EL ECUMENISMO Y LA IGLESIA SINCRETICA UNIVERSAL Las profecías de san Malaquías.
Primera Parte
¿Dónde están los santos? ¿dónde están los mártires?, ¿dónde están los guerreros del ejército de Cristo dispuestos a derramar su sangre y a entregar su vida para defender a la Iglesia y al pueblo amenazados hoy por una legión de demonios y de hombres perversos que los despedazan, que los esclavizan, que los engañan, que los seducen, que los mantienen en la más horrible postración e ignorancia, que les arrancan su Fe y los prostituyen?, ¿dónde están los doctores, dónde los apologistas que con su ciencia combaten y derrotan en el terreno de la inteligencia a los adversarios?, ¿dónde los evangelizadores, dónde los fundadores?. ¿Dónde están los grandes maestros, dónde les exégetas, los escritores, los políticos, los luchadores sociales y los catequistas?
No han llegado a nacer, porque los hombres los ha asesinado desde el vientre de sus madres por miles todos los días porque considerándoles un estorbo para la realización de sus aspiraciones mundanas, los ha condenado a no poder participar ni en esta lucha ni en las glo-rias de la Patria celestial.
No han llegado a nacer, porque los padres a cambio de un poco de salud o de comodidad o de bienestar se han esterilizado negándole a Dios sus cuerpos para reproducir a la raza humana. O han sido inhibidos completamente, porque los padres dedicados con verdadero frenesí a las ciencias y a las cosas del mundo, han sido estériles para transmitir a su descendencia los valores de la Religión de Dios.
El hombre le ha dicho a Dios: si quieres mandar santos, o mártires, o doctores, o evangelizadores, o maestros, o fundadores, o guerreros, o apologistas, o defensores del pueblo, o exégetas, tendrás que hacerlo entre aquellos que no he asesinado; entre los que a juicio de mi voluntad, opinión y capricho, he querido recibir en este mundo en el cual no debes meterte para imponer Tu voluntad, yo soy el dueño de este mundo, yo soy el dueño de mi cuerpo, yo soy el dueño de mi destino. Yo decido sobre la vida o la muerte de mi descen-dencia. Aléjate de mí con tus leyes y regulaciones y doctrinas. Estorban, interfieren profundamente en mis planes. Si te conocí alguna vez olvídate de eso, como ahora yo lo he olvidado. Allá el que quiera seguir creyendo en Tus cosas. El hombre es libre para creer en lo que quiera, o no creer en nada. Así me lo enseña el ECUMENISMO. Yo desconfío muchísimo de la profecía privada, no porque yo crea que es falsa, sino porque los autores que la transcriben a sus distintas publicaciones, generalmente la traicionan. La adaptan a su capricho, le cambian palabras, se las suprimen, le añaden expresiones que el vidente no dijo, etc. Yo he visto el texto de la profecía de un santo que en dos libros de distintos autores es completamente distinta. El traductor casi siempre es traidor. No desconfío de la mayoría de videntes a quien Dios ha comunicado muchas cosas para utilidad de la Iglesia, pero, ¿cuáles, pasados muchos años, son las que conservan intacto el texto del vidente?. En cambio, la PROFECIA DE LOS PAPAS de San Malaquías -que muchos serios estudiosos atribuyen a San Felipe Neri, con razones de peso-, no es susceptible de alteraciones. Esto se debe a que la Profecía de San Malaquías se limita simplemente a enumerar en el año de 1139, a 112 papas futuros hasta el fin del mundo, con dos o tres palabras latinas que no son susceptibles de recibir alteración. Podemos tomar algunos ejemplos: al Papa León XI (Alessandro Ottaviano de Medici, 1605) San Malaquías lo profetiza como UNDOSUS VIR (El hombre de las olas), y fue elegido el 1 de abril que es la fiesta de San Francisco de Paula quien en una ocasión no disponiendo de un barco, cruzó el estrecho de Sicilia sobre su capa que le sirvió de nave. Por eso a veces se pinta al santo de pie sobre su capa extendida sobre las olas. Esto dio pie para que fuera nombrado patrono de los marineros italianos en 1943. Al Papa Paulo V (Camillo Borghese, 1605-1621) San Malaquías lo profetiza como GENS PERVERSA (Gente perversa). Fue elegido el 16 de mayo, festividad de San Ubaldo que tenía
gran poder sobre los demonios. Además, durante su pontificado estalló un conflicto entre el Papa y la República de Venecia, que expulsó a todas las órdenes religiosas y mantuvo en vilo a toda Europa. Venecia trató de involucrar a todos los gobiernos de Europa. No se podía desechar el peligro de un cisma en la Iglesia y de que Venecia se convirtiera en puerta de entrada del Protestantismo para toda la península italiana.
Al Papa Urbano VIII (Maffeo Barberino, 1623-1644) San Malaquías lo profetiza como LILIUM ET ROSA (Lirio y rosa). El lirio es por Florencia que es la ciudad en la que el Papa nació. La ciudad de Florencia tiene en su escudo de armas la flor de lis. La rosa hace referencia al arzobispado de Nazaret del que el Papa había sido titular desde 1604. El blasón de la diócesis de Nazaret representa a la Madona. La rosa simboliza desde tiempos muy antiguos a María, por lo cual se puede tomar aquí una clave para interpretar la profecía. Históricamente se sabe de la preferencia de Urbano VIII por todo lo francés, y la forma en la que esta preferencia política en contra de los Habsburgo deterioró las relaciones con esta potencia protectora de la Iglesia. Se sabe que la flor de lis es el símbolo de la monarquía francesa.
Al Papa Inocencio X (Giambattista Pamfili 1644-1655) San Malaquías lo profetiza como IUCUNDITAS CRUCIS (Gozo de la Cruz). Este Papa fue elegido el 14 de septiembre, día en el que se celebra la Exaltación de la santa Cruz. Iniciando su pontificado, ordenó que se acuñaran dos medallas en honor de la Cruz. La Misa del 14 de septiembre comienza en esta forma: "Oh Dios, que nos alegras hoy con la celebración anual de la Exaltación de la santa Cruz...". Además, el gran acontecimiento teológico de este pontificado fue la condenación de la herejía jansenista. Frente a la herejía de que muchos hombres ya están condenados porque Cristo no había muerto en la Cruz por todos, la Iglesia proclama nuevamente el gozoso mensaje de la Redención universal mediante la muerte del Señor en la Cruz. Hay que considerar que a estas alturas, la Profecía ya tenía 500 años de antigüedad. Tan sólo la identificación del día en la que un pontificado comenzaba es sencillamente maravilloso. Al Papa Alejandro VII (Fabio Chigi, 1655-1667) San Malaquías lo profetiza como MONTIUM CUSTOS (Guardián de los montes). El escudo de armas de su familia está dividido en 4 cuadrantes. En dos de ellos opuestos oblicuamente entre sí, aparecen 6 montes estilizados según las leyes heráldicas coronados con una estrella. En los otros cuadrantes aparecen dos robles. La estrella y los montes eran parte del escudo original de los Chigi. Además, Alejandro VII fue un gran protector de la ciudad de Roma, -la ciudad de las siete colinas-, contra las constantes inundaciones del Tiber y contra la terrible peste negra que avanzó por toda Europa y gracias a su acción no fue esta en Roma tan devastadora como en Nápoles y otras ciudades de Europa. Nunca suspendió las audiencias, a pesar del peligro de contagio; se le veía con frecuencia por las calles atendiendo las necesidades. En agradecimiento, los romanos quisieron hacerle un monumento en el Capitolio, pero él lo prohibió. Sin embargo, en su lápida mortuoria se inscribió: "A Alejandro VII, Pontífice Máximo, en sustitución de la estatua que prohibió erigir en su honor y que la ciudad había decretado levantarle en agradecimiento por los esfuerzos que realizó para ahuyentar la peste". El cumplimiento de la profecía GUARDIAN DE LOS MONTES, era exacto.
Al Papa Alejandro VIII (Pietro Ottoboni 1689-1691) San Malaquías lo profetiza como POENITENTIA GLORIOSA (Penitencia gloriosa). Fue elegido el día 6 de octubre en el que se celebra a San Bruno, que es el fundador de la Orden Cartuja. Es la orden en la que se sigue una durísima penitencia indudablemente. Sus monjes al ingresar no vuelven a hablar sino solamente en las ocasiones previstas por la regla. A San Bruno se le representa pisando un globo terráqueo o con una calavera, en señal de su desprecio por las cosas del mundo, o de su penitencia. Hay otros sucesos históricos que apuntan indiscutiblemente al lema profetizado por San Malaquías que no trataré ahora. Baste el anotado.
Al Papa Clemente XIII (Cario Rezzonico, 1758-1769) San Malaquías lo profetiza como ROSA UMBRIAE (Rosa de Umbría). Clemente XIII fue elegido comenzando a anochecer del 6 de julio, así es que se puede decir que su primer día de pontificado fue el 7 de julio. Ese día es la festi-vidad de Benedicto XI (Nicolás Boccasini), canonizado en 1736. Por los disturbios y constantes revueltas en Roma, Benedicto XI se vio obligado a trasladarse temporalmente con su séquito a
Perugia (Umbría), donde murió y fue enterrado. La rosa es símbolo del amor. De este Papa, el historiador Pastor dice: "Piedad sincera, pureza de costumbres, caridad activa, humildad y benignidad, eran dones que poseía en alto grado. En las contrariedades de su pontificado sembrado de espinas, puso de manifiesto una grandeza de alma y una confianza en Dios próximas a lo heroico". Mucho es lo que con respecto a "rosa" se podría decir de este Papa, pero baste un dato importante. Clemente XIII introdujo en la Iglesia la veneración al Sagrado Corazón que a Santa Margarita le manifiesta su gran amor a los hombres. En la iconografía cristiana, la rosa simboliza también las llagas de Cristo. El lema Rosa de Umbría se aplica en forma muy exacta.
Al Papa Pío VI (Giovanni Angelo Braschi, 1775-1799) San Malaquías lo profetiza como PEREGRINUS APOSTOLICOS (Peregrino apostólico). En el lenguaje clásico, peregrino también significa "extranjero". Llegaba a su fin el siglo XVIII y todos los acontecimientos que convulsionaron a Europa profundamente que no trataré aquí para no salirme del tema que estoy tratando. Estos acontecimientos envolvieron también al papado. Por esto, Pío VI viajó a la corte imperial de Viena en busca de comprensión dejando Roma en 1782. Aquel viaje, causó verdadera sensación, pues hacía muchos siglos que ningún papa había salido de las fronteras del Estado de la Iglesia. Este acontecimiento, volvió a reavivar el interés en las Profecías de San Malaquías que habían sido olvidadas. Una medalla acuñada en Alemania en 1782 en honor del distinguido huésped llevaba la siguiente inscripción: PEREGRINUS APOSTOLICUS. El vaticinio se cumpliría nuevamente, cuando en 1798, los desalmados revolucionarios franceses ocuparon Roma proclamando la República obligando así al octogenario papa a ir a Valence. Pío VI falleció en esa ciudad a las pocas semanas de haber llegado a esa ciudad. Comenzaba en aquellos tiempos, la furiosa embestida de la Ilustración y de la Revolución contra la Iglesia, a fin de borrar del mundo hasta el último residuo del pasado cristiano. El imperio del terror en Francia en 1792, suprimió el calendario cristiano, y fue cambiado por un cómputo republicano que anunciaba el comienzo de una era de felicidad para la humanidad. Se eliminó el domingo como el "Día del Señor", se prohibió el ejercicio de la religión católica, en vez de la cual se impuso el culto a la "razón". Su introducción oficial tuvo lugar en un acto celebrado en la catedral de Notre Dame de París el 10 de noviembre de 1792, en el que se entronizaba a una artista a quien se veneró como la diosa razón, se celebraron banquetes orgiásticos en las iglesias, fueron profanadas de muchas maneras, se robaron y se destruyeron muchas reliquias. Entre estas reliquias, fue destruida la tribuna en la que San Bernardo de Claraval predicó la Cruzada, que se conservaba en la ciudad de Vezelay que pertenece al Borgoña, y en la que el Rey Luis VII de Francia, se postró frente al santo monje. Todos los símbolos religiosos fueron destruidos. Procesiones y mascaradas blasfemas tuvieron lugar por todas partes. Miles de católicos fueron encarcelados y asesinados. Los sacerdotes fueron sacados de sus escondites y llevados a la guillotina y Francia se quedó sin Sacramentos.
Al Papa Pío VII (Barnaba Luigi Chiaramonti, 1800-1823) San Malaquías, lo profetiza como AQUILA RAPAX (Águila rapaz). El profeta indudablemente se está refiriendo a Napoleón, opresor del Papa a quien por un tiempo lo tuvo prisionero. El historiador alemán Emil Ludwig (NAPOLEON, Berlin, 1925, Pág 231) dice que cuando le propusieron para su escudo a Napoleón un león en reposo, cubrió de rayones el dibujo y dijo que quería un águila con las alas extendidas. Es notable, que en el escudo de este Papa, aparece la palabra PAX, que es la última sílaba del aforismo AQUILA RAPAX.
Al Papa Pío IX (Giovanni María Mastai-Ferretti 1846-1878) San Malaquías lo profetiza como CRUX DE CRUCE (Cruz de cruces). La casa de Saboya que comienza a gobernar en Roma desde el año de 1870 y que desde eso degrada al Papa como a un súbdito, lleva en su escudo de armas desde tiempos inmemoriales una cruz que abarca todo el escudo. Es evidente que San Malaquías quiere aludir al sufrimiento que los Saboya infligen al Papa y a la Iglesia cuando esta es despojada de sus Estados Pontificios. Esta traición a la Iglesia les costaría el destierro, pues en 1946, la monarquía fue suprimida en Italia y toda la familia real fue desterrada. Ahora les han autorizado regresar pero con muchas restricciones.
Al Papa León XIII (Vincenzo Gioacchino Pecci, 1878-1903) San Malaquías lo profetiza como LUMEN IN COELO (Luz en el Cielo). El escudo papal tiene un cometa dorado sobre el fondo azul. Mediante un decreto del rey de Italia del 22 de septiembre de 1927, se concede a la familia del Papa, los condes de Pecci, el derecho a incorporar como lema de su escudo de armas, el vaticinio "Lumen in coelo".
Al Papa Benedicto XV (Giacomo della Chiesa, 1914-1922) San Malaquías lo profetiza como RELIGIO DEPOPULATA (Religión despoblada). El pontificado de Benedicto XV, fue sacudido furiosamente por los horrores de la primera guerra mundial, un estado de cosas tan dramático como no se recordaba otro en la historia. Además, el vaticinio hace alusión indiscutible al escudo papal, pues religión es sinónimo de "Iglesia", y el apellido de este Papa es "della Chiesa" (de la Iglesia) y eso mismo se encuentra en su escudo de armas: una iglesia. Al Papa Pío XII (Eugenio Pacelli, 1939-1958) San Malaquías lo profetiza como PASTOR ANGELICUS (Pastor angélico). El escritor argentino Hugo Wast publicó en el periódico argentino LA NACION el 25 de diciembre de 1936, estando reinando todavía el Papa Pío XI, un artículo en el que dice: "En estos momentos hay un cardenal en quien parece que se en-contrarían todos o casi todos los votos del cónclave si hubiera de realizarse una elección: el Cardenal Pacelli. Buenos Aires lo conoce. Lo ha visto en inolvidables jornadas y conserva de él la impresión de que, si fuese elegido, no desmentiría el lema (de la profecía de San Malaquías). Además, la etimología de su nombre, Pacelli, sugiere la idea de un pacificador y también la de un apacentador (pastor)". Este mismo autor, en su libro EL SEXTO SELLO también comenta: "Esto fue escrito en 1939. No dejaron, pues, de desconcertarnos las conjeturas de que en vísperas del cónclave se hicieron respecto de sus resultados. Muchos acreditados co-rresponsales echaron a rodar por el mundo una noticia desconsoladora: que el Cardenal Pacelli no figuraba entre los papables, porque -aparte de otras razones-, era prácticamente inveterado el no elegir nunca papa al Secretario de Estado del pontífice recién fallecido. A pesar de tales, vaticinios el Cardenal Pascelli tenía de tal manera ganados los sufragios de todos los cardenales, que resultó elegido en el cónclave más rápido de los tiempos modernos. Lo cual demuestra (concluye el escritor argentino) que las vías de Dios, hasta cuando son más claras, permanecen ignoradas de los hombres más sagaces, como suelen ser los corresponsales de los diarios".
Muchas generaciones cristianas habían esperado con verdadera ansiedad que viniera un día el sumo sacerdote angélico. San Malaquías profetizó con este lema -pastor angélico-, a una de las figuras más brillantes que se ha sentado en el Trono de San Pedro. Todo el mundo vio y reconoció el carácter distinguido de este hombre eclesiástico. En revistas, biografías, periódicos, películas, se utilizaba el "Pastor angélico" para referirse a él. Angelo bianco (ángel blanco) le llamaron los romanos del barrio de San Lorenzo cuando apareció entre los muertos, heridos, escombros y ruinas después del bombardeo del 19 de julio de 1943. Es importante no olvidar que la familia del Papa Pacelli llevaba el título nobiliario de "S. Angelo in Vado". Según la concepción medieval muy extendida, la aparición del papa angélico, debía introducir en la historia los tiempos del final del mundo.
En el final de su vida, se le aparece nuestro Señor estando enfermo, en cama. El Señor lo cura e inmediatamente convoca a una reunión de cardenales en la que les dice: "Anoche, hemos visto al Señor". Incluso la revista LIFE reconoció que los asistentes a las audiencias privadas, estando en lugares distantes y opuestos, habían salido con la seguridad de que el Papa no había apartado de ellos su mirada.
No se equivocaban los que creían que muerto el papa angélico, comenzaría para la Iglesia la gran tribulación del fin. Cristo algo le debe haber dicho a Pío XII. Su paternal corazón debe haber sufrido intensamente sabiendo que su muerte marcaba la furiosa embestida de aquella vil raza infiltrada. Cortesanos del Diablo que le ofrecerían la Tiara papal el 29 de junio de 1963. Después, San Malaquías, solamente habla de seis papas más. Es importante aclarar que la lista profética, lo mismo enumera a los papas verdaderos que a los antipapas. Todos están enlistados. Todos, unos y otros, aparecen en la profecía.
Inmediatamente le sigue a Pío XII, Juan XXIII que San Malaquías llama PASTOR ET NAUTA (Pastor y navegante). El que le diga "pastor" no significa que haya sido un buen pastor. Cristo habló de los pastores que no cuidan a las ovejas. El navegando se introdujo en un mar embravecido, a merced de poderes que acechan su barco en alta mar. Desde ese momento se habla de crisis en la Iglesia. Levar anclas, zarpar de puerto seguro, adentrarse en los peligros del mundo y las tempestades de los tiempos es el signo de este pontificado. Las fuerzas enemigas del exterior como los invasores preparándose dentro de la Fortaleza están a punto de comenzar la batalla contra el Crucificado que quieren llevar hasta el triunfo total y definitivo. Y este individuo fue indiscutiblemente un aliado y un traidor llamado por los del mundo como "papa bueno" y a su muerte los liberales como "gran liberal". Se habla de renovación de la Iglesia, pero se quiere su destrucción. Se habla de regresar a las fuentes, pero se quiere destruir la Tradición. Se habla de aires renovadores, pero se introduce la pestilencia por todos lados. Se habla de nueva evangelización, pero se suplanta la Doctrina eterna. Se habla de progreso, pero lo que sucede es un regreso al Paganismo. Se habla de expansión, pero sucede la contracción. Se habla de paz y alianza con todos los hombres, pero en la alianza es incluido Satanás con todos los diablos del Infierno. Se habla de salvación, pero los caminos a la Patria eterna son cortados en forma brutal. Se proclama a. Cristo como el Señor, pero se le insulta y ofende con la introducción de la abominación desoladora en el lugar santo.
Muy bien se ha encargado el mundo de trompetear por todas partes que Juan XXIII fue "el Papa bueno". ¡El bueno para ellos! El que iniciaría la demolición deseada siglos atrás y planeada siglos atrás.
Un sacerdote me contó que estuvo en una audiencia con Juan XXIII y que este contó un chiste de mal gusto y que comenzó a verles la cara a todos los eclesiásticos que allí estaban, para ver quién se estaba riendo con él. ¿Era un tonto útil, aunque no menos traidor? ¿Era un necio del que se aprovecharon hombres de mente brillante y diabólica? entonces no era un hombre "bueno", sino otra cosa que se define con una palabra que no se puede escribir. Angelo Giuseppe Roncali 1958-1963 fue un mal pastor, el que le quiebra las patas a sus ovejas y devora sus carnes y le abre las puertas a los lobos; y fue un navegante que a la vista de la tormenta, dirige el timón de su barco derechamente para introducirle exactamente allá donde la tormenta se ve más negra y embravecida. Ante el mundo convulsionado del siglo XX, ¿no era el momento de apretar las amarras, proteger las entradas, cerrarse a las influencias del ex-terior? ¿Era el momento de confundirse con el mundo, tratar de paz con enemigos ancestrales que se acercan con un puñal bien afilado y buscar su aplauso sabiéndose muy bien que la luz y las tinieblas son irreconciliables? ¿Qué capitán es tan imbécil que introduce su barco en medio de la flota enemiga bien armada, que porque se quiere la alianza, el diálogo y la paz? ¿Se puede hablar de la paz de Cristo si no hay Iglesia de Cristo? ¡Por Dios, qué estupidez! ¿Qué capitán hay que se sonríe y se alegra cuando habiendo dirigido su barco a lo más negro de la tempestad comienza a sentir los embates de las furiosas ráfagas de viento y el envestir de las olas, o cuando estando al frente de una flota en orden de batalla oculta los cañones para significarles que quiere la paz y el diálogo? ¿Quién hace esto, sino solamente un idiota o un asqueroso traidor? Por eso al mundo le gustó Juan XXIII y lo llamó el Papa bueno. Luego del "pastor y navegante", San Malaquías profetiza a Paulo VI (FLOS FLORUM, flor de flores) 1963-1978. Su nombre de pila es Giovanni Battista Montini. Paulo VI fue elegido el 21 de junio, festividad de San Luis Gonzaga, cuyo atributo es el lirio. Igualmente la profecía alude a las flores de lis que tiene el escudo papal de Paulo VI. Paulo VI era un judío, de la provincia italiana de Brescia que se había logrado escurrir hasta llegar a ser Prosecretario de Estado de Pío XII, quien lo destierra a Milán sin hacerlo cardenal -era costumbre que quien ocupara la diócesis de Milán, era también cardenal- pensando que así le cerraba el camino al Sumo Pontificado, pues Pío XII descubrió que Montini informaba a la KGB -policía secreta de la Rusia comunista- los nombres de los sacerdotes que se ordenaban en secreto para atender las necesidades de las pequeñas comunidades católicas que allá quedaban, amenazadas y
ate-rradas y que luego eran localizados y asesinados. Pío XII llegó a autorizar por la terrible necesidad que hombres casados fueran ordenados, con la seguridad de que en esa forma ocultarían mejor su sacerdocio, pues comúnmente es sabido que sólo pueden ser sacerdotes quienes no son casados. Sin embargo, se les localizaba y se les mataba aun así. A este hombre nefando, Juan XXIII subiendo al Trono usurpado lo llama -el primero de la lista- para hacerlo cardenal, abriéndole así un camino seguro para ser elegido papa, sabiendo perfectamente la actuación de esta víbora sacada por Pío XII del Vaticano con cajas destempladas. Este es "Flos florum" según la lista de San Malaquías, cuyas preferencias sexuales la prensa dio a conocer causando gran revuelo, pues un artista italiano de nombre "Paolo": nos reveló que no solamente había tenido relaciones con el "papa", sino que su nombre se lo había puesto en recuerdo de aquellas relaciones. Desafortunadamente del apellido de éste no me acuerdo en este momento, pero cualquiera puede comprobar lo que estoy diciendo, consultando los periódicos de aquel tiempo.
Esta víbora quedaba como el pastor supremo del rebaño de Cristo. Termina el Concilio que Juan XXIII comienza -pretexto para todas las reformas que se querían imponer-; suprime el Sacrificio de la Misa e invalida los Sacramentos mediante cambios radicales en las formulas sacramentales, oraciones y rúbricas; visita la sede de las Naciones Unidas urgiendo en su discurso la implantación de un Gobierno Mundial y penetra en el templo de la meditación que en aquella sede se encuentra dedicado al satánico culto del OJO QUE TODO LO VE de los Iluminati; y le arranca a los papas la Tiara que ya había sido ofrecida a Satanás el 29 de junio de 1963. A mí siempre me desagradó la Tiara que a Paulo VI se regaló para su coronación. Yo pienso que los altos dignatarios de la Iglesia no hubiesen aceptado nunca renunciar a la posesión de la Tiara tradicional usada por Juan XXIII y hacia atrás por muchos papas. El pueblo no hubiese recibido con agrado que esa joya simbólica fuera enviada para ser "subastada" (¡¡¡) dizque en beneficio de los pobres, como lo hizo Paulo VI con su propia Tiara. ;Qué payasos!. El sí podía desprenderse de una Tiara fabricada especialmente para él sin causar mucho revuelo. Entonces, la Tiara de Paulo VI, fue hecha especialmente para su descoronación. Lo que importaba realmente no era tanto el objeto que pasaría a ser una simple pieza de museo, sino el hecho: la descoronación. El símbolo, el significado era lo que se buscaba y para nada la Tiara tradicional. El pueblo no comprendería absolutamente nada. Y ellos lo sabían. Entonces, a Paulo VI se le regaló una Tiara nueva para su coronación, para su descoronación. El objeto de esa Tiara es que se descoronara. Que la ceremonia simbólica se consumara porque la corona del papa, ya había sido ofrecida a Satanás con el imperio sobre la Iglesia. ¿Estoy equivocado?, desgraciadamente creo que no. Los invasores de la Iglesia tienen planes que están aplicando férreamente. La descoronación de Paulo VI estaba ya programada. La entrega de la Tiara que es el símbolo del poder papal a Satanás estaba ya programada. Si habría Paulo VI de descoronarse, habiéndose planeado que fuera el último "papa" que usara ese símbolo ¿qué caso tenía que se le regalara una Tiara nueva?, pues para que el pueblo no condenara como un sacrilegio ver que la corona de San Pío X, de Pío XII y de tantos otros ilustrísimos y santos padres de la Iglesia fuera desechada, y enviada para ser subastada en Nueva York como un cachivache despreciable. Era importantísimo que un "papa", renunciara a su dignidad, porque siendo él no representante, sino Vicario de Cristo, su renuncia de su dignidad y poder, involucra a Cristo. En los vaticinios de los masones carbonarios e iluminati esto se anuncia desde finales del siglo XIX. En sus libros GLORIOSO CENTENARIO y MISION DE LOS SOBERANOS del Abate Roca, masón y sacerdote apóstata y del masón Saint-Yves d'Alveydre se anuncia con claridad lo que hoy estamos viendo. Copiaré unos pocos párrafos:
"En su forma actual, el papado desaparecerá. El pontífice de la divina Sinarquía, se parecerá tanto al papa de nuestros días, como este último se parece al Papa del Lago Salado... El nuevo orden social se implantará al margen de Roma, sin Roma, a pesar de Roma, contra Roma". "El viejo papado, el viejo sacerdocio, abdicarán de buena gana ante el Pontificado y ante los sacerdotes del futuro, que serán los del pasado convertidos y transfigurados con vistas a la organización científica del Planeta a la luz del Evangelio". "Y esta nueva Iglesia, aunque tal vez
no deba conservar nada de la disciplina escolástica y de la forma rudimentaria de la Iglesia antigua, recibirá sin embargo de Roma la Consagración y la Jurisdicción Canónica" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca 1830-1893, Pág.452 y 466).
"Mientras no salga de las formas temporales de un pasado que muere y que no puede revivir, el papado de los viejos tiempos, no tiene ya nada que decirle a los tiempos modernos, los cuales por otra parte, no tienen oídos para oírle. El viejo papado no tiene ya nada que hacer en el nuevo orden social que ha de implantarse indefectiblemente, al margen de Roma, sin Roma, a pesar de Roma, contra Roma... El viejo papado romperá el silencio cuando se haya completado la obra evangélica de aquella gloriosa palingenesia (o sea, regeneración, renacimiento. De esto se habla tanto en el Concilio Vaticano II, como en los tiempos posteriores). Entonces, volviéndose a su sepulcro, Pedro realizará el oráculo de Cristo. "Confirmará a sus hermanos", es decir, a todos los pueblos cristianos, en los nuevos caminos por los cuales su Redentor los ha hecho penetrar. Consagrará la civilización moderna; la proclamará Hija del Evangelio, heredera de las promesas dominicales y del verdadero espíritu de las parábolas. "Pronunciando su propia caducidad, el papado romano declarará URBI ET ORBI que, habiendo terminado su misión y su papel de iniciador, se disuelve libremente en su antigua forma, para dejar el campo libre a las operaciones superiores del nuevo Pontificado de la Iglesia y del nuevo sacerdocio que él mismo instituirá canónicamente antes de exhalar el último suspiro". "Luego, cayendo agotado sobre su lecho fúnebre, se dormirá para siempre en el sueño de la muerte, besado por Cristo, cuyos misericordiosos designios habrá cumplido mucho mejor de lo que se cree". "Es necesario que la ley de evolución reemprenda su curso divino en el ciclo abierto por el santo Evangelio bajo los pasos de la nueva Humanidad" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca. Págs. 457-469).
"...dada la condición de imperio clerical latino de Roma, resulta radicalmente imposible que el papado sea libre para ejercer, en aquel sentido, el soberano pontificado". "Lo único que puede esperarse es que la majestad de la Tiara recaiga un día en el gobierno general de la cristiandad, coronando la Iglesia Universal y teniendo como columnas a todas las iglesias nacionales..." (MISION DE LOS SOBERANOS. Saint-Yves d'Alveydre 1842-1909. Pág. 444). "Se prepara una inmolación que expiará solemnemente... el papado sucumbirá; morirá bajo el cuchillo sagrado que forjarán LOS PADRES DEL ULTIMO CONCILIO. El César Papal; es una hostia coronada para el sacrificio" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca. Pág. 13). Igualmente, en su libro EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO, el apóstata Abate Roca (Pág. 327) escribe: "Lo que se prepara en la Iglesia Universal? no es una reforma es, no me atrevo a decir revolución, ya que el vocablo sonaría mal, y no sería exacto, sino una evolución".
"Afirmo que estamos llegando al derrumbamiento definitivo del antiguo orden religioso, político y económico, y anuncio el comienzo de un ciclo completamente nuevo desde todos los puntos de vista en la Iglesia, en la familia, en el Estado y en todos los círculos de la actividad humana" (GLORIOSO CENTENARIO. Abate Roca. Pág. 13). "Yo creo que el culto divino, tal como lo regulan la Liturgia, el ceremonial, los ritos y los preceptos de la Iglesia Romana, SUFRIRAN PROXIMAMENTE EN UN CONCILIO ECUMENICO, UNA TRANSFORMACION que, al mismo tiempo que le devolverá la venerable sencillez de la edad de oro apostólica, la pondrá en armonía con el estado nuevo de la conciencia y de la civilización moderna" escribió Roca en su libro EL ABATE GABRIEL.
En su libro EL FINAL DEL MUNDO ANTIGUO, Roca (Pág. 373) escribió: “Habrá una nueva religión, un nuevo dogma, un nuevo rito, un nuevo sacerdocio cuya relación con la Iglesia Católica con la Iglesia Mosaica, su difunta madre”. Estos eran los planes de Satanás y de sus perseguidores.
Las profecías de san Malaquías Segunda Parte
Desde la muerte del Pastor Angélico, Pío XII, todos los individuos que han subido al Trono usurpado de San Pedro, están comprometidos con los enemigos ancestrales de la Iglesia, en la obra de su destrucción. Es necesario ser muy cínico y además tener ya mucho poder, para atreverse, como lo hicieron los autores copiados, y otros más, a revelar sus planes, sin miedo ya de que por esto fuera impedido. Muy grande de haber sido ya a esas alturas la infiltración en la Iglesia que San X denuncia a principio del siglo XX.
Juan XXIII, y Paulo VI clavaron el puñal muy afilado en el mismo corazón de la Iglesia y la mataron místicamente mientras los cristianos se prostituían, viajaban, almacenaban lujos, fortuna y satisfactores; guardaban sus recursos celosamente, y ofrecieron a Dios lo que les sobraba, o no le ofrecieron nada, llenos necesidades creadas por ellos mismo. Y nunca estuvieron a la altura de aquellos cristianos que con sus sacrificios y a veces con su misma sangre, nos heredaron a la Iglesia. La profecía de la santa Madre celestial se había cumplido. En sus apariciones en La Salette advirtió: "Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo", pero nadie vio nada, a nadie le importó. Nadie rectificó nada porque al mundo lo había invadido ya una terrible tibieza e indiferencia. Una de las señales del fin de los tiempos. Y una diabólica corrupción en constante aumento.
Luego de Paulo VI, subió al Trono usurpado Albino Luciani, a quien San Malaquías profetiza como DE MEDIETATE LUNAE (De la mitad de luna). La noche del 25 de agosto de 1978, cuando los cardenales se encerraron en el cónclave para elegir al sucesor de Paulo VI, la luna en el cielo de Roma estaba en cuarto menguante. La luna en el lenguaje simbólico significa la muerte cuando está en cuarto menguante. La antigua diosa Luna era la diosa de los muertos y de las tumbas. La profecía apunta indudablemente a la Luna menguante que aquella noche del 25 al 26 de agosto se vio en el cielo de la Ciudad Eterna; alude también al brevísimo pontificado de Juan Pablo I que duró solamente 33 días y alude también y sobre todo a la dramática situación de la Iglesia, a su muerte mística, privada del Sacrificio, de los Sacramentos, del Vicario de Cristo cuya sede estaba usurpada y a la general Apostasía de un pueblo perverso y corrompido. Aunque la herejía invadía todos los estratos de la Iglesia, Apostasía no tuvo figura jurídica sino hasta que la jerarquía mundial firmó los documentos del Concilio Vaticano II heréticos, presentados al pueblo para ser creídos como verdadera doctrina católica. San Pablo en su segunda carta a los fieles tesalonicenses dice que primero tiene que venir la Apostasía, que pongo con mayúscula por su carácter cualitativo y por su carácter cuantitativo. Consecuencia de eso es el destierro de Sacrificio y la "manifestación" de la Bestia. La manifestación o descubrimiento de una cosa puede ser luego de que esté presente. La Iglesia había entrado en el vértigo pavoroso de su caída a un abismo negro y tenebroso. Es violento el contraste de esta negrura, de esta tiniebla con la general aclamación de un pueblo que sigue a una de las cabezas de la Bestia. La que fue herida de muerte y sin embargo vivió. La Tiara papal había sido ya ofrecida a Satanás, denunciado esto por el Obispo Malachi Martin en su libro LA CASA QUE BARRIO EL VIENTO -lo que le costó la vida-, así es que Juan Pablo I ya no fue coronado, porque él como los siguientes usurpadores, no debían de usar la Tiara papal
después que Paulo VI se descorono en una ceremonia religiosa, porque se había inaugurado el tiempo del nuevo pontificado preparado por los enemigos de la Iglesia y porque la Tiara papal había sido ofrecida al amo de las tinieblas desde el 29 de junio de 1963, día en el que se celebra a San Pedro y a San Pablo. Y este compromiso oscuro lo ha conservado Benedicto XVI, pues, no solamente tampoco fue coronado, sino que retiró del escudo papal la Tiara para poner una simple mitra episcopal que no significa otra cosa sino que el papa solamente es el primero entre sus iguales. ¿Qué importancia tiene ya, que el pueblo considere al papa según se le consideró siempre, si de hecho su autoridad ya no existe según el Magisterio de la Iglesia?. Ante los ojos del pueblo continúa la demolición sin que haya visto absolutamente nada. La Profecía de San Malaquías indudablemente alude a la misteriosa muerte de Juan Pablo I, que en realidad no fue otra cosa que un asesinato. Esto se manejó ampliamente durante los tiempos de su muerte, pero luego quedó en el olvido. Incluso se llegó a exigir una autopsia. Había quienes asegurando un asesinato la pedían, pero el Vaticano se opuso siempre. San Malaquías pone bajo el simbolismo de la luna menguante el Pontificado de Juan Pablo I. La diosa Luna, como antes dije es la diosa de la muerte y de las tumbas. Cuando la corona papal es arrancada de la cabeza de Paulo VI, un atronador aplauso se escucha por todas partes. Aplaudían la descoronación de Cristo como el Señor de la Tierra y de toda la Creación. Aplaudían los partidarios del Infierno y aplaudía también un pueblo embrutecido y corrompido.
Al morir asesinado Juan Pablo I, la Iglesia del Vaticano elige a Juan Pablo II. San Malaquías lo llama DE LABORE SOLIS (De la tribulación del sol). José Corral en su libro EL FIN DEL MUNDO ESTA MUY CERCA, dice que también DE LABORE SOLIS significa "Del trabajo o fatiga del sol". En la literatura latina existen pasajes en los que LABOR SOLIS significa "eclipse solar".
El 18 de mayo de 1920, día en el que nació Karol Wojtyla tuvo lugar un gran eclipse solar que se pudo ver en Australia, en varios lugares del Océano Indico y al sur del continente africano. El Sol como fuente de calor y de luz, simboliza a la Iglesia, y el eclipse del sol simboliza a una Iglesia que es eclipsada por lo que tiene la oscuridad y la heladez. Es un tiempo de gran tribulación para a Iglesia. La Iglesia usurpadora no es la Iglesia. La verdadera Iglesia ha sido apretada, arrinconada y padece un tiempo de crisis y tribulación sin precedente. Pero este eclipse resulta nocivo también para toda la humanidad. La imagen del eclipse para el poeta Virgilio es una señal de desgracia inminente. Los símbolos de San Malaquías en los últimos tiempos, no solamente se cumplen con exactitud asombrosa, sino que están históricamente relacionados y congruentes. Se introduce a la Iglesia en una tormenta en medio de la gritería del mundo y de sus peores enemigos. Baja las armas y es sacrificada a manos de sus verdugos que a arrodillan, la humillan y la matan. Entonces es puesta en una tumba, por lo cual se extiende por toda la Tierra una gran oscuridad y una gran heladez. Los hombres enfrentan, entonces, el día del Juicio que se pone ante su vista, pero asombrosamente, contrario a lo que sería lógico, no sin nada embebidos en las cosas del mundo. Se acerca a su cumplimiento a profecía de Cristo: el fin del mundo caerá sobre la humanidad inesperadamente.
Santo Tomás de Aquino dice en la SUMA TEOLOGICA que Cristo en el sepulcro "no fue hombre", o si acaso, fue un "hombre muerto". La Iglesia muere místicamente no porque no sea perfecta y tenga la vida, sino porque sus enemigos la matan. Igualmente Cristo, ES la vida pero murió en la Cruz. Sólo resucita el que está muerto, y así se vence a la muerte. Igual la Iglesia militante. Resucitará porque está muerta y así vencerá a la muerte.
hablar de las cosas del fin del mundo, pero que un día no se van a equivocar. Se equivocaron los santos, los doctores e incluso los Padres de la Iglesia. No hablaban de la Doctrina o del dogma, sino que trataban de desentrañar el significado de la profecía que es casi imposible penetrar si no se está hablando durante o después de su cumplimiento. No nos podemos comparar ni en santidad con los santos, ni en ciencia con los doctores, pero estamos viendo las cosas en el tiempo del cumplimiento. Y por eso podemos saber más que ellos que vieron las casas a tan grandísima distancia. Somos enanos, decía Castellani, pero estamos parados sobre la cabeza de ellos que fueron gigantes. Por eso rodemos ver más lejos. Luego de la muerte de Pío XII, el Pastor Angélico, según la profecía de San Malaquías, el Anticristo es entronado. En vano los hombres de hoy han de esperar al Anticristo según las imágenes que de él -se han creado, si no tienen en cuenta la descripción que de él hace el Apocalipsis (Cap. XIII), a la luz de las Bestias del Profeta Daniel y descubren que se trata de una "dinastía" perversa que ayudada por los poderes luciferianos, al fin logra usurpar el máximo lugar en la Iglesia no después del otro -cinco en total según el Apocalipsis- con la misma intención y con el mismo espíritu satánico. El Apocalipsis dice en el Cap. XIII: "Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas. La Bestia que vi era parecida a un leopardo, con las patas como de oso, y las fauces, como fauces de león; y la serpiente le dio su poder y su trono y gran poderío, parecía herida de muerte, pero su llaga mortal se le curó; entonces la Tierra entera siguió maravillada a la Bestia. Y se postraron ante la serpiente porque había dado el poderío a la Bestia, y se postraron ante la Bestia diciendo: ¿Quién como la Bestia?, ¿quién puede luchar contra ella? “Le fue dada una boca para proferir palabras de orgullo y de blasfemia, y se le dio poder de actuar durante cuarenta y dos meses; y ella crió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el Cielo. Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Y le adoraron todos los habitantes de la Tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. El que tenga oídos, oiga. El que la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir. Aquí se requiere la paciencia en el sufrimiento y la fe de los santos".
La descripción de San Juan está estrechamente relacionada con las cuatro bestias del Profeta Daniel (Cap. VII) -a quien Cristo cita cuando habla de la introducción de la abominación de la desolación en el lugar santo-, a las que San Juan une estrechamente, formando una sola Bestia, siendo ellas cuatro distintas -leopardo, oso, león y serpiente-, en una sola entidad moral que constituye la primera Bestia del Apocalipsis -la segunda Bestia de San Juan es un solo individuo-. Habría que comentar brevemente el texto de San Juan para elucidar, hasta donde sea posible, la profecía. 1.- Hay que notar muy especialmente que San Juan cuando describe a su primera Bestia, reúne las características de las cuatro bestias e Daniel, pero estrictamente a la inversa, y le asigna siete cabezas que es el total de las cabezas de las cuatro bestias de Daniel. San Juan forma la anatomía de una sola Bestia -en otros lugares se le llama "fiera”, que tiene siete cabezas. Parece ser que lo que quiere es que no le ninguna duda de que se está refiriendo a las bestias del Profeta Daniel que el reúne en una sola. Entonces, es claro que la primera Bestia de San Juan está formada por cuatro antipapas. 2.- También hay que notar muy especialmente, que "una de las cabezas" de esta Bestia fue herida de muerte, "pero su llaga mortal fue curada". Si no se tiene en cuenta que esta Bestia está formada por cuatro individuos, tampoco se entiende cómo una de sus cabezas es herida de muerte y luego curada. En esta forma la idea que se transmite es la
de un monstruo mitológico y simbólico, imposible de identificar y de explicar incluso en el momento de su cumplimiento. Pero no es así. San Juan con claridad que dará su cumplimiento, y partiendo de que la primera Bestia está formada por cuatro individuos -“papas”- anuncia que uno de esos individuos -uno de esos -“papas”-, será herido de muerte, pero que su llaga mortal será curada. La santísima Virgen de Fátima, no estaba "salvando y protegiendo" al "papa" como se dijo comúnmente, sino que lo que estaba haciendo era avisar y señalar muy destacadamente el acontecimiento que tenía lugar en fecha tan significativa porque se celebraba el aniversario de las apariciones de Fátima. La gran Señora sabía que algunos entenderían. Esto me recuerda el texto del Evangelio de San Lucas (VIII, 1) en el que nuestro Señor Jesucristo le dice a Sus Apóstoles: "A vosotros es dado conocer el misterio del reino de Dios, pero a los demás, solo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan". Pues sucede según el espíritu con que se recojan e interpreten las cosas, maligno, el malicioso, el mundano nunca va a creer nada, a entender nada o a interpretar bien nada. Y no es que Cristo quiera ocultar a muchos hombres las verdades que vino a predicar, pues las predicó para todos hombres, y murió para la salvación de todos los hombres, pero Él sabe que aquellos que se han entregado al maligno para entender según el mundo, según la carne, según la propia y personal religión creada por un espíritu torcido, no entenderán nada, aun explicándoles las cosas que siempre van a retorcer a su gusto. Se quería avisar a los elegidos, pague no fueran víctimas de la gran seducción que el Anticristo va a ejercer sobre las almas de los creyentes.
3.- Porque la Palabra de Dios identifica a la Bestia, anuncia también que será seguida y las gentes se maravillarán de su poder y de fingida santidad. El mundo ha caído en la más cerrada oscuridad, pero a los hombres les parece un tiempo de intensa luz. Se presenta ante ellos la Fiera apocalíptica, pero la aplauden a rabiar y la proclaman santa. Porque ha venido a los suyos, y los suyos la han aceptado. La Luna menguante anuncia desgracia inminente que son los acontecimientos del fin y el mismo día final, pero se desprecian los vaticinios porque ya se cree nada. Dice San Juan en el Apocalipsis: "Y se postraron ante serpiente, porque había dado poderío a la Bestia, y se postraron ante la Bestia...se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación". No tiene uno más que recordar los innumerables viajes de Juan Pablo II ante quien se postraron las naciones. En uno de sus viajes, logró reunir para una "misa" al aire libre, a más de cinco millones de gentes, puede uno olvidar aquellas manifestaciones durante sus visitas a las tintas naciones. Millones de gentes arremolinadas, apretadas, gritando, llorando, saltando, durante el trayecto del aeropuerto a su primera parada. ¿Cómo olvidar el recibimiento que a este hombre le hicieron incluso los más furibundos enemigos de la Iglesia, los paganos, los satanistas, los herejes?. Se postraron ante él las naciones, las razas, las lenguas y los pueblos. Pero no se convirtieron, porque aquella no era la obra del Espíritu Santo, sino la obra del espíritu de las tinieblas. Todo eso fue una comedia sacra. Era el cumplimiento de una profecía apocalíptica: a la Bestia que fue herida de muerte cuya llaga fue curada, se arrodillan todas las gentes. Violentísimo contraste. Impactante contraste. Democrático contraste, como si fuera posible que la inmensísima mayoría de un pueblo engañado y torcido, pudiera declarar válidas las doctrinas que enseña la Bestia contra la Doctrina de Dios. ¿Y qué significa esto?, pues que la apostasía ha invadido todo. Por eso, en aquellas portentosas manifestaciones de aprobación se hizo patente que el Anticristo había formado ya su cuerpo místico que se introdujo como un flujo morboso en la Iglesia y en la base de la Ciudad Católica: la familia. Aquellas impresionantes manifestaciones de millones de gentes por todo el mundo dejaban ver a todos los hombres, sin lugar a ninguna duda, el cuerpo del Anticristo. Lo exponían. Lo manifestaban. A los ojos de todos, lo manifestaban ya
presente. Salía a la luz pública su existencia, su presencia. Por eso el eclipse solar, y por eso también la apostasía que es interpretada por el pueblo, cuerpo místico de la Bestia como un tiempo luminoso. Pero Dios revela lo contrario. El tiempo de la Bestia es un tiempo de oscuridad y de heladez. Es tiempo de eclipse. Es tiempo de desgracia inminente y de Juicio.
Y se pregunta uno si la Profecía de San Malaquías alude los viajes de Juan Pablo II al referirse a un "sol cansado, agotado", porque esos viajes innumerables según los expertos, medidos en kilómetros, le dieron la vuelta a la Tierra varias veces. La alabanza del mundo -que según el Evangelio es muy mala señal-, y de los más grandes enemigos de Cristo, cantan a una sola voz, y por primera vez en la historia las glorias de la Bestia ante la cual se han arrodillado. Los ateos, los liberales, los herejes, los satánicos más famosos, reconocieron que Juan Pablo II era un gran hombre. Los católicos pidieron su pronta canonización. Pedían que se le llamara "Juan Pablo II el Magno". ¿Cuándo el mundo ha sido amigo de la Iglesia de Cristo?. Ellos no hubiesen tenido tantas palabras de encomio para Pío XII. Porque este era un papa católico, y Juan Pablo segundo era una de las siete cabezas del Anticristo. La que fue herida de muerte, y sin embargo vivió.
4.- Es tan importante para San Juan la señal de que una de esas cabezas de la Bestia es herida de muerte, y sin embargo vivió, que en el mismo capítulo la repite tres veces. En XIII, 3; en XIII, 12 y en III, 14. Insiste, quiere destacar ese acontecimiento, para que el pueblo no fuera engañado. Pero el pueblo siguió ciego, porque ofuscado por sus propios pecados y su conformación con las cosas del mundo y las pestilentes doctrinas del nuevo Vaticano, no pudo ver nada.
Cuando en un camión se sienta un apestoso junto a otro apestoso, ninguno de los dos siente la pestilencia del vecino. Por eso mismo, cuando el Anticristo predica su doctrina pestilente e impone sus pestilentes prácticas, no provoca ninguna reacción de repulsa a los que están podridos. Y no solamente eso, sino que esas doctrinas y esas prácticas se consideran perfumadas y emanaciones de verdadera santidad.
Todos aquellos anuncios impresionantes de Cristo que insisten advierten a los hombres que el fin del mundo ha de llegar como un ladrón, en medio de la noche más cerrada -por la ceguera, -por la prostitución de los espíritus y -por el eclipse que oculta los rayos de luz la verdadera Iglesia-, como una red que cae sobre todos los hombres; cuando advierte que hay que estar preparado porque no se sabe ni el día ni la hora estamos viendo ya, que a los hombres los cogerá desprevenidos no solamente el momento del fin, sino todos los acontecimientos quitan anunciando el fin como unas grandes trompetas.
Cuando el Pastor Angélico murió -el Papa Pío XII-, según la Profecía de San Malaquías comenzó a caer la noche sobre toda la humanidad. Santa Ildegarda de Bingen dice que al Anticristo se le ha concedido el tiempo que pasa en el ocultamiento del Sol en el horizonte y el momento en que cae la noche. Es un tiempo corto en el que se le da un gran poder. Estos fueron los años que transcurrieron a partir de 1960. Todos los ecologista están de acuerdo en que entre los años 60 y 70, la Naturaleza comenzó manifestar los primeros indicios de una alteración y descomposición lentas, que los fenómenos extraños, aterradores y las desgracias naturales, por lo menos se han triplicado en número e intensidad. Ahora 2007, se habla de llegar al punto del no retorno, y de que en sólo años la Tierra puede ya ser inhóspita para el hombre. Fueron los de la entronación del Anticristo, de la Apostasía cuya figura jurídica se manifiesta en la firma de los documentos heréticos del Concilio Vaticano II presentados al pueblo para ser creídos como doctrinas católicas. Fueron los años de la eliminación del Sacrificio de la Misa en vez cual se impone un blasfemo e inválido rito con un espíritu
protestante tan apestoso que contamina las bancas y los muros de las iglesias perfumadas antes por su consagración a Dios y de las que salen sus asistentes oliendo a demonio. Son los años del rechazo del Pacto con Dios -tal como el Profeta Isaías anunció en su Apocalipsis que el hombre rechazaría acarreándose el desastre-, y de la invalidación de los Sacramentos. Son los años en los que comienzan como olas de una furiosa tormenta la rebeldía de la juventud, la liberación sexual, la música satánica del Rock, liberación femenina iniciada por un grupo de asquerosas lesbianas, avance arrollador de las sectas satánicas, la prostitución de las familias que son las células del Cuerpo místico de Cristo, el avance de las sectas protestantes, de las sectas orientalistas que se han metido incluso en lo más profundo de los conventos y seminarios, y la pederastia y la homosexualidad que invade a la Iglesia del Vaticano desde las cumbres más altas hasta los lugares en los que se reciben las primeras vocaciones para la vida clerical en los que los recién llegados son de dos y prostituidos con furor, con crueldad y con empeño. Son los años en los que la magia y la hechicería se comienzan a mezclar con la Doctrina, pues las gentes practican lo que les queda de Cristianismo, pero los mezclan con la superstición y la hechicería. Lo mismo rezan el Rosario que creen en los poderes del cosmos, en la adivinación del futuro por de las cartas, en las piedras magnéticas o en el poder curativo de piedras o los fetiches. En la imposición de las manos, en las "limpias” de males diversos con sobadas y golpes con hierbas especiales, en consulta de brujos, astrólogos, espiritistas, médiums y espiritualistas. Un pueblo estupidizado y retorcido en forma tan monstruosa, que ya no oye nada, que no entiende nada, ¿puede estar atento a las señales del fin que tan claramente se han anunciado?, ¿en qué forma podría ser esto, si ellos mismos son los actores de la situación que predijo provocaría la venida del último día?
Hay que destacar muy especialmente lo que dice el Profeta Daniel en el Cap. XI, 31-35, que es la figura de las cosas que han de suceder en el fin de los tiempos: "...profanarán el Santuario-ciudadela, abolirán el Sacrificio perpetuo y pondrán allí la abominación de la deflación. A los violadores de la Alianza los corromperá con halagos, pero el pueblo de los que conocen a su Dios se mantendrá firme y actuará. Los doctos del pueblo instruirán a muchos; mas sucumbirán bajo la espada y la llama, la cautividad y la expoliación -EXPOLIACION, dice el Diccionario: Despojar con violencia, durante algún tiempo. Cuando sucumban, recibirán poca ayuda, y muchos se unirán a ellos traidoramente. Entre los doctos sucumbirán algunos, para que entre ellos, haya quienes sean purgados, lavados y blanqueados, hasta el tiempo del fin, porque el tiempo fijado está aún por venir". "Muchos andarán errantes, acá y allá, dice en el evang. 4 del Cap. XII, y la iniquidad aumentará".
Cuatro son las cosas que quiero reflexionar del texto del Profeta: 1. Los doctos del pueblo sucumbirán bajo la llama (SUCUMBIR: rendirse). 2. Cuando los doctos sucumban, recibirán poca ayuda. 3. Muchos se unirán a ellos traidoramente. 4. La iniquidad aumentará.
1. LOS DOCTOS DEL PUEBLO SUCUMBIRAN BAJO LA LLAMA. A los enemigos de la Iglesia no les interesa para nada en este momento hacer mártires. Sería muy tonto, querer inyectar sangre de mártires que a la Iglesia siempre le ha dado vida y proyección, al Cuerpo místico de Cristo. Lo que les interesa es hacer herejes, apóstatas y corruptos. Eso es lo que con su experiencia histórica les ha dado resultado. La infiltración y la corrupción de las doctrinas y de la moral. Eso es lo que buscan y a mi modo de ver, lo sostendrán hasta el final. Hasta el momento en que Dios les ponga un hasta aquí. ¿A qué fuego, entonces, se puede, se puede estar refiriendo el Profeta, bajo el cual sucumbirán los doctos en el final de los tiempos? San Gregorio Magno, Papa del año 590 al 604 en su obra LOS MORALES nos explica qué clase de fuego o de llama
atormentará a los doctos en el fin del mundo: "Así como olla hirviente será entonces cualquier alma porque sostendrá -o sea que controlara- los ímpetus de tentaciones, así como espumas de agua caliente. Las cuales moverá el fuego del Cielo, y también la temporal opresión a manera de olla encendida las tendrá dentro de sí encerradas. Y por eso también San Juan diré de esta Bestia -se refiere al Anticristo-, que hará descender fuego del Cielo. Descender fuego del Cielo es proceder de las almas celestiales de los escogidos, las llamas del celo santo" (Lib. XXXIII, Cap. 37, 62). San Gregorio en este párrafo se refiere a los que en medio de la tribulación final se han conservado fieles y ven a su derredor el imperio del Anticristo extendido por toda la Tierra. Las tentaciones fuertes que son propias del tiempo final, porque a Satanás por poco tiempo se le ha dado gran poder, sostenidas o controladas imprimirán en sus almas el tormento como de fuego. Y la visión de los acontecimientos anticrísticos, encenderán en las almas de los justos el fuego del celo santo. Por eso la Bestia hará bajar fuego del Cielo, como un celo santo encendido por las atrocidades que están presenciando. Cuando San Juan hablando de su segunda Bestia (Cap. XIII, v. 13), que después comentare- dice que esta Bestia -la segunda- "Realiza grandes señales -hay que notar que no dice milagros, sino señales-, hasta hacer bajar ante la gente fuego del Cielo a la Tierra", no está diciendo de ninguna manera que físicamente se vea el Anticristo bajando ante la gente fuego del Cielo. Analicemos la construcción de la frase y el significado de las palabras. El vocablo "hasta", significa un límite. Lo máximo, el culmen, la cumbre, la cima de algo. El Anticristo hará señales, "hasta" hace bajar fuego del Cielo ante las gentes. No me parece que esa sea la mayor señal que podría hacer. ¿Para qué le serviría si con el engaño y la seducción y con su careta de santo ha hecho todo lo que ha querido?, ¿ no habría quien conocedor de las Escrituras lo pudiera identicar como el enemigo de Cristo, lo cual no le conviene?
Cuando San Juan dice que señales las realizará hasta hacer bajar fuego del Cielo a la Tierra, que quiere significar es que los hombres justos ante la vista de tan corrupción y la descomposición de la sociedad se llenarán de celo santo por lo cual en el corazón de estos hombres se encenderá un fuego que bajado del Cielo. No están significados aquí los hombres del resto fiel arrinconado en las nuevas catacumbas. Entre las gentes que se han quedado fieles, sin culpa de su parte, en la Iglesia apostata del Vaticano, muchos habrá que en medio de su ignorancia y sinceridad, a la vista la corrupción social sentirán en su corazón el fuego del celo santo.
Primero, los doctos del resto fiel serán atormentados por ese fuego el ver la prostitución de la Iglesia: de la Doctrina, de los Sacramentos, de la disciplina... Pero luego así han de ser atormentados los otros honestos cuando las consecuencias de todo aquello primero, hagan sentir su influencia en la sociedad humana y en la Naturaleza. San Juan está graduando la intensidad de la corrupción que llegará hasta hacer bajar fuego en las almas de los hombres. Las iniquidades, el desorden, la corrupción, la irreligión llegarán al colmo y el fuego por eso bajará del Cielo. Pienso que es así y que San Juan no solamente se refiere aquí al resto fiel, pues habla en general. Él dice "las gentes". ¿Y dónde estará el Anticristo para provocar que el fuego del celo santo baje del Cielo al corazón de "las gentes"?, en cualquier lugar en el que estén las células de su cuerpo místico. Es decir, en todo el mundo. Porque al final, todo estará bien podrido. Por eso el Señor, va a arrasar con la Tierra y con sus moradores.
2. CUANDO LOS DOCTOS SUCUMBAN, RECIBIRAN POCA AYUDA. El Profeta Daniel dice que las cosas anunciadas para el fin del mundo, se cumplirán, "cuando la fuerza del pueblo de los santos esté enteramente quebrantada"(Cap. XII, v. 7). QUEBRANTAR según el Diccionario es: Romper, separar con violencia, moler o machacar, forzar venciendo una dificultad, anular,
experimentar un malestar a causa de golpes. La Iglesia enteramente quebrantada no podrá recuperarse, no porque Dios niegue Su ayuda sino porque el pueblo vivirá en la indiferencia más grande y los hombres, como predice San Pablo, tendrán el espíritu "cauterizado", ceniza no es fértil para nada. En ella nada puede crecer, y mucho menos dar fruto. Los doctos subsistirán en los pequeños reductos de la Fe sin consuelo y sin contar con una ayuda para sostener una lucha por la causa de Dios. Se gastarán grandes capitales para el lujo, para los viajes y el placer, para el pecado y así la causa de Dios será olvidada sin haya nadie que sea capaz de ninguna renuncia o sacrificio. ¿Serán dignos de la Iglesia los que llamados a los reductos de la ortodoxia, desatienden los intereses de Dios o si acaso le arrojan una limosna que veces no es suficiente ni para el culto e incluso ni para la manutención de los pastores?. No dice Daniel que no recibirán ayuda, sino que lo que dice es que recibirán poca ayuda. Dios ha dado a todos los re cursos necesarios para todo aquello que los hombres necesitan, pero también para Su Iglesia. No a uno solo en particular, porque Él ha determinado que algunos vivan en la pobreza y otros en la abundancia.
Su infinita sabiduría que el hombre no puede penetrar, sabe por qué ha determinado las cosas. Pero a las comunidades en conjunto, sí ha proporcionado todos los medios para que sean suficientes para todas sus necesidades. Y en este tiempo de crisis terminal, también ha proporcionado los medios, si no a una sola comunidad, sí a todas en conjunto, para que la lucha mundial por Su causa sea posible. Si hay comunidades que no se bastan para sus propias necesidades, es que sus miembros están traicionando su vocación de cristianos y están dispendiando los medios que Dios les ha dado para otra cosa y no para sus propios satisfactores como si no fueran administradores solamente de las riquezas de Dios y no dueños para achocarse vorazmente de todo lo que les dicta sus caprichos y desórdenes. ¿Qué van a hacer estos desgraciados el día en el que el Dueño de lo que han recibido para administrar les pida estrictísimas cuentas?, Si hay una Iglesia vencida en las catacumbas, es que hay comunidades con recursos que han traicionado su misión cristiana y a la vista de las comunidades más necesitadas, distendían sus recursos para sus propios satisfactores, y a la vista de la necesidad, que primero se ha de atender, realizan obras de "santidad" independientes, autónomas y como fueran sectas cismáticas. Dios quiere que todos obren por caridad que está preceptuada en la Iglesia. Dios quiere que todos obren en la unidad, ¿qué batalla se va a ganar si los miembros de una comunidad mantienen a raya y llenos de necesidades a sus pastores que necesitan para culto y a veces hasta para su propia manutención, y qué batalla se va a ganar cuando las comunidades más favorecidas mantienen a raya y llenas de necesidades a otras comunidades menos poderosas?, ¿se va a ganar lucha contra el Anticristo con una chusma de cismáticos, interesados, dispendiadores, excluyentes, independientes, autónomos y soberbios?. Se batalla, ciertamente se batalla, pero cada quien lucha su propia guerra para fabricarse un lugar y un porvenir en este mundo que es perecedero más pronto de lo que se piensa. La lucha por el honor de Dios, ya a nadie enciende, a nadie ilusiona, a nadie interesa. Y si acaso se aporta algo, solo las sobras. Sólo la basura. Sólo las piltrafas de un buen filete que con avidez y voracidad se tragaron. ¿No enciende el fuego que consume y la ira santa que baja del Cielo la visión de esta satánica situación en el corazón de algunos pocos?, ¿no se siente la frustración, la derrota, la desilusión, el quebrantamiento más dramático en el corazón de quienes sólo tienen hoy las palabras de Cristo: No os dejaré solos, volveré? ¿A quién se recurrirá si sólo Cristo ha prometido ganar la guerra contra el Infierno?
3. LA INIQUIDAD AUMENTARA. La humanidad se ha resbalado a un abismo de corrupción y de apostasía. Los hombres ya no sólo no son capaces de alguna renuncia o sacrificio por su Dios, porque llenos de necesidades que ellos mismos se han creado no tienen lugar más que para satisfacer sus apetitos, sino que esa mundanización, esa paganización, ese prurito terrible de libertad, los está hundiendo en la satanización de la
sociedad. Cuando el deseo por lo material aumenta, el espíritu es aplastado y al fin muere. Entonces los hombres estarán a la deriva, quedarán expuestos a las costumbres, a las modas, a la corrupción que les impongan. No es necesario luchar contra el mal para que no crezca. El mal solamente necesita ser tolerado para que todo lo invada. Una pequeña rendija es suficiente para que se introduzca y corrompa toda la casa. Es como una viscosa masa que se adapta siempre al agujero abierto. Los enemigos de la Cruz lo que quieren es disolver completamente todo lo que el orden cristiano estableció, para que después, sujetando a los hombres las más crueles bestialidades y a la bestialización de los hombres, sobre todo a los jóvenes que son los ciudadanos de un mañana demasiado cercano los aplasten y por medio del terror o del hambre coagulen el sistema mundial satánico que ellos llaman el Nuevo Orden Mundial. Así impondrán la "luz", dicen ellos, la verdadera doctrina de Lucifer. Habiendo quien dirija esta satanización de la sociedad, esta no se detendrá, mucho más cuando todos los hombres se han ido conformando con la modas y las imposiciones, como algo que es natural en un mundo que progresa y que descubre constantemente la gloria del porvenir.
4. MUCHOS SE UNIRAN A LOS DOCTOS, TRAIDORAMENTE. La Iglesia de Cristo nació bajo el terrible signo de la persecución, de la traición y de la infiltración de enemigos que ya dentro y ocupando puestos a veces muy elevados, trataban de destruirla en todas las formas que se les ocurrió o les fue posible. El odio del mundo, no ha cambiado. El odio de los hombres por lo santo, por lo que es saludable, por lo que es beneficioso, inexplicablemente es feroz. Siendo la Iglesia una institución divina que ha sido aborrecida cada segundo de sus dos mil años de historia, no tiene por qué cambiar esto en la situación que estamos viviendo ahora, en la que parece que el triunfo sobre ella es seguro y definitivo. Luego del milagro de la Boda de Caná en la que Cristo se significa entre los invitados porque convirtió el agua en vino, de lo cual los jefes de la Sinagoga deben haberse enterado el mismo día, le fueron enviados espías para saber todo lo que hacía. Apenas comenzaba Su ministerio público y ya tenía enemigos en casa. Prueba de esto es que San Juan en el capítulo segundo de su Evangelio dice que muchos se convirtieron pero que Jesús no confiaba en ellos, "porque los conocía". Eran piojos metidos en la casa, igual que los piojos del siglo XXI. Sobre esto regresaré más tarde cuando hable de que uno de los motivos por los cuales lucha contra el Anticristo no será ganada -independientemente de la corrupción, desinterés y tibieza de los fieles-, es la infiltración de traidores que nunca faltaron en las filas de la ortodoxia. Ni los católicos del resto fiel amaron a Cristo más que a su padre, o a su madre o a su hija, o a su hijo, o a su mujer, o a sus hermanos, o hasta a su propia vida como leemos en Mateo X, 37 y en Lucas XIV, 25, sino que poniendo a la conveniencia social y otros motivos parecidos primero que a Dios, no merecieron el triunfo de esta gran batalla. En nada se parecían a los cristianos de otros tiempos. Prefirieron ganar su vida en el mundo; ni los enemigos de la Iglesia se alejaron un momento de la pugna por destruirla que los llevó a
entronar al Anticristo porque los cristianos bajaron las armas y se olvidaron del compromiso grave con Dios, al pertenecer a las milicias de Cristo.
Los hombres liberados (¡) de hoy, los gobiernos que se han parado de las leyes benéficas de la Iglesia, los matrimonios que han sacudido y alejado de sí los preceptos morales de Cristo, los jóvenes rebeldes que creen haber logrado su libertad, las mujeres que pugnan la liberación del sexo femenino y toda esa caterva de militantes de ventajas y logros del siglo XXI, no saben que están siendo utilizado como carne de cañón por unos vivales facinerosos que los han de llevar a una férrea dictadura mundial que mantendrá, ya sin ninguna esperanza de redención a la familia humana encerrada en corrales para ser tratados como bestias. Y esto ya no tarda mucho.
Juan Pablo II, al tomar posesión de su Trono usurpado, dijo unas palabras que responden fielmente a ese lenguaje que la multitud comprende, pero no así algunos que saben lo que está diciendo y a quien se está refiriendo. Él dijo en el balcón de la Basílica de San Pedro "No tengáis miedo. No temáis". ¿Qué quería decir este individuo?, bien lo sabían los enemigos de dentro de la Iglesia y los del exterior. Copiaré un párrafo del libro MISION DE LOS SOBERANOS del Iluminati Saint- i'ves d'Alveydre, Pág. 447: "No temáis -les dice a los católicos como les dijo Juan Pablo II- convertiros en el alma de la libertad moral, resignaos, al confundiros con las naciones, a perder momentáneamente vuestro cuerpo de doctrina y de disciplina, esa forma que vosotros llamáis Iglesia Católica Romana: ella resucitará más gloriosa y más grande, más re-ligiosa y más social". Demasiado se dice en este pequeño párrafo. Demasiado se comprende lo que está pasando y el camino por el que ha sido introducida la Iglesia de Cristo.
Murió Juan Pablo II, dejando a la Iglesia despedazada en facciones, en grupos y sin haber logrado que ni uno solo de los cismas antiguos se terminara. Los católicos se salieron por miles en todo el mundo camino a las puertas de los templos protestantes, al paganismo, a las creencias orientales, al Satanismo o simplemente a la irreligión y al ateísmo. El influjo de Satanás, campeaba por todos los rincones del mundo mientras los católicos que se van reduciendo, conservando parte solamente de su Religión, profesan la terrible Papolatría.
San Malaquías, después del "papa" que señala con el eclipse ¿al sol, enumera a GLORIA OLIVAE (Gloria del olivo). Muchos pensaron que durante el pontificado de éste, vendría la "conversión" de los judíos. Estamos viendo los tiempos del pontificado (¡) de este "papa" y no creo que esto suceda. El tiempo que le queda al mundo no es suficiente para el desarrollo de un proceso histórico que lleve a esto. Más bien se delinea ya como acertada la opinión de algunos exégetas que decían que la conversión de Israel sucederá en las últimas horas de vida del mundo y a la vista de la furiosa tempestad que cae sobre la Tierra. El fracaso de sus esperanzas, su poder arrasado. Su conversión será solamente en vista a la promesa que a sus padres Dios les hizo. La conversión del Judaísmo no puede darse en el momento en el que ellos creen con seguridad estar a punto de alcanzar el triunfo. La visita de Juan Pablo II a la sinagoga de Roma solamente fue un acto político sin ninguna trascendencia en el camino de la conversión. Fue una payasada sacrílega, que sin embargo daba cumplimiento a una profecía de Cristo. El Señor les dijo a los fariseos de Su tiempo, que a Él no lo recibían, pero que vendría OTRO en su propio nombre, -es decir, que no es enviado de Dios, ni vicario de Cristo- al que sí recibirían. Jamás en toda la historia de la Iglesia, un papa había puesto un pie en alguna Sinagoga judía. Tenía que ser el Anticristo quien lo hiciera. Cristo lo profetizó, pero el pueblo es tan tonto, que todos creyeron que la visita de Juan Pablo II a la Sinagoga, era porque los judíos ya se habían comenzado a convertir. ¡Por Dios, qué estupidez!.. ¡Pensar que se va a pasar a mi partido el que está a