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IDEAS ACERCA DEL EMPLEO DE LAS FUERZAS ARMADAS.

EFECTOS DE LAS NUEVAS AMENAZAS GLOBALES EN LAS FUERZAS ARMADAS ECUATORIANAS

3. IDEAS ACERCA DEL EMPLEO DE LAS FUERZAS ARMADAS.

Nadie duda que el mundo de hoy haya cambiado rápidamente, el nuevo orden internacional de carácter global, en donde el libre mercado es el eje central del desarrollo y la democracia es el sistema de gobierno imperante. Estas son realidades que marcan el rumbo que siguen los Estados. Sin embargo, frente a este escenario en que se esperaba una condición de mayor tranquilidad, seguridad, paz, progreso, cooperación, etc., “ocurren hechos como los sucedidos en septiembre del año 2001 en New York y Washington, en donde una acción terrorista suicida nunca antes vista, y difícil de imaginar, crea el caos, la conmoción mundial y un grado de inseguridad tal, que trastoca todo el orden mundial, configurando un nuevo escenario en el plano de la defensa y de la seguridad internacional, en donde es necesario aceptar y reconocer la aparición de estas nuevas amenazas. Aquí se demuestra una vez más que ningún Estado por grande o pequeño y que ningún tipo de gobierno por democrático que sea, es capaz de eliminar las amenazas, por el sólo hecho de compartir las ideas políticas que hoy prevalecen”(51).

Consecuente con lo antes expuesto es preciso mencionar que el mundo ha intensificado su actuar en pos de crear condiciones de equilibrio y confianza que permitan disminuir las posibilidades de conflicto entre los Estados, en beneficio de un sistema de seguridad colectivo; así las medidas de confianza mutua, las medidas de control, como las diversas limitaciones sobre armamento y la adecuación de acuerdos sobre paz y seguridad, son materias de vital importancia que ya las grandes potencias y los países desarrollados se encuentran realizando; sin embargo cada Estado tiene el legítimo derecho de emplear los medios que dispone y que estime pertinentes de acuerdo a su voluntad política a objeto de neutralizar las amenazas por la vía de la prevención o de la acción.

Contar con unos medios militares de primer orden, pero orientados a la defensa del territorio, no es ya suficiente para garantizar la paz y la estabilidad, en la época actual, la seguridad se concibe y entiende como un instrumento activo, flexible y dinámico, es más, en ausencia de un enemigo claramente identificable y definido, la defensa no se podrá determinar por el contrapeso necesario a una amenaza concreta, sino que se construirá equilibradamente sobre una serie de capacidades genéricas orientadas a satisfacer todas las demandas que se hacen hoy a las Fuerzas Armadas, desde la defensa del territorio nacional a la defensa colectiva pasando por las misiones de paz, así como a mantener abierta la capacidad de evolución frente a los requerimientos insospechados del mañana.

Entonces la seguridad y las Fuerzas Armadas deben pasar de una concepción autárquica de seguridad, donde cada Estado solamente contaba con sus propias fuerzas para enfrentarse a sus riesgos y amenazas, a otra que entiende la seguridad como un esfuerzo colectivo,

al que contribuyen diversos Estados y sus Fuerzas Armadas, para alcanzar un fin común y ligado, por tanto, a la seguridad compartida.

Así, la misión general de las Fuerzas Armadas se deben reflejan en su empleo en el ámbito de tres grandes misiones: La soberanía nacional y la defensa de su integridad territorial; las que tienen que ver con la seguridad colectiva; y, la que prestará para el desarrollo social y económico del país.

La primera misión de las Fuerzas Armadas no puede ser otra que la de impedir cualquier tipo de agresión y, si fuera necesario, responder a ella; la participación nacional a la paz y tranquilidad regional, hemisférica y mundial, debe constituir una segunda misión de las FF.AA., puesto que hay amenazas que dadas sus características particulares, requieren la participación activa de FF.AA. para su neutralización, entre ellas contamos al terrorismo y narcoterrorismo, cuyas causas están normalmente en el comportamiento imperfecto de los Estados, donde han habido errores de percepción en cuanto al problema y a como enfrentarlo, produciéndose una pérdida de control que sumada a factores tales como la pobreza, la desigualdad, las características del espacio geográfico, dificultades socioeconómicas, vínculos internacionales, etc., favorecen su desarrollo.

A partir de esto es posible que una agresión de estas amenazas no sólo llegue a materializarse, sino que golpee el suelo patrio, pero que lo haga sin atravesar claramente las fronteras nacionales ni presentar un orden de batalla enemigo concreto; por lo que aunque imprescindible en todo tipo de misiones, es dentro de esta misión general, donde la inteligencia militar cobra especial importancia. La misma constituye una pieza indispensable, tanto para una eficaz política preventiva, como para el eventual ejercicio de cualquier acción de legítima defensa.

Por otro lado, la seguridad ecuatoriana no depende exclusivamente de lo que ocurra en nuestro entorno inmediato, sino que depende íntimamente de la seguridad del territorio regional y de la estabilidad mundial. De ahí el compromiso ecuatoriano con organizaciones de defensa regionales, como el TIAR, y la necesidad de favorecer el desarrollo de una política de seguridad y defensa en el seno de la OEA; por todo lo anterior, la contribución militar a la paz y estabilidad internacionales se configura como la segunda misión de las Fuerzas Armadas.

Finalmente, las Fuerzas Armadas deberían asumir como tercera y última misión la de prestar apoyo al desarrollo social y económico del país, acorde a lo dispuesto en el Art. 183 de la Constitución Política de la Republica del Ecuador, lo que ayudara a preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos; así como debido a su organización, estructura, preparación y medios, es muy importante el papel que juegan las Fuerzas Armadas ante situaciones de emergencia civil producidas por catástrofes naturales o humanas, y que van desde intervenciones para paliar los daños originados por erupciones volcánicas, a la lucha contra los efectos de las inundaciones y deslaves.

En general, las Fuerzas Armadas están a disposición del Gobierno de la nación para ser utilizadas en tareas para las que se las considera apropiadas, bien por su forma de actuación o bien por la posibilidad de que otras instituciones no las puedan realizar temporalmente. Así, tropas del Ejército patrullan las principales ciudades en su apoyo a la Policía Nacional en la lucha contra la delincuencia, protegen el Sistema del Oleoducto Trans Ecuatoriano (SOTE); la Armada Nacional, a través del INOCAR, es parte del Grupo Internacional de Coordinación Para Alerta de Tsunamis, colabora en el apresamiento de buques sospechosos de transportar droga a bordo, y patrulla el Golfo de Guayaquil en su lucha

contra los piratas del golfo; la Fuerza Aérea proporciona el transporte en situaciones de emergencia o para atender necesidades prioritarias fundamentalmente de salud.

CAPITULO V