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Las mejoras y la expansión de la prevención de la infección por el VIH/SIDA ha sido un hecho destacable durante la última década en Améri- ca Latina y el Caribe. A partir de un pico regis- trado en el año 1997, las nuevas infecciones por el VIH se han reducido en más de un 40%. Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2018, muestran que se produjeron 1,7 millones de nuevas infecciones, una baja ostensible si se compara con los 2,9 millones de 1997. Esta baja implica una tasa de reducción anual de aproxi- madamente 2% y, si bien con fluctuaciones a lo largo de los 21 años cubiertos por el período, se ha mantenido estable.

A pesar de esta satisfactoria reducción de las nuevas infecciones (incidencia), los niveles si- guen siendo elevados dada la posibilidad con-

creta de ser reducidos por prevención. Hacia 2017, las distancias entre las regiones del mun- do eran también notables y se perciben gran- des diferencias según edad y sexo. Como puede

verse en los Gráficos 2.3, 2.4 y 2.5, las brechas son aún muy marcadas, lo que de ritmos de re- ducción asimétricos en el que algunos países y/o grupos se favorecieron más que otros. GRÁFICO 2.3. Número de nuevas infecciones por el VIH por cada 1.000 habitantes no infectados. Regiones del mundo, 2017

FUENTE: Elaboración propia con datos de Naciones Unidas, SDG Indicators Global Database.

FUENTE: Elaboración propia con datos de Naciones Unidas, SDG Indicators Global Database.

GRÁFICO 2.4. Número de nuevas infecciones por el VIH por cada 1.000 habitantes no infectados por edad. Regiones del mundo, 2017

Inf

ectadas/os (x1000 no inf

ectadas/os)

0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0 1.2 1.4 1.6 1.8 Mundo

Ambos Hombres Mujeres

África Asia Europa ALC

0.0 -15 15-24 15-49 Grupos de edad 50+ 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0

43 CAPÍTULO D - Acceso universal a servicios de salud

sexual y reproductiva en América Latina y el Caribe La implementación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo en América Latina y el Caribe: avances y desafíos GRÁFICO 2.5. Número de nuevas infecciones por el VIH por cada 1.000 habitantes no infectados por edad.

Regiones del mundo, 2017

FUENTE: Elaboración propia con datos de Naciones Unidas, SDG Indicators Global Database. Se destacan tres patrones: a) América Latina y

el Caribe es la segunda región con mayor inci- dencia de la infección por VIH, después de Áfri- ca; b) en esta última región, la tasa de incidencia masculina supera a la femenina (Gráfico 2.3); y c) se observa un patrón en forma de “U” inver- tida con respecto a la edad: alta en las edades centrales y baja en las extremas (Gráfico 2.4). Con respecto a este último punto cabe una acla- ración. Si bien el patrón de forma de “U” inver- tida se mantiene en todos los continentes, las diferencias entre los grupos se hacen mayores en términos relativos cuanto menor es la inci- dencia3. Así, por ejemplo, la tasa entre el grupo

más desfavorecido versus el menos favorecido es, en África, de 5,9:1, mientras que en ALC di- cha cifra llega al 14,3:1 (Gráfico 2.5). Pero es necesario destacar que el grupo de máxima in- cidencia no es el mismo en las diferentes regio- nes. En la región con mayor incidencia el grupo predominante es el de 15-49, mientras que, en las regiones con niveles promedios menores, el grupo que prevalece es el de 15-24.

Dado que estas diferencias se aprecian entre países con nivel dispar, pueden extrapolarse

sus conclusiones al proceso que experimentan los países cuando la tasa de infección declina. Lo que permite concluir el gráfico es que, en la primera fase de los procesos de descenso, la incidencia cae por reducción de los grupos que tienen una tasa más elevada. Cuando el nivel de infección es relativamente bajo, comienzan a pesar los grupos menos propensos al riesgo de infección y las reducciones futuras serán, en consecuencia, más difíciles de lograr.

En este sentido los diferenciales por género y por grupos de edad juegan un rol central dado que no sólo muestran el resultado de acciones de salud específicas, sino que permiten pensar en maneras alternativas de diseñar políticas públicas. En este contexto, el mayor peso que va tomando la incidencia entre las mujeres y entre la población más joven, son sólo elemen- tos que colaboran a focalizar las políticas y a profundizar las medidas para la consecución de los objetivos.

Para avanzar en estos aspectos, los países de ALC en su conjunto se comprometieron a mejo- rar tanto el acceso a la prueba de detección del VIH como el conocimiento sobre el estado se-

3 Nótese que entre el segundo y el tercer grupo hay superposición de edades. El grupo de 15-49 (primer grupo) contiene al

anterior 15-29 (segundo grupo).

0.0

-15

15-24

15-49

Grupos de edad

50+

0.5

1.0

1.5

2.0

2.5

3.0

rológico del virus. Las metas que se fijaron para alcanzar ese objetivo consisten en que el 90% de las personas con el VIH conozcan su esta- do serológico para el año 2020; que los grupos de población clave accedan a la prueba para el 2020; y que se reduzca el diagnóstico tardío del VIH a menos del 11% (ONUSIDA, 2017). Si bien se han registrado mejoras ostensibles en el porcentaje de personas que conocen su estado serológico, persisten fuertes brechas de acceso a la prueba por parte de determinados grupos de población, como se analizará más detallada- mente en la sección siguiente.

Diferenciales por género