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1. ESTUDIO BIBLIOGRÁFICO Bibliografía general

3.2. La tesis de Averbach: Lucena y Damiano, tributarios de Vicent

Ya en 1985 había publicado Averbach sus sorprendentes, pero argumenta- das conclusiones extraídas del estudio de las obras de Lucena y Damiano y la obra anterior que les servía de fuente. En castellano su trabajo se publicó con el título “El misterio del libro perdido” en la Revista Internacional de Ajedrez (febrero de 1993 y marzo de 1994). Tuvo una desaforada respuesta por parte de Pérez de Arriaga, que ahora entendemos, al saber que venía trabajando sobre el incunable salmantino, y por lo tanto, las tesis de Aver- bach estaban desvirtuando, en realidad, su trabajo2años antes de su publi-

cación. 116

2 Aquí quiero mostrar mi desacuerdo con este autor. Me resultaba llamativo que en un trabajo

supuestamente definitivo sobre Lucena de casi 600 páginas, en el que desde luego hay muchas apor- taciones, se perciben desvelos y profunda dedicación, no haya ni una sola mención al incunable de Vicent, y a su vez las menciones que hay a Schacs d’amor distorsionan la realidad y el legado del poe- ma que en sus manos parece contener una partida desarrollada bajo reglas caóticas. Es bueno recor- dar que el propio Paluzíe en 1912 ya había señalado que en el poema se reproduce la más antigua partida de ajedrez moderno y que en el mismo se hacen bastantes alusiones a la reforma de las reglas. Creemos que habría sido más conveniente asumir la publicación del Vicent, y quizás encerrarse nuevamente en sus postulados (el libro está desaparecido, etc.).

Así cuando en la pág. 51 de su obra dice:“Era la primera vez que un ciudadano normal tenía la posibi- lidad de poseer un tratado de ajedrez”, entendemos que está negando la propia edición del libro de Vicent, en 1495.También en la pág. 223, en los comentarios al problema 116, dice: “Desde que H.Von der Lasa a mediados del siglo pasado comentó la colección de Lucena, ya se apuntó la posible exis- tencia de un libro desconocido del que hubieran copiado Lucena y Damiano, poniendo en duda la autoría de Lucena resistiéndose a la evidencia de que un autor español un estudiante de la Universi- dad de Salamanca hubiera podido dar a la imprenta el primer tratado de ajedrez moderno que se conoce”. Por supuesto que existió ese libro, impreso dos años antes, también por un autor español, valenciano y Justicia en su ciudad natal de Segorbe, tan solo unos años después.

Al estudiar el Lucena, inmediatamente percibe Averbach lo espurio de los cuatro problemas incrustados (101-102 y 145-146), así como un bloque de 50 problemas consecutivos (18 al 67) y perfectamente documentados en manuscritos medievales. Procede a realizar un descarte de estos 54 proble- mas, con lo que se queda con una colección de 96 problemas. Después com- prueba con sorpresa que de los 72 problemas que había en la obra de Damia- no, Questo libro e da imparare giocare a scachi et de le partite (Roma, 1512), 70 de ellos están entre el bloque de 96 reseñados y además los otros 2 no figuran en la colección de Lucena. Con lo cual consigue reunir 98 problemas del libro perdido de Vicent; es decir, los 96 problemas de Lucena y los proble- mas 9 y 20 de Damiano.

Cabe destacar que para este autor el problema 103 estaría presentado por primera vez en la colección de Vicent. El propio Averbach reafirma su tesis al conseguir establecer una relación orgánica entre las tres colecciones de pro- blemas. De la misma se infiere que el problema 9 de Damiano estaría en segundo lugar en la colección de Vicent y el 20 de Damiano correspondería al 19 de Vicent.

Llama la atención que del lote de problemas arcaizantes (18 al 67) no aparez- ca ninguno en Damiano ni en las obras posteriores de Lucena: el Manuscrito de Gotinga (1505) y el Manuscrito de Paris/Place (1515). Pero aún más sor- prendente, ironías del destino, es que el autor que en realidad iba a validar la tesis de Averbach iba a ser el propio Pérez de Arriaga, su más feroz crítico. En su libro El incunable de Lucena. Primer Arte de Ajedrez Moderno (Edicio- nes Polifemo, Madrid, 1997), de utilidad para nosotros, tras un minucioso análisis de la mayoría de los ejemplares existentes de Lucena, se produce el hallazgo de un hecho sorprendente que el autor ha resumido en la teoría del “repentir”. A través de las signaturas empleadas por el impresor Hutz para cada uno de los folios, Arriaga descubre que hubo tres entregas diacrónicas a la imprenta. En la primera, que sería el proyecto originario, se entrega- ron, para el tema que nos interesa, 83 juegos de partido (68 a 150), entre ellos los dos que originalmente ocupaban el hueco de los actuales 145 y 146. Esto sería entre enero y marzo de 1497. La segunda entrega –seguimos a Pérez de Arriaga–, con la que modifica el proyecto original, vería la amplia- ción de los juegos 1 a 67 actuales. En la tercera entrega, ya en octubre de

1497, se aportaron los actuales problemas 145 y 146, que por lo visto se ha- bían perdido.

Los argumentos y pruebas que facilita Arriaga son muy convincentes, pero en realidad da carta de naturaleza a la intuitiva tesis de Averbach. Veámoslo: Nos encontramos que en el proyecto original no estaba previsto incluir el reiterado bloque de problemas del 18 al 67, ni siquiera los 17 primeros proble- mas. En nuestra clasificación, que luego veremos, de este primer bloque única- mente consideramos genuino de la dama el problema 8, y con más dudas el 16, por no tener antecedentes en el repertorio medieval. Sin embargo, en estos primeros problemas se aprecia el interés de Lucena por convertir en proble- mas de la dama la mayor parte posible de los mismos. Da la sensación de que los problemas 1 a 17 hayan sido descartados inicialmente en Lucena, que más tarde los recupera modernizándolos o al menos intentándolo.

Adicionando a los 81 problemas que conocemos del proyecto originario de Lucena, ese primer bloque de problemas descartados, tenemos 98 problemas. Teniendo en cuenta que hemos incluido los problemas 101 y 102, nos encon- tramos que tenemos los mismos 96 problemas de los que hablaba Averbach. La teoría del repentir avala los planteamientos de Averbach. Nos sorprende la proverbial sagacidad del ruso.

Cuando cotejé toda esta información tuve un descubrimiento maravilloso. Es evidente que Lucena decidió no incluir en su colección problemas de mate en 2, por lo tanto eso explica el descarte de los problemas 1 al 15, que son mates en 2. Pero, qué pasa con los problemas 16 y 17, ambos mates en 3 y de la dama para Lucena. El 16 es un problema cuya procedencia árabe ya señaló Van der Linde (abajo explicaremos cómo se transformó en moderno). Por el contrario, el 17 es el famosísimo mate de Abu-Naam, su belleza, su leyenda y el que se pudiera jugar a la dama enriquecía la colección de Lucena. Como deseaba empezar su colección con un problema genuinamente moderno (68), decidió mandar a otra parte del libro dos problemas de mate en 3 que quería conservar, pero con los que no quería iniciar su obra; de paso, modi- fica aún más su conexión con la fuente. ¿Dónde fueron a parar, en el proyec- to original, los problemas 16 y 17? Entonces lo entendí todo: eran los ori- ginales problemas en el hueco del 145 y 146, en el orden de concepción, los 78 y 79.

Por la razón que sea, tal vez la muerte del Príncipe Juan, se decide dar un giro copernicano al proyecto genuino y con más prisas de las deseadas se decide ampliar la colección a 150 juegos de partido (como rosario cumplido, dice Lucena).

Imaginémonos, como decía Calvo, cómo se repartían el trabajo. Hutz, el más fácil, recuperando la fuente y la colección de mates en 2 descartada. Lucena, intentando reunir 50 problemas, que, dada la urgencia, los toma del viejo y probablemente, como dice Arriaga –y ya sospechaba Averbach–, de un solo manuscrito, el de Módena. Hutz coge los 17 problemas que necesita y Lucena los suyos. Ya tienen una colección de 150 juegos de partido. Luego descubre Lucena que Hutz ha copiado dos problemas, el 16 y 17, que por su interés él ya había utilizado en el primer proyecto de 83 problemas. Ya no hay tiempo para más y Lucena decide sustituirlos por dos problemas sencillos tomados del manuscrito de Módena. Si toma 2 problemas de mate en 3, es porque así reza el enunciado de los 2 problemas repetidos.

Por lo tanto, hoy más que hace 15 años, es más verosímil la tesis de Averbach y así tendríamos localizados 96 de los problemas de Vicent en Lucena y 2 más en los problemas 9 y 20 de Damiano. Como todavía nos queda un par de problemas deliberadamente incrustados sin explicación alguna (101 y 102) podemos pensar que en su lugar estaban los 2 problemas restantes de Vicent y que, por lo tanto, eran 2 mates en 5.