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3. HUMOR Y COMUNICACIÓN POLÍTICA EN LA ACTUALIDAD

3.3. EL HUMOR POLÍTICO EN LA DELIBERACIÓN PÚBLICA

3.3.2. Humor político: control o resistencia

3.3.2.2. Humor como resistencia social

Sin embargo, la concepción del humor como una resistencia pasiva y de limitado al- cance político no es universalmente aceptada. Hay quienes conciben el humor político como una forma activa de participación en la lucha política, como un arma social en manos de los sujetos que pugnan por un cambio radical de las estructuras sociales, en pocas palabras como resistencia social.

Marjolein’t Hart ( Hart y Bos, 2007) no descarta la función del humor político como válvula de escape y llama la atención sobre el hecho de que el humor y el entreteni- miento han funcionado, caso de las comedias televisivas, como sustitutos de la acción política que tiene como objetivo el cambio del orden social establecido. Sin embargo, Hart enfatiza el carácter reivindicativo del humor y afirma que, desde el punto de vista de la historia social que es su campo de estudio, indudablemente el humor político se ha puesto al servicio de las causas sociales y de los movimientos de protesta.

“As a communicative strategy, humour belongs to the rich treasury of the instruments of politics and can be used in the political protest” opina Hart y prosigue:

“Criticism expressed in a joking manner is more difficult to refute by “rational” arguments. Authority and power can melt, as the invitation to laugh with one another appeals to all human feelings and breaks down official barriers. As such, humour certainly constitutes one of the weapons of the weak 12” (2007:8). El estudio que coordina Marjolein’t Hart y Dennis Bos está dedicado justamente al

humor como un “arma de los débiles” en los movimientos de protesta social. Los au- tores que colaboran en este estudio investigan este factor en movimientos sociales de distintos lugares y épocas históricas, entre ellos, en el movimiento Zapatista en Méxi- co, en los movimientos radicales de EEUU antes de la I Guerra Mundial, en Alemania nazi y en los grupos autonómicos de Madrid en la primera década del siglo XXI. Un aspecto mayoritariamente compartido por los investigadores de este estudio es la función del humor político como un elemento de peso en la construcción de la iden- tidad colectiva de los grupos oprimidos. El humor funciona como un mecanismo de cohesión interna y es una herramienta comunicativa eficaz para realzar las posiciones y creencias comunes como también para reprender las fuerzas contrarias a la causa social defendida.

Michael Cohen (2007) estudia el humor gráfico político como elemento de cohesión y unión entre los distintos movimientos radicales estadounidenses (entre ellos, los so- cialistas, los sindicalistas industriales, los anarquistas y los grupos que reivindican la igualdad de género y de raza) de principios de siglo XX en su lucha contra el capitalis- mo corporativista de los EEUU. Cohen sostiene que el humor gráfico de signo politico radical: “(...) did not merely provide comic relief for the movements, but was an active force in framing socialist ideology and goals in a revolutionary age” (2007:35).

Este tipo de discurso, entretenido y didáctico a la vez, a través de la imagen com- prensible y los significados condensados que ofrece a la población obrera, describe eficazmente las estructuras de la opresión capitalista, define los términos de la lucha social entre la plutocracia y la democracia y establece de modo escueto las principa- les reivindicaciones de los movimientos radicales. Cohen afirma que de este modo la viñeta política radical de la época histórica estudiada consigue funcionar como un elemento de formación de la conciencia de clase, a la vez que incita a la acción revo- lucionaria para transformar la realidad social.

Egon Larsen (1980) en su estudio con el título sugerente Wit as a weapon recoge ejemplos de humor político con expreso carácter antiautoritario y combativo de varios periodos de la historia europea. Larsen no duda en valorar el humor político como re- sistencia y “voz del pueblo” oprimido y, aunque reconoce que este tipo de resistencia no puede tener resultados inmediatos, subraya su importancia como discurso contra- rio al poder y ante el que el poder es incapaz de reaccionar.

En sus palabras:

“Jokes may not be able to topple a dictatorial regime; but there is one important point whichs adds to the effectiveness of the political humour: the oppressors have no defence against it. If they try to fight back they appear only more ridi- culous” (1980:3).

Quizá, Larsen destaca este punto de la efectividad del humor político al tener como marco de referencia la tradición oral del humor político que difícilmente puede ser controlada y que, según él, es un elemento de construcción de la identidad colectiva de una comunidad étnica. Dos capítulos de su libro están dedicados a este tipo de chistes políticos trasmitidos oralmente en los países del este durante el régimen sovié- tico y en Alemania bajo el régimen nazi.

También, pasa revista al humor gráfico de la prensa satírica de principios del siglo XIX en Francia, Inglaterra y Alemania como Le Charivari y Punch (ver apartado 2.1.3) como también a espectáculos de humor subversivo como el cabaret parisiense y ber-

linés.

Larsen al presentar su tema observa que el estudio de la función del humor político como un arma de protesta y resistencia social y política escasamente ha ocupado el interés de los investigadores y aunque han pasado varias décadas desde esta obser- vación todavía parece ser válida. Sin embargo, si prestamos atención incluso en las presentes protestas y reivindicaciones sociales generadas tras el estallido de la crisis política y financiera que irrumpió en el mundo occidental desde 2007, no es raro que encontremos ejemplos llamativos al respecto.

En junio de 2011 un grupo de activistas empezó su intervención política en plazas y calles públicas de Atenas a través de un hallazgo humorístico que se basaba en la in- versión de los papeles entre trabajadores y empresarios, siendo estos últimos los que manifestaban para defender sus derechos. Los discursos de la Unión de Industriales Sinceros como era el nombre del grupo al parafrasear las siglas de la Unión de Indus- triales Griegos fueron seguidos por los participantes de las protestas multitudinarias, más que frecuentes durante 2011 en la capital griega, y retransmitidas por medios convencionales y digitales como webs informativas, blogs y medios sociales.

El efecto humorístico provocado por la inversión de los papeles sociales entre pobres y ricos y las demandas de estos últimos al exigir más precariedad laboral, más pobre- za para la mayoría y mayores ganancias para ellos, pusieron en entredicho la retórica dominante reproducida por los medios, desenmascararon las verdaderas pretensiones de la élite económica internacional y nacional y aportaron argumentos de peso en contra de las políticas impuestas a través de los llamados “planes de rescate” acorda- dos entre el gobierno griego y la troika.

Creemos que aunque, de menor alcance, este es un ejemplo más de la utilización del humor político como arma de protesta y resistencia social y pensamos que la lista podría ser muy larga e interesante si este fuese el objeto de estudio de una futura in- vestigación.

A modo de conclusión, nos sirva el comentario de Hart sobre el papel del humor como protesta social y sobre la célebre frase de George Orwell ya citada:

“Over sixty years ago, George Orwell stated: “Each joke is a tiny revolution”. Surely “tiny” indeed, as humour cannot change structure by itself. Yet this volu- me shows above all the positive role of humour in the framing of social protest. And one particular aspect of humour should not be overlooked: through jokes “the unimagined” is made “imaginable”. What can count as “only joking” may well turn into reality later on” (2007:20).

4. CUESTIONES METODOLÓGICAS