II PRESENTACIÓN DE LA PROBLEMÁTICA EDUCATIVA.
III.- MARCO TEÓRICO
3.3 LA IMPORTANCIA DE LAS CIENCIAS EN LA EDUCACIÓN INICIAL
La escuela es una etapa única para enseñar a mirar el mundo con ojos de científicos porque los niños y niñas tienen la curiosidad fresca, el asombro a flor de piel y el deseo de explorar todo lo que les rodea, teniendo como docentes la oportunidad de iniciar el pensamiento científico.
Precisamente el conocimiento científico escolar es un objetivo complejo pero no tiene como finalidad formar científicos, sino formar personas que dentro de esta sociedad cada vez más cambiante y con altos grados de incertidumbre, comprendan las relaciones que existen entre diferentes elementos para dar respuestas a sus diversas dudas.
Como menciona la comisión nacional para el mejoramiento de la enseñanza de las ciencias naturales y la matemática (2010), en relación a que en las últimas décadas se ha observado a nivel mundial que ha avanzando la prioridad para una alfabetización científica, pudiéndose observar en algunas declaraciones como las realizadas de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, auspiciada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia, donde se declara que para que un país esté en condiciones de atender a las necesidades fundamentales de su población, la enseñanza de las ciencias y la tecnología es un imperativo estratégico. Hoy más que nunca es necesario fomentar y difundir la alfabetización científica en todas las culturas y en todos los sectores de la sociedad (Declaración de Budapest, 1999).
National Research Council (1996) para la educación científica de los ciudadanos estadounidenses en el siglo XXI, se destaca que en un mundo repleto de productos de la indagación científica, la alfabetización científica se ha convertido en una necesidad para todos: todos necesitamos utilizar la información científica para realizar opciones que se plantean cada día; todos necesitamos ser capaces de implicarnos en discusiones públicas acerca de asuntos importantes que se relacionan con la ciencia y la tecnología; y todos merecemos compartir la emoción y la realización personal que puede producir la comprensión del mundo natural.
Además según Almagro (2008), citando a Charpak y Lena (2006), la imaginación y la creatividad infantil es una fuente inagotable de posibilidades para el estímulo del pensamiento científico; el cual necesariamente está ligado a la imaginación, pues no se puede ser creativo sin una dosis de pensamiento de niño. Dicho en otros términos, no se puede ser un verdadero científico sin recurrir a la historia familiar y a las experiencias infantiles con la ciencia y con el mundo que nos rodea.
Como destaca Alanis (2009) el trabajo científico esta asociado a la creatividad, la interrogación, y con la incertidumbre, con la curiosidad y con la disciplina, y que un profesor no puede ser ajeno a estos criterios. En torno a estos conceptos giran las cinco exigencias que se desarrollan a continuación:
• La creatividad: El docente debe fomentarla planeando estrategias que promuevan la originalidad de ideas, hechos y producciones de los niños. Una forma muy importante para desarrollar esta cualidad en los escolares dentro del aula se da cuando el docente les hace sentir la apreciación de su creatividad, estimulando su imaginación, fantasía y curiosidad para que averigüen y lleguen por sí mismos a varias alternativas para la adquisición de conocimientos, la formación de valores y de actitudes científicas para la vida fuera de la escuela.
• La curiosidad: Los niños, al igual que los científicos, crecen en la curiosidad. El niño ingresa a la escuela con la idea del cuestionamiento sobre todo lo que hay a la vista, sólo que, a diferencia del científico, no ha aprendido cómo encontrar respuestas. En esta etapa los niños y niñas necesitan familiarizarse con los objetos que les rodean, observarlos, reunirlos, manejarlos y describirlos. El docente proporciona a los estudiantes los elementos que faciliten la adquisición del conocimiento científico y que, al mismo tiempo, fortalezcan la formación y desarrollo de actitudes de independencia y habilidad intelectual.
• El trabajo en equipo: Uno de los propósitos de la escuela es lograr que los niños desarrollen el hábito de la interacción, y el trabajo en equipo es una de las formas para el logro de este propósito, ya que a través
de estas actividades los alumnos obtienen experiencia, compartiendo la responsabilidad para aprender entre sí.
• La disciplina formativa: Uno de los grandes valores tiene relación con la disciplina basada en el desarrollo del trabajo asignado o necesario para lograr un propósito individual o de grupo, principalmente, destacándose la práctica de valores básicos como la responsabilidad, la honestidad, el esfuerzo y la formalidad, el valor del trabajo como elemento formativo del carácter individual y social.
• El conocimiento no es absoluto: No hay saberes absolutos cuando el conocimiento se está rehaciendo constantemente. Sin investigación científica permanente el conocimiento se estanca y los saberes envejecen; pero lo más grave es quizá que el pensamiento creativo no se desarrolla sin inquietud creadora, sin interrogar a las verdades y sin tentar a la incertidumbre.
De esta forma, Alanis (2009) menciona que estas cinco exigencias que caracterizan el trabajo científico son también los factores que pueden servir de modelo para la evaluación de la capacidad y la eficiencia de los docentes de la educación. Así además deben desarrollarse estas capacidades desde la preescolar y la primaria, pues está probado que en estas edades se fijan mejor los conocimientos y las destrezas para su manejo. Como todo aprendizaje, el científico requiere asimilación, práctica y aplicación en problemas y en contextos específicos.
IV.- METODOLOGÍA: