DEL CONFLICTO
7.3 S S INGULARIDADE INGULARIDADE S S DEL CONFLICTO EN EL EQUIPO DEL CONFLICTO EN EL EQUIPO
7.3
SSINGULARIDADEINGULARIDADE
SSDEL CONFLICTO EN EL EQUIPO DEL CONFLICTO EN EL EQUIPO
Una vez asimilada la noción de conflicto y reconocida su omni presencia a escala
organizativa, procede ubicarlo en el ambiente elegido: un contexto social singular
cual es el equi po de trabajo.
El trabajo en equi po, cada vez más frecuente en el entorno organizativo (Burns,
106
106 Fundamentos de trabajo en equi po para equi pos de trabajo
vens y Campion, 1994), especialmente en los sectores militar, empresar ial y mé-
dico (Hollenbeck y otros, 1998), no es una panacea o remedio válido para cualquier
situación. No obstante, se ha producido unénfasis en las formas de trabajo basadas
en el funcionamiento por equi pos, con el propósito de compartir conocimientos
(Hammer y Champy, 1994), acceder al conocimiento tácito (Nonaka, 1991, 1994,
2000) y aprender, tanto en el sentido cognoscitivo como afectivo o emocional, así
como para el perfeccionamiento de las formas de comunicación social y organi-
zacional, y como vehículo para la gestión del conocimiento, el aprendizaje orga-
nizacional (Senge 1992,1995, 2000; Schein, 1996; Wikström, 1996) o la educación
emocional en el trabajo (Goleman, 1996), según sus necesidades,intereses y ex-
pectativas.
Su viabilidad, recordando lo manifestado en el pr imer capítulo, requiere tres
condiciones:
• Apoyo decidido de la dirección.
• Interdependencia de la tarea.
• Cultura democr ática y tolerante con espír itu de consenso.
Como def inición formal de equi po se ofrece la elaborada por Katzenbach y Smi-
th (1993), probablemente los autores más relevantes en esta mater ia. Un equi po es...
“un pequeño número de personas con habilidades complementarias, comprometidas con un propósito común, objetivos de rendimiento y enfoque, de los que se conside- ran mutuamente responsables”.
El trabajo en equi po suponeinter ior izar pr inci pios deigualdad y responsabili-
dad (Pasmore y Mlot, 1994). En consecuencia, estamos frente a un grupo de per-
sonas que en sus dinámicas no distinguen estatus ni jerarquía, ni siquiera en el caso
de los equi pos verticales, tanto si actúan en paralelo ointegrados respecto al dise-
ño organizativo. Este aspecto tiene repercusionesimportantes para el manejo de
los conflictos, pues exige mayores dosis de tolerancia hacia la tensión que genera
la naturalezainterdependiente de las tareas a ejecutar, aparte de indicar la perti-
nencia de los procesos activos (colaboración y compromiso) de resolución de
conflictos en detr imento de los pasivos (evitación y conformidad) (Ayestar án,
1998).
Debe tenerse en cuenta que las dinámicas y pr inci pios propios del trabajo en
equi po identif icadas en el Capítulo 2, no están genéticamente presentes en las
personas, sino que se aprenden de la exper iencia de trabajo conjunta de un grupo;
y este aprendizaje puede ser más r á pido o más lento, según se empleen determi-
nados métodos de dirección del grupo, el liderazgo, el ti po de tareas que realiza
el grupo, su distr i bucióninterna y otras var iables.
El conflicto y, sobre todo, la manera de abordarlo, se transforma con el apren-
dizaje y asimilación de las dinámicas del trabajo en equi po. Y surge entonces una
nueva cultura de conflicto que maneja tanto laintervención preventiva como la
curativa.
Como veíamos en el capítulo anter ior, la comunicación grupal como forma
fundamental de lacomunicación interna ha cobrado en la actualidad extraordina-
Capítulo 7. El conflicto en los equi pos de trabajo 107107
del aprendizaje organizativo; ya que se han descubierto múlti ples ventajas para el éxito de dichas gestiones cuando se realiza el trabajo basado en una concepción
de grupo, de colectivo o de equi po.
El desarrollo de los grupos, como trataremos en el Capítulo 11, se produce a
través de lacomunicación grupal y de laeducación y es continuo; Petrovsky (1986)
y los seguidores de su “Teor ía de la mediación por la actividad, de las relaciones interpersonales”,identif ican tres momentos fundamentales en el desarrollo de los
grupos y le asignan un nombre y una descr i pción al ti po de grupo que ha alcanza-
do cada uno de esos niveles. Estos son: grupos difusos, asociaciones y colectivos.
Otros autores, que coinciden en esencia con esta concepción dinámica del desa-
rrollo de grupos, le han llamadoequipo (team)a este último ti po de grupo, y es el
término más comúnmente usado en los últimos 20 años.
• Grupo difuso: Nivel de menor desarrollo. Constituido formalmente, con
pocainfluencia global sobre sus miembros, que conservan una or ientación individual. Las metas se perci ben como externas y se cumplen sólo en la
medida queinterese egoístamente. Las relacionesinterpersonales son es-
pontáneas y poco conscientes (simpatías, anti patías, etc.) pr iman y se pro-
yectan en la comunicación de la actividad conjunta, la cual aún no consti-
tuye un elementoidentif icador del grupo. Por estas razones, el grupo difuso
no es capaz de resolver tareas que requieren una cooperacióninterpersonal
compleja.
Si la actividad no está planif icada con precisión, aumenta cuantitativa-
mente la frecuencia de las comunicaciones, pero disminuye la ef iciencia de
la actividad conjunta. En este ti po de grupo, dada la or ientaciónindividual
de lasinteracciones, abundan los conflictos antagónicos, relacionados tan-
to con las tareas, roles, posiciones y estímulos, como con las simpatías y
anti patías estr ictamente afectivas.
• Asociación: El grupo ha alcanzado un sistema de relaciones y una estruc-
tura de comunicación más o menos estables; todavía laintegración se basa
fundamentalmente en la unidad afectiva, pero pueden verse ya valoresin-
ci pientes basados en la actividad conjunta;la cohesión se logra fundamen-
talmente por la acción consciente o espontánea de determinadas personas, por lo que el papel de los líderes y directivos es muy importantede realizar formas elementales de cooperación y autogestión, pero aún con. Es capaz or ientaciónindividual, no actúa como una sola persona. Las tareas que no
ofrecen ventajas personales se resuelven con mucha menos ef iciencia. El
nivel de conflictos antagónicos basados en simpatías y anti patías es menor,
pero persisten, sobre todo, los relacionados con las tareas, roles, posiciones
y estímulos.
• Equipo o colectivo: Grupo de mayor desarrollo. Las relacionesinterperso-
nales y la estructura de comunicación son estables pero flexi bles, para
adaptarse al cumplimiento de diferentes metas relacionadas con la actividad
conjunta. Las metas se perci ben surgidas del grupo para su autorrealización;
pr iman las relacionesinterpersonales y la comunicación basadas en la acti-
108
108 Fundamentos de trabajo en equi po para equi pos de trabajo
cultura colectiva. Y se perci ben rasgos decisivos de motivación hacia el
grupo, cooperación,importancia de losintereses del grupo por encima de
los personales;igualmente existe unaidentificación emocional eficaz, las
emociones positivas y negativas de cada miembro motivan la conducta del
grupo. Es normal que en este ti po de grupo, que ha alcanzado su madurez
como tal, predominen los conflictos no antagónicos, vinculados básicamen-
te con la distr i bución de tareas y roles en función del resultado y benef icio
f inal para el grupo. La estimulación es básicamente colectiva y se premia
más el aporte al grupo que el esfuerzo con f ines estr ictamenteindividuales.
Este estatus es resultado de una estrategia preventiva adecuada y disminuye
la necesidad de abordar negociaciones para la solución de conflictos.
Forsyth (Stevens y Campion, 1994) señala que el conflicto dentro del equi po
surge cuando las acciones de uno o más de susintegrantes sonincompati bles con,
y generan resistencias en, otros miembros. Pero las consecuencias no son sólo
negativas, como en los pr imeros momentos se creía; también existen efectos po-
sitivos en conflictos de cierta naturaleza (Amason, 1996; Stevens y Campion,
1994). En cualquier caso, el coste económico de un conflicto antagónico def icien-
temente gestionado es tremendo (Reynolds, 1998) y ademásincluye ramif icaciones
dif íciles de perci bir (tiempo perdido, disminución de la calidad de las decisiones,
rotación de empleados valiosos, rediseño organizativo, descenso de la motivación,
sabotajes, costes de segur idad y salud, etc.).
Ello signif ica aceptar la conexión del conflicto con el comportamiento organizati-
vo y, por tanto, con elindividuo en su singular idad. Así, por ejemplo, el conflicto
emocional aumenta el estr és, la distracción y la animosidad (Amason, 1996; Jehn,
1994, 1995). Y es que eléxito de cualquier grupo, en sentido general, descansa en
cierta predisposición a compartir lainformación, como tendremos ocasión de com-
probar en el Capítulo 9, y en una comunicación efectiva, como veíamos en el Capítu-
lo 6 (Campion, Medsker y Higgs, 1993; Townsend, DeMar ie y Hendr ickson, 1998).
7.3.1
7.3.1 Causas Causas del del conflictoconflicto
Las causas de conflicto,inherentes al funcionamiento mismo del trabajo en equi po,
son var ias. En las líneas que siguen, se procurar á hacer un repaso de todos aquellos
factores que desencadenan oinciden en la apar ición del conflicto.
Como señalá bamos en el Capítulo 4, la diversidad de los propios miembrosdiversidad de los propios miembros
está asociada con el conflicto, piénsese en la heterogeneidad de valores (Jehn y
Mannix, 2001); no en vano la percepción de la realidad y, en general, las dif icul-
tades para comunicarse crecen a medida que los perf iles profesionales dif ieren
entre sí. Los equi pos con mayores dosis de diversidad demogr áf ica tienden a ex-
per imentar mayores niveles de conflicto perci bido (Chatman y otros, 1998).
La paradoja de la diversidad en los equi pos de trabajo señala que cuanto mayor
sea la diversidad mayor resulta el potencial de sinergia y, cur iosamente, más dif í-
cil resulta extraerlo, porque la diversidad también genera problemas de entendi-
miento (Burns, 1995). Con relación a la diversidad de valores, y con la prudencia
Capítulo 7. El conflicto en los equi pos de trabajo 109109
r ivados de su homogeneidad, pues disminuye el grado de conflicto emocional y
de proceso, pero también disminuye el conflicto sobre la tarea, lo cual puede agra-
var el efecto “groupthink” (Janis, 1972), el cual se produce cuando una mayor ía impone su cr iter io fremte a unindividuo o una minor ía que discrepa, ya sea de
forma más o menos explícita, y que f inalmente consiente esta manera falsa de
llegar al consenso.
En segundo lugar, la necesidad de rendir cuentas de forma colectivanecesidad de rendir cuentas de forma colectiva puede conducir, y de hecho conduce, a una f iscalización mutua de los trabajadores o,
dicho de otro modo, el trabajador puede verse presionado y controlado por sus
propios compañeros para alcanzar un determinado rendimiento, de forma que el
control pasa de la empresa al trabajador (Ortiz, 1998). No siempre resulta f ácil
aceptar pobres resultados que tienen su or igen en la actuación desacertada de uno
sólo de los miembros del equi po, máxime cuando esta realidad resulta demostrable.
Estos casos tienen muchas posi bilidades de der ivar hacia conflictos emocionales,
por mucho que nazcan cerca del conflicto de contenido.
El conflicto provocado por la f igura del par ásito u holgazán no es ajeno a la
histor ia de los equi pos de trabajo. Surge siempre que unindividuo antepone sus
objetivos particulares a los del colectivo y se manif iesta cuando el resto de miem-
bros perci be esta conducta. Este parasitismo social no es exclusivo de los equi pos;
también surge dentro de los grupos. Este es un caso de conflicto de proceso, pues
no tiene cabida en la doble dimensión tarea-persona (Jehn y Mannix, 2001).
La necesidad de consensonecesidad de consenso constituye otro desaf ío para estas unidades. En
efecto, los equi posinmersos en estructuras organizativas que giran alrededor del
trabajo en equi po gozan de cierta autonomía —empowerment— tanto para aspec-
tos técnicos como sociales o de recursos humanos. Elloimplica tomar decisiones
sobre selección de un nuevo miembro, reparto de la carga de trabajo o distr i bución
de las compensaciones entre ellos mismos. La semilla está sembrada.
Por último, lanecesidad de superar ciertas rigideces en actitudes propiasnecesidad de superar ciertas rigideces en actitudes propias
derivadas de los rasgos de personalidad individuales
derivadas de los rasgos de personalidad individuales también constituye otro
desaf ío desde la perspectiva del conflicto. Así, las dinámicas de liderazgo compar-
tido determinan quién es la persona que debe asumir la dirección del equi po en
cada momento. Ello obliga aindividuos con potencial y af án para liderar a asumir
papeles de seguidor convencido en múlti ples circunstancias; y viceversa, fuerza a
personas que desean pasarinadvertidos, a tomar el protagonismo cuando la situa-
ción lo dicte.
Como puede apreciarse son múlti ples los motivos de desavenencias generado-
res de tensión que ponen a prueba la capacidad de autogestión de los equi pos.
7.3.
7.3.22 MediMedidas qudas que propie propician ecian el entenl entendimidimiento de ento de los milos miembroembross del equipo
del equipo
También son más de una las dinámicas exclusivas de este ti po de grupos que pro-
pician el entendimiento entre los miembros del equi po.
Si, como es de suponer, el proceso de construcción del equi po ha considerado,
no sólo la compati bilidad, sino que ha procurado establecer sinergias entre los obje-
110
110 Fundamentos de trabajo en equi po para equi pos de trabajo
existir á un aspecto motivacional para la adopción de conductas proclives a la reso-
lución del conflicto. De acuerdo con Levine y Moreland (Stevens y Campion, 1994)
este aspecto también funcionar á como amortiguador de las potenciales espirales
conflictivas, aunque sólo sea por una cuestión de salvaguarda delinter és propio.
También es de esperar que el proceso de selección contemple, además de co-
nocimientos y habilidades técnicos, aptitudes sociales, como la resolución de
conflictos; en cuyo caso las dinámicas ser án fluidas y el entendimiento entre
miembros facti ble. Esta habilidad para resolver conflictos ha sido considerada uno
de los pr inci pales atr i butos para la excelencia del trabajo en equi po (Saavedra,
Earley y Van Dyne, 1993); este entorno parece más apropiado para el desarrollo
de estrategias de negociación que ambicionan satisfacer ambas partes ointegradas
(win-win) que para el de las distr i buidas (win-lose), que apuestan por satisfacer
una parte en detr imento de losintereses de la otra (Stevens y Campion, 1994).
El trabajo en equi po es comportamiento organizativo caracter izado por la
asunción de unairrenunciable cuota de partici pación con la queimpulsar la cola-
boración y cooperación. Se dice frecuentemente que el único fracaso del equi po
reside en la no partici pación de alguno de sus miembros. Cuando ello ocurre a
pesar de las demandas de partici pación del resto de miembros, el consenso puede
estar cimentado en ilusiones que no reflejan f ielmente la realidad. El fenómeno
“groupthink” (Janis, 1982), también conocido como “paradoja de Abylene” cons-
tituye claros ejemplos de este conflicto no siempre percepti ble. Y existen técnicas
específ icas para evitar este fenómeno.
Además, lasinvestigaciones han demostrado que la familiar idad de lasinterac-
ciones tiende a mejorar la simetr ía deinformación, la resolución de conflictos y
conduce a mejorar el desempeño (Jehn y Shah, 1997). Porque estudios empír icos
realizados muestran que los comportamientos de los equi posinsisten en la deman-
da de feedback (Ancona y Caldwell, 1992). Esta pr ácticaintroduce ef icacia en el
proceso de interpretación colectiva de las demandas organizativas, evitando o
disminuyendo discusionesinternas estér iles.
Y, por último, el conocimiento y aplicación de técnicas de discusión construc-
tiva permiteidentif icar desavenencias de contenido para su sometimiento a proce-
sos de depuración y explotación poster ior (Navahandi y Aranda, 1994).