En todo el Satyricon hay una preocupación ora implícita, ora explícita en torno a la tensa relación que hay entre lo real y lo ilusorio. Esta relación no se resuelve señalando que la ilusión es la forma errónea de percibir la realidad; el problema en la novela es más profundo y pareciera indicar que lo ilusorio complejiza la percepción del mundo e, incluso, nos atrevemos a afirmar, la enriquece. Otras investigaciones ya han notado la importancia y recurrencia de la relación entre realidad e ilusión en la obra de Petronio83; Gerald Sandy (1969), preocupado por dilucidar si el Satyricon pertenece al género de la sátira y si Petronio es un escritor satírico, sugiere que, en efecto, lo son y que “a principal object of Petronius’ satire is artificiality and self-delusion which intervene between individuals and reality” (Sandy 1969: 295). Estamos de acuerdo con la importancia de la artificialidad y del engaño en la obra, pero no vemos en la tensión realidad-ilusión propósitos satíricos, sino una profunda exploración literaria en la que la correspondencia unívoca entre percepción y realidad sensible se queda corta y el engaño como estética genera nuevas relaciones que resultan altamente entretenidas.
83 Entre las más destacadas están: “Satire in the Satyricon” de G. Sandy (1969); la disertación doctoral Illusion and Reality in the Satyricon de K. Phillips Warren (1976) y “Vision, Perception, and Phantasia in the Roman
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En los capítulos 127-128, se puede observar una preocupación explícita por la dupla ilusión y realidad. Encolpio narrador intercala en su redacción en prosa el siguiente poema, escrito en hexámetros dactílicos:
nocte soporifera veluti cum somnia ludunt errantes oculos effossaque protulit aurum in lucem tellus: versat manus improba furtum thesaurosque rapit, sudor quoque perluit ora84
et mentem timor altus habet, ne forte gravatum 5 excutiat gremium secreti conscius auri:
mox ubi fugerunt elusam gaudia mentem
veraque forma redit, animus, quod perdidit, optat atque in praeterita se totus imagine versat (128.6).
(Como cuando en una noche soporífera los sueños engañan los extraviados ojos y la tierra, una vez excavada, saca a la luz el oro; nuestra malvada mano se prepara para el robo y agarra los tesoros; el sudor también baña nuestro rostro y se apodera de nuestra mente el elevado temor de que un conocedor del oro escondido agite por casualidad el cargado bolsillo: luego, cuando las alegrías se han escapado de nuestra engañada mente y regresa la realidad, nuestro espíritu desea lo que perdió y se agita por completo con la imagen pasada).
Por la naturaleza de la comparación y por el tema en torno al cual giran estos versos, parece que el narrador está haciendo una reflexión sobre lo que le sucedió a su yo pasado85. Aquí la ilusión o engaño se manifiesta a través de un sueño: tras excavar la tierra, alguien se encuentra un tesoro; quien lo encuentra se apodera de este, pero teme que se lo descubran y se lo quiten. Cuando despierta (vera forma redit v. 8), añora el tesoro del sueño y llega a un alto grado de perturbación por el desvanecimiento de la imagen soñada. El poema está estrechamente conectado con la parte en prosa que lo antecede: Encolpio personaje, a causa de sus delirios
84 Seguimos la versión latina propuesta por Setaioli (2011: 211), la cual difiere de la edición de Müller (1995)
en que no «secluye» este cuarto verso y propone dos puntos en lugar de punto final en la oración previa, al inicio de este poema, con el fin de conectar los nueve versos con esa última parte en prosa a la manera como operan los símiles en la épica (Setaioli 2011: 213).
85 Beck (1999 [1973]: 69-70) propone dos opciones en torno a la relación que puede tener este poema con el
narrador y el personaje. Por el contexto narrativo somos partidarios de que los versos son un comentario propio del narrador sobre situaciones que vivió en su juventud.
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literarios, cree tener un placentero encuentro sexual (voluptatem robustam 127.10) con Circe, encuentro que compara, valiéndose de otro poema, con el que Júpiter tuvo con Juno (127.9)86. Encolpio narrador, en la parte en prosa, a través de las palabras de Circe, rompe la ilusión de Encolpio personaje y pone de manifiesto que el encuentro sexual fue un fiasco (128.1-4) a causa de la impotencia del protagonista.
Hay una total simetría en la comparación entre el delirio de Encolpio personaje en torno al supuesto encuentro sexual con Circe y el sueño presentado en verso87; en ambos hay una ilusión –encuentro sexual placentero en la primera y encuentro de un tesoro en la segunda–, un ‘despertar a la realidad’ o desengaño y una perturbación por lo perdido. En 128.5 Encolpio personaje dice “Ego contra damnatus et quasi quodam visu in horrorem perductus interrogare animum meum coepi, an vera voluptate fraudatus essem” (por el contrario, yo, condenado y conducido al horror por una especie de visión, empecé a preguntarme si en verdad había sido engañado por un placer sexual). Esta es la reacción de Encolpio personaje en el momento en que se percata del quiebre de su delirio y se ve inmerso en la realidad; la reacción es, por completo, equivalente al despertar del sueño: “ubi fugerunt elusam gaudia mentem / veraque forma redit, animus, quod perdidit, optat” (vv. 7-8). La comparación o símil opera de la siguiente manera: en este fragmento del poema, el verbo principal (optat) ubica al sujeto (animus, que hace referencia a quien tuvo el sueño) en la esfera de la realidad (i. e., lo no soñado), el complemento directo de optat (quod perdidit) evoca de nuevo lo soñado y la oración temporal introducida por ubi indica el momento en el
86 En este poema hay una clara alusión a Homero Il. 14.332 ss. Para una abundante bibliografía sobre este pasaje
completo, véase Schmeling (2011: 485ss.). Para un análisis del poema 127.9, véase el apartado 3.2 “Los delirios literarios de Encolpio y su posterior desengaño”.
87 Sobre la relación entre el sueño (poema 128.6) y el contexto en prosa que lo rodea, Setaioli (2011: 214) afirma
“the poem is the parabole of an “epic” simile following and clarifying the situation described in the prose narrative”.
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que se transita del sueño a la vigilia. Por su parte, en el fragmento en prosa, el verbo principal (interrogare coepi) ubica al sujeto (ego, obviamente Encolpio personaje) en el ámbito de lo real (i. e., el no delirio literario), el complemento directo (an vera voluptate fraudatus essem) se refiere, de nuevo, a lo que el protagonista experimentó en el delirio y la construcción predicativa quasi quodam visu in horrorem perductus indica la transición del delirio a la realidad. La comparación entre el delirio de Encolpio personaje en torno al supuesto encuentro sexual con Circe y el sueño es perfecta y explícitamente nos indica que el delirio literario de Encolpio joven funciona como un sueño. Encolpio narrador despierta bruscamente a Encolpio personaje y lo enfrenta con una realidad, tan opuesta a su delirio, que genera efectos cómicos.
Aquí, los sueños constituyen un plano de ficción que establece un juego con la realidad interna de la novela. El poema 128.6 exhibe la naturaleza temporal y ficticia de los sueños, y por su cercanía y conexión logra trasferir esta misma naturaleza al delirio literario de 127.9 y, por extensión, a todos los otros delirios del protagonista. Se pone en evidencia que sus fantasías delirantes no son permanentes, sino que Encolpio tiene momentos de lucidez, del mismo modo que en el poema 126.8 hay un momento de vigilia. Existe un grado de conciencia en este salto entre la ficción y la realidad que desubica al protagonista y le hace, por un lado, preguntarse si en verdad fue engañado por un placer sexual y, por el otro, desear aquello que perdió al despertar. Este grado de conciencia lo relacionamos con el desengaño y será tratado en detalle en el siguiente acápite. Por lo demás, la lógica con que operan los sueños sirve para entender la lógica de otros planos de ficción.
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