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Implicaciones y cuestionamientos a la Creación de la Regiones

alternativa a la transformación de Estado

3.3 Implicaciones a la modificación de la división territorial del Ecuador, el cuestionamiento de la creación

3.3.2 Implicaciones y cuestionamientos a la Creación de la Regiones

Se debate si la creación de las regiones para el Ecuador era una necesidad real o una

simple respuesta formal para tratar el tema territorial, para Roberto Viciano Pastor, la

regionalización no era una prioridad política, su creación es más de tipo académico que

social o popular. La generación de un modelo regional auto configurado desde la voluntad

de las provincias limítrofes y con una legitimidad democrática autónoma del Estado, puede

incluso incidir en la problemática de la yuxtaposición administrativa que ha afectado

deficientemente el funcionamiento del Estado Ecuatorianos (VICIANO PASTOR, P. 106).

Por otra parte, están las opiniones de que la división del mapa geopolítico administrativo

del Ecuador en una división territorial regional impuesta por parámetros técnicos es un

error, puesto que las regiones deben surgir de la vida propia de la población y sus

necesidades económicas, sociales, culturales, esta es la posición de Francisco Muñoz

Jaramillo quien considera que los procesos de descentralización deben conducir a un

Se tiene la idea que el proceso de regionalización puede resultar dificultoso, primero

el poner de acuerdo a varios gobiernos provinciales para que elaboren un proyecto de ley

y unos estatutos; segundo que además ese proyecto de ley no se apruebe sin modificaciones

por parte del Legislativo Nacional y por último que en el momento en que el proyecto

aprobado por la Asamblea Nacional sea respaldado en las urnas por la población

(VICIANO PASTOR, P. 106).

Según Santiago Ortiz, el proceso en el que se adelantó el texto constitucional de la

creación de las regiones propuesto por el gobierno no contó con un consenso por parte de la

Asamblea Constituyente por lo que tuvo que ir cediendo ante las demandas de varios

actores gremiales y locales, demandas que ingresan al texto constitucional casi con un

carácter clientelar. El resultado para Ortiz es una fórmula ambigua en que se crean las

regiones como nivel de gobierno pero son voluntarias y dependen de la iniciativa de las

provincias, adicionando a esa ambigüedad el plazo de los 8 años para la constitución de las

mismas, el proceso de aprobación de los Estatutos Regionales, lo que en últimas muestra

que en la organización territorial la solución propuesta estuvo más en el plano político que

en el diseño institucional (ORTIZ C, P. 216).

Muchas críticas se levantan cuando en el Ecuador se habla de un modelo diferente al

unitario; se critica cuando se habla de modelos de una fuerte autonomía. El economista

Jaime Cabezas Maldonado afirma que es posible encontrar en la historia independencias y

autonomías pero “no para dar una base trascendente de diferencias sociológicas y

culturales que nos lleven, inexorablemente, a gobiernos autónomos” (CABEZAS MALDONADO, 2000, P. 32-34).

Las regiones en el Ecuador y su nuevo rol en la organización territorial han tenido

críticas de diferentes tipos; para Juan Carlos Benalcázar Guerron* la inspiración de la organización territorial se ha basado en modelos extranjeros y extraños a la realidad

nacional ecuatoriana, tomando como ejemplo el sistema español de las autonomías.

Reconoce que es necesaria la existencia jurídica del Regiones pero no bajo los criterios

artificiales de la Constitución o copiando un modelo extranjero, considera que el país ya

tiene cuatro regiones determinadas por la naturaleza que son: Costa, Sierra, Amazonía y

Galápagos, poseedoras de una realidad social y geográfica que se manifiesta en unas

poblaciones con características propias y de identificación con el territorio

(BENALCÁZAR GUERRÓN, 2010, (10), P. 28).

No obstante, hay posiciones que consideran la implementación de este nuevo nivel

intermedio como fundamental para evitar la fragmentación territorial en el Ecuador. Para

Ana María Larrea Maldonado, la regionalización implica un proceso desde abajo, desde las

realidades locales, un proceso que está sujeto a la voluntad popular, que implica el acuerdo

entre las provincias involucradas. Las regiones gozarán de autonomía en un nivel especial,

al contar con sus propios estatutos autonómicos. Para Larrea Maldonado, las criticas

entorno al proceso de regionalización no tienen en cuenta la oportunidad que significa la

construcción de una infraestructura (carreteras, vías de acceso, etc.) de conectividad

horizontal que a su vez supere el marcado “regionalismo” debido a la geografía. Los

críticos sostienen que no hay identidades regionales, Larrea Maldonado, sostiene que la

construcción de identidades son históricos: no nacen, se hacen. La Región, se proyecta para * * Profesor de Derecho Administrativo en la Faculta de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (2006-2010), Profesor de los programas de Especialización Superior y de Maestría en Derecho Administrativo en la Universidad Andina Simón Bolívar.

a enfrentar los problemas de desequilibrios territoriales y desarrollar un programa

económico local efectivo, que la actual división provincial no podría alcanzar debido a los

problemas de acumulación de riqueza en algunos y en contraste con otras extremadamente

pobres. A pesar que la regionalización pueda constituir un nuevo nivel de gobierno, que

mejora la articulación territorial y el desarrollo económico local, la constitución de 2008 no

cuenta con un marco diferencial de sus funciones con los distintos niveles de gobierno, por

ende este nivel territorial y de gobierno solo sería uno de más con los que ya cuenta la

estructura territorial ecuatoriana (LARREA MALDONADO, 2012, P.111-113).

Para Luis Fernando Torres, las regiones en el Ecuador tiene la potencialidad de

convertirse en un lugar donde se conecten los flujos de comercio entre municipios y

provincias logrando de esa manera construir estructuras seccionales más fuertes

financieramente y que no se constituyan por el simple resultado de una cartografía

arbitraria sino de lazos históricos, culturales y geográficos (TORRES, 2009, P.423).

3.3.3 La suerte conjunta de los procesos de