SITUANDO AL SITIO: Configuración de Tipologías de Modernización Urbana 1875-
3.3 Huellas del Sitio del Convento en la Trama de la Ciudad
“Sin duda alguna, la Capital chilena es lugar propicio para interesantes investigaciones sobre el pasado histórico de las formas estéticas de la Colonia, pues a pesar de sus modernos retoños, perduran en las más de sus iglesias, casas solariegas y edificios monumentales todo el sabor que imprimieran en sus fábricas los alarifes de los siglos XVII y XVIII...”
– Martín Noel, “Apuntes de un Viaje a Santiago de Chile” Contribución a la Historia de la Arquitectura Hispano-Americana (1921), pp.159-60 –
En la segunda década del siglo XX diversas manzanas conventuales fueron transformadas aprovechando la ubicación estratégica y la crisis económica de las órdenes. Entre estos casos destaca la construcción de la urbanización en las pertenencias franciscanas. La configuración de París – Londres no debe ser comprendida de manera aislada, sino más bien articulada con otros casos de transformaciones de macro-manzanas relacionadas con la consolidación de los bordes de la Alameda, como fueron los casos del barrio de la Bolsa sobre pertenencias Agustinas, del barrio Concha y Toro sobre terrenos privados y la construcción de la Biblioteca Nacional sobre el convento de Las Claras. Todos estos proyectos urbanos, de manera aislada y en conjunto, fomentaron el proceso de modernización de la ciudad.
El caso de París – Londres se articuló como una propuesta urbana que generó una posibilidad de modernización y densificación de un área central de la ciudad en los terrenos disponibles que aún quedaban en el centro urbano. La diversidad de estilos arquitectónicos no fue lo más aplaudido de la intervención
528 Como indican J. Rosas y F. Pérez al referirse a los nuevos profesionales que apoyan el proceso de
modernización de la ciudad: “Esta nueva clase de profesionales técnicos ayudó a los gobiernos a afrontar los desafíos del crecimiento urbano, los cuales, a inicios del siglo XX, estaban vinculados con la inmigración y la industrialización- con un esfuerzo de planificación más sistemática.” En “Portraying and Planning a City,” p.172. Traducción de la autora.
195 en el interior de la manzana, sino su innovadora propuesta urbana que para la mayoría de los autores, podría estar basada en las teorías del urbanista vienés Camilo Sitte publicadas años antes.529
A fines del siglo XIX el Convento Máximo de San Francisco se configuraba como un complejo continuo de recintos, consecuencia de un modo de crecimiento orgánico y basado en la agregación de partes. Según el croquis realizado por el fraile franciscano León Valenzuela (fig.147), el convento estaba constituido principalmente por el templo y dos claustros mayores, alrededor de los cuales se ubicaban mayoritariamente recintos independientes y habitaciones, a los que se sumaban de manera irregular una serie de pequeños patios, piezas y otras dependencias como salones, bodegas, cocinas, hospedería, capilla, cafetería y noviciado, como conjunto las dependencias franciscanas funcionaban como una pequeña ciudadela. Otra área fundamental eran las plantaciones de huertas y la viña con parrones, espacios claramente delimitados y amurallados que ocupaban una parte importante del terreno disponible y que permitían cubrir las necesidades básicas del tipo de vida recogida de los frailes franciscanos.
529 Los siguientes autores destacan la influencia sitteiana al referirse a la urbanización París – Londres:
Cristián Boza y Hernán Duval, Inventario de una Arquitectura Anónima (Santiago: Edición Lord Cochrane, 1982); Cristián Boza, Leopoldo Castedo y Hernán Duval, Santiago, Estilos y Ornamentos (Santiago: Editorial Montt y Palumbo, 1983); Jaime Matas, Andrés Necochea y Pilar Balbontín, Las Plazas de Santiago (Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 1983). Según Alicia Novick el principal problema en la circulación de las ideas, reside en las lógicas de “diseminación, estableciéndose caminos sinuosos, a través del espacio y del tiempo que signan los modelos urbanísticos: “Monteiro de Andrade ha propuesto el ambiguo término de ‘resonancias’ a propósito de las traducciones sobre el texto de Camillo Sitte efectuadas por Camille Martín y por Saturnino de Britos -un ingeniero sanitarista que se reclamaba sitteano- para designar propuestas conceptualmente incompatibles con su modelo de referencia. Las resonancias aluden a las esferas de transmisión más difusas, como el ‘americanismo’ examinado por Jean-Louis Cohen, donde se desdibujan las fronteras y los itinerarios de los referentes que viajan.” Ver Alicia Novick, “La Ciudad, el Urbanismo y los Intercambios Internacionales. Notas para la Discusión,” RIURB Revista Iberoamericana de urbanismo 1 (2009), p.11.
Fig.147: Padre León Valenzuela, “Croquis del Convento Grande de Nuestra Señora del Socorro de Santiago de Chile” (Dic. 1891).
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Este croquis inédito es uno de los documentos gráficos más interesantes y valiosos del Archivo Franciscano y fue realizado al mismo tiempo que una maqueta, de la cual se conserva sólo una fotografía que en su reverso indica: “Maqueta del convento de San Francisco ejecutada por un padre loco en 1895” (fig.148). Otro documento complementario a estos levantamientos es un inventario de 1899 que recopila las diferentes pertenencias franciscanas desde los terrenos, a los edificios, patios, huertas, imprenta y oficina, indicando la existencia de un croquis de un plano del convento que podría ser el mismo que estamos revisando. En este documento se indica que la superficie de todo el convento era de 23.231 m aproximadamente, precisándose luego el detalle de recintos y superficies.530 Estos tres documentos demuestran la necesidad por
parte de la Orden de ir creando registros de las pertenencias, probablemente proyectando la necesidad de ventas posteriores debido a las dificultades económicas que enfrentará la congregación que los llevará a demoler la mayor parte del complejo.
El croquis del conjunto del Padre Valenzuela ya daba cuenta de un proceso progresivo de reducción de la superficie de ocupación franciscana en la macro- manzana debido a las ventas de terrenos en sus bordes, reduciendo y concentrando al sitio del convento al interior de la manzana. La venta de los bordes exteriores se debió en parte al alto valor económico que adquirieron aquellos lotes que daban a la calle. En otros casos de manzanas conventuales como el de las Agustinas y el de Santo Domingo, los lotes exteriores se convirtieron principalmente en áreas de comercio, relacionándose de manera explícita con el proceso de modernización de la ciudad y con los nuevos estilos
530 “Alameda: Inventario,” Asuntos Varios, Volumen 30, fj.198, Archivo Franciscano de Santiago (20
Octubre 1899). Para mayor detalle ver en esta tesis “Anexo 2: Documentos Originales de Archivo” pp.303-346.
Fig.148: Fray Alfonso Ll., “Foto de la Maqueta del convento de San Francisco” (1895).
197 de vida que se impusieron en esta época, tal como lo confirma Jacqueline Dussaillant:
“Un caso particularmente interesante es el de la subdivisión en pequeños espacios destinados al arriendo que hacen muchos conventos capitalinos en los perímetros de sus terrenos. Los agustinos, por ejemplo, fraccionan los límites perimetrales de las calles Moneda y San Antonio, y hacen lo mismo en Estado y Agustinas, a excepción del área ocupada por el templo. La misma situación se da con el convento de Santo Domingo, pues todo su perímetro, salvo la esquina en la que se emplaza su templo, está subdividida en alrededor de 35 locales.”531
Estas subdivisiones prediales se pueden comprobar en el catastro realizado por Alcides Aray en 1915, donde las figuras muestran las manzanas de los Agustinos, Santo Domingo y San Francisco que lotearon inicialmente sus bordes, en algunos casos como comercio y en otro como propiedades privadas (fig.149). La ocupación de los bordes se relaciona con una lógica de uso del espacio conventual que privilegiaba el espacio interior y donde el convento mantenía una relación con el exterior principalmente a través de su templo, frente a la Alameda. El resto del programa se orientaba mayoritariamente hacia la privacidad del claustro, enfocándose en torno al corazón del complejo, lo que llevó probablemente a los franciscanos a valorar el corazón de la manzana, última porción de tierra de la que se desprendieron. De esta manera la venta o arriendo de sus bordes funcionó como un engrosamiento de los antiguos muros que delimitaban las pertenencias de las órdenes. En el caso de San Francisco, los bordes de la macro-manzana fueron vendidos a privados que edificaron viviendas, a excepción de la esquina sur-oriente que correspondía a la primera asistencia pública de Santiago.532
Así como la ciudad había iniciado un proceso de subdivisiones en subdelegaciones y distritos, el sitio, reducido a la manzana del convento, sufrió en sí mismo un constante proceso de subdivisión predial. Si la lógica original de construcción del sitio se produjo a través de la agregación de piezas y de la expansión en el territorio, su nueva lógica de reducción determinará la permanencia de sus elementos primarios y piezas fundamentales: el templo y el primer claustro.
531 Dussaillant, Las Reinas de Estado: Consumo, Grandes Tiendas y Mujeres en la Modernización del
Comercio de Santiago (Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2011), pp.118-20.
532 “Un acontecimiento trascendental en la historia de la asistencia hospitalaria en Chile se produjo
cuando fue inaugurado, el 7 de agosto de 1911, el primer servicio de urgencia permanente del país, con la puesta en marcha de la Posta Nº 1 en la calle San Francisco esquina de Alonso Ovalle, frente al Hospital San Juan de Dios.” Cruz Coke, p.538.
Fig.149: Alcides Aray, “Manzanas de los conventos de San Agustín, Santo Domingo y San Francisco” (1915). En las tres manzanas conventuales destaca la ocupación y subdivisión de sus bordes.
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La situación privilegiada de expansión del convento en la manzana cambió bruscamente durante la segunda década del siglo XX debido a la crisis económica que enfrentó la Orden. En 1912, como lo indica un documento del Archivo Vaticano, el Ministro Provincial de los Franciscanos, Fr. Bernardino Díaz, escribía al internuncio acerca de la necesidad de reducir la extensión de los conventos a lo estrictamente necesario, especialmente, indicaba, los de la capital, en vista del peligro que viniese una ley civil secularizadora de los bienes de la Iglesia. En el mismo documento el Provincial sugiere también la necesidad de edificar las nuevas dependencias en las afueras de la ciudad.533 Este
documento da cuenta de un momento, previo al establecimiento del separación Estado-Iglesia en Chile en 1925, en el cual el estado había iniciado el proceso de laicización.534
Por otra parte, un documento de 1913 da cuenta del proceso final de reducción territorial del convento, al relatar los resultados de un estudio encargado por el gobierno a raíz de un artículo del diario nacional La Mañana, que postulaba los derechos del Fisco sobre los terrenos ocupados por el Convento de San Francisco. Según el documento, el artículo aludía a:
“(…) una alta cuestión de derecho público nacional que consiste en que no se puede ejercer autoridad pública [a] una congregación de frailes que no ha obtenido el reconocimiento legal por medio de una erección con arreglo a las leyes, vendiendo parte de un Convento, sin conocimiento ni noticia alguna del patrono, a virtud de Letras Apostólicas que no han podido ejecutarse en el país por no haber obtenido el exequatur con arreglo a la Constitución del Estado.”535
El informe de 22 páginas concluye que la Orden de los franciscanos nunca fue disuelta,536 que los franciscanos tenían el derecho de vender sus terrenos ya que
les pertenecían y por último, que ninguna ley de la República exigía la autorización del Presidente para su enajenación pues el Fisco chileno no tenía
533 “Exmo Señor Internuncio: El infrascrito Provincial de los franciscanos de la Sma Trinidad de Chile
ruega a V. E. se digne a decirle la opinión que V. E. tiene formada acerca de los puntos siguientes. 1º Necesidad de que las corporaciones especialmente las de la Capital reduzcan la extensión de sus conventos a los estrictamente necesario enajenando lo restante en vista del inminente peligro de que venga una ley civil secularizadora de los bienes de la Iglesia. 2º Conveniencia de sacar nosotros nuestra casa de Estudios al Campo donde la estamos edificando como consta a V. Excia. Es gracia, Exmo. Señor. Santiago 19 de julio de 1912. Fr. Bernardino Diaz ofm M. Provincial [sic].” ARCH.NUNZ.CILE Fasc. 45, p.254. Mons. Enrico Sibila (1908-1914), Nunziatura Apostolica in Cile (1877-1952), Archivio Segreto Vaticano.
534 Ver Serrano p.340. “La manifestación de todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio
libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público, pudiendo, por lo tanto, las respectivas confesiones religiosas erigir y conservar templos y sus dependencias con las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes y ordenanzas. Las iglesias, las confesiones e instituciones religiosas de cualquier culto, tendrán los derechos que otorgan y reconocen, con respecto a los bienes, las leyes actualmente en vigor; pero quedarán sometidas, dentro de las garantías de esta Constitución, al derecho común para el ejercicio del dominio de sus bienes futuros.” Artículo 10 Constitución Política de la República de Chile de 1925
535“Informe dirigido al Señor director del Tesoro sobre los derechos que pueda tener el fisco sobre los terrenos y edificios ocupados hoy por los frailes del convento San Francisco,” Asuntos Varios Volumen 7 (Archivo Franciscano de Santiago, 31 oct. 1913), p.1.
536 Uno de los cuestionamientos para definir si los terrenos pertenecían a los religiosos era si aún
existía la Orden Franciscana original a la que se le había concedido los terrenos, pues, a lo largo de los años, ésta había sufrido diversas transformaciones internas. Finalmente se resuelve que la Orden había sido reconocida legalmente a mediados del siglo XVI.
Fig.150: “Informe dirigido al Señor director del Tesoro sobre los derechos que pueda tener el fisco sobre los terrenos y edificios ocupados hoy por los frailes del convento San Francisco,” Asuntos Varios Volumen 7, (Archivo Franciscano de Santiago, 31 Oct. 1913), p.1.