Comparar es un recurso fundamental ante las diversas actividades en las que nos vemos involucrados. En consecuencia, los educadores deben emplear métodos comparativos para el esclarecimiento de los problemas teóricos y prácticos.
De acuerdo con el análisis presentado sobre las dos propuestas, hay ciertos elementos de ambos planteamientos que deben tomarse en cuenta para poder emitir una opinión al respecto; sólo entonces se podrán elaborar criterios que en forma más juiciosa, nos permitirán interpretar diversos enfoques.
A continuación haré una comparación sobre similitudes y diferencias con respecto a los planteamientos presentados a lo largo de este análisis:
El ideal de la disciplina escolar SIMILITUD
• La formación moral es importante para los autores pues en la medida en que se desarrolle este aspecto, el alumno podrá estar conciente de sus errores.
DIFERENCIA
• El problema de la indisciplina para Santiago Hernández Ruíz radica en 2 vertientes: por un lado la educativa, en donde el niño se integre de manera total ante lo que el profesor le está enseñando y la instructiva en donde la conducta es predominante, la espiritualidad saltará a la vista para que todo el proceso educativo sea realmente eficaz. Por lo tanto, la escuela es una institución que educa a través de una labor
predominantemente instructiva. En relación a la propuesta de Hernández Ruíz, no debe existir la prevención, pues se pondría sobre aviso a los alumnos de que pueden comportarse mal o simplemente se caería en vicios innecesarios.
• Para Curwin y Mendler mantener la dignidad del alumno es primordial, y esto se logrará en la medida en que él responda de manera responsable, es muy interesante cómo presentan su propuesta, pues además de ser clara, está muy desglosada en diversos puntos que explican detalladamente. Y para ellos (caso contrario de Hernández Ruíz), la prevención es muy importante, pues los hace concientes de que inmediatamente después de cometer alguna infracción a la regla, se pone en marcha el contrato social (reglas hechas por todos), y al sentirse observados por parte de sus profesores y compañeros, se asegura que no se cometerá ninguna falta nuevamente. Además es preciso señalar que para estos autores la prevención sí tiene cabida en su planteamiento, pues piensan que los alumnos deben estar involucrados en las reglas y a su vez las consecuencias que sucedan en caso de que no se cumplan esas reglas creadas, precisamente para Curwin y Mendler prevenir puede acabar con problemas futuros.
¿Castigo?
SIMILITUD
• Es importante resaltar que los autores no están de acuerdo con la palabra castigo, pues piensan que la palabra es muy dura y aunque
exista algún error por parte de los alumnos, no es algo que deba despertar temor en ellos, pues se desarrollarían inseguridades y miedos difíciles de vencer.
• En lo que concierne a la aplicación de un castigo no se trabaja de la misma forma de un alumno a otro, pues habrá que fijarse las condiciones en las que se dió algún acto de indisciplina.
DIFERENCIA
• Hablando específicamente sobre e programa propuesto por Curwin y Mendler, existe el contrato social donde hay alternativas, además existe un punto importante en la propuesta respecto al trato que se les debe dar a los alumnos en el momento en que hayan infringido alguna regla: Tener un tono suave de voz y contacto ocular, (distancia hombro con hombro), siendo un trabajo realizado por todos y para el beneficio de todos.
• Para Santiago Hernández Ruíz, (con tendencia al método tradicionalista), los estímulos no deben ser constantes, pues después de un tiempo a los alumnos ya no les interesan y pierden fuerza, careciendo de sentido real. Es importante mencionar que aunque se esté inmerso en un sistema tradicionalista, cada profesor puede trabajar de manera distinta, según las características y necesidades de su grupo, sin embargo, la gran mayoría de profesores que trabajan bajo este método, tienden a imponer sus reglas, donde los alumnos no pueden opinar y
deben seguir reglas sin cuestionarlas. Quiere decir que todas las actividades se hacen por imposición.
Las reacciones naturales SIMILITUD
• Toman mucho en cuenta la naturaleza de cada ser humano, y están convencidos que todo acto lleva a una reacción. Adquiriendo experiencia, tanto de sus acciones, así como de sus reacciones naturales, procurando no volver a cometer el mismo error y no sólo dejándose llevar por las reacciones.
Lo ideal para un ambiente efectivo en el salón de clases DIFERENCIA
• Curwin y Mendler creen que con la reducción del estrés que muchos profesores traen encima se puede trabajar con más armonía. Se recomienda a alguien especializado que imparta algún curso para controlar este síntoma, que cada vez es más común, por el tiempo tan apresurado al que nos estamos acostumbrando a trabajar.
• Para Hernández Ruíz la base para que las cosas funcionen en el salón de clases es el profesor, pues es la base y la guía dentro del salón de clases; al contrario de Curwin Y Mendler quienes creen que la importancia del profesor va a la par con la de los alumnos, pues sin uno no podría estar el otro (son complemento esencial), pero básicamente la prioridad es el alumno.
¿Participación de los alumnos? DIFERENCIA
• La participación de los alumnos siempre será necesaria, pues en el caso de Curwin y Mendler toda actividad implica la intervención de todos los actores activos de su formación, de su desarrollo, donde son pilares principales del proyecto educativo.
• En cambio con Hernández Ruíz, los alumnos participan, pero solamente cuando el profesor lo sugiere o se los pide, aunque para el autor es necesario valorar las corrientes que van llegando, esto para enriquecer mejor el trabajo en el aula, tal es el caso de la escuela nueva o el enfoque constructivista (pero sin dejar de perder su protagonismo como profesor dentro del salón).
Autoridad del profesor SIMILITUD
• Con respecto a la autoridad encuentro bastante similitud con Hernández Ruíz, Curwin y Menlder, pues el enfoque que primordialmente le dan a la autoridad es de respeto reciproco, con una actitud amistosa, paciente y comprensiva, fomentando la interacción positiva con cada alumno para darle mucha confianza, sobretodo tratando de conocer las condiciones personales, pues de esta forma las exigencias del profesor se modulan según las posibilidades que ve en cada alumno, siempre tratando de mantener una actitud en calma, más no pasiva (quizá en este sentido es
más enérgico Hernández Ruíz, pues para él es necesario hacerse notar levantando un poco más la voz, pero sin llegar a los gritos).
Finalmente habrá que hacer una constante evaluación sobre lo que hacemos o estamos dejando de hacer, pues para lograr un buen equilibrio se necesita de una constante revisión de nuestro plan de trabajo, pues es muy valido hacer modificaciones en el camino y eso habla de la flexibilidad que tenemos frente a situaciones difíciles o que veamos estancadas cuando se esté trabajando con los alumnos.
Hacer una comparación entre Richard Curwin, Allen N. Mendler con Santiago Hernández Ruíz de acuerdo con sus propuestas sobre disciplina- indisciplina podría parecer descabellada. Lo interesante radica en que son autores de distintos países, con diferentes culturas y estilos de vida, y todo esto se puede ir enriqueciendo en la medida en que podamos ver cómo se están manejando los problemas de indisciplina, además de analizar como sus propuestas de trabajo y las situaciones escolares cotidianas de indisciplina no varían demasiado. De ahí la importancia de confrontarlos y hacer una comparación respecto a sus planes de intervención, en cuanto a disciplina se refiere.