COOPERACIÓN DESCENTRALIZADA ESPAÑOLA
El origen de la cooperación descentrali- zada, como se afirmó al principio de este epígrafe, responde a diferentes fac- tores y a causas de muy distinta natura- leza, no todas vinculadas con motivacio- nes instrumentales, lo que hace más compleja la cooperación descentraliza- da a la vez que reduce la influencia de los propios intereses en las políticas y las acciones de cooperación para el de- sarrollo.
El inicio de la andadura de numerosos gobiernos descentralizados del Estado español en el ámbito de la cooperación descentralizada responde —en ocasiones de manera exclusiva y en otras acompa- ñando a las motivaciones instrumenta- les— a razones de solidaridad, justicia y en una verdadero compromiso con el desarrollo de los pueblos del Sur. Las motivaciones vinculadas con la solidari- dad internacional, las relaciones de jus- ticia Norte-Sur y la promoción del desa- rrollo están presentes, por lo tanto, en el origen de la acción de cooperación para el desarrollo de numerosos gobiernos descentralizados.
Esta notable vinculación del origen de las acciones de cooperación descentrali- zada con motivaciones de desarrollo está considerablemente influenciada por las circunstancias en las que se produjo la principal oleada de la coope- ración descentralizada en España y, concretamente, por el papel que desem- peñó la sociedad civil en este proceso a través de las «movilizaciones del 0,7%». Esas movilizaciones, desarrolladas en la primera mitad de los años noventa, constituyeron un punto de inflexión para el impulso de la cooperación des- centralizada en España, y contribuyeron a que este fenómeno se diferenciara del resto de procesos de desarrollo de la co- operación descentralizada en los países del CAD.
Desde octubre de 1993 y hasta media- dos de la década de los años noventa se registraron en España importantes mo-
vilizaciones llevadas a cabo por la socie- dad civil y en las que las ONGD tuvieron un papel protagonista. Los objetivos de estas movilizaciones fueron lograr un mayor compromiso por parte del Go- bierno español con el desarrollo de los países del Sur, para lo que se reivindi- có, entre otras cuestiones, un aumento de la calidad y la cantidad de la AOD es- pañola. Este movimiento se conoce como el movimiento social 0,7%, debi- do a que su principal reivindicación consistió en la demanda hacia el Estado de aumentar la AOD hasta un 0,7% del PIB.
Como afirman Galán y Sanahuja (1999: 186-187), el movimiento del 0,7% tuvo algunas repercusiones relevantes. Uno de estos resultados fue la firma de un «pacto por la solidaridad» a través del cual el conjunto de los partidos con re- presentación parlamentaria se compro- metía a alcanzar el objetivo del 0,7%. Asimismo, el movimiento del 0,7% tuvo una incidencia determinante en la crea- ción del Consejo de Cooperación para el Desarrollo, órgano consultivo de la Ad- ministración General del Estado en la elaboración de la política de coopera- ción internacional para el desarrollo, en el que participan representantes de la sociedad civil y agentes sociales, junto con representantes de la Administra- ción General del Estado y asesores y ex- pertos independientes.
Junto a estas consecuencias, Pérez- Soba añade otras transformaciones en el estado de la cooperación en España,
como resultado del movimiento del 0,7% (Pérez-Soba, 1997: 27-30). En su opinión, las ONGD, ante la dimensión y la repercusión de sus acciones, se vie- ron obligadas a impulsar un proceso de reflexión y redefinición de sus mensajes y su estrategia de comunicación, hacia una mayor elaboración de sus discur- sos, basada en una identificación de las causas generadoras de pobreza y de las desigualdades en las relaciones Norte- Sur. Así pues, el movimiento 0,7% ace- leró el proceso de maduración de las ONGD españolas.
Además, la importancia de las moviliza- ciones, su amplia dimensión territorial y su cobertura por parte de los medios, fa- voreció la introducción de la coopera- ción en el debate social y le otorgó una mayor importancia en la agenda política y dio lugar al nacimiento de nuevas ONGD.
Una de las consecuencias que más con- tribuyó a transformar la cooperación en España fue el impacto que el movi- miento del 0,7% tuvo en el ámbito re- gional y local. Las movilizaciones se produjeron en todo el Estado español y las reivindicaciones de la sociedad civil fueron dirigidas, por lo tanto, hacia los gobiernos locales, provinciales y auto- nómicos. Muchos de éstos demostra- ron una alta receptividad de las deman- das y comenzaron su andadura en la cooperación para el desarrollo y otros, que ya llevaban algún tiempo impul- sando acciones de cooperación para el desarrollo, intensificaron su compromi-
so con la solidaridad internacional y se acercaron al compromiso del 0,7%, lle- gando incluso algunos a cumplirlo. En- tre los años 1993 y 1996 la AOD descen- tralizada en España se triplicó, lo que supone un indicador significativo de la influencia de las movilizaciones del 0,7% en el impulso de la cooperación descentralizada.
Desde mediados de los años noventa hasta la actualidad la cooperación des- centralizada ha continuado creciendo de manera significativa, y se ha desarrolla- do un complejo marco institucional como veremos a continuación. Convie- ne no perder de vista en el análisis que se desarrolla de la cooperación descen- tralizada en España en este trabajo los dos principales factores de influencia en el surgimiento de la cooperación des- centralizada reflejados aquí —las moti- vaciones instrumentales y las aspiracio- nes en materia de acción exterior por un lado y, por otro, el compromiso con la solidaridad internacional como respues- ta, fundamentalmente, a la movilización social— porque son efectos que aún hoy en día influyen de manera determi- nante en el estado de la cooperación descentralizada.
III. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL