3. Marco teórico
3.3 Factores relacionados con la calidad de vida
3.3.4 Influencias psicológicas sobre la calidad de vida
Los pacientes con diagnóstico de AR (AR) expresan una serie de sentimientos en respuesta a los diversos factores de estrés asociados con la enfermedad. La presencia de estos factores de estrés influye el deterioro de las relaciones familiares, debido a que son los cuidadores familiares los que deben encargarse del cuidado de los pacientes. Esta situación, junto con los factores propios de la enfermedad (dolor y deformación) y la incapacidad para la realización de trabajos específicos que se presenta en el 50% de los casos, ha hecho que las investigaciones se enfoquen en el estudio de factores psicosociales junto con las estrategias que los mismos pacientes desarrollan para afrontar su enfermedad, debido a las implicaciones que estas tienen en las reacciones emocionales, fisiológicas y comportamentales132,133.
Entre las personas que tienen alguna enfermedad también hay resultados en donde las respuestas emocionales negativas afectan la calidad de vida. En AR se habla principalmente del impacto del dolor sobre el bienestar del paciente, ofreciendo cierta explicación sobre por qué la depresión se considera una importante influencia psicosocial sobre la calidad de vida134,135.
La incidencia de depresión en la AR es, según Monaghan et al136 del 64%. La depresión se asocia con una duplicación en la mortalidad prematura de estas personas. En la revisión de la literatura se encontró que ciertos sintomas como la fatiga, el dolor crónico, así como cambios en el aspecto físico ocasionado por la deformidad principalmente en las manos, repercuten complejamente en la esfera psíquica y pueden actuar como factores desencadenantes de la depresión137. La depresión, a su vez, cambia la percepción del dolor, se vincula a la fatiga y modifica la percepción de los cambios
131
CROON, EM. et al. Predictive factors of work disability in rheumatoid arthritis: a systematic literature review. Ann Rheum Dis. 2004, vol. 63, p.1362–1367.
132
TUGWELL, Peter; IDZERDA, Leanne and WELLS, George. Generic quality-of-life assessment in rheumatoid arthritis. In: Am J Manag Care. 2007, vol. 13 Suppl 9, p. S224–S326
133
MENDLOWICZ, MV. and STEIN, M.B. Quality of life in individuals with anxiety disorders. In: American Journal of Psychiatry. 2001, vol. 157, p. 669-82.
134
ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE REUMATOLOGIA. Guía Para el Tratamiento de la AR. 2a. ed. 2007, p. 2-68.
135
GONZÁLEZ H. Factores psicosociales en AR. En: Ramírez, L. A. y Anaya, J. M., eds. AR. Segunda Edición. Medellín: Editora Médica Colombiana S.A. (Edimeco S.A.), 2004. p. 301-305.
136
MONAGHAN, Sally et al. Relationship between appearance and psychological distress in rheumatic diseases. In: Arthritis Rheumatism. 2007, vol. 57 no. 2, p. 303–9.
137
ALPAY, Menekse and CASSEM, Edwin. Diagnosis and treatment of mood disorders in patients with rheumatic disease. Ann Rheum Dis. 2000, vol. 59 Issue 1, p. 2–4.
corporales138. El dolor y la depresión, provocan trastornos del sueño, que evidencian una condición de no bienestar y de afectación de la calidad de vida.
En el estudio de Kozora et al139, se encontró que la depresión está significativamente ligada al dolor, la fatiga, los trastornos del sueño y la insatisfacción con el aspecto físico. Estos autores concluyen que estos sintomas deterioran la calidad de vida, y repercuten en el ámbito familiar, las relaciones laborales y la relación del paciente con el equipo de salud. La depresión se asocia a un aumento en la mortalidad prematura de los pacientes, que en el caso de las personas con AR se ve duplicada140.
Kirwan141 determinó que el principal factor de estrés en los pacientes con AR es el dolor, seguido de las limitaciones en la movilidad, las dificultades en realizar las actividades diarias, la impotencia, la dependencia de otros, la amenaza al autoestima, la interferencia con las actividades sociales y las relaciones de familia, las dificultades en el trabajo y la inconformidad con el tratamiento. La mayoría de los pacientes utilizaron estrategias optimistas y confrontivas para afrontar su enfermedad, siendo las optimistas las más efectivas. Asimismo, se evidenciaron asociaciones significativas estadísticamente entre las relaciones de familia y el uso de estrategias emotivas, la interferencia en las relaciones de familia y la efectividad de estrategias emotivas y la amenaza del autoestima y la efectividad de estrategias emotivas.
En Colombia el estudio de Vinaccia et al142 infiere que parece haber variaciones regionales en la frecuencia de depresión en pacientes con AR que podrían relacionarse con diferentes percepciones y factores psicosociales del entorno y que deben estudiarse a mayor profundidad. Cadena et al143; Vinaccia et al y Anaya144 argumentan que ―el paciente con AR se encuentra en un círculo vicioso en el que la reducción y la evitación
138
CHAIAMNUAY, Sumapa et al. The impact of increased body mass index on systemic lupus erythemato- sus. Data From LUMINA, a multiethnic cohort. In: J Clin Rheumatol. 2007, vol. 13 no.3, p. 128–32.
139
KOZORA, Elizabeth; ELLISON, M. and WEST, S. Depression, fatigue, and pain in systemic lupus erythematosus (SLE): relationship to the American College of Rheumatology SLE neuropsycological Battery. In: Arthritis Rheum. 2006, vol 55 no. 4, p. 628–35.
140
ARIAS, Sylvia et al. Enfermedades autoinmunitarias sistémicas y trastornos depresivos. En: Reumatol Clin. 2011, vol. 7 no. 6, p. 389–391
141
KIRWAN, John et al. Clinical and psychological outcomes of patient education in rheumatoid arthritis. In: Musculoskeletal Care. 2005, vol. 3 no. 1, p. 1-16.
142
VINACCIA, Stefano et al. Relaciones entre variables sociodemográficas, incapacidad funcional, dolor y desesperanza aprendida en pacientes con diagnóstico de AR. En: International Journal of Clinical and Health Psychology. 2004, vol. 4 no. 1, p. 91-103.
143
Ibíd., p. 100.
144
VINACCIA, Stefano et al. Calidad de vida en personas con artritis a partir del cuestionario QOL-RA. En: Psicología y Salud. 2004, vol. 14 no.1, p. 25.30.
de actividades físicas a causa del dolor pueden generar en él una actitud de indefensión, desesperanza y derrota frente a su problema, sirviendo como detonante de la ansiedad y otros estados emocionales que abren la compuerta, produciendo desinhibición central de estímulos aferentes con el consecuente aumento de la percepción del dolor y la aparición de nuevos estados de pasividad‖. Entre las variables que más afectan la calidad de vida de personas con AR en la Costa Colombiana se encuentra la incapacidad física y funcional, el dolor y el nivel de afectación.
Leventhal y Coleman145 afirman que la calidad de vida debe estudiarse no solo en cuanto a los resultados, sino también como un proceso que está influenciado por las percepciones que tienen los individuos de las diversas áreas de sus vidas, incluyendo sus percepciones de la enfermedad y el tratamiento.
El estudio de González146 indica que la depresión se presenta en pacientes con AR con una frecuencia tres a cuatro veces superior a la de la población general. Se reportala incidencia de ansiedad hasta en 20% de los pacientes y trastorno depresivo mayor entre 13 y 17%.
En la Guía Basada en Evidencia realizada por la Asociación Colombiana de Reumatología147, se informa que hace falta realizar estudios que permitan conocer la relación causal entre la depresión y el dolor crónico. En el estudio de Browns y Williams148 identificaron la necesidad de estudiar a profundidad la incertidumbre de las personas con AR y la búsqueda de alternativas para el afrontamiento de la enfermedad. Melanson & Downe-wamboldt149 reafirman que hay una escasez de literatura para estudiar el estrés y los procesos de afrontamiento para las personas mayores que han tenido la AR desde la mediana edad. Es necesario realizar más investigación sobre las emociones de estrés para ayudar a los profesionales de enfermería a entender cómo las personas piensan que deben ser las intervenciones que apoyen el afrontamiento y el manejo del estrés.
Por otro lado, el ejercicio, el cambio a comportamientos de vida saludable y las intervenciones nutricionales y fisiológicas están asociados con reducciones
145
LEVENTHAL, Howard and COLEMAN, Stacey. Quality of life: a process view. In: Psychology and Health. 1997, vol. 12 Issue 6, p. 753-67
146
GONZÁLEZ, Hermann. Op. cit., p. 301-305.
147
Ibid, p. 166
148
BROWN, Shona and WILLIAMS, Anne. Women's experiences of rheumatoid arthritis. In: Journal of advanced nursing. 1995, vol. 21 no. 4, p. 695-701.
149
. MELANSON, Patricia and DOWNE‐WAMBOLDT, Barbara. Confronting life with rheumatoid arthritis. In: Journal of advanced nursing. 2003, vol. 42 no 2, p. 125-133.
estadísticamente significativas en la fatiga. El ejercicio aeróbico se valora como efectivo, apropiado y viable para reducir la fatiga crónica entre los adultos con condiciones autoinmunes150.
El estudio de Chin-Yin Chou151, examinó la relación entre el temperamento, es decir, disposiciones innatas, y la satisfacción percibida con el estado de salud global de personas con AR, en los resultados argumenta que la calidad de vida es un fenómeno complejo conformado por diversos atributos personales que deben ser estudiados. Los resultados de esta investigación contribuyen al conocimiento sobre la relación que existe entre los rasgos de la personalidad, la satisfacción con el estado de salud global y la calidad de vida, que se pueden convertir en factores predictores de tratamiento agudo para personas con enfermedad crónica. Los resultados del estudio de Nesbitt152 sugieren realizar una evaluación completa de la situación psicosocial que viven las personas con AR en diferentes contextos que permita conocer cuáles son las estrategias de intervención requeridas para mantener el funcionamiento multidimensional y ajustado a las necesidades de cada sociedad153.