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DISTINTOS INDICADORES DE SALUD I) INDICADORES DEMOGRÁFICOS

I.1. INDICADORES DE ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN

Livi-Bacci se refiere a la población como “un conjunto de individuos, constituido de forma estable, ligado por vínculos de reproducción e identificado por características territoriales, políticas, jurídicas, étnicas o religiosas”74. En el campo de la Salud Pública, la población se define como el conjunto de personas que residen habitualmente de forma estable en un territorio geográfico determinado, y se caracteriza por el número de personas que la integran, por su composición según variables biológicas o sociales (estructura de la población por edad, sexo, ...) y por el asentamiento geográfico75.

Las variables que se utilizan con mayor frecuencia son la edad y el sexo. El sexo influye en la determinación de riesgos y conductas de salud individuales y en la organización de la vida social. Se producen diferencias entre los patrones de salud-enfermedad de hombres y mujeres, debido a las diferentes características biológicas (diferencias genéticas, hormonales y metabólicas), así como la desigualdad de riesgos y oportunidades en los ámbitos de acción masculino y femenino por la segregación social76, 31.

El mejor modo de visualizar la estructura poblacional es la pirámide de población, ya que refleja el efecto diferencial de la natalidad, mortalidad y migración en función del sexo. Aquello que hace que una población cambie en el tiempo y se distinga de otras no es más que la interrelación de los fenómenos demográficos básicos, que producen el crecimiento de la población.

Existen diversos indicadores estadísticos para medir las características de la estructura por edad y sexo de una población. En primer lugar, es importante

determinar las proporciones de grandes grupos de edad (0-19, 20-59, 60 y más, y 80 y más) sobre el total de la población de su propio sexo, así como los índices de envejecimiento y sobreenvejecimiento. Otro indicador demográfico de interés es el índice de tendencia, que valora el grado de envejecimiento de la población. Cuando es menor de 100, indica disminución de la natalidad, menor crecimiento demográfico y envejecimiento poblacional.

A partir de la composición por edad, se obtiene la relación de dependencia. El índice de dependencia demográfico (total, de jóvenes, senil y de ancianos) es un concepto asociado a la actividad económica en función de la edad. Refleja el peso económico de una sociedad en términos de programas sociales, sanitarios, educativos y económicos que hace o que hará falta poner en marcha para dar respuesta a las necesidades de los más jóvenes y de los más ancianos.

Otros indicadores más específicos dentro de la población activa son: el índice de renovación y de juventud de la población activa. El índice de renovación de la población activa es el indicador con el que se puede medir la capacidad de una población para sustituir los individuos que se van jubilando, relacionando el tamaño de los grupos en edades de incorporarse a la actividad con los que están cerca de la salida. Finalmente, el índice de juventud de población activa valora el grado de mocedad de la población activa, ya que relaciona la población más joven y la mayor, de la población activa.

I.2. INDICADORES DE NATALIDAD, FECUNDIDAD Y NUPCIALIDAD77

Es necesario diferenciar los conceptos de natalidad y fecundidad. La natalidad estudia los nacimientos en relación a la población total. La fecundidad toma como referencia sólo aquella parte de la población efectivamente en situación de procrear (población femenina de 15 a 49 años de edad) y es por tanto, una aproximación más precisa al fenómeno.

La fecundidad de una población está determinada por distintos factores y condicionantes:

¾ factores biológicos: duración del periodo fértil, nivel de esterilidad

permanente o transitoria, el tiempo muerto posparto (lactancia), la mortalidad intrauterina por causas naturales o la probabilidad de concebir durante un ciclo menstrual

¾ factores sociales y culturales: uso y efectividad de la contracepción, aborto inducido y pautas de nupcialidad

¾ condicionantes sociales, culturales y económicos: el rol social asignado

a la mujer, creencias religiosas, control social y normativa legal respecto al aborto, la contracepción o las relaciones extramatrimoniales, el nivel de educación de la población, la valoración de los hijos, situación económica general y personal...

Los indicadores más utilizados para analizar los fenómenos de la natalidad y fecundidad son los siguientes:

La tasa bruta de natalidad es la medida más sencilla para estudiar los nacimientos de una población, pero su utilidad es limitada, ya que está afectada por la composición de la población. Con la tasa general de fecundidad, la información sobre el fenómeno es más precisa, al sustituir el denominador de la tasa bruta de natalidad por la población femenina en edad de procrear.

Otro indicador es la edad media de la maternidad, que permite hacer valoraciones sobre las pautas de comportamiento que llevan a tener los hijos a edades más o menos tempranas como consecuencia de diversos factores socioeconómicos y culturales.

El índice sintético de fecundidad o número medio de hijos por mujer es de gran utilidad para determinar el número de hijos esperado por mujer a lo largo de su vida fértil. Proporciona una información consistente y no afectada por la estructura por edades, de la intensidad del fenómeno fecundidad en una población.

Finalmente, el índice de potencialidades relaciona las dos mitades de la población femenina más fecunda.

La nupcialidad no es un fenómeno que influya directamente en la dinámica y estructura de la población, pero existe una relación entre la nupcialidad y la natalidad, ya que gran parte del proceso reproductivo ocurre en el

matrimonio78. La medida de nupcialidad se efectúa separadamente por sexos y

los indicadores que se utilizan son la tasa bruta de nupcialidad y la tasa específica de nupcialidad.