Einstein 2 dice que la geometría tiene que ver con las posibili dades de situación de los cuerpos sólidos Cuando describo si
6 Ideas semejantes se indican muchas veces en PhB, a menudo como aIgo marginado (v gr., págs 51 y 84), otra veces se les da diverso grado
de asentimiento (págs. 58, 88, 100, 103, 158, 168 y 267). Sin duda, Witt- genstein se refiere aquí a anteriores manuscritos en que aparecían por primera vez algunos de los lugares de PhB.
d e de la silla es marrón”; pero si sustituyo “marrón” por “duro”, sólo podré expresar la primera proposición, mas no la segunda. Esto nos muestra que también la palabra “marión” ha tenido dos significados diversos.
“Derecha” aparece a primera vista como los demás adjetivos, por ejemplo “dulce”. “Derecha-izquierda” corresponde a “dul ce-amargo”. Puedo dedr “más a la derecha”, lo mismo que “más dulce”; pero sólo puedo decir: “ .. .está a la derecha d e . . . ”, mas no: “ ...e stá a lo dulce d e . . . ”. Incluso la misma sintaxis de estas palabras es diferente.fi]
Si ahora no se considera una proposición aislada en que apa rece determinada palabra, sino todas las proposiciones posibles, éstas expresan más completamente la sintaxis de la palabra, mucho más completamente que el símbolo “<px”.
Hay algo digno de atención en nuestro lenguaje que podría comparar a una rueda suelta de una máquina. Voy a explicar inmediatamente qué quiero dedr.
El sentido de la proposición es su verificación
Por ejemplo, si digo: “Arriba, en el arcón, hay un libro”, ¿cómo me las compondré para comprobarlo? ¿Me bastará con ir a verlo, o con mirarlo y remirarlo, o con tomarlo en la mano, abrirlo, hojearlo, etc? Aquí hay dos puntos de vista.
Uno dice: Empiece por donde empiece, nunca podré com probar íntegramente la proposición. La proposidón tiene siem pre una puerta secreta; hagamos lo que hagamos, nunca podre mos estar seguros de que no nos hemos engañado.
El otro punto de vista, del que soy partidario, dice: No; si no puedo comprobar completamente el sentido de la proposi dón, entonces quiere decir que no he podido indicar nada con la proposidón; luego la proposidón no ha dicho nada.
Para poder determinar el sentido de la proposición, debería poseer una experiencia muy definida si quiero que la propo sidón pase por comprobada. Aquí vacila mucho el lenguaje corriente; mucho más que el lenguaje científico. Reina en esto derta libertad que no se debe a otra cosa sino a que los sím bolos de nuestro lenguaje no han sido definidos inequívoca mente.
1] En dulce no interviene ningún número. Puedo decir: Este té es más dulce que el otro, sin que en esta afirmación haya tenido que pensar en números.
[Las palabras fluctúan entre diversos significados, y por eso no se sabe cuándo se ha comprobado completamente una pro posición. Si de una vez por todas determináramos el signifi cado, habríamos logrado un criterio seguro sobre la verdad de una aserción.]
Muchas veces la verificación es muy difícil, v. gr.: “Seitz ha sido elegido alcalde’'.7 ¿Por dónde debo empezar para compro bar debidamente esa proposición? ¿Consiste el método autén tico en ir e informarme? ¿Debo acudir a las personas que asis tieron al acto? Unas lo habrán visto desde el frente; otras por detrás. ¿Debo mirar en el periódico?
Lo que más confunde en nuestro lenguaje al observador filósofo es la diferencia entre ser y parecer.
Ruedas sueltas
Si me volteo, desaparece la estufa. (Las cosas no existen en los intervalos de la percepción.) Cuando se toma “existencia” en sentido empírico (no en el metafísico), la expresión anterior se convierte en una rueda suelta. Nuestro lenguaje está per fectamente bien mientras entendamos su sintaxis y reconozca mos las ruedas sueltas.
“Sólo me puedo acordar” .. .como si hubiera otro medio y no fuera el recuerdo la única fuente de donde bebemos.
La gente imagina el recuerdo como una estampa.78 Yo puedo comparar la estampa con el original, pero no el recuerdo. Las vivencias del pasado no son por cierto como los objetos del cuarto contiguo que ahora no veo, pero puedo ir a verlos. ¿Puedo ir a ver el pasado?
[[W o puedo sentir el dolor de ustedf']]
Sé por experiencia qué depende de mi voluntad y cuáles son las partes de mi cuerpo. Sé por experiencia, pongamos por caso, que nunca he tenido dos cuerpos. Pero ¿sé por expe riencia que no puedo sentir el dolor que usted siente? ;No!
“No puedo sentir dolor en su diente.” “No puedo sentir su dolor de dientes.”
La primera proposición tiene sentido, pues expresa un cono cimiento empírico. A la pregunta: ¿Dónde duele?, señalaría su
7 Karl Seitz fue alcalde socialista de Viena, desde 1925 a 1934. 7a Comparar: PhB, págs. 81 s., y abajo, págs. 47 s.
cliente. En cuanto le tocaran el diente, yo me estremecería. En otras palabras, sería mi dolor, y seguiría siéndolo aunque usted mostrara los síntomas del dolor en ese lugar, incluso aunque se estremeciera como yo cuando alguien presionara sobre el diente.
La segunda proposición es puro sinsentido. Semejante propo sición queda prohibida por la sintaxis.
La palabra “yo” pertenece a aquellos términos que se po drían eliminar del lenguaje. Es muy importante poseer varios idiomas, porque se puede ver qué tienen de común esas len guas y qué constituye ese común.* 8
Se pueden construir muchos idiomas en que cada vez fuera un hombre diferente su punto medio. Imagínense que es un déspota oriental y que todos sus súbditos quedaran obligados a hablar en un idioma en que usted fuera el centro.8® Si yo hablara en ese idioma, diría: Wittgenstein tiene dolor de dien tes; pero Waismann se comporta como Wittgenstein cuando tiene dolor de dientes. En el idioma en que fuera usted el punto medio, se diría por el contrario: Waismann tiene dolor de dientes; Wittgenstein se comporta como Waismann cuando tiene dolor de dientes.
Todos estos idiomas se dejan traducir recíprocamente. Sólo lo que es común refleja algo.
Es digno de señalarse que uno de esos idiomas es preemi nente; a saber, aquél en que en cierto modo puedo decir: siento dolor real.
Si yo soy “A”,[l] puedo decir: “B se comporta como A, cuando siente dolores”, y también: “A se comporta como B, cuando
1] Cuando A tiene dolor de dientes, puede decir: Ahora me duele el diente, y ésta es la conclusión de la verificación. B, por el contrario, debería decir: A tiene dolores de diente, pero esa proposición no es el fin de la verificación. Aquí está el punto donde aparece distintamente la peculiaridad de los distintos lenguajes.
8 Comparar: TLP, 5,512. "—p ” es verdadero si "p” es falso. Por con siguiente, si la proposición *V^p" es verdadera, “p” es falsa. ¿Cómo puede hacerla concordar con la realidad el rasgo ",—/ ’?
Lo que se ha negado en “^ p ” no es "— ”, sino todo aquello que es común a todos los signos de esta notación que niegan a “p”.
De donde la regla general según la cual se forman: ",__ p”, ‘V w ^ ^ p ”, ",^-pV,~wp”, "/-wpv—p*\ etc., etc. (ad infinitum). Este conjunto de cosas comunes es lo que refleja la negación.
siente dolores”. Uno de estos idiomas es preeminente, precisa mente aquél en que yo soy el punto medio. La peculiaridad de ese lenguaje se basa en su empleo y no viene expresada.
(Lenguaje y mundo)
Fotogramas
/ t" V K Banda sonora Película sonora
Voy a emplear un viejo símil: “la linterna mágica”. No es la banda sonora la que acompaña a la película, sino la música.
La banda sonora acompaña a los fotogramas. La música acompaña a la película.
Fotogramas Banda sonora Música Película
? ? Lenguaje Mundo
El lenguaje acompaña al mundo.0 Miércoles, 25 de diciembre (con Schlick)
“Todos” II
Waismann pregunta: ¿Cómo se puede representar la proposi ción: “Todos los hombres de esta habitación llevan pantalo nes?” ¿Quizás así?:
fa . fb . fe . -— fx . ( x j é a ^ b ^ c )
Wittgenstein: No.
Supongamos el caso: “Todos los círculos de este cuadrado tienen una crucecita.”
» Después de esta indicación hay 2 páginas y 2/3 en blanco. Véase el “Prefacio de la edición alemana”, pág. 25.
La dificultad para formular la proposición se asienta en la denominación. Con los nombres propios sucede una cosa en diablada. Por ejemplo, si quiero nombrar la silla de Jacob. ¿A quién le he dado propiamente el nombre? ¿A la forma o a la silla? Si hubiera más de mil sillas iguales a las de Jacob, ¿cómo sabría cuál es la de Jacob? Si al nombrar a Jacob he nombrado también la forma de la silla, no podré distinguir al uno de la otra. Si dijera que podría distinguirla señalándola, se me puede presentar otra dificultad. Si dos sillas exactamente iguales se juntaran una contra otra, se penetraran y luego se separaran de nuevo, ¿cómo sabría cuál es la de Jacob? La posi bilidad de dar a las cosas nombres propios plantea experiencias muy complicadas. (¡Impenetrabilidad!)
¡Volvamos a los círculos! Desde luego, aquí esquivamos la dificultad de los nombres propios. Describiremos los contornos; esto es: las lindes cromáticas del campo visual. Semejante des cripción es siempre completa, por lo que puedo decir: aquí
tenemos una figura completa del hecho atómico. Ya no pode mos añadir posteriormente nada con una "y”; el espacio está completo. Puedo alterar la descripción, pero no añadir nada. Si describo una habitación y digo dónde se hallan los sillones y la mesa y cuanto haya, no podré decir al cabo de media hora: y también hay esto y esto.