Un nuevo Taller de Fotografía se inaugura en Quito 1899
“Le oí alguna vez a mi Padre que en su juventud no había sino un fotógrafo profesional en Quito que se llamaba Camilo Pérez43. Este parece que era hombre de edad avanzada y que había perdido mucho entusiasmo por su trabajo. De ahí que vio en la fotografía una profesión, pero siguió aprendiendo la fototipia y el fotograbado”.44 En 1899, dos años después de “la explicación” que Laso difundiera en contra de las acusaciones de sedición, inaugura su propio taller de fotografía. “Fotografía Laso”. Ubicado primero en la Carrera Bolívar N12, se instala definitivamente en el centro económico de la capital, en la Carrera Venezuela N49, entre la calle de las Escribanías (actual Chile) y la calle Mejía. Como cualquier otro estudio de la ciudad, el trabajo principal consistía en la realización de cartes de visite y retratos de la burguesía local, de las autoridades religiosas y políticas como el del Arzobispo de Quito González Suárez o el del Presidente Eloy Alfaro pero también de los círculos culturales y literarios (fig. 4,5 y 6).
42 Una de las metodologías utilizadas para describir la genealogía de las fotografías de Laso, fue la
observación y comparación de cientos de imágenes de otros autores. Pude así descubrir cómo las realizadas por Augusto Martínez habían sido impresas como tarjetas postales por José Domingo Laso. 43 En realidad habían más fotógrafos en Quito además de Camilo Pérez. Pero la referencia parece
evidenciar vacíos de la memoria y en el notable éxito que tuvo este fotógrafo. Según Eduardo Kingman en 1894 había dos locales de fotografía registrados y en 1914, ocho.
44
Carta de Luis Eduardo Laso Iturralde a su nieto. Washington, marzo de 1979. Copia facsimilar del original que pertenece a Luis Eduardo Laso.
fig. 4.
Talleres de fotografía y fototipia de J. D. Laso. Tarjeta postal publicitaria. Fototipia Laso. Fuente: BAEP
fig. 5 y fig. 6
Ilmo. Sr. Federico González Suárez. Arzobispo de Quito. Positivo sobre papel y tarjeta postal iluminada. Fototipia Laso. Fuente: BAEP
El oficio de tipógrafo vinculó a Laso con la literatura y resulta sorprendente descubrir cómo la idea de “autoría45”, que en la fotografía no se había establecido del todo, estaba ya presente en la tipografía. Muchos libros impresos por la Escuela de Artes y Oficios no solamente llevaban el sello del taller donde fueron sido realizados, sino que además indicaban claramente el nombre del “maestro” que lo había ejecutado. Así, en un libro de 1897 del periodista Manuel J. Calle , Historia de un Crimen, se lee: Tipografía de la Escuela de Artes y Oficios por José D. Laso 1897.(fig.7)
45 El problema de la autoría en la producción fotográfica en el Ecuador está aún por dilucidarse. Trataré
este problema en el capitulo 3 cuando analice las tarjetas postales producidas por los Talleres de Fototipia Laso.
fig. 7.
Portada del libro Historia de un crimen de Manuel J. Calle. Quito-Ecuador
Tipografía de la Escuela de Artes y Oficios por José. D. Laso. 1887. Fuente: Fondo Jijón AHMC
La tipografía es mirada, “a veces asume funciones decorativas pero siembre garantiza la legibilidad de logos” (Filpe, 2007:1). Pero además del vínculo con el texto escrito y con la afirmación de la autoría, las funciones decorativas cumplieron un rol clave en la posterior puesta en escena de la fotografía de Laso: desde anuncios publicitarios de su taller, marcas de agua en las fotografías o portadas de sus libros, fue todo un despliegue gráfico el que se puso en marcha. A diferencia de otros fotógrafos de la época, como Remigio Noroña, por ejemplo, que se limitaba a firmar sus imágenes de manera clara pero sencilla, Laso elabora un verdadero dispositivo de mostración46 de las fotografías.
Texto, tipografía y fotografía serán parte sustancial de su oficio. Si la tipografía añade un valor decorativo y por lo tanto estético-ideológico y simbólico, el texto acompañará, como una constante, a las fotografías de Laso. Señalo por ahora que es evidente que incluso desde el punto de vista de un análisis puramente inmanente, la estructura de la fotografía no es una estructura aislada: se comunica por lo menos con otra estructura, que es el texto (título, leyenda o artículo) que acompaña a toda fotografía (periodística)
(Barthes, 1961:130).
46 Utilizo el término dispositivo siguiendo a Foucault y a Agamben, : como una entidad compleja en la
que se entrecruzan relaciones de poder, intereses, deseos en vista a provocar algo en un sujeto. En este caso en el moderno observador de imágenes.
Es en esa dinámica, en esa dialéctica entre fotografía y texto-tipografía, en la que las fotografías e imágenes de Laso despliegan su visibilidad. Así el dispositivo de mostración no es solamente la imagen fotográfica sino también un soporte y un medio que comunica y en el que se articulan la imagen fotográfica, la leyenda explicativa, el diseño y la tipografía. (Fig. 8,9,10,11,12 y 13). Esta conjunción es lo que, para la época, se denominaba Artes Gráficas y que además incluía las tecnologías de reproducción e impresión.
Durante mi investigación descubrí una variedad importante de aplicaciones y diseños del taller de Artes Gráficas de J. D. Laso inspiradas de una estética Art Nouveau. Pero el “dispositivo de mostración” de Laso, con toda su estética modernista, no solamente hay que entenderlo desde un sentido meramente formal como veremos a continuación.
fig. 8
Retrato de estudio, niña. Papel a la gelatina. Tarjeta
de visita. Fuente: colección Oliver
Echeverria
fig. 9
Juegos infantiles. Quito a la Vista 1911. Fototipia sobre papel.
Fuente: AHMC/E
fig. 10
Monumento a los Próceres de la Independencia. Tarjeta
postal iluminada. Fuente: colección Laso
Ituralde
fig. 11 Detalle
fig. 12
Anuncio publicitario. Monografía Ilustrada de la Provincia de Pichincha. 1922
Fuente: AHMC/E
fig. 13
Anuncio publicitario. Monografía Ilustrada de la Provincia de Pichincha. 1924.
Fuente:AHMC/E
2.2El mapa como dispositivo de mostración
En 1903, el taller de fotografía de José Domingo Laso colabora en la realización de un mapa de la ciudad (Fig. 14). Ernesto Capelo señala que “la expansión de una cultura visual dedicada a fomentar la inversión internacional concretó la posibilidad de crear un mapa destinado para el exterior. El comerciante Julio Esau Delgado contrato al ingeniero norteamericano Henry Grant Higley en 1903 para levantar una vista panorámica de este tipo. (Capello, 2010:106). Según el historiador Ernesto Capelo, a inicios del siglo XX se publicaron más mapas de la ciudad de Quito que de otra ciudad del Ecuador y esto, según Capello, por dos razones: “la posición de Quito como el centro administrativo del país y la expansión de una economía turística ligada a su arquitectura monumental y a su posición ecuatorial” (Capello, 2010: 104).
En el plano de Hingley hay un anuncio comercial del taller de fotografía de Laso, en ese entonces ubicado en la Carrera Guayaquil N 99. Pero hay algo más interesante aún: un minucioso análisis iconográfico me permitió descubrir que de las ocho “viñetas fotográficas”, cinco al menos fueron realizadas por José Domingo Laso. (Esas cinco imágenes fueron publicadas en forma de tarjetas postales que tienen el sello que identifica al taller de fototipia Laso). Las imágenes de Laso participaban así en la construcción cronotópica de una ciudad “moderna” y turística.