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INSISTE LA IGLESIA HEREJE DEL VATICANO, EL LIMBO SE HA CLAUSURADO.

Nuevamente, gran publicidad se ha dado a una noticia que ya ha ocupado las páginas de los principales diarios del mundo hace meses. Se trata de una nota que en periodismo se

llama "un refrito". ¿Por qué tanta importancia a la clausura del Limbo le dan publicaciones a las que poco o nada les importan las doctrinas que la Iglesia predica?, es que es evidente, hay un interés oculto y participado por los altos jefes de esa Iglesia y los que están trabajando por la implantación de la Iglesia Sincrética Universal, y el Gobierno Mundial.

Este pasado 21 de abril de 2007, la prensa mundial, como si se tratara de una noticia nueva, dijo: "LA IGLESIA CLAUSURA EL LIMBO. Concluyen que van al Cielo, los nenés que mueren sin bautizar. Los teólogos del Vaticano, llegaron a la conclusión, después de meses de estudio y reflexión, que el Limbo NO EXISTE y que las almas de los niños muertos sin bautizar, van directamente al Paraíso. En un documento adoptado con el acuerdo de Benedicto XVI, la Comisión Teológica Internacional del Vaticano concluyó que "hay bases teológicas serias para creer que cuando mueren, los bebés no bautizados se salvan". La idea del Limbo refleja "una visión demasiado restrictiva de la salvación", dedujeron los teólogos. Dios es misericordioso y "quiere que todos los niños se salven", consideraron los expertos en Teología". Un periódico que transmitió esta noticia añade unas anotaciones: "El concepto del Limbo, surgió en el siglo V, tras unas reflexiones de San Agustín". "El santo intentaba resolver un enigma: como el pecado original es eterno, si los bebés se mueren sin bautizar y, por tanto, sin haberse borrado ese pecado, ¿a dónde van sus almas?. No podrían entrar en el Paraíso, pero, como no hicieron nada malo, tampoco debían ir al Infierno".

No trataré sobre las monstruosas herejías contra la Tradición y contra las sagradas Escrituras -plática entre Cristo y Nicodemo-, pues ya he hablado del asunto extensamente en otro lado, pero sobre esta materia reflexionaré otra cosa que se impone. En la plática que sostuvieron Nicodemo y Cristo, Este le dice: "En verdad, en verdad te digo que quien no renaciere del agua y del espíritu, no entrará en el Reino de los Cielos" . Se está refiriendo al Sacramento del Bautismo, y al Sacramento de la Confesión. Es evidente. De las nuevas doctrinas predicadas por el Vaticano se pueden deducir otras monstruosidades: 1. Según los teólogos de esa Comisión Teológica Internacional avalada por Benedicto XVI, lo que está declarando Cristo ES MENTIRA, pues los niños que mueren sin bautizarse, SI ENTRAN AL REINO DE LOS CIELOS. 2. Si es posible entrar en el Reino de los Cielos sin renacer del agua, ¿por qué no va a ser posible también entrar en el Reino de los Cielos sin haber renacido del espíritu?. 3. ¿En qué se basan para decir que una cosa es cierta y la otra cosa es mentira?. El renacer, implica que antes se está muerto. Es decir, volver a vivir. El no bautizado tiene el alma manchada por el pecado original. El que no ha renacido del espíritu, tiene el alma manchada por el pecado actual. Este hombre está en pecado. El pecado actual es el que se comete voluntariamente y de ese hay que arrepentirse para tener la gracia de Dios nuevamente en el alma. Si no se tiene la gracia de Dios en el alma, se está muerto y se es esclavo de Satanás. La conclusión es absolutamente lógica: si Dios quiere que todos los hombres se salven, tanto los no bautizados entran al Cielo, como los hombres que están en pecado mortal. Es decir, que: en el Cielo están las almas muertas por la mancha del pecado original, como los hombres manchados por el pecado actual. ¿Cómo se explicaría esto?, pues como lo explican los protestantes: Cristo ya pagó por los pecados de todos los hombres. Entonces es bueno lo que Lutero dijo: "Peca fuertemente, pero cree fuertemente, y serás salvo". Los pastores protestantes cuando asisten a un moribundo, hacen todo lo posible para que el moribundo acepte a Cristo como Su salvador personal. Con esto ya entran en el Cielo. No se sabe en qué se basan esos "teólogos" para decir que Cristo en una cosa dijo verdad y en la otra mentira. Según esto, los que no renacieren del agua, se van a salvar. En esto Cristo mintió. Pero, los que no renacieren del espíritu, ¿no van a entrar en el Cielo?, la verdad es que contradicen a

Cristo en las dos cosas, afirmando que las dos cosas son falsas. Y la prueba de esto es que callan sistemáticamente a los parientes de un fallecido la necesidad de orar por ellos para que si están en el Purgatorio salgan más pronto por sus oraciones. Invariablemente les dicen que el muerto ya está en la casa del Padre. Esto significa que Dios, como quiere que todos los hombres se salven, por la Redención de Cristo, ha de recibir a todos, a buenos y malos en el Paraíso, en cuanto mueren. En las funerarias, hasta hace unos años, se ponían a la vista tarjetas para que los amigos y familiares del fallecido anotaran Misas por el eterno descanso de su alma. La Iglesia tenia una oficina que se encargaba de cobrar los estipendios de las Misas que se habían encargado en la dirección anotada, y esos estipendios se distribuían entre las iglesias más pobres para ayudarlas en su sostenimiento. Esas tarjetas han desaparecido de todas las funerarias. Ahora ya no es necesario pedir a Dios por el alma del fallecido. Porque no solamente el Purgatorio ya no existe tampoco -esa comisión teológica ya ha anunciado que estudiará también la doctrina sobre el Purgatorio "sin bases en la sagrada Escritura"-, sino que Dios recibe el alma del hombre cuando muere. No se han atrevido estos infames hombres del Vaticano a declarar abiertamente que el Purgatorio no existe, pero en la práctica de hecho, están llevando al pueblo a olvidarse del Purgatorio, y también del Infierno, del que Juan Pablo II dijo que solamente era un estado anímico, negando que allá hubiera fuego.

Aquí tenemos, entonces, una declaración de que la Iglesia de Cristo Dios, que no puede engañar ni llevar a sus fieles al error, estuvo engañando a sus fieles por quince siglos predicando mentiras con implicaciones graves en la Doctrina y en la práctica. Ahora ya sabemos, porque lo dicen los del Vaticano que Dios es un Dios de muertos también, y no sólo de vivos. Cuando nuestro Señor decía que Su Padre es un Dios de vivos y no de muertos no se estaba refiriendo a la muerte física, por que como todos los hombres tienen que morir, pues resulta, entonces, que todos los que están en el Paraíso son muertos. Cristo se refería a la vida del alma. A los vivos del espíritu. A los hombres en gracia de Dios Cuando habla de que es necesario renacer del agua y del espíritu, está diciendo con claridad que antes de ese renacimiento por el agua y ese renacimiento del espíritu, las almas están muertas. Antes de la Redención el Cielo se había cerrado para los hombres. Si estuviera abierto, ¿qué caso tenía la misma Redención?, ésta, entonces, por los méritos de Cristo, hace posible el renacimiento de las almas. Vuelven a tener la vida divina para hacerse dignos de entrar en el Reino de los Cielos. Después de Su Pasión y muerte, Cristo baja al Seno de Abraham, pues incluso los santos del Antiguo Testamento no podían entrar en la Gloria, si la Redención no había tenido lugar. El pecado que les impedía la entrada, no era el pecado actual que no tenían, o del que se habían purificado. Tenían la mancha del pecado original que Cristo lavó con Su Sangre. La santidad personal de los profetas, no les daba derecho a entrar en el Cielo. Si la Redención no les era aplicada, no podían ver el Reino de Dios. Los méritos de la Pasión se aplican al alma de los niños antes del uso de la razón, con aquel renaciendo del agua, es decir, con el Bautismo, porque si esto no fuera así, el Sacramento seria una payasada o simplemente un rito de ingreso a la Iglesia, como ya lo aplican los progresistas, sin ningún efecto sobrenatural. Efectivamente, la declaración aprobada por el Vaticano de que los niños no bautizados van al Cielo, hace automáticamente innecesario el Bautismo. Y esto implica una cosa terrible: que el Bautismo ni es la puerta de entrada a los demás Sacramentos, ni es la aplicación de los méritos de Cristo a fin de que el alma recupere la gracia de Dios perdida por el pecado original, por lo cual, se debe temer con muy buenas razones que los bautismos de los curas progresistas pudieran ser inválidos al aplicarse no con la intención de borrar el pecado original, sino simplemente como un rito que simboliza solamente la entrada a la Iglesia, a la sociedad visible que es la

Iglesia. Creo que hace unos meses atrás, se podría decir con seguridad que la Iglesia del Vaticano conservaba válidos dos Sacramentos: el Bautismo y el Matrimonio.

Una gran oscuridad se está extendiendo sobre la Tierra, y esta oscuridad se hace cada vez más densa e impenetrable. La Virgen María en La Salette predijo que Roma perdería la Fe, pero esto no es de la noche a la mañana, sino que es proceso degenerativo que avanza constantemente. Y no se ha detenido. La santa Madre no dijo: perderá la Fe hasta cierto punto. Sus palabras significan obviamente la pérdida total. Ahora el Bautismo es atacado y destruido como los demás Sacramentos. Y habría que averiguar qué cantidad de matrimonios ahora se celebran válidamente, al estar viciada la intención de quienes se van a casar, porque el medio ambiente corrompido la ha nulificado. ¿Qué queda de la Iglesia de Cristo actualmente?. Tal vez un análisis profundo resultaría aterrador. Vemos sólo lo exterior y las ceremonias, y alguna que otra creencia que el pueblo mantiene de la antigua ortodoxia que los pastores ya no tienen.