Capítulo 4. Propuesta Conceptual y Modelo Teórico
4.1. Divergencia entre conceptualización y análisis empírico en los estudios sobre
4.1.1. Implicaciones para los resultados, conclusiones y recomendaciones
Para analizar el impacto del emprendimiento sobre el desarrollo económico y/o social de un país es necesario emplear índices de medida coherentes con la conceptualización del término emprendedor y con los razonamientos teóricos que vinculan emprendimiento y desarrollo económico, de lo contrario, las conclusiones a las que nos lleven los estudios realizados no explicarán el impacto de la actividad emprendedora ni podrán ser comparados entre sí.
La mayoría de los índices de medida propuestos para evaluar la actividad emprendedora, se basan en cifras explicativas de la actividad empresarial (número de empresas creadas, intencionalidad de crear empresas, número de nuevas empresas) y no de la actividad emprendedora propiamente dicha. No queremos decir con esto que la actividad empresarial no tenga impacto sobre el desarrollo económico y que no deba ser estudiada en su globalidad. Lo que queremos apuntar con nuestra observación es que son términos diferentes que explican comportamientos diferentes. Esto debe reflejarse en las conclusiones de sus estudios y, sobre todo, a la hora de realizar recomendaciones políticas, ya que el fomento de una u otra actividad tendrán impactos diferentes en el desarrollo económico, requiriendo además de instrumentos distintos.
Esta última observación sobre las recomendaciones políticas nos lleva a reflexionar sobre la repercusión que puede tener la identificación del fenómeno emprendimiento con creación de empresas. Según lo expuesto anteriormente, esta vinculación puede llevar a una interpretación miope de la relación entre emprendimiento y desarrollo económico, dando lugar a planteamientos políticos no acordes con los objetivos perseguidos. En este sentido, tal como hemos apuntado en el marco empírico, esta vinculación entre emprendimiento y creación de empresas está llevando a responsables políticos a poner en marcha acciones para promover la
creación de empresas como motor del desarrollo económico. Esta relación (emprendimiento y creación de empresas), cierta en algunos casos, no es generalizable y requiere de la aclaración y diferenciación de conceptos como emprendimiento, empresario, emprendedor, actividad empresarial, actividad emprendedora, empresa innovadora y organización emprendedora. Sólo de este modo se podrán identificar las acciones apropiadas según el objetivo perseguido en cada caso y acorde con las implicaciones de cada concepto para el desarrollo económico.
Un ejemplo de esto lo encontramos en Acs y Szerb (2010), quienes con objeto de comprender mejor el fenómeno emprendedor, proponen The Global Entrepreneurship and Development Index (GEDI), un índice independiente basado en índices como el GEM, The Ease of Doing Business Index, The Global Competitiveness Index, y The Index of Economic Freedom (Djankov et al, 2002; Miller y Holmes, 2010; Porter et al, 2001; Sala-i-Martin et al., 2007). El GEDI se construye a partir de tres subíndices: 1) actitudes emprendedoras; 2) actividades emprendedoras; y 3) Aspiraciones emprendedoras. Estos autores definen el subíndice “actividad emprendedora” como puesta en marcha de empresas en el sector de media y alta tecnología industrial a partir de emprendedores formados en la detección de oportunidades de negocio en un entorno más o menos competitivo. Queremos poner el acento en que según esta definición, se identifica actividad emprendedora con:
1. Creación de empresas
2. El sector de media y alta tecnología industrial
3. Formación de emprendedores para la detección de oportunidades de negocio
4. Competitividad
Vemos nuevamente una falta de correspondencia en la literatura entre la conceptualización del término emprendedor y los indicadores empleados para medir su impacto en el desarrollo económico. Analizando esta definición de actividad emprendedora, podemos inferir que un intento
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político por fomentar el desarrollo económico a través de la actividad emprendedora, según esta definición, podría llevarnos a poner el acento en la creación de empresas en el sector de media y alta tecnología industrial. En un país desarrollado, esta política tendría probablemente efectos positivos sobre el desarrollo económico. Sin embargo, ¿qué ocurriría al intentar implementar este tipo de políticas en países en vías de desarrollo? ¿Tendría el mismo efecto? Por otro lado, ¿se circunscribe la actividad emprendedora únicamente a sectores industriales de media y alta tecnología?
Respecto a las primeras cuestiones, los estudios sobre el desarrollo económico en países en vías de desarrollo (Acs y Amorós, 2008; López- Claros et al, 2006, entre otros) nos indican que andar el camino hacia la etapa basada en la innovación requiere que estos países sienten las bases adecuadas para que la innovación y el emprendimiento puedan actuar como catalizadores de este cambio. El afianzamiento de estas bases pasan necesariamente por:
Solucionar los problemas relativos a las instituciones informales (corrupción, estabilidad política, modelos de referencia, etc.) y fortalecerlas (Alvarez y Urbano, 2011).
Combinar las políticas basadas en la eficiencia con políticas dirigidas al fomento del emprendimiento y la innovación (Acs y Amorós, 2008)
Este segundo paso pasa necesariamente por la definición del término emprendimiento. Sólo si entendemos el emprendimiento basado en las habilidades del emprendedor como motor del cambio y no sólo como mecanismo para la creación de empresas, se podrán implementar las medidas apropiadas para hacer del emprendimiento una pieza clave para el desarrollo económico en estos países.
En cuanto a la cuestión de la vinculación entre emprendimiento y el sector industrial de media y alta tecnología, queremos ilustrarlo con el caso de INDITEX, una empresa española del sector tradicional textil que hoy en día
se ha convertido, gracias a la habilidad emprendedora de su creador, en uno de los mayores imperios del mundo generando un desarrollo económico y social sin precedentes en el territorio donde se ubica (Blanco y Salgado, 2004). Por tanto, circunscribir, a la hora de realizar estudios empíricos, la actividad emprendedora a sectores de media-alta tecnología, implicaría la realización de estudios que pueden quedar incompletos y llegar a conclusiones poco exactas.
Con todo ello, pretendemos arrojar luz sobre la importancia de una correlación entre la conceptualización teórica del término emprendimiento y su posterior aplicación a la hora de establecer índices que pretendan medir el impacto de esta actividad sobre el desarrollo económico de las regiones y países.