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2 Estado del Arte

3.3 Metodología para la mejora de la respuesta a las emergencias dentro de los planes de

3.3.2 Implementación

Para la correcta puesta en marcha de este modelo es necesario seguir los pasos que se describen a continuación, además del compromiso y la participación activa de todos los trabajadores y departamentos involucrados. Como ya se ha comentado, el objetivo es que no solo se trabaje por llegar a la meta definida, que es la mejora de la respuesta ante una emergencia, sino que también se respete y satisfaga cada una de las etapas del cuadro anterior y se tengan claros los conceptos que se plantean:

 Formación del individuo. Una vez definidas en la fase de planificación, el cuadro de necesidades en materia de formación para los distintos profesionales de la organización, se dispondrá a concertar con entidades reconocidas en materia educativa, el establecimiento de un calendario de cursos adaptado y que impacte en la menor de las formas la actividad diaria de la organización. El rango de prioridades, debes ser bien entendido, puesto que todos los actores tienen su peso específico, aunque por motivos de presupuesto, que no se debe obviar, el proceso integral debe realizarse de forma escalonada. Los cursos no deben ser solamente teóricos, la parte técnica o de ejecución es también muy relevante, como por ejemplo el manejo de extintores o mangueras, entre otros. Debe ser consideradas con el mismo peso la teoría y la práctica. La táctica, como forma de ejecución prevista para alcanzar unos objetivos, debe estar interiorizada por parte del todo el grupo que participará en la ejecución y la puesta en práctica de la misma debe realizarse de forma sistemática e intentando evitar las interpretaciones o todas de decisión durante la respuesta (Wood, 1980).

 Entrenamiento del grupo. Como queda de manifiesto en diferentes disciplinas, solo con la práctica y la repetición sistematizada de las respuestas ante distintos estímulos, es la única forma de mejorar y coordinar los comportamientos, hasta alcanzar los niveles esperados, “el aprendizaje resulta de la repetición sistemática” (Carvahal, 2001). En el caso particular del grupo, esto es todavía más relevante, puesto que las variables y posibles respuestas se multiplican por la participación de un número determinado, o no, de actores. Además del entrenamiento o práctica de

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las respuestas, a nivel de ejecución; el análisis crítico del cómo realizar las acciones para cada caso y la táctica para cada situación.

El ejercicio de planificación táctica previo, responde a un proceso metodológico y técnico, que permite comparar las diferentes alternativas posibles hasta llegar a la opción más aconsejable desde el punto de vista económico (Anaya, 2007). En nuestro caso y como elemento diferenciador para optimizar la táctica y mejorar la respuesta del grupo, debe ser el tiempo de ejecución, dentro de unos parámetros de coste razonables, el factor de referencia para este modelo metodológico propuesto es el tiempo en el que se ejecuta la respuesta concreta. El foco inicial en las mejoras debe estar en la mejora de la rapidez en la reacción, y los ejercicios y simulacros a implementar deben hacer énfasis en esta cuestión. En la revisión de las respuestas ante emergencias por distintos autores e incluso las proyectos tecnológicos aplicados de optimización antes emergencias se basan principalmente en reducir los tiempo de respuesta y evacuación como por ejemplo en el proyecto “evacuate” (E-vacuate, 2016)35.

 Implementación de métodos de evaluación. Como paso previo al punto de evaluación del desempeño del nivel de implementación de las mejoras, se debe definir unos indicadores de control que consideren las diferentes metas establecidas dentro de la planificación y de este modo valorar si se está ejecutando lo planificado de la forma esperada. En este punto de la implementación se considerará el sistema como preliminar, y sujeto a las modificaciones a realizar en la fase de Redefinición. El sistema de indicadores planteado debe cumplir con los siguientes objetivos:

 Permitir la evaluación de las medidas de mejora promovidas por la organización con relación a la respuesta y actuación ante la activación de una emergencia

 Disponer de un centro de conocimiento para la definición de medidas de mejora del sector basadas en la objetividad de los datos, de partida del departamento de Seguridad o prevención  Analizar los datos más relevantes de las acciones, y su evolución en comparación con índices

de referencia y el apoyo en especialistas

 Llegar a todas las unidades de negocio, ya sean activas o pasivas, implicadas en la emergencia mediante una herramienta interactiva y adaptada a los requerimientos de cada una.

Para cumplir con estos propósitos, los indicadores a seleccionar deberán ser claros, relevantes, económicos, medibles y adecuados.

Una vez identificado el objetivo cuyo cumplimiento se quiere verificar y la política al cual está asociado, se procede a formular el indicador. El primer paso será identificar la tipología del

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indicador que se requiere de acuerdo al nivel en el que se encuentre definido el objetivo. Se realizará una lista con posibles indicadores a ser utilizados y finalmente se seleccionarán los más adecuados.

La tipología del indicador permite identificar a lo largo de la cadena de valor de una intervención pública lo que está siendo cuantificado. Pueden existir indicadores de distintas categorías, que midan situaciones en relación a la gestión, el proceso o el resultado (Project Management Institute, 2013).

Categorías de los indicadores:

 Proceso: Es necesario identificar cada una de los procesos y la relación con los subprocesos para establecer la efectividad o elaborar su rediseño. Los resultados esperados se alcanzan cuando se utilizan de manera eficiente los recursos, lo que implica una reducción de los tiempos de respuesta, el uso más racional de los recursos, y al final una relación costo invertido seguridad, más alto.

 Recursos: Parte esencial en la ejecución de las intervenciones y las actuaciones y la correcta ejecución de las mismas, quedando de manifiesto que para cumplir con lo establecido en el plan de autoprotección, y por consiguiente con la norma, se debe contar con recursos tecnológicos, humanos y de información aptos para este fin.

 Liderazgo: Como en todo proceso de mejora, esto conlleva cambios en las formas de trabajo y en la cultura de las organizaciones, por lo que el liderazgo con el cual se desarrollen esos procesos es vital y esto solo se puede lograr si se cuenta con el compromiso de todas las jefaturas lideradas por las figura del director técnico, de manera que se garantice que todos los colaboradores tengan un firme compromiso con el proyecto, y que con su trabajo se logren los objetivos visualizados. Es imprescindible formar equipos de trabajo que actúen como líderes que enfaticen la cultura de seguridad en todas las actividades realizadas por los trabajadores. Se medirán los comportamientos, iniciativas, acciones de prevención, etc.

 Capacitación: Es necesario medir el programa de capacitación o formación de los trabajadores, de manera que se pueda anticipar a carencias o relacionar resultados con los cumplimientos en capacitación en la fase de evaluación.

 Seguridad laboral: El objetivo es velar por el bienestar humano y generar un ambiente de trabajo seguro, con el fin de reducir los accidentes laborales y garantizar la eficacia en las respuestas ante las emergencias. Estas actividades se van a lograr gracias a la implementación del primer punto, donde cada persona en un puesto de trabajo conoce las instrucciones, procedimientos, y políticas de su trabajo.

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Los indicadores que se definan por cada autoridad portuaria deben servir para medir el nivel de desempeño establecido por ellos y que sea acorde al nivel de seguridad definido en la fase de planificación. El indicador debe mantener una estructura coherente compuesta por el objeto a cuantificar y la condición deseada del objeto. Adicionalmente se puede incluir un tercer componente que incorpore elementos descriptivos. Otros autores ya han establecido la información mínima que debe contener cada ficha generada por indicador se propone que sea (Cruz-Cunha, Conceicao, and Putnik, 2007):

1. Nombre, definición del indicador y tipología 2. Fórmula para su cálculo y unidad de medición

3. Variables que utiliza, bases de datos de las que se alimenta y entidades responsables de proveerlas

4. Concepto

5. Frecuencia con la que se va actualizar la información 6. Valores de referencia (en caso que existan)

7. Observaciones