• No se han encontrado resultados

Capítulo 3. Marco Empírico

3.4. Reflexiones sobre el emprendimiento en el marco empírico propuesto

De lo expuesto sobre las políticas relacionadas con el fomento del emprendimiento tanto en Europa como en España, se desprende una persistente vinculación del concepto emprendimiento con creación y desarrollo de empresas, e incluso, siendo más exhaustivos, con pequeñas y medianas empresas. Las políticas de fomento del emprendimiento se centran exclusivamente en potenciar la creación de PYME y facilitar su gestión, financiación e internacionalización. Las referencias a la formación relacionada con emprendimiento y la creación de una cultura emprendedora se encaminan igualmente hacia la formación en gestión y hacia el fomento del espíritu empresarial, respectivamente. En este último caso, es destacable la transformación de lo que, en un principio comienza denominándose espíritu emprendedor cuando se parte de los fundamentos teóricos, a espíritu empresarial cuando se plasman en políticas y legislación específicas.

Esta visión empresarial del emprendimiento, se refleja en políticas “cortoplacistas”, impulsadas por situaciones coyunturales y que pretenden poner por bandera al emprendimiento como la panacea que resolverá el problema del desempleo y de la recesión económica en tiempos de crisis. Sin embargo, mientras no se incida en cuestiones de fondo como son la creación de una cultura emprendedora en sentido amplio, el fomento de un espíritu emprendedor e innovador y la formación a lo largo de la vida en competencias emprendedoras, con independencia de si se es o no empresario, no se incidirá de forma efectiva en el desarrollo económico. Las políticas que se ponen en marcha inciden principalmente en las

instituciones formales pero prácticamente se olvidan de las informales. Además se centran en “convencer” a los individuos para que creen empresas o autoempleo con objeto de disminuir la cifra de desempleo, valiéndose para ello de facilidades en el proceso de creación y gestión de empresas, pero sin crear un verdadero fomento del emprendimiento en todos los ámbitos y no sólo en lo que a creación y desarrollo de empresas se refiere.

En el caso español, las políticas destinadas al fomento del emprendimiento se han llevado a cabo de forma desestructurada y descoordinada en muchos casos. Hasta 2013 no se cuenta con una ley de emprendimiento propiamente dicha. Sin embargo esta ley, al igual que ocurre en el caso europeo, se centra en el ámbito empresarial y no contempla el fomento del emprendimiento a nivel global. Como hemos visto, la ley identifica emprendimiento con creación y desarrollo de empresas, desarrollando muy poco lo referente a cultura empresarial.

Centrándonos en el caso del fomento del emprendimiento en universidades y en las universidades emprendedoras, históricamente la legislación ha restringido la posibilidad a los profesores universitarios de formar parte de las actividades de gestión y/o administración de las spin-off universitarias. Paradójicamente, las políticas intentaban fomentar la creación de empresas de base tecnológica y spin-off universitarias, pero no solucionaban las barreras legales que existían a tal efecto. Tras años de reivindicación por parte de las universidades, finalmente se ha diseñado una ley que levanta estas barreras y que ha supuesto un verdadero empuje a la creación de este tipo de empresas y a la universidad emprendedora en general. Es de reseñar que las políticas relacionadas con el emprendimiento universitario se han construido fundamentalmente en modo bottom-up. Es decir, se han creado partiendo de propuestas de las propias universidades que reclamaban soluciones para una situación que se volvía insostenible: se les exigía una mayor contribución al desarrollo económico a través de la transferencia de conocimientos a la sociedad, pero sin embargo, se les

Capítulo 3. Marco Empírico 101

bloqueaba uno de los mecanismos para dicha transferencia, las spin-off, como consecuencia de las barreras para que el profesorado pudiera participar en las mismas.

Centrándonos en el caso de las universidades emprendedoras, estas instituciones se caracterizan, como hemos puesto de manifiesto, por mucho más que por la mera creación de spin-off. Entre estas características cabe destacar la existencia de una cultura emprendedora integrada tanto en la institución como en la actitud y la forma en que sus agentes desempeñan sus actividades. Sin embargo, existe una creencia generalizada a identificar universidad emprendedora con creación de spin-off.

El camino hacia la transformación de una universidad en emprendedora debe pasar por la transformación de sus servicios en emprendedores. En este sentido, los PAE juegan un papel fundamental a la hora de contribuir, no sólo a esta transformación, sino al desarrollo económico y social de su entorno ayudando así a la consecución de los objetivos de su universidad como emprendedora.

Sin embargo, tanto la universidad como los propios servicios, se ven influidos y dirigidos por las políticas relacionadas tanto con el emprendimiento como con la gestión universitaria. Así, hemos visto como la consecución de los objetivos relacionados con la tercera misión de la universidad se ha visto coartada por las limitaciones legales impuestas al profesorado universitario. Por otra parte, el fomento del emprendimiento desde políticas “cortoplacistas” y que no tienen en cuenta una definición global del término (centrándose como hemos visto en la esfera empresarial) conlleva la puesta en práctica de acciones cuyos resultados no serán los esperados en materia de desarrollo económico y social. Todo ello será objeto de estudio de la presente tesis en los próximos capítulos.

Capítulo 4.

Propuesta

Conceptual

y

Modelo