I. HISTORIA DE LA INDIA: FORMACION Y DESARROLLO DE SU SOCIEDAD Y
I.3. LA INDEPENDENCIA
A finales del siglo XIX la India, en aquel entonces una colonia británica, dio los primeros pasos hacia la independencia, con la designación de consejeros nativos al Virrey de la India y la creación de los concejos provinciales cuyos miembros eran indios. En 1920, el líder indio Mohandas K. Gandhi (también conocido como Mahatma (alma grande) transformó el partido del Congreso Nacional Indio en un movimiento de masas en protesta contra la dominación británica. El movimiento logró su objetivo a través de acciones parlamentarias, resistencia no violenta y desobediencia civil.
Gandhi estudió derecho en Londres y sus primeras actividades políticas las realizó en África. Puso en marcha un método de resistencia pasiva, que más tarde desarrollaría con toda su amplitud en la lucha de los hindúes contra los ingleses. Entre sus campañas más importantes se encuentran la de boicotear los productos ingleses y la defensa de las mercancías fabricadas en la India. Convencido de que sólo la independencia aliviaría la miseria de su gente, participó en diversas negociaciones con Londres y con los últimos virreyes.
En 1921 el Congreso Nacional Indio, quien encabezó el movimiento independentista, otorgó a Gandhi autoridad ejecutiva plena. En aquel momento, Gandhi inició una campaña de desobediencia civil, pero sin pensar que, terminaría en un acto atroz. Después que la manifestación pacífica fuera reprimida a balazos por policías, y cuando a éstos se les acabaron las municiones e intentaron refugiarse en la municipalidad, la muchedumbre enceguecida mutiló y quemó los cuerpos de veintidós policías.
Gandhi no estaba seguro de poder controlar los acontecimientos vandálicos por lo que suspendió el movimiento de desobediencia y prohibió todo acto de desafío al gobierno británico en la India. Gandhi no quería comprar la independencia al precio de la violencia en todo el país.
Los actos culminaron en tal fanatismo que Gandhi confesó el fracaso de su campaña, a la que puso fin.
En 1930 Gandhi proclamó una nueva campaña, convocando a la población a negar el pago de impuestos, en particular el que cargaba la sal, sobre la que el gobierno británico ejercía un monopolio.
Se llevó a cabo una marcha en la que miles de hindúes fueron desde Ahmadabad hasta el mar Arábigo, donde obtuvieron sal por si mismos, evaporando agua del mar;
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acción que estaba severamente prohibida por ley. Algo realmente curioso fue la masiva incorporación de las mujeres a la protesta.
Gandhi tuvo un fuerte apoyo del movimiento femenino, porque la mujer quedó incorporada al movimiento de la lucha por la independencia, lo que aumentó las fuerzas.
Las secuelas de la marcha de la Sal causaron dos efectos: dieron a los hindúes la convicción de que podían librarse del yugo extranjero e hicieron comprender a los ingleses que estaban sojuzgando a la India.
Una vez más, Gandhi fue arrestado y puesto en libertad en 1931.
En 1932 Gandhi inició una nueva campaña de desobediencia civil contra las autoridades británicas. Arrestado dos veces, Mahatma ayunó durante largos períodos en diversas ocasiones. En septiembre de 1932, mientras estaba en la cárcel, llevó a cabo un "ayuno hasta la muerte" para mejorar la situación de la casta de los “intocables”, los cuales habían sido excluidos del electorado hindú. Gandhi consideraba que como líder del movimiento hindú debía buscar la erradicación de la injusticia social y económica del sistema de castas.
En 1934 abandonó formalmente la política y fue sustituido por el dirigente del Congreso Nacional Indio, Jawaharlal Nehru. Tan grande era su autoridad moral y espiritual que el limitado autogobierno concedido por Gran Bretaña a la India a través de la promulgación de la Acta de gobierno de India (1935) no pudo ser puesta en práctica hasta que Gandhi la aprobó. Pocos años después, en 1939, regresó a la vida política y su primer acto fue una huelga de hambre con objeto de forzar al dirigente del estado de Raj a modificar su régimen autocrático.
Cuando estalló la II Guerra Mundial, el Congreso Nacional Indio y Gandhi exigieron una declaración de intenciones respecto del conflicto y sus implicaciones respecto de la India. Como reacción a la insatisfactoria respuesta británica, el partido decidió no apoyar a Gran Bretaña a menos que se concediera a la India una total independencia. Las autoridades británicas se negaron a ello y ofrecieron una serie de compromisos que a su vez fueron rechazados. Cuando Japón entró en guerra, Gandhi todavía rechazaba la participación de la India en el conflicto. Fue recluido en 1942 y liberado dos años más tarde por motivos de salud.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra hizo participar a numerosas tropas indias en el conflicto, agravándose así las tensiones dentro del país. Ante el auge del movimiento nacionalista, incluso en Inglaterra, algunos políticos abogaban por la
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independencia, la India corría el peligro de ser atacada por los japoneses, que se habían apoderado de los países del Sudeste de Asia y de Birmania. Gandhi proyectaba un movimiento antigubernamental bajo el lema “Abandonen la India”. Hizo un llamado a los británicos para que dejaran libre a su país para que, en caso de ser atacado, se defendiera con sus propias fuerzas. De inmediato el Virrey dio orden de detener a Gandhi y a todos los principales dirigentes y enviarlos a la cárcel.
A lo largo del tiempo, Gandhi fue viviendo un proceso de transformación, el cual le hizo ganar la confianza de la gente. Entre sus mayores preocupaciones estuvieron la austeridad, el dominio de sí mismo, el bien común, la búsqueda de la verdad y la justicia.
En 1944 la lucha por la independencia de la India estaba en su última fase, ya que Gran Bretaña estaba dispuesta a aceptar la liberación de la India a condición de que se llegara a un acuerdo entre la Liga Musulmana y el Congreso Nacional Indio, ambos nacionalistas pero rivales. Gandhi se opuso firmemente a la división de la India, aunque al final aceptó, con la esperanza de que se alcanzara la paz interna y una posterior unificación.
Mohammed Alí Junnah, presidente de la Liga Musulmana fue convocado por Gandhi para que entablaran negociaciones. Un acuerdo del Congreso con la Liga, consideraba Gandhi, obligaría a los ingleses de la India a abandonar el poder. Pero finalmente las conversaciones no dieron ningún resultado.
Los musulmanes ricos y la clase media mahometana daban por sentado que, en una India libre con una mayoría hindú, los hindúes ocuparían una gran parte de los cargos públicos y disfrutarían de otras ventajas económicas. Por eso se mostraban reacios a ver partir a los británicos, quienes les habían ayudado a conseguir cargos públicos y una adecuada representación política.
Pakistán, por el contrario, les daría a los musulmanes todo el poder político y los empleos y el control total de la industria y el comercio. Por eso Pakistán era la respuesta a los ideales tanto de los musulmanes ricos, como de los clase media. Un estado religioso les ofrecía seguridad social, un monopolio político y económico. En los tensos acontecimientos que siguieron, el destino de la India giró principalmente alrededor de cinco figuras. El Mahatma que era guiado por su fe en la unidad de la India que lo llevó a oponerse a la partición hasta el último momento posible y que le hizo realizar campañas de reconciliación en escenarios tumultuosos. Jawarharlal Nehru, maduro dirigente nacional y reconocido sucesor de Gandhi. Mohamed Alí
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Jinnah con una suprema habilidad táctica, un poder de inspirar lealtad y de imponer disciplina, así como una capacidad de agitar a las masas casi tan grande como la del mimo Gandhi . Las últimas dos figuras son inglesas. Wavel a cargo del gobierno, de gran poder intelectual y Mountbatten que resultó ser lo opuesto a Wavel, y que deslumbraba por sus conexiones con la Corona.
A partir de entonces, la India avanzó continuamente hacia una guerra civil de las más espantosas, señalada de vez en cuando por asesinatos en las comunidades cuando cada una de éstas tomaba venganza de otra.
En Calcuta estallaron sangrientos tumultos que el gobierno de la Liga Musulmana no pudo o no quiso sofocar hasta la llegada de tropas inglesas. Las provocaciones entre hindúes y musulmanes provocaron que Gandhi iniciara huelgas de hambre con el fin de detener los disturbios en Calcuta y Nueva Delhi. Fueron los hindúes quienes más sufrieron. Poco después, los hindúes de Bihar se volvieron contra la minoría musulmana y nuevos actos de violencia ocurrieron en la Bengala oriental y en las Provincias Unidas.
Después de que ambos lados hubieron rechazado un último intento del nuevo virrey por llegar a un acuerdo, los dirigentes del Congreso decidieron que la partición era inevitable. Al fin, Nehru rompió con Gandhi por diferencias sobre este problema. El veterano Mahatma, volvió a su trabajo de reconciliación en Bengala, ni siquiera se presentó a las celebraciones del Día de la Independencia en agosto.
Dos estados, la India y Pakistán, iban a ser establecidos; a ellos entregaría el gobierno inglés sus activos, y ellos se encargarían de redactar sus propias constituciones. La fecha de independencia o de entrega de poderes fue adelantada a la media noche del día 14 de agosto. En tal fecha, los estados quedarían libres del dominio inglés y de las obligaciones adquiridas por tratados.
Las provincias determinarían por voto de sus cuerpos legislativos a quién serían leales. Pero en el Punjab y Bengala, donde los números comunales eran aproximadamente iguales, tendría lugar una división por medio de una comisión de frontera, y en la provincia Fronteriza, en donde un ministerio Camisa Roja desempeñaba el puesto por una minoría precaria, se celebraría un referéndum.
En 1947, funcionarios hindúes y musulmanes acordaron la separación, y el 14 y 15 de agosto de ese mismo año, se crearon la India y el Pakistán. Sin embargo, el nacimiento de ambas naciones no acabó con la violencia. Se estima que cerca de un millón de personas murieron en los enfrentamientos religiosos.
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Apenas iniciada su vida independiente, la India se enfrentó al gigantesco problema de los millones de refugiados hindúes que llegaban del Pakistán, la nueva nación musulmana, en oleadas interminables. Solamente en Punjab, alrededor de diez millones de hombres, mujeres y niños buscaron amparo.
A los estragos del hambre y del crimen, se añadieron los de una epidemia de cólera que diezmó a quienes no era posible socorrer, ya que lo impedían sus enemigos religiosos cegados por el odio.
No obstante, la situación seguía siendo en exceso difícil y dramática.
El nuevo gobierno tomó posesión el 15 de agosto de 1947. Lord Mountbatten fue el primer Gobernador general del nuevo Dominio y él y lady Mountbatten fueron recibidos con entusiasmo en las tumultuosas celebraciones que siguieron.
Pero el nuevo gobierno aún tenía que demostrar su capacidad de gobernar, y pronto estaría sometido a tensiones mayores a las que hubiese esperado. Esta época de tensión y de ajuste pertenece, lógicamente, al período de independencia y forma el preludio necesario al primer capítulo de la nueva India.
El 18 de enero, cien dirigentes brahmánicos, musulmanes, sijs, cristianos, judíos, se presentaron ante Gandhi, comprometiéndose por escrito a proteger la vida, las propiedades, la libre circulación, la fe de los creyentes de las distintas religiones. Las mezquitas arrebatadas a los mahometanos les serían devueltas y los negociantes musulmanes podrían reanudar sus actividades. Los creyentes islámicos prometían abstenerse de toda acción violenta. Gandhi suspendió su ayuno.
Los brahmánicos no le perdonaban a Gandhi sus intervenciones a favor de los musulmanes. Esta actitud del Mahatma era denunciada como anti-hindú y algunos de ellos conspiraron para asesinar al líder santo.
Luego de la independencia hindú y la sangrienta separación en las naciones de India y Pakistán, Gandhi decidió visitar Pakistán para hacer la paz con los musulmanes. El 30 de enero de 1948 Gandhi fue asesinado a quemarropa por Vinayak Nathura Godse, miembro de un grupo extremista hindú, que se oponía a su programa de tolerancia hacia todas las religiones.
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