LAS TURBERAS NACIONALES
3.1 HUMEDALES EN CHILE
En la literatura existen diferentes formas de definir los humedales, y esto depende principalmente del enfoque y del uso que se le vaya a dar a esta definición. La mayoría incluye referencias a la hidrología, suelos y biota.
De acuerdo al Catastro y Evaluación de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile (CONAF et al., 1999), existe una superficie aproximada que asciende a las 4.616.795,03 hectáreas de humedales en el país, equivalentes al 6% del territorio de Chile, incluyendo entre otros a marismas herbáceas, ñadis herbáceos y arbustivos, turberas y vegas. En este mismo estudio se contabiliza a los bosques como principal categoría de uso dentro del SNASPE, con un 28,1%, seguido de humedales con un 24,8%, correspondiente principalmente a turberas ubicadas en las regiones XI y XII. Según estos cálculos, aproximadamente 3,5 millones de hectáreas de humedales estarían protegidas dentro del SNASPE, correspondientes al 77% de la superficie total de humedales en el país. A pesar de esto, según este catastro, las regiones III, IV, V, VII y Metropolitana no contarían con humedales representados en el SNASPE (CONAMA-CEA, 2006).
Cuadro Nº 3.1. Superficie estimada de humedales en las regiones VI a XII
Schlatter y Schlatter (2004) señala que existen al menos 44.471,10 km2 de humedales en las regiones VI a XII inclusive, lo que representa el 10,55% de la superficie para dichas regiones y el 6% de la superficie total del país (Cuadro 3.1).
Debido a la diversidad de bioclimas de Chile, en el país se encuentra una gran variedad de humedales. En el año 2002, Ramírez y colaboradores elaboraron una propuesta para la clasificación de los humedales chilenos. Ellos reconocen 15 tipos de humedales naturales: 5 salinos (litorales, estuarios, marismas, albuferas y salares) y 10 dulceacuícolas: 4 de aguas corrientes (ríos, arroyos, bañados y oasis), 3 de aguas sin corriente (lagos, lagunas y charcos) y 3 asociados a anegamientos del suelo (pantanos, turberas y ñadis) (CONAMA-CEA, 2006).
El estudio Protección y Manejo de Humedales Integrados a la Cuenca Hidrográfica, (CONAMA – CEA, 2007), ha descrito un sistema de clasificación por ecotipo de humedal, que corresponde a una familia de humedales, los cuales comparten propiedades, atributos e incluso amenazas similares.
Tal como se aprecia en el Cuadro N° 3.2, el mencionado estudio define los ecotipos marinos, costeros y continentales. Las turberas, de interés en esta investigación, corresponden según esta clasificación a humedales continentales con infiltración y saturados.
Cuadro Nº 3.2. Clasificación de Humedales en Chile según Ecotipo
Ecotipos Clase Nombre Común Ejemplos chilenos
Humedal marino --- Intermareal, submareal Litoral costero
Humedal costero
Intrusión salina Lago, costero, laguna
costera, marisma, estuario
Lago Budi, Laguna Conchalí, Humedal Tubul-Raqui
Evaporación Salar, bofedal Salar de Atacama, Salar
de Huasco
Infiltración (A) Hualve, ñadi, poza,
charco, pitranto, pantano
Humedales depresión central de las regiones VII-X
Humedal Continental
Infiltración saturado (B) Mallín, turberas, pomponal
Parque Nacional Torres del Paine, Turberas magallánicas
Escorrentía Ríos, arroyos, esteros,
lagos
Río Clarillo, Río Bío-Bío, Lago Villarrica
Afloramientos subterráneos
Vega, bofedal, humedal Parinacota, Jachucoposa,
Ciénagas de Name Fuente: CONAMA – CEA, 2007
Recientemente, el Centro de Ecología Aplicada y el Ministerio de Medio Ambiente (2011) han desarrollado el Inventario Nacional de Humedales, sin embargo, este no ha considerado explícitamente a los ecosistemas de turberas.
3.1.1 Tipos de humedales
A continuación se presentarán los diferentes tipos de humedales que se reconocen desde el punto de vista edáfico en Chile:
- Vegas y bofedales
En el norte de Chile existen distintos tipos de humedales asociados a cuencas endorreicas, destacando entre ellos las turberas andinas denominadas vegas y bofedales. Este tipo de turberas, a diferencia de las turberas ubicadas en el hemisferio norte y sur de Chile, no están dominadas por musgos del género
Sphagnum, ni tampoco son exclusivamente ombrotroficas. La similitud con otras
turberas se encuentra en el patrón microtopográfico de pozas, praderas y cojines (Squeo et al., 2006). Catastros realizados por Castro et al (1993), registran la presencia de 435 humedales ubicados sobre una altitud de 3000 msnm (aproximadamente), entre los 17º y 26º de latitud sur.
El nombre bofedal es utilizado principalmente por la población Aymará en la provincia de Parinacota, en cambio, en la segunda región, la población Atacameña utiliza el nombre de vegas para identificar la vegetación asociada a los humedales (Castro et al., 1993).
Las principales diferencias entre vegas y bofedales se basan en que las primeras están dominadas por ciperáceas en cojín (Scirpus americanus), en cambio, los bofedales presentan una predominancia de gramíneas (Oxychloe andina y Distichia muscoides) (ver Fig. N° 3.1). Además, las vegas se encuentran a una menor altitud que los bofedales (estos últimos se encuentran sobre los 2800 msnm), poseen mayor salinidad, se encuentran en zonas menos lluviosas y presentan un microrelieve más plano que los bofedales (Squeo et al., 2006, CONAMA-CEA, 2006).
A diferencia de lo indicado por Castro et al (1993) y Squeo et al (2006), Schlatter & Schlatter 2004, señala que la vegetación presente en vegas o mallines (en el altiplano de Argentina, Chile, Bolivia y Perú), en determinadas circunstancias ambientales, puede dar lugar a la formación de una capa de turba. Así por ejemplo, los bofedales andinos del norte de Chile, dominados por Oxychloe y Patosia, también son considerados turberas, pudiendo acumular algunos metros de materia orgánica.
Figura Nº 3.1. Flora de vegas y bofedales de la zona altiplánica chilena
a) Scirpus americanus b) Oxychloe andina c) Distichia muscoides
Fuente: Chloris chilensis, 2009
- Hualves o Pitrantos
Los hualves o pitrantos corresponden a sectores bajos, por los cuales se evacua agua de drenaje desde los terrenos colindantes más elevados. En general son bosques ombrófilos pantanosos y siempreverdes de la región templada en el valle central dominados por roble, laurel y lingue. En la IX región se asocian a
Myrceugenia exsucca (pitra), Blepharocalyx cruckshansksii (temo) y Drimys winteri
(canelo) (Ramírez et al. 1983). Estudios florísticos en los hualves ubicados en el extremo noreste de Toltén, detectan la presencia de 32 especies de plantas en esta comunidad, donde predominan las nativas, destacando un alto número de epífitas y trepadoras (Hauenstein et al., 2002). Ramírez et al (1983) señala que en estos ecosistemas predominan bosques pantanosos de mirtáceas, los cuales bordean cursos de agua lentos y de baja profundidad, regula los cauces y frena los procesos erosivos con control de inundaciones.
Schlatter y Schlatter (2004) señala que se han formado por erosión del terreno original, causada por el agua de drenaje superficial, en dirección de la mayor pendiente. Ellos evacuan el agua hacia arroyos o ríos, y por su baja elevación y suave pendiente son afectados por el nivel de esos cuerpos de agua, presentándose los suelos permanentemente saturados e inundados.
- Ñadis
Los ñadis consisten en terrenos planos con suelos derivados de cenizas volcánicas sedimentadas sobre arenas y/o gravas (pantano de temporada en mapudungun), ubicados en la IX y X regiones. Se presentan en superficies planas del valle central. Presenta un particular horizonte impermeable ubicado entre el límite de la
ceniza y la arena o grava denominado “fierillo”. La saturación de agua es temporal,
durando entre cuatro y ocho meses (entre mayo y septiembre). Esto es debido al lento drenaje horizontal y la limitada o nula percolación vertical. El espesor de la capa de
cenizas varía entre los 20- 80 cm, es de origen holocénico y de sedimentación paulatina. Las condiciones de saturación de agua prolongada causan una alta acumulación de materia orgánica en el suelo superior, debido a que la hojarasca y los desechos orgánicos de la gran cantidad de vegetación que crece sobre ellos (Sphagnum, Chusquea, Nothofagus) se descompone lentamente, especialmente en la época cuando el suelo está saturado de agua y durante la cuál no se permite su oxigenación adecuada, limitando la actividad biológica. Estos suelos poseen gran cantidad de aluminio, y un pH entre 5 y 7 (Hauenstein et al., 2005; Schlatter & Schlatter, 2004).
- Mallines
En el extremo sur de Chile se presentan los “mallines” (aguazal, bajos
aguachentos en lenguaje mapundungum). Estos se originan en sectores hundidos, ya sea en terrenos planos o inclinados. Por su condición topográfica existe, en el invierno o en la época de lluvias, una acumulación de agua con impedimento de su salida en sentido horizontal y vertical, debido a un sustrato geológico impermeable en el subsuelo.
Estos ambientes presentan una napa freática superficial en al menos una porción importante de su superficie. En general son originados por sedimentos eólicos o aluviales que se acumulan en estos terrenos hundidos. Esto permite que en ellos se desarrolle una gran cantidad de vegetación, con especies tolerantes a suelos saturados, dando origen a suelos muy ricos en materia orgánica. La vegetación asociada a este tipo de humedal varía de acuerdo a su ubicación geográfica y al grado de saturación de agua (Schlatter y Schlatter, 2004).
- Turberas
Las turberas corresponden a ambientes naturales inundados característicos de regiones climáticas templadas y frías, las que se desarrollan sobre terrenos con restricción de drenaje, en lugares con alta precipitación, baja evaporación y escasas sequías estivales (Pérez, 2007). Consisten en depósitos orgánicos de espesor mayor a 30 cm, con un sustrato rocoso o un subsuelo con caracteres de reducción. Se forman en depresiones del terreno, fondos de valles, bordeando los meandros de los cursos de aguas tranquilas que escurren dentro de ella, otras veces colmatando cubetas en contacto con bosques o bien con terrazas(Roig y Roig, 2004; Schlatter y Schlatter, 2004). Se caracterizan por presentar depósitos esponjosos de turba, crecimiento de árboles y arbustos y un suelo cubierto por una alfombra gruesa de musgo Sphagnum. Se caracterizan también por presentar altos niveles freáticos (Díaz et al, 2005).
Son ecosistemas conformados por estratos subyacentes originados por la lenta acumulación de materia orgánica de origen vegetal en distintos estados de degradación anaeróbica y un estrato superficial biológicamente activo, conformado por asociaciones de especies, entre las que predominan plantas hidrófilas con gran capacidad de retener humedad (Iturraspe y Roig 2000). Debido a la carencia de oxígeno, se hallan en un proceso de carbonización lenta, por lo que conservan largo tiempo su estructura anatómica (Strasburger et al, 2004). La descomposición de la
materia orgánica muerta es incompleta por la falta de oxígeno, las bajas temperaturas (principalmente en climas fríos de altura o de latitudes mayores) y la débil oferta nutritiva (medio oligotrófico), limitándose así la actividad biológica (Schlatter y Schlatter, 2004).