1. ESTUDIO BIBLIOGRÁFICO Bibliografía general
2.3. Indicios sobre la existencia de un ejemplar en Siena
Como hemos podido ver en el capítulo anterior, son constantes en la biblio- grafía las referencias al ejemplar de Siena. Se dan noticias sobre esta cuestión en la reseña de la Enciclopedia Espasa-Calpe, en la obra de Ribelles Comín, en el Manual de Antonio Palau y en algunas de las mejores obras que sobre Historia del ajedrez se editan en aquellos días como son las de Antonius V.d. Linde y el español José Brunet.
En el clásico trabajo de A. V.d. Linde, Quellenstudien zur Geschichte des Schachspiels, Berlín, 1881, se habla de una carta fechada en Roma el 13 de diciembre de 1872, en la que su autor, A. Fantacci, de Roma, testimonia la presencia de un ejemplar del libro de Vicent en la Biblioteca Comunale de Sie- na, que él cree único en el mundo,23y recuerda sus gestiones en nombre del
Ministerio de Instrucción Pública de Toscana para poder adquirir tan precia- da obra, ofreciendo un trueque del libro de Vicent por la mejor o mejores obras que estimasen de la ciudad, pero el Ayuntamiento de Siena rehusó la propuesta (“...ma eso che lo tiene per cosa preciosissima, rifiutò qualunque patto, e non se parto piu”). Aunque enseguida se llegó a la conclusión de que todo este asunto emanaba de una confusión –ese es el parecer del propio A. V.d. Linde– y que, en realidad, se estaba describiendo el incunable, tam- bién español, de Lucena (Salamanca, 1497), en virtud de que este último sí se conserva en la Biblioteca de Siena, no deja de sorprendernos algunos puntos obscuros de esta historia.
En primer lugar, la rareza de la que habla Fantacci (“único en el mundo”) no tiene sentido tratándose de un Lucena, ya que a esas alturas de siglo ya hay varios ejemplares de esta obra perfectamente localizados. Más aún nos inquieta que un historiador tan meticuloso como Brunet, en su celebrada obra de 1890,24no aclare en absoluto esta cuestión (de hecho de su lectura se
desprende que el ejemplar existe efectivamente en Siena).
Pero todavía hay una razón más poderosa para poner en tela de juicio que se trate tan solo de una confusión, tras comprobar, como he hecho, quién era la
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23 En la referida carta, Fantacci dice literalmente: “Mu vuol Ella sapere doves i trova davvevo una
raritâ, anzi un libro farse unico al mondo in fatto di scacchi? Nella biblioteca communale di Siena. Mi pane che sia un Vicent”, la misma viene reproducida en la pág. 221 de la obra citada de Linde.
fuente de esta historia, el romano Antonio Fantacci, funcionario del Ministe- rio de Instrucción Pública y que falleció en Roma el 27 de febrero de 1899. Como recuerdan los historiadores italianos Chicco y Rosino,25era un exper-
to en ajedrez medieval pues descubrió26y ponderó la importancia de códices
como el Bonus Socius de Florencia y el Boncompagni de Roma. Pero todavía hay una prueba adicional, muy esclarecedora, de lo que venimos defendien- do: el propio Fantacci era un notable problemista, pues, por ejemplo, lo vemos obtener una mención honorífica en el segundo concurso internacio- nal de la Nuova Rivista degli Scachi (1877-1878), donde, por cierto, obtiene el segundo premio, el mayor éxito obtenido hasta entonces por un problemista español,27el malagueño Aurelio Albela.
De lo expuesto, se evidencia que Fantacci a su condición de investigador unía un verdadero conocimiento del ajedrez, lo que hace que, por lo menos, deba- mos estudiar más afanosamente la historia del ejemplar de Siena.
Como ya dijimos, Rafa Martín, de Segorbe, a través del Instituto de Cultura Alto Palancia, dirigió una carta en 1995 a la Biblioteca Comunale de Siena que, de nuevo, tuvo una respuesta negativa, si bien se sugería por parte del Director una mayor información sobre la obra. En la carta de Rafa Martín anida la gran ilusión por la posibilidad del hallazgo del libro, que esperemos un día ver realizada.
Nosotros retomamos personalmente esta labor, haciendo un acopio de infor- mación que enviamos a Siena28el 3 de febrero de 1999. Particularmente rese-
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25 Adriano Chicco y Antonio Rosino, Storia degli scacchi in Italia,Venecia, 1990.
26 Como señalan Chicco y Rosino, el primero en indicar la importancia del códice latino 241,
conservado en la Biblioteca Nacional de Florencia, que contiene 314 problemas, fue el propio Fantac- ci, que mandó una copia al mismísimo H. Staunton, director del Chess Player Chronicle. En 1850, el pro- pio Fantacci encontró en Florencia un precioso códice intitulado L’Elegantia, sottilità, verità della virtuo-
sissima professione de’scacchi, al parecer una versión del Tarsia, la traducción italiana de la obra de Ruy
López, por lo visto ampliada por su autor (que debió ser un jugador), hecho que el propio Fantacci detecta, lo que acredita su erudición en este campo.
27 Esta situación se mantuvo hasta que en 1895, en el concurso de Würzburg, por fin un español,
Valentín Marín y Llovet, obtenía un primer premio en un certamen de composición, con lo que se ini- ciaba una de las carreras más laureadas, pero sobre todo más brillantes, de la otra rama del ajedrez, el problema.
28 En aras de hacer una consulta que fuera definitiva enviamos una completa referencia sobre la
controversia bibliográfica, así como una completa ficha de todos los datos conocidos sobre el libro, incluyendo las últimas novedades que del trabajo de Ricardo Calvo y el nuestro habían aflorado. Por
ñamos dos rasgos descubiertos a lo largo de nuestra investigación, que pudieran facilitar su búsqueda, en el supuesto de que el libro estuviese cata- logado de manera que no pudiera ser localizado. Digamos que puse toda la carne en el asador, más bien el alma y los cinco sentidos en esta carta, como puede evidenciarse en este párrafo:
“En nuestra investigación hemos encontrado un hecho sorprendente. El historiador alemán Von der Lasa llegó a la conclusión, en 1897, que el «Vicent» estaba encuadernado con otro libro que lo eclipsaba. Nosotros hemos descubierto algún caso similar, especialmente con libros de Cocina. Tal es el declive del ajedrez en esos tiempos que muchos autores los clasifican junto a libros de cocina, con lo cual no resultaría absurdo que en algún momento se hubieran encuadernado juntos. Tal vez la consulta que les solicito sea demasiado difícil de llevar a cabo, pero por su trascenden- cia les ruego encarecidamente que lo intenten.
En las obras en 4º, preferentemente escritas en valenciano o catalán, con más probabilidad en libros de cocina, podría encontrarse este precioso libro de ajedrez. Reconozco que esta búsqueda es atípica y muy artesanal (revisar el contenido de los libros), pero es la única esperanza que nos queda de encontrar el Vicent.”
Junto a la novedad del nuevo horizonte de búsqueda, al existir la posibilidad de que la obra se hubiese encuadernado junto a otra u otras, preferentemente de cocina, formando un volumen facticio, aportábamos también otro dato crucial para una futura localización del libro: éste no debía de ser muy exten- so, pensamos que tendría entre 100 y 125 páginas.
En una carta fechada el 24 de marzo de 1999, que me remitió la directora de la Biblioteca D.ª Rosanna De Benedictis, me confirma una primera búsqueda –más allá de la mera consulta en el catálogo, en el cual sí que figura lógica- mente el incunable de Lucena junto a otras obras de ajedrez– infructuosa, mas no exenta de esperanza, pues me comunica, en función de la petición que les he encomendado, que me mantendrán informado de acuerdo con el desarrollo positivo de la misma.
Sea como fuere, en nuestra opinión, el asunto del ejemplar de Siena sigue sin estar definitivamente aclarado, por extraordinario que pueda parecer que en
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el interés que pueda tener para otros investigadores, relacionaremos algunos de esos rasgos: el libro está escrito en valenciano; contiene diagramas y 100 problemas de ajedrez, los diagramas son un tan-
to sombríos (Calvo); el libro fue usado en Italia en el siglo XVI; está escrito con letra gótica, en 4º (tal
vez, 153 mm x 208 mm); puesto que los impresores son Lope de Roca y Pedro Trincher, adjuntamos referencias de la tipografía de otra obra de Lope de Roca, del mismo año 1495, Vida de San Honorat.
una misma biblioteca hayan ido a parar las dos únicas obras técnicas de aje- drez publicadas en el siglo XV. La fuente que da la noticia original nos parece
demasiado seria y documentada para no tomarla en consideración con todas sus consecuencias.
2.4. A la recerca d’un treball escapadís: la venta de un ejemplar