UNE-EN ISO 9999:2012
2 OPINIÓN DE EXPERTOS
2.8 Ilunion Sociosanitario
Domingo Manuel García Fernández-Caro
Director del Área de Servicios de Proximidad
Perspectivas de futuro: Las tic y la atención sociosanitaria a personas con discapacidad y mayores dependietes
El futuro ya es una realidad, las nuevas tecnologías se han ido incorporando sin darnos cuenta en nuestras vidas, y ya no podemos vivir sin ellas, el aquí y el ahora, la información en tiempo real, hoy en día es algo a lo que nos hemos acostumbrado, yo diría que el presente ya es pasado. No estamos bien informados si conocemos una noticia cinco minutos más tarde de la persona que tenemos junto a nosotros.
Hemos evolucionado desde los grandes sistemas informáticos centralizados, a los ordenadores personales que han acercado la informática a todas las personas, en cualquier momento y en cualquier lugar, con la incorporación de dispositivos móviles “de bolsillo” (teléfonos, tablets, etc.) que con la posibilidad de conexión a internet, hemos logrado que casi todo se conecte con todo, (Internet de las Cosas) a través de vías de comunicaciones cada vez más rápidas, fiables, seguras y de mayor amplitud (Wifi, Bluetooth…), los dispositivos enlazados cada vez son más pequeños y manejables (para la mayoría de las personas, no para todas) y con la posibilidad de transferencia de datos a “la nube” (cloud computing), ya no estamos acotados por la capacidad de memoria de nuestro dispositivo personal.
Las nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) nos rodean, y además de ser aplicativos que ya utilizamos en el mundo de gestión empresarial, de transportes, de ocio y de entretenimiento, la banca, la relación con nuestras administraciones, entre otros ámbitos, se nos ha ocurrido que también podemos utilizarlas en los campos de la salud y de la intervención social, en situaciones de prevención, e incluso de atención directa, para aquellos colectivos de personas más vulnerables (mayores, personas con capacidades diferentes, violencia de género, personas dependientes etc.).
Las TIC en este ámbito de aplicación, van a desempeñar un papel relevante en estos colectivos con necesidades especiales, que van a favorecer la posibilidad de una mayor participación en la sociedad, mayores niveles de inclusión, un envejecimiento saludable mediante programas de entrenamiento físico y mental y de atención preventiva y proactiva en la salud, facilitarán la adaptación de entornos domiciliarios para poder seguir viviendo en sus casas y aumentar su nivel de autonomía, en definitiva, construir entornos “age- friendly” (amigables y personalizados a las necesidades de cada edad y necesidad) que van a permitir una nueva relación de las personas con su ambiente, de forma más
cercana a los servicios sociosanitarios y una forma más eficiente de relacionarse con estos, favoreciendo a la vida independiente de las personas con discapacidad, así como el aumento de la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores.
Teniendo en cuenta que los hábitos nocivos más extendidos para el año 2030 serán el sedentarismo (89,7%), los malos hábitos nutricionales (85,3%) y el estrés (76,5%), la inteligencia artificial con nuevos tipos de técnicas de procesamiento e interpretación de datos (redes neuronales, algoritmos genéticos, razonamiento basado en casos, etc.) será una potente aliada en la detección o tratamiento de enfermedades y un factor de importancia en la predicción a través del estudio de hábitos de vida.
Las TIC contribuirán a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y mayores dependientes, con sillas de rueda “inteligentes” que previenen colisiones, que suben escaleras o que se adapten a diferentes tipos de terreno, o para las personas ciegas o con déficit visual, para las cuales, además de las señales pedestres audibles, o las vibrotáctiles, actualmente ya existen sistemas de información de ubicación personalizada con indicación de que peligros pueden encontrarse en su camino y describir lo que se encuentra a su alrededor, o el desarrollo de aplicaciones de lectura asociados a la accesibilidad en la identificación de medicamentos, los sistemas inteligentes podrán “leer” la información de las etiquetas y ampliar la información, como producto del desarrollo de los sistemas de comunicación aumentativa y alternativa (códigos QR o BIDI) ya que mediante este modelo, determinados avances de la comunicación para personas con necesidades especiales, también se contribuye definitivamente a una mejora que se extiende a toda la población, como ha ocurrido con los desarrollos de sistemas que traducen voz a texto y viceversa y con los que convierten y reproducen el lenguaje de signos, los desarrollos de entrenamiento cognitivo que “guían” al mayor en su día a día o que estimulan su memoria a largo y/o corto plazo (demencias), que tanto pueden afectar a sus capacidades de comunicación.
Actualmente estamos en pleno proceso de automatización de procesos asistenciales básicos y especializados en el entorno del hogar, por un lado con sistemas de asistencia domótica que por ejemplo permiten iluminar el camino al cuarto de baño, hasta monitorizar indicadores de salud ( llamado también Healhtware ), tales como el peso, la tensión, glucemia etc., hasta la monitorización de los hábitos de vida con el fin de determinar indicadores predictivos que puedan indicarnos ( por ejemplo, lanzando una alerta a familiares o centros especializados de atención sociosanitaria domiciliaria) un posible peligro para la salud física o psicológica, por alteración del ritmo de hábito de vida habitual de una forma continuada, y así, ofrecer ayuda inmediata e incluso antes de que se produzca dicha situación conflictiva , todo ello, mediante sensores periféricos no intrusivos que miden desde el tiempo de sueño, sedentarismo, hábitos de aseo, de nutrición, de paseos etc., siempre desde la estricta responsabilidad ética, de seguridad y de privacidad, y con el pleno conocimiento y consentimiento de la persona. Por tanto, se producirá una generalización de los sistemas preventivos y de entrenamiento monitorizados a distancia, ya sabemos que las enfermedades crónicas que tienen más posibilidades de ser retrasadas son las relacionadas con el sistema psicomotor y sistema
cognitivo debido a los avances médicos y tecnológicos, por lo que la utilización de “entrenadores” que supervisen terapias físicas, registrando los movimientos corporales y la utilización de la “nube” para alojar información clínica, así como la utilización de la realizad virtual y los videojuegos para la rehabilitación en casa, serán un importante aliado, teniendo también presente, que la puesta en marcha y generalización de los servicios de teleasistencia y telemedicina, junto con el desarrollo de los sistemas de comunicación, son las tecnologías de la información y de la comunicación mejores para la promoción del envejecimiento activo y saludable, ya que permiten sistemas de detección precoz de las enfermedades. El modelo de sociedad que se prevé para 2030, es un modelo donde se estima que un 60% de las personas mayores puedan vivir en sus domicilios.
Probablemente, pasaremos de un sistema de asistencia domótica (en el ámbito del hogar) a un modelo más amplio de integración de la asistencia en el entorno urbano, con edificios y ciudades “inteligentes” (sistemas urbanóticos) y verdaderas ciudades digitales, ayudando a que los colectivos más desfavorecidos o frágiles (como los mayores) no sean discriminados y tengan plena participación mediante la eliminación de las barreras y la mejora de la accesibilidad.
Pero antes de la irremediable llegada de esta situación (esperada por otra parte) o que los incipientes avances tecnológicos que se están desarrollando en la actualidad mediante multitud de experiencias pilotos (la gran mayoría quedan sólo en eso, en una prueba), la sociedad tiene planteados grandes desafíos y muchos objetivos por conseguir, a medio y largo plazo.
Entre estos desafíos y objetivos, se hace necesario un aumento de las inversiones públicas y privadas en I+D+i, en concreto, en las áreas de las tecnologías aplicadas a la Salud, el Bienestar y la Cohesión Social, se hace imprescindible el conocimiento de los requisitos de los usuarios (sobre todo, en lo relativo a la interacción de los mayores y las personas con discapacidad en entornos tecnológicos complejos no accesibles).
A corto plazo, deberá hacerse hincapié en la personalización y adaptación de los desarrollos y aplicaciones, teniendo en cuenta sobre todo, su usabilidad, accesibilidad, fiabilidad y seguridad, debiendo los agentes sociales de inclusión, desarrollar mucho más los ámbitos de promoción de hábitos saludables, la rehabilitación, la estimulación cognitiva y la dieta y nutrición controlada y saludables, sobre todo, en el sector de los mayores, además de la formación y promoción en “alfabetización digital”, en innovaciones tecnológicas e internet, ya que para 2030, se prevé que siga coexistiendo brecha digital, debido a diferencias sociales relacionadas con el nivel educativo, los ingresos y la edad. No debemos olvidar, que esta evolución está condicionada por la relación de tres grandes áreas: la científica, relacionada con los avances en la investigación; la industrial, relacionada con el desarrollo de productos en el ámbito empresarial, y sobre todo; la comercial, relacionada por la aceptación por parte del mercado de estas tecnologías y su utilización (demanda) por parte de los usuarios, y por supuesto, todo ello ha de ir acompañado paralelamente de soluciones de los aspectos éticos y legales asociados al
tratamiento de la información personal, y del mantenimiento del derecho a la privacidad del respeto a la capacidad de las personas a tomar sus propias decisiones.