Mujer; nació el día 27 de julio de 1856, a las 9 A.M.
Esta mujer tiene el signo femenino, terrestre y común de Virgo en el Ascendente. Hemos visto en nuestro libro “El Concepto Rosacruz del Cosmos” que la Ley de Consecuencia actúa en armonía con los planetas, y que el espíritu nace en el mundo físico en el momento crítico en que estos astros puedan operar en armonía el uno con el otro. La hora del nacimiento del Ego está dispuesta de tal modo por los Señores del Destino que su horóscopo, el cual es el reloj del destino, registra la clase de deudas en las que el Ego ha incurrido en sus vidas previas, y la hora cuando estas deudas llegan a su sazón, es decir, cuando debe recogerse la cosecha de las semillas sembradas.
Sin embargo, la ley del destino no es una ley ciega, pues ella puede ser modificada hasta cierto grado en proporción con la fuerza de voluntad del Ego.
Cuando en los ángulos hay signos cardinales o fijos y las aflicciones vienen desde signos comunes, entonces el Ego es capaz a menudo de modificar los efectos de las aflicciones planetarias; pero cuando, como, por ejemplo, en el horóscopo que pasamos a considerar, hallamos un signo común en el Ascendente y las aflicciones amenazan desde signos fijos, entonces es muy probable que las fuerzas envueltas en la deuda del destino sean demasiado potentes para el Ego y la Ley debe seguir su curso.
En este horóscopo encontramos al Sol colocado firmemente en su propio signo Leo, el cual es un signo fijo, y en conjunción con Venus, en cuadratura con el inflamatorio Marte y paralelo con Urano. El ígneo planeta el Sol está también en conjunción con Ascelli, una estrella fija que está situada en los 5° 41' de Leo y tiene influencia sobre los ojos. Encontramos a Urano en los 24° 36' de Tauro, un signo fijo, en conjunción con las Pléyades, que son un grupo de estrellas fijas que se hallan situadas en los 28° 41' de Tauro y que ejercen también una influencia adversa sobre los ojos. Vemos que la Luna está colocada preeminentemente cerca del Mediocielo, en los 12° 29' de Géminis y en oposi ción con otra estrella fija, Antares, la cual se halla en los 8° 27' de Sagitario.
En todos estos elementos del reloj del destino podemos leer que la ceguera era lo más probable en la suerte de esta mujer. Con el signo femenino, terrestre y común de Virgo en el Ascendente y las aflicciones enfocadas desde signos fijos, ¿qué otra cosa podríamos esperar sino que esta alma no fuese lo suficientemente fuerte para dominar tan adversas influencias? El resultado de tales aflicciones fue la ceguera total.
¿Pero qué es lo que ella hizo para precipitar esto? Vemos que Saturno, el planeta de la obstrucción, está en la décima casa y en el signo de su “caída”, Cáncer, y en cuadratura con Júpiter. Saturno es más adverso en este signo ácueo, el signo del estómago, en donde él puede minar la salud por la denegación al estómago de los fluidos que son tan necesarios para la digestión. En Cáncer, Saturno pervierte también el apetito. Las personas con Saturno afligido en Cáncer tienen apetencias y repugnancias extrañas en lo que respecta al alimento y son muy tenaces en tales aberraciones del gusto. Aun cuando ellas sepan que demasiado chocolate, cremas, sodas, pasteles, confitería, etc., perjudican a su salud, continuarán tomando de tales cosas. Los nativos que sufren de esta aflicción padecen con frecuencia de autointoxicación. El veneno que entonces genera el estómago se mezcla con la corriente sanguínea, lo cual ocasiona a menudo la ceguera.
Hallamos en este horóscopo un Mercurio muy bien aspectado, el cual está en sextil con Urano y el Ascendente y en trino con Neptuno, indicando que el nativo posee un deseo agudo y perspicaz de saber, especialmente acerca de cosas ocultas, lo cual no le preservó de la pérdida de la vista, sino probablemente tal inclinación le hizo leer con poca luz durante la noche, acaso en la cama, que es una costumbre muy peligrosa y que ha ocasionado que muchas personas pierdan su vista. Pero todas las nubes tienen su rayo plateado, y aunque esta pobre mujer ha sufrido de ceguera total durante algunos años, en cambio ha desenvuelto y desarrollado el sexto sentido. Con Neptuno en sextil con Urano y en trino con Mercurio, posee un maravilloso desarrollo de las facultades espirituales que la
permiten abandonar su cuerpo a voluntad y ella manifiesta que puede llegar a los más lejanos planetas.
Si hubieran estado al revés estas aflicciones planetarias y el Ascendente, con un signo fijo saliendo y las aflicciones actuando desde signos comunes, aun cuando Saturno hubiera estado en Cáncer, la voluntad hubiera sido lo suficientemente poderosa para conservar, por lo menos en cierto grado, la vista de esta señora.
“Un barco zarpa para el Este y otro lo hace para el Oeste, y para los dos sopla el mismo viento. Es, pues, el juego de velas y no la galerna, lo que determina la ruta que ambos llevan”.