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El impacto del canal (o de los canales) entre el Atlántico y el Pacífico

El impacto del canal (o de los canales) entre el Atlántico y el Pacífico

El canal de Panamá, que celebró su centenario en 2014, ha tenido un enorme impacto en el comercio internacional. En virtud de su importancia, las dimensiones de las esclusas de este canal de 77,1 kilómetros de longitud impusieron en la práctica el límite máximo que podían tener los buques para el transporte de mercancías. A lo largo de su historia, el canal ha desempeñado un papel inestimable, al posibilitar el comercio entre las costas del Pacífico y el Atlántico. Actualmente, alrededor del 5% del comercio marítimo mundial pasa por el canal de Panamá.

Para el país, el impacto ha sido aún mayor. Como se muestra en el gráfico que aparece a continuación, la economía panameña depende mucho más del transporte, el almacenamiento y las comunicaciones que el resto de la región. Esto se debe a que hay una gran industria portuaria, de almacenaje y de transporte

relacionada con el canal de Panamá. De forma directa e indirecta, esta industria da empleo a entre 100.000 y 120.000 personas. Además, el canal es la fuerza motriz de muchas de las inversiones realizadas en Panamá, que sigue siendo el país de América Latina que más IED recibe con relación al tamaño de su PIB, y que solo es superado por un número reducido de economías del Caribe.

Según fDi Markets, en 2014 la compañía hongkonesa Hutchison Whampoa, la alemana Deutsche Post, PSA International de Singapur y el grupo británico CEVA anunciaron proyectos de inversión en almacenamiento y depósito por más de 700 millones de dólares. Este éxito ha sido un factor decisivo para el robusto crecimiento económico de Panamá en los últimos años, que ha hecho que la Ciudad de Panamá se convirtiera en la “Singapur de Centroamérica” (The Economist, 2011).

América Latina y el Caribe: participación de los sectores del transporte, el almacenamiento y las comunicaciones en el PIB, 2012

(En porcentajes) 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18

Panamá El Caribe América Latina

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de cifras de la base de datos CEPALSTAT. Sin embargo, las limitaciones del canal de Panamá resultan

cada vez más evidentes. Las dimensiones de las esclusas se han convertido en una seria limitación, ya que muchos barcos modernos son demasiado grandes para pasar por el canal. En 2006, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) estimaba que en el año 2011 el 37% de los buques de carga serían excesivamente voluminosos (ACP, 2006). Con el fin de mantener su utilidad, se propuso un plan para agregar un tercer juego de esclusas de mayor tamaño, que permitiría el paso del canal a barcos más grandes. Se había previsto que el proyecto, de 5.250 millones de dólares, concluiría en 2014, pero aún está en construcción y no concluirá hasta finales de 2015. El financiamiento se realiza principalmente a través de préstamos de organismos internacionales, como el Japan Bank for International Cooperation, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Financiera Internacional. Si bien no se trata de un proyecto de IED propiamente, intervienen muchas empresas extranjeras que trabajan como contratistas durante el proceso de construcción.

Mientras tanto, el Gobierno de Nicaragua planea construir un canal alternativo a cuya longitud sería de 259 kilómetros, más del triple que la del canal de Panamá. Si se construyera, permitiría el paso de buques mucho más grandes que los que admitirá el canal de Panamá tras la ampliación. Aunque las conversaciones acerca de un posible canal en Nicaragua se remontan a 1825, hasta 2012 no se fundó la compañía Hong Kong Nicaragua Canal Development Group (HKND), con sede en Hong Kong (Región Administrativa Especial de China), con el fin de construir el canal de Nicaragua. Oficialmente, HKND comenzó a trabajar en el proyecto en diciembre de 2014 y está previsto que lo concluya en 2020. El costo estimado es de 50.000 millones de dólares.

Participarían varias de las principales empresas chinas, pero aún no se ha financiado totalmente. Por lo tanto, no es seguro aún si llegará a convertirse en realidad, pero si así fuera, tendría grandes repercusiones en la industria del transporte marítimo.

Con la ampliación del canal de Panamá y la posible construcción del canal de Nicaragua, el futuro del transporte marítimo en el Caribe resulta prometedor. Esta perspectiva ha estimulado la puesta en marcha de un gran número de nuevos proyectos en la subregión, ya que algunas economías caribeñas desean establecerse como centros logísticos que competirían con Panamá. En 2014, Cuba inauguró el puerto de Mariel, tras una obra que tuvo un costo cercano a 1.000 millones de dólares y que financió en gran parte el Brasil. En teoría, la proximidad del canal existente y del proyectado, así como de los Estados Unidos, puede crear oportunidades, en la medida en que se levanten las sanciones de los Estados Unidos a Cuba (véase también el recuadro II.1). La compañía Chinese Harbour Engineering Company (CHEC) participa en los estudios preliminares para la posible construcción de grandes terminales portuarias en Jamaica (en Goats Island, por un costo estimado de 1.350 millones de dólares) y las Bahamas, donde en 2014 se inició un proyecto para la construcción de un puerto de transbordo por un costo de 39 millones de dólares. Por último, en Trinidad y Tabago un consorcio de empresas chinas se comprometió en 2014 a construir un nuevo puerto (cuyo costo ascendería a 500 millones de dólares) y varios parques industriales (por 250 millones de dólares).

El canal de Panamá y, si se construye, el canal de Nicaragua, desempeñarán un papel muy importante en el transporte internacional. Pero también van a tener un efecto transformador, no solo para los países a los que incumbe directamente, sino para toda la región.

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de información de Autoridad del Canal de Panamá, “Third set of locks project fact sheet”, 2006 [en línea] http://www.pancanal.com/esp/plan/documentos/propuesta/acp-proposla-relevant-information.pdf; Financial Times, fDi Markets y The Economist, “A Singapore for Central America?”, 14 de julio de 2011 [en línea] http://www.economist.com/node/18959000.

Los flujos de IED en Costa Rica se redujeron un 21% en 2014, con lo que descendieron hasta los 2.106 millones de dólares. La importancia del sector de las manufacturas ha ido decayendo en los últimos años y en 2014 la industria recibió solo el 20% de la inversión extranjera directa. Los principales sectores destinatarios fueron los de servicios y bienes raíces, que fueron destino del 35% y el 36% de las inversiones, respectivamente. Durante 2014, la mexicana América Móvil y la española Telefónica anunciaron una ampliación de la cobertura de su red de servicios 4G en el país. Estos procesos son relativamente caros, aunque no hay aún disponible ninguna estimación de gastos. De acuerdo con la Agencia de Promoción de Inversiones de Costa Rica, estas empresas se comprometieron a dedicar 474,4 millones de dólares en 2014 a nuevas inversiones, lo que incluye 127 millones de dólares en el sector de las biociencias, que es muy rentable para Costa Rica. Precisamente en ese ámbito anunció un proyecto la estadounidense American World Clinics, que prevé construir por 100 millones de dólares un complejo de atención a la salud con la finalidad de atraer turismo médico.

Por otra parte, Costa Rica es reconocida mundialmente por sus intentos de reducir el uso de hidrocarburos en la generación de energía. En 2014, alrededor del 80% de la electricidad del país se generó mediante energía hidroeléctrica y, gracias a las abundantes lluvias, en los 75 primeros días de 2015 toda la producción eléctrica se obtuvo de fuentes de energía renovables, lo que valió un reconocimiento internacional al país. En 2014, el Congreso de Costa Rica aprobó un proyecto geotérmico por 958 millones de dólares financiado en gran medida a través de préstamos de bancos de inversión japoneses y europeos. En su mayor parte, la generación eléctrica está controlada por la compañía ICE, de propiedad pública, aunque también intervienen varios actores privados. El complejo de energía eólica Orosí, desarrollado por la británica Globeleq y con una capacidad prevista de 50 MW, se encuentra actualmente en la fase de construcción y se estima que su costo total supere los 109 millones de dólares. Entre otros inversores figuran la española Gas Natural Fenosa, que en 2015 terminará de construir la central hidroeléctrica Torito 1, de 50 MW, y la italiana ENEL, que participó en 2014 en un proyecto similar en Chucas13.

En el sector de las manufacturas, la canadiense Gildan Activewear invertirá una suma no revelada en una nueva fábrica textil en la provincia de Guanacaste, en el marco de un plan de expansión de la compañía cuyo monto total asciende a 300 millones de dólares. Por último, Sysco Corporation, de los Estados Unidos anunció que había adquirido un 50% de la distribuidora de alimentos Mayca Distribuidores por un monto no revelado.

La inversión extranjera directa en Guatemala aumentó un 8% en 2014, con lo que alcanzó 1.396 millones de dólares, el nivel más alto registrado hasta la fecha. Durante varios años, el sector de los recursos naturales había sido el principal destinatario de la IED, pero en 2014 fue superado por el de la energía, que recibió el 24% del monto de las inversiones, frente al 23% que se destinaron a los recursos naturales. La proporción correspondiente al sector manufacturero disminuyó ligeramente, situándose en el 13% de los flujos de entrada de IED, mientras que el comercio recibió un 15% de las inversiones.

El grupo ruso Solway está construyendo una mina de ferroníquel por un costo estimado cercano a los 300 millones de dólares, además de lo cual ha conseguido permisos para realizar otras exploraciones. Mientras tanto, la compañía canadiense Tahoe Resources está explotando en San Rafael Las Flores la mina Escobal, que también requiere una cuantiosa inversión. Por último, la empresa Quattro, también del Canadá, suscribió en 2014 un contrato de exploración y explotación de un bloque en la cuenca del norte del Petén.

Grup Maritím TCB de España emprendió un proyecto de ampliación portuaria por 252 millones de dólares, como preparación para la expansión del canal de Panamá (véase también el recuadro I.4). Finalmente, a través de su marca Tigo, la sueca Millicom adquirió Cablefusión, una de sus principales competidoras en el mercado de la televisión de pago, para convertirse en uno de los líderes del sector.

En Honduras, la inversión extranjera directa creció un 8%, con lo que alcanzó un nuevo récord de 1.144 millones de dólares. Este incremento se produjo a pesar de la significativa desinversión realizada por la estadounidense Citibank, que en 2014 vendió sus operaciones en Honduras al grupo financiero Banco Ficohsa. El mismo banco ha adquirido en 2015 por un monto no revelado los activos de Citibank en Guatemala. En muchos países de la región, los operadores de telecomunicaciones están mejorando sus redes para hacerlas compatibles con la tecnología 4G. Tal es el caso de Honduras, donde la rusa Vimpelcom está invirtiendo en la expansión de la red 4G de su filial Wind Telecom.

Al igual que otros países de Centroamérica, Honduras está multiplicando su capacidad de generación de energía eléctrica con fuentes renovables. Se espera que antes de 2018 el país haya incrementado en 499 MW la potencia

13 El proyecto más importante es el de la presa de Reventazón, con un costo previsto superior a 1.400 millones de dólares y que tiene una capacidad de generación de más de 300 megavatios (MW). Sin embargo, no se trata de inversión extranjera directa, ya que es un

obtenida por energía solar. En ese sentido, la estadounidense SunEdison comenzó en 2014 la construcción en Choluteca de una planta fotovoltaica de 82 MW por 146 millones de dólares. Upower, otra compañía estadounidense independiente productora de energía eléctrica, empezó el mismo año a construir en La Gaceta una planta fotovoltaica de 100 MW con un presupuesto de 190 millones de dólares. No obstante, se siguen realizando inversiones en sistemas de generación de electricidad tradicionales. La empresa guatemalteca Cementos Progreso está trabajando con otra compañía del país para construir una central térmica de carbón de 60 MW por 125 millones de dólares para el suministro eléctrico de una fábrica propia y para la venta del excedente a la empresa nacional de electricidad.

Entre 2013 y 2014, la inversión extranjera directa en Nicaragua aumentó ligeramente, de 816 millones de dólares a 840 millones de dólares. Un proyecto que podría tener importantes repercusiones en las entradas de IED en el futuro es el del canal de Nicaragua (el debate en curso sobre este tema se trata en el recuadro I.4). Por otra parte, hay que destacar la expansión en 2014 de la compañía Xinwei Telecom, de China, a la que se otorgaron seis licencias para ofrecer diferentes servicios en el país y cuya previsión de inversiones ascendía a 300 millones de dólares. Tal como había anunciado en 2013, la canadiense B2Gold sigue explorando nuevas opciones en el sector minero para ampliar sus operaciones, lo que se está traduciendo en una inversión continua por parte de la compañía. Hasta la fecha, Nicaragua ha recibido menos IED para la generación de energía renovable que otras naciones de Centroamérica, si bien la estadounidense Viaspace invirtió en una planta de generación a partir de biomasa de 12 MW de capacidad. Sin embargo, en 2014 el Gobierno de Nicaragua anunció que aspiraba a que el 90% de la electricidad se generase a partir de fuentes renovables, en particular de energía eólica e hidroeléctrica. Además, se encuentra en marcha la construcción por parte de un conglomerado brasileño de la presa de Tumarín, de 253 MW de capacidad, aunque la propiedad del proyecto corresponde a compañías eléctricas de propiedad pública e inversores extranjeros.

Las entradas de IED en El Salvador aumentaron un 53% en 2014, al pasar de 179 millones de dólares a 275 millones de dólares. Una parte de ese monto proviene de la inversión de 490 millones de dólares realizada por Sensity Systems, fabricante estadounidense de LED que se comprometió en 2013 a la construcción de una fábrica para el abastecimiento de la región. Por otro lado, la colombiana Procaps adquirió Laboratorios López, el principal laboratorio farmacéutico del país. Por último, el grupo estadounidense Hyatt Hotels anunció que invertiría 36 millones de dólares en su primer hotel en El Salvador, cuya inauguración está prevista en 2016.

La italiana ENEL, a través de su filial Enel Green Power, anunció en diciembre de 2014 un acuerdo de venta por 280 millones de dólares de su participación del 36,2% de la empresa geotérmica La Geo a su empresa asociada INE, de propiedad pública. Este importante flujo de entrada negativo queda compensado por las inversiones realizadas a lo largo del año en el sector de las telecomunicaciones, que totalizaron 334 millones de dólares. La más importante proviene de la sueca Millicom a través de su marca local Tigo. Además, la compañía Digicel, de Jamaica, anunció una mejora de su red de telecomunicaciones por un monto de 45 millones de dólares a principios de 2014.

E. La inversión extranjera directa y la balanza

por cuenta corriente

En las dos últimas décadas, América Latina y el Caribe solo tuvo superávit en cuenta corriente durante un período de cinco años (de 2003 a 2007). A lo largo de la década de 1990 y desde 2006 hasta 2014, la balanza por cuenta corriente de la región fue acumulando déficits, que en los últimos cinco años crecieron considerablemente. En el gráfico I.19 se muestra cómo evolucionaron los distintos componentes de la cuenta corriente en la década anterior. La principal variación se produjo en la balanza de mercancías, que pasó de un superávit del 3% del PIB en 2006 a tan solo el 0,3% del PIB en 2013 y que prácticamente se desvaneció en 2014. Los restantes componentes han sido más estables: la balanza de transferencias sigue manteniendo un saldo positivo, si bien este se ha reducido ligeramente durante la década, mientras que las balanzas de rentas y de servicios presentan un déficit crónico.

El déficit en cuenta corriente empeoró notablemente en 2013 por la brusca reducción del superávit de la balanza de mercancías, que pasó del 0,8% al 0,3% del PIB, debido a que las importaciones crecieron más rápidamente que las exportaciones. La desaceleración del crecimiento de las exportaciones, que empezó en 2012, fue causada

por la débil demanda internacional de las economías desarrolladas y de los mercados emergentes (CEPAL, 2013a). Esa debilidad provocó una caída de los precios de los bienes de exportación de la región (en su mayoría productos básicos) que ni siquiera un aumento del volumen exportado pudo compensar. El déficit se mantuvo estable en 2014 porque el descenso de las rentas de la IED mencionado antes quedó neutralizado por una reducción equivalente del superávit de la balanza comercial (CEPAL, 2014a).

Gráfico I.19

América Latina y el Caribe: estructura de la cuenta corriente como proporción del PIB, 2006-2014

(En porcentajes)

Balanza de bienes Balanza de servicios Balanza de renta Balanza de transferencias corrientes Balanza de cuenta corriente

-0,9 -0,6 -1,3 -1,4 -1,8 -2,7 -2,7 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 1,4 0,2

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de cifras oficiales.

Al examinar los datos de la década anterior se observa que el crecimiento de las rentas por IED ha sido, probablemente, el factor que más ha influido en el deterioro de la balanza por cuenta corriente de la región. Las utilidades de las empresas transnacionales en América Latina y el Caribe pasaron de 19.011 millones de dólares en 2002 a 103.379 millones de dólares en 2010, nivel en torno al cual se han mantenido desde entonces, con un récord absoluto en términos nominales de 123.798 millones de dólares en 2013. Esta cantidad representa el 83% de las rentas totales procedentes de la inversión en la región, y más del doble del valor de la balanza de servicios.

De 2002 a 2007, el rápido crecimiento de las rentas de la IED se vio compensado por un gran aumento de las exportaciones. De hecho, ambas tendencias estuvieron determinadas por el alza de los precios de los productos básicos, que impulsaron las exportaciones y la rentabilidad de las empresas transnacionales en las industrias extractivas. Esa dinámica se modificó sustancialmente en los años siguientes. La crisis económica mundial de 2008 y 2009 tuvo un impacto mucho mayor en las exportaciones que en las rentas procedentes de la IED en la región, y esa disparidad se ha acentuado aún más en los últimos tres años. Mientras que la balanza de mercancías se redujo de 75.000 millones de dólares en 2011 a solo 1.000 millones de dólares en 2014, el déficit de rentas de la IED siempre se ha mantenido cerca de los 100.000 millones de dólares14 (véase el gráfico I.20). Otros conceptos de la cuenta corriente, como el comercio de servicios, las remesas y otros tipos de rentas de la inversión tienen una gran importancia en numerosas economías. Sin embargo, el notable incremento de las rentas de la IED y el deterioro del superávit de la balanza de mercancías han sido los factores de mayor peso en el creciente déficit de la balanza por cuenta corriente de la región.

Un déficit por cuenta corriente elevado podría poner en peligro el crecimiento económico si no se puede financiar en el mercado internacional (CEPAL, 2013b). La tasa de crecimiento a la que pueden aspirar los países sin enfrentarse a esta restricción externa depende de cuatro variables: i) las exportaciones netas de cada economía; ii) los términos de intercambio; iii) los flujos de capital entre la economía y el resto del mundo, y iv) los pagos netos