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“NO TE IMPORTE LO QUE TE DIGAN, SÓLO LO QUE VEAS”

In document Tarot Egipcio de Kier (página 183-187)

TAROT EGIPCIO DE KIER: ARCANO MENOR 49 LA VERSATILIDAD

“NO TE IMPORTE LO QUE TE DIGAN, SÓLO LO QUE VEAS”

El Arcano 54 es el emblema del debate que conduce a la resolución. Simboliza la virtud humana de obrar con justicia.

Se asocia al número 9 porque por reducción mística 54=5+4=9. Este dígito

simboliza el iniciado, sanación espiritual, sentido humanitario, generosidad, entrega a los demás, naturaleza desinteresada, amor incondicional y universal, capacidad de compasión y perdón, los nueve meses de gestación, el fruto, empuje para iniciar proyectos y luchar por ellos hasta su culminación.

Correspondencia astrológica: Marte. Este planeta rige la fuerza iniciadora, el coraje, el entusiasmo. Es un astro famoso por su valor y su ánimo, puesto que representa el impulso a la acción, la energía con la que luchamos por nuestras metas y

propósitos. Acomete con audacia grandes empresas y afronta todos los peligros, puesto que le gusta tener, continuamente, objetivos a los que poder aspirar. La energía de Marte busca, sin agotamiento, la exteriorización de los deseos e

inquietudes. Otorga el deseo de actuar en la vida y de seguir una dirección específica. Ayuda a canalizar la fuerza vital hacia un camino determinado. También influye en el trabajo que requiere de un gran esfuerzo y tenacidad gracias a su marcada

creatividad, a su fuerza de voluntad y sus ansias de conocimiento. Posee, asimismo, un marcado carácter individualista, con una gran necesidad de independencia y autoafirmación. Necesita afianzar su presencia con el propósito de superar todas las limitaciones, tomar el control y liderar su propia vida, así como satisfacer las

necesidades personales en busca de la autorrealización.

Representa: la deliberación totalmente libre, actuar con justicia, el análisis de las situaciones,

el auto-examen, la correspondencia entre el pensamiento y las acciones.

SIMBOLOGÍA

Espacio Superior

En el margen superior izquierdo está la decimocuarta letra hebrea, "Nun": Dios es fiel en el castigo pero también es fiel en la recompensa, el alma experimentando caídas y muertes, pero la Mano siempre presente del Creador lo protege, hundimiento y

salvación, esperanza y redención, la luz celestial en el ánima del hombre, el despertar espiritual, claridad en la oscuridad, espíritu en el cuerpo, fidelidad y lealtad eternas, transmutación de lo antiguo en vida renovada, todo lo que es perdurable y perpetuo, productividad, multiplicidad, movimiento, cambio, rejuvenecimiento.

En el espacio superior central vemos el ideograma de las "aguas primordiales", fuente primaria desde la que brota la vida. Es un símbolo de comienzo, de nuevo nacimiento y de regeneración.

En la mitología egipcia, las "aguas primordiales" u "océano primordial" era llamado Nun o Nuu. Cuenta el mito que antes de la Creación sólo existía Nun, el Caos, el cual era concebido como un abismo primitivo sin fondo, como un inmenso vacío acuoso, como un océano primordial, infinito e inerte que ocupaba todo el Universo, el cual estaba rodeado de absoluta oscuridad (que no es la noche, pues aún no se había creado). En el abismo primigenio nada tenía forma fija y durable, puesto que todo estaba en constante movimiento y los elementos -fuego, agua, aire y tierra- andaban revueltos. Era nada y algo, materia y antimateria, al mismo tiempo. Esta primera sustancia abstracta o elemento caótico es el que contenía el potencial de la vida, el principio de todas las cosas, antes de que naciesen los dioses, y por eso se le consideraba el más antiguo de ellos. Le hacían responsable de la inundación anual del Nilo, fertilizadora de las cosechas -por lo que este río fue símbolo de fecundidad y prosperidad-, y de la existencia de las aguas subterráneas que, se creía, marcaban los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Nun fue considerado un dios benefactor, poseedor de un "Ba" (la fuerza anímica, uno de los componentes del alma), que es el Sol.

En el centro, el dios egipcio Dyehuty (Thoth en griego), que también forma parte del plano central. Está representado como un hombre con cabeza de ibis, imagen de gracia y protección. El ibis fue un ave migratoria muy venerada entre los antiguos egipcios porque su regreso coincidía con la crecida anual del Nilo.

El dios Dyehuty fue el creador de todas las palabras, de la escritura, del lenguaje articulado, de los jeroglíficos y las bibliotecas. Era el patrón de los escribas, el señor de los discursos convincentes, de las palabras divinas y el ser superior que manejaba los conceptos. Fue, asimismo, el inventor de la lira, la divinidad de la música, de los inventores, las matemáticas, la astronomía, de todas las ciencias y artes creativas; también de la astucia, la sabiduría y el conocimiento, de los conjuros, los hechizos y la magia en general. Se le vinculó con la luna, considerada en el Egipto antiguo el

aspecto nocturno del sol, pasando a ser el vigía y protector del proceso lunar. Esta conexión con nuestro satélite le reportó la responsabilidad de ser el "medidor y soberano del tiempo", y como tal estableció el primer calendario.

Según la mitología egipcia, Dyehuty se autocreó al principio de los tiempos, tenía autoridad sobre los dioses y poseía poder sobre los seres y las cosas inanimadas.

Determinaba todo lo que estaba escrito -por su misma mano- que debía suceder, puesto que era la personificación misma del destino omnisciente. Conocía el sino de los vástagos reales: señalaba cuál de ellos reinaría por voluntad de los dioses sobre el imperio del Nilo y cuánto duraría su reinado. Por todo lo dicho, fue considerado el arquitecto que conocía los trazados y las trayectorias de todas las cosas.

En la imagen, Dyehuty está sentado sobre la balanza con la que se ponderaba el alma de los fallecidos en el denominado "Juicio de Osiris" (dios de la resurrección, llamado Asir o Usir en egipcio), también conocido como "Juicio Osiriano". En sus manos porta un estilo y una tabilla con los que anotaba los hechos acaecidos durante el juicio y el resultado del mismo, ya que actuaba como escriba sagrado.

La muerte, entre los antiguos egipcios, representaba la separación entre el soporte material y los elementos inmateriales: el Ba, la fuerza anímica, y el Ka, la energía vital, componentes del alma. Era necesario que Ba y Ka, al despertar en el Más Allá,

pudieran retornar al cuerpo físico, previamente momificado para su conservación, con el fin de conformar el Aj o ser benéfico y vivir eternamente en elArau o paraíso. Los egipcios creían fervientemente en la inmortalidad del alma y esta técnica permitía alcanzarla.

El Juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el

difunto. Se celebraba en la Duat, el inframundo en la mitología egipcia, un cielo inferior situado bajo la Tierra. El espíritu del fallecido era guiado por el dios Anpu (Anubis en griego, señor de las necrópolis o ciudad de los muertos y embalsamador de los dioses), iluminándolos con la luna, hacia la Duat, ante el tribunal de Osiris, para celebrar la ceremonia en la denominada "Sala de la Pesada del Alma" o "Sala de las Dos Verdades". Previamente, Anpu había extraído mágicamente el Ib (el corazón del fallecido, símbolo de los actos pasados terrenales, de conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los platillos de la balanza. El Ib era contrapesado con una pluma de avestruz, situada en el otro platillo, atributo de la diosa Maat, la cual

era imagen de rectitud y moderación a nivel físico y moral, la deidad de la Justicia, la Verdad, la Armonía y el Orden Cósmicos. Osiris se sentaba en un trono acompañado por un jurado compuesto por dioses y cuarenta y dos jueces que formulaban

preguntas al fallecido acerca de su conducta pasada. Dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Si había pecado, el platillo que contenía el corazón pesaba más, pero si había sido un hombre justo, su peso era igual al de la pluma de Maat. Dyehuty, como escriba divino que era, tras anotar los hechos y los resultados del juicio, se los entregaba a Osiris, el cual dictaba sentencia. Si el veredicto era afirmativo, el Ka del difunto y su Ba podían ir a encontrarse con su momia, conformar el Aj y vivir eternamente en el Aaru. El término "justificado" o "con justa voz" designaba la condición del fallecido que pasaba con éxito la prueba en el Juicio Osiriano. En caso de que el veredicto fuera negativo, el Ib era arrojado a Ammyt*, personificación de la venganza divina, un ser con cabeza de cocodrilo, la parte delantera de león y la trasera de hipopótamo, que permanecía expectante debajo de la balanza durante la celebración del juicio. La llamaban, "Devoradora de los

muertos", "Devoradora de corazones" o "La grande de la muerte". Ammyt aniquilaba el corazón impuro del difunto, tras devorarlo, pues la justicia de los dioses era inexorable. Este echo se denominaba "la segunda muerte" y suponía para el fallecido que no le fuese concedido entrar en el Arau, perdiendo su condición de inmortal, con lo que perecía indefinidamente y dejaba de existir para la historia de Egipto.

Dyehuty era, pues, el dios que desempeñaba el oficio de escriba divino en el Juicio Osiriano, documentando los hechos en la Sala de las dos Verdades y anotando el resultado del proceso. Era, también, el responsable de escribir las leyes, que habían sido dictadas por los dioses. Fue la deidad de las palabras sagradas o palabras

mágicas, que solamente podían ser conocidas y manejadas por el escriba sagrado,

puesto que era el único poseedor del conocimiento mágico. La autoridad que poseía sobre todos los dioses no se debía solamente a que era el escriba de todos ellos, sino también a que era su mensajero y el que aseguraba que se cumpliera su voluntad. Al ser la deidad de la sabiduría, todos las divinidades acudían a él para pedirle ayuda y buenos consejos. Debido a tales atributos y poder, era objeto de reverencia en todo Egipto.

*Ammyt (también conocida por Ammit, Ammut, Amemen o Aman) representó lo que

los egipcios más temían. Constituyó un recordatorio para vivir en la ley de Maat y la necesidad de "alejar el mal". En el Antiguo Egipto no fue considerada estrictamente una diosa ni su imagen venerada.

Espacio Central

En este plano se sigue representado el Juicio de Osiris o pesaje de las almas. En el platillo izquierdo de la balanza podemos ver un ánfora que contiene el Ib, el corazón del muerto. En el platillo derecho está la pluma de avestruz de la diosa Maat.

El dios Dyehuty -esta vez encarnado en un mono babuino con cabeza de perro, símbolo de inteligencia- sostiene la balanza de la sentencia. Tras informar a Dyehuty con cabeza de ibis si el balance está en equilibrio elevaba el informe a los jueces, a los dioses y a Osiris, para que emitan el fallo sobre el fallecido.

Espacio Inferior

Este plano comprende la imagen de Ammyt (tamibén llamada Ammit, Ammut, Amemen o Aman), personificación de la venganza divina. Permanece en actitud expectante debajo de la balanza esperando el veredicto final por si tiene que devorar el corazón del difunto en caso de que sea considerado impuro.

Ammyt representó lo que los egipcios más temían. Constituyó un recordatorio para vivir en la ley de Maat y la necesidad de "alejar el mal". En el Antiguo Egipto, no fue considerada estrictamente una diosa ni su imagen venerada.

ADIVINACIÓN

Predice momento de la vida en el que se recogen buenos frutos, período en el que realizamos un examen de conciencia cuyas consecuencias son muy positivas, razonar, recapacitar, estudio de una situación, reflexión necesaria para llevar a cabo los objetivos, investigación previa de los planes que ayudará a obtener resultados positivos en los proyectos que se emprendan, solución de problemas y conflictos, conversaciones aclaratorias, sentido de la justicia, de la honestidad y de la integridad, amistades sólidas, sinceridad, lealtad, nobleza, oposiciones o exámenes aprobados, análisis clínicos cuyos resultados son positivos, actuaciones legítimas, jueces totalmente libres en sus deliberaciones, hombres de justicia intachables, sentencia judicial a favor.

análisis de conciencia desacertados, falta de estudio de las situaciones, ausencia de reflexión y meditación de los propósitos que conducen al fracaso, acciones

imprudentes y temerarias, impulsos destructivos, conflictos y dificultades que se mantienen, diálogos que solamente consiguen embrollar las cosas, personas con escaso sentido de la justicia, deshonestas y poco íntegras, oposiciones o exámenes suspendidos, análisis clínicos cuyos resultados son negativos, desenmascarar entre los amigos a grandes enemigos que estaban ocultos, engaños, traiciones, rencores, injurias, difamaciones, actuaciones ilícitas, especulaciones que llevarán a acusaciones falsas, jueces parciales y no equitativos, hombres de justicia corruptos, sentencia judicial en contra.

Fuentes: "El Libro del Tarot Egipcio" de Bibiana Rovira. Estudios de mitología egipcia basados en diferentes libros.

TAROT EGIPCIO DE KIER: ARCANO MENOR 55

LA CONTRICIÓN

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