillo. Esto naturalmente viene a ser igual cuando la pareja tiene hijos y estamos hablando de una familia: lo habitual es que las cargas estén mal repartidas, en parte porque por su naturaleza la una tiende a entrar más y el otro menos en la manada, y también porque la una tiende a intentar solucionar todo lo que no va perfecto para que su vida sea mejor mientras que el otro lo que piensa es "mi vida será mejor cuantas menos cosas lleguen a la categoría de PROBLEMA".
Y habiendo responsabilidades y cuestiones ineludibles a las que uno tiene que hacer frente en su vida de adulto responsable, la mujer tiende a concebirlas todas como asuntos de los que hay que ocuparse pero el hombre no. Para nosotros, como he explicado, hay dos tramos: la parte a la que uno se tiene que enfrentar de todas formas en la vida, lo que podríamos llamar problemas en minúsculas, y las obligaciones, complicaciones o en general PROBLEMAS que a uno le vienen por culpa de tener una mujer. Entre estos dos niveles está el de las cosas que suben de categoría porque ella les da más importancia o las convierte en más urgentes: la valla del jardín puede estar sin pintar dos semanas más y aquí no se muere nadie, no sería un PROBLEMA si no fuera porque ella le da ese estatus molestándote con eso cuando podrías estar disfrutando de un momento de felicidad.
Recuerda una vez más que los hombres no valoramos a las mujeres por quiénes son sino por cómo es nuestra vida con ellas. A efectos de pareja nos da igual que tenga un doctorado o tres, que hable siete idiomas ("mientras hable el mismo que yo me vale, los otros no me sirven para nada"), que sea alguien respetado o valorado en su profesión... Todo eso está muy bien, pero si en lo que a ti te interesa falla lo demás es accesorio. Recuerdo una frase que me dijo un hombre una vez y que resume esto muy bien: "me da igual que mi novia sea rica, si soy yo el que paga la cena".
¿Cómo hacer que tu hombre se implique más en la relación? Seamos sinceros: esto no es nada fácil, porque va contra su naturaleza y le estás pidiendo que haga algo con lo que se encuentra incómodo obligándole a identificarse con el grupo de una manera que es la opuesta a la que concibe él. En pocas palabras, estás pidiendo algo que probablemente no vas a conseguir.
En la práctica, y dentro de los límites de lo posible, hay dos soluciones: o bien le fuerzas a comportarse como si estuviera implicado de verdad (podrás conseguir que haga lo que quieres e incluso llegará a hacerte pensar que lo acepta de buen grado para evitarse más PROBLEMAS, pero el coste será que mentalmente su valoración sobre la vida contigo descenderá unos cuantos puntos), o bien le presentas la cuestión de una forma que sí sea compatible con su manera de ser para que la acepte y la interiorice de verdad. ¿Cómo? Planteándosela no como una obligación o una responsabilidad que tiene que cumplir, sino como parte de algo mayor: como un obstáculo para conseguir una meta positiva, estimulando su espíritu de supera- ción y competitividad.
Esto no se consigue en un día ni puedes arreglarlo cuando ya está hecho, tienes que haberlo pensado bien previamente para llevar a la práctica tu estrategia de la forma más eficaz posible según unas bases que ya tendrás que tener claras desde antes. Por ejemplo: si le dices a tu marido "este sábado no puedes irte al partido porque tu hijo va a leer su poema en el colegio" en su cabeza escuchará "PROBLEMAS"; pero si desde que estabas embarazada has estado "trabajándotelo" para reforzar la idea de que este proyecto de paternidad es algo difícil que solo él puede liderar, si no has desperdiciado ocasión de alabar su buen trabajo como imagen en la que tu hijo se fija y así siempre (reforzando lo positivo y evitando comentarios negativos -igual a PROBLEMAS-) y así día a día y sin descanso lo has estado concienciando de su tarea, no hará falta que le recuerdes la lectura del poema ni nada más porque el gran reto de la paternidad será su gran motivación. La educación mutua también es un trabajo de pareja.
Una vez estaba hablando con una amiga y le explicaba todo esto, y me referí a cómo conseguía yo que las mujeres actuasen como yo quería y encima sintiéndose felices con ello. Conociéndolas y entendiendo sus procesos internos y sus motivaciones, lo que hacía era plantearles las cosas en términos compatibles con su manera de ser para que ellas mismas tuvieran la iniciativa de actuar de una determinada manera; por ejemplo, donde un hombre cualquiera quería que su mujer le acompañara a hacer algo que a él le gusta pero a ella no e intentaba animarla convenciéndola de lo estupendo que era (para él, claro) y lo bien que lo iban a pasar, yo llevaba ya mucho tiempo reforzando la idea de lo importante que es para mí sentirme apoyado por mi pareja en las cosas que me hacen sentir bien, porque necesitaba su aprecio y valoración para disfrutar plenamente de mis propias actividades. Lo cual era verdad, naturalmente.
Le puse a mi amiga un par de casos concretos en los que mantenía despierto el instinto de protección de mis parejas, o las hacía sentir necesarias en mi vida, o reforzaba su autoestima incidiendo en su imagen hacia mí y los demás; todo absolutamente cierto, simplemente recalcando las cosas que ellas tenían y que las hacían más receptivas a utilizarlas cuando en algún caso concreto podían aplicarlas conmigo y, como iban a favor de su naturaleza, lo hacían con mucho gusto. Mi amiga me dijo "pero ¡eso es manipulación!", a lo que yo contesté "no estoy de acuerdo: los hechos son los que son, lo único que yo hago es traducírselo a un idioma compatible con ellas a diferencia de lo que hacen muchos hombres, que es hablarles como si no les importara cómo son realmente y cuáles son sus motivaciones".
Volviendo al ejemplo del niño que va a leer el poema, es cierto que ser padre es un reto y que él debe ser un líder para su hijo; es cierto que es un modelo para bien o para mal y que sus acciones importan, y es cierto que tiene responsabilidades que tiene que cumplir como por ejemplo ir a la lectura del sábado. No se trata de manipular a nadie: se trata de que si le dices "este sábado olvídate del partido porque tienes una obligación" le estás hablando en tu idioma y él lo traducirá al suyo de mala manera, pero si te has preocupado de conocerle, respetarle como es y entender cómo piensa desde el principio le podrás presentar la situación en el idioma que sí habla él. Ser padre es algo bueno en todos los casos y él en el fondo lo sabe; así que sin mentir, sin manipular y sin obligarle a nada, solo tienes que aprender a explicar las cosas mejor y pensar a largo plazo.
Esto se aplica también a muchos otros ámbitos y no vale la pena repetir el mismo esquema aplicado a cada aspecto de la vida de la pareja: una vez que has aprendido las claves de la mente de los hombres en general y conoces al tuyo en particular, puedes deducir las maneras más efectivas de actuar en cada caso y que además contribuirán a que la relación sea lo más armoniosa y feliz para ambos.
Pero sí hay una situación concreta muy frecuente que quiero mencionar, y es cuando quieres conseguir que pase más tiempo contigo: como hemos ido viendo, puedes pensar a corto plazo y simplemente reclamárselo directamente (es decir, exigirle algo que va contra su manera de ser), o forzar experiencias juntos que no son las actividades que a él le gustarían en ese momento pero que en todo caso hará como una obligación -igual a PROBLEMA- mintiéndote para que creas que le parece una buena idea... O puedes "trabajártelo" a largo plazo para que poco a poco haya ido identificando la dedicación hacia ti como un medio para conseguir algo que él sí aprecia, por
ejemplo ser el líder muy masculino y admirado por su mujer que todos deseamos ser. Pero sobre este tema me extenderé en el siguiente apartado.
Actividades juntos y actividades por separado
Vamos a empezar por recordar un par de ideas elementales. Primera, ya conocemos cuál es el concepto mental que tiene un hombre con respecto a su grupo; y segunda, nuestra valoración de la pareja se basa mucho menos en quién es nuestra mujer que en un balance global de cómo es nuestra vida con ella, incluyendo todo (positivo y negativo) y de manera explícita y bastante importante atendiendo a qué y cuántos PROBLEMAS nos da.
Cuando decidimos unirnos a una mujer lo que estamos haciendo (los dos) es compartir nuestro tiempo con alguien con quien en teoría deberíamos tener tendencia a chocar porque ni las maneras que tienen nuestras mentes de funcionar son las mismas, ni por tanto el lenguaje que comprendemos y con el que expresamos nuestras ideas es igual, ni nuestras motivaciones e intereses suelen ser del todo afines. Puede pasar que encuentres a alguien exactamente como tú, pero lo más habitual en una relación armoniosa es que ambos aprendan a respetarse y aceptar que cada uno tiene su espacio; aún así siempre habrá roces, claro, pero así la presión siempre tendrá por dónde escapar.
Ahora bien, existen muchas relaciones que en este sentido no son armoniosas porque uno de los dos no tiene el espacio personal que necesita. Hay más de una variante, pero me voy a centrar en dos tipos:
! Cuando la mujer no deja que el hombre tenga tiempo para sí mismo. "Pasas poco tiempo conmigo", "siempre estás con tus cosas y a mí me dejas sola" y demás. A mí esto me ha pasado solo una vez, cuando era muy joven y con una de las parejas con que más tiempo estuve, y tuve muy clara la solución (romper en cuanto fui capaz, no soy la niñera de nadie); pero por lo que he visto la gran mayoría de hombres que he conocido que pasan por esto actúan así: primero intentan defender su espacio, después cuando ellas insisten una y otra vez se acaban rindiendo para evitar los PROBLEMAS (ellas tienen menos alergia que nosotros a discutir, por eso suelen ganar por insistencia), y lo que acaban haciendo es ceder y tapar su disgusto con la
alfombra hasta que en muchos casos un día la bola de presión se ha hecho tan grande que ya no hay alfombra para cubrirla. Es el momento para tener una aventura, una relación paralela o directamente dejar a sus parejas. Yo en el momento de escribir estas palabras conozco a más de uno en las dos primeras fases y no tengo ni la más mínima duda de algún otro que un día entrará en ellas o irá directamente a la tercera.
Este libro no está hecho para discutir sobre quién tiene razón; en lugar de eso me limitaré a ver la cuestión desde el punto de vista práctico, para que comprendas cómo piensa el hombre y gestiones lo mejor posible la situación según lo que te convenga. Relee un momento el párrafo de las dos ideas elementales de antes. Como he dicho varias veces el hombre tiende a ver globalmente su vida, valora puntos positivos y negativos y saca la media; en principio ningún hombre va a buscarse PROBLEMAS por nada, pero por supuesto sus decisiones se verán influidas por lo alta o baja que sea la nota final de ese balance. Cuanto más dócil y flexible sea él más bajo estará el punto crítico y cuanto menos esté dispuesto a aguantar más alta tendrá que ser la calificación para satisfacer sus exigencias, pero desde luego todo ser humano tiene un límite y si se roza suena un "click" en nuestra cabeza que normalmente ya es irreversible.
Da igual lo alto o bajo que esté puntuando ahora mismo tu relación con tu mujer; en cualquier caso siempre cuanto más espacio tengas para ti más tenderá esa puntuación a subir, porque aunque tu pareja no fuera muy bien tienes oportunidad de liberar esa presión ocupándote de ti mismo y disfrutando de las cosas que te gustan; y cuantos más PROBLEMAS te suponga esto o más difícil te lo ponga ella para ser tú mismo como individuo más tenderá a bajar la puntuación global que le das a tu vida con ella.
Así que supongamos por ejemplo que tú vives con una mujer con unas cualidades que puntúas X. Si después de trabajar todo el día llegas a tu casa, haces las tareas que te tocan, y hay un rato en que ella se pone a ver su programa favorito y tú te vas a tu rincón a ver el periódico deportivo para ver los resultados de tu equipo, y cuando te vas a la cama has tenido ese tiempo para ti, tu puntuación global de ese día (como parte de una vida) será mucho más alta que si llegas a casa, haces tus tareas, intentas saber qué pasa con tu equipo y tu mujer te dice "ya estás con tu
deporte y yo aquí sola", al final acabas en el sofá con ella viendo un programa que a ti no te interesa nada, y cuando te vas a dormir tu día se ha resumido en trabajo y PROBLEMAS. A lo mejor tu mujer es fantástica en muchas cosas y eso puntúa alto, pero hay otros puntos en que puntúan bajo y desde luego también computan.
Si yo fuera una mujer, independientemente de lo perfecta que me creyera y de lo muy bien que pensara que mi hombre valora la vida en común que tiene conmigo, no desperdiciaría ni la más mínima ocasión para ganar puntos -siempre dentro de lo que para mí fuera aceptable, claro-. Y más teniendo en cuenta que es perfectamente posible que él mienta para evitarse PROBLEMAS y yo no tenga ni la más remota idea de qué es lo que hay en realidad en su mente, y que podría darse el caso de que un día me encontrara con una sorpresa desagradable o dolorosa (como les ha pasado a muchas que me escriben). Si mi relación fuera realmente importante para mí yo no me la jugaría en absoluto ni haría concesiones.
Así que podría pensar que él está plenamente satisfecho, muy feliz y no necesita tiempo para sí mismo porque solo tiene pensamientos para mí... Pero por si acaso me aseguraría de dejarlo en paz un ratito diario, o si no es posible algunas horas por semana, o al menos lo que pudiera, para garantizar alejar todo lo posible la tentación de sacar la presión por otro lado. Y más si es él el que demanda o tiende a buscar más espacio personal, aislarse para dedicarse a sus hobbies o simplemente dejar de tener PROBLEMAS por más tiempo: este es el mejor síntoma de que hay algo en su cabeza que no está bien y su forma de aliviar la presión es que esa cosa (que para él está siendo negativa) le corroa menos, tomando algo de distancia. Cuanto más le presione yo más fácil será que tarde o temprano llegue al punto en que inconscientemente abra la posibilidad de hacer algo que en otras circunstancias no se plantearía.
Cualquier hombre del planeta que lea esto estará de acuerdo en que la mujer que actuara así demostraría mucha inteligencia... Para a continuación añadir "pero por supuesto, querida, no es mi caso; yo te quiero y soy feliz así".
! Segundo tipo, cuando un hombre dominante anula a su mujer y la convierte en una sombra de él mismo. Esto es bastante
común, también sucede a la inversa pero suelen ser más los hombres los que lo hacen (y en algunos casos con la colaboración de la mujer, si tiene un carácter muy sumiso y justamente busca a alguien aparentemente fuerte que guíe su vida).
Aquí hay bastantes grados, desde algunos que muchos considerarán como positivos hasta otros evidentemente destructivos y que a largo plazo en todos los casos traen infelicidad. Voy a poner solo tres ejemplos:
Conozco el caso de una pareja en la que ella es eviden- temente una persona seguidora; a los diez segundos de conocerla me di cuenta de esto y, como él es una persona que necesita ejercer un papel de líder, supe instantá- neamente que eran muy compatibles y les auguré una relación muy buena. Efectivamente: ella se ha aficionado a cosas que le gustan a él (y que a ella hasta ese momento apenas le interesaban) pero lo ve como parte de su identidad de grupo y lo acepta de manera natural, y él aparte de esto tiene una carácter muy gregario y se preocupa por que ella esté bien. Independientemente de la opinión que pueda tener cada uno con arreglo a su manera de ser, ellos se comple- mentan el uno al otro y la cosa funciona.
Hablaré ahora de una mujer muy joven pero que lo tiene todo: inteligencia y talento enormes, un carácter abierto y encantador, educación exquisita, profesionalmente está súper bien situada, físicamente tan espectacular como cualquiera de las top models internacionales de las revistas (uno de mis amigos cuando vio su foto me dijo "mira, solo verla ya duele")... Parece perfecta, pero tiene un problema realmente grave. Por razones que no vienen al caso su autoestima es extremadamente baja, y naturalmente alguien así es una presa muy golosa para los depredadores: ha encadenado varias relaciones destructivas con hombres desde sim- plemente egoístas hasta realmente peligrosos, que han contribuido a acabar con su autoconfianza. Ahora tiene una pareja inadecuada y ella misma lo sabe, pero al menos no le hace el daño de otras veces y el hecho es que no puede estar sola: hace lo que sea para conservarlo, ha desdibujado completamente su personalidad para convertirse en lo que a él le gusta y ha abandonado del todo facetas de su perso- nalidad que la ayudaban a desarrollarse individualmente y
sentirse realizada. El tipo de hombre que esta mujer necesita es muy difícil de encontrar (un líder muy fuerte, pero que utilice esa fuerza para ayudarla a crecer a ella), y mi predicción es que siempre vivirá insatisfecha y será infeliz. Espero equivocarme.
Y el último ejemplo es el de una mujer inteligente y con cierta experiencia de la vida, que después de varios años de relación sufrió la ruptura abrupta de una pareja que hacía tiempo que no funcionaba (básicamente porque ella quería más de la relación y él menos, no estaban hechos el uno para el otro). Muy poco después de la separación, y cuando evidentemente aún no estaba preparada para ello, encontró a otro hombre extremadamente posesivo y celoso con el que aguantó años antes de por fin dejarle; yo fui testigo de presiones y comportamientos enfermizos por parte de él que aplastaron su personalidad, que ella de haber estado sana