INSTANCIAS Y PROCEDIMIENTOS DE CONTROL EN EL DISPOSITIVO PARA EL GOBIERNO ECONÓMICO DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA
4. EL APARATO ORGANIZATIVO EN LA GESTIÓN DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA
4.2 EDIFICIO ADMINISTRATIVO Y LEGAL: ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO EN SUS DISTINTOS RAMOS
4.2.2 Instrucción universitaria.
La Reforma Instruccionista como se expresó en el capítulo dos, fue precedida por el período que en el campo de la instrucción pública se conoció como de Libertad de Enseñanza, ciclo en el que fueron pocos los jóvenes que generaron una formación y un método de estudio que los condujera al cultivo del espíritu científico, ocasionándose con ello un irreparable vació intelectual en la Nueva Granada y la Confederación Granadina, mientras en los países europeos y en los Estados Unidos de Norteamérica se daban pasos agigantados en el ramo de la instrucción universitaria. Las reformas educativas en el campo de la educación superior, realizadas en el período de Libertad de Enseñanza, debieron ser modificadas mediante la Ley 66 de 22 de septiembre de 1867, por la cual se creó la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, institución que posteriormente fue reglamentada por el Decreto Orgánico del 13 de enero de 1868, en el cual se fijaron las bases para su organización310.
La referida Ley311 determinó la organización de la Universidad Nacional en seis Escuelas, clasificación que fue asumida el 28 de octubre de 1874 por el Decreto Orgánico de la Universidad de Antioquia312 y que se expresó para 1867 así: Escuela de
308 Reglamento para las Escuelas Superiores del Estado que el Señor Inspector de Instrucción Pública presenta al
Señor Director, como medida indispensable para el progreso en los establecimientos. En: El Preceptor. Bogotá . Vol. 2, no. 13 (Oct. 1880). Medellin: U. de A. Biblioteca Central Sala de Prensa, ARPE 7453 C.13 RI. 1880. p. 101.
309 MONTOYA, José. Informe del Director de la Escuela 3ª del Distrito Anexa a la Normal de Institutores del Estado.
En: El Preceptor. Medellín: T. 2, no. 12 (Sep. 15 1880). 7447 C.13 RI. 1880. p. 92.
310 ARANA, Barros. Organización de la Universidad de Colombia. En: El Diario de Cundinamarca. Bogotá . Vol. 3,
no. 685 (Abr. 6 1872). Bogotá: BNC Fondo Santos, ARPE 2749 C 44. 1872. p. 28-29.
311 ACOSTA, Santos. Ley 66 de 22 de septiembre de 1867 que crea la Universidad Nacional de los Estados Unidos
de Colombia. En: Anales de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia. Tomo I. Bogotá: Imprenta de Echavarría Hermanos, Universidad de Antioquia: Patrimonio Documental. 1968. p. 7-8.
312 VILLA, Recaredo de. Decreto no. 77 de 28 de octubre orgánico de la Universidad de Antioquia. En: El Monitor.
Medellín: Vol. 3, no. 20 (Nov. 11 1874). U. de A. Biblioteca Central Sala de Prensa, ARPE 8008 C.185 RI. 1874. p. 169- 172.
Derecho, Escuela de Medicina, Escuela de Ciencias Naturales, Escuela de Ingenieros, Escuela o Instituto de Artes y Oficios∗ y Escuela de Literatura y Filosofía∗∗. El título de bachiller en humanidades y por tanto el estudio obligatorio de los ramos que se enseñaban en la escuela de Literatura y Filosofía, era indispensable a todos los que querían seguir los estudios profesionales tanto en la Universidad de Antioquia como en la Nacional, ello debido a que “ninguna profesión científica merecerá este nombre sino tiene por base completos i metódicos estudios de lo que hasta hoy se ha llamado “humanidades”314.
Llama la atención en la organización de las Escuelas de la Universidad Nacional315 y de la Universidad de Antioquia316 las siguientes diferencias: en las escuelas de Medicina mientras los estudios en la Universidad Nacional eran de cuatro años, en la Universidad de Antioquia lo eran de cinco. La Universidad Nacional de igual manera introdujo los estudios de Higiene, Higiene Pública y Especial e Higiene Privada. En las Escuelas de Jurisprudencia, aunque se mantuvieron las mismas materias, en el desarrollo de sus programas se introdujo en la Universidad Nacional el sensualismo y el utilitarismo, doctrinas descartadas en la Universidad de Antioquia. En las escuelas de Literatura y Filosofía, se presentó como diferencia sustancial la clase de Religión que se daba en la Universidad de Antioquia y la de Geografía Antigua dictada en la Universidad Nacional. En las Escuelas de Ingeniería la diferencia estuvo en la presencia en Antioquia de clases inexistentes en la Universidad Nacional como la Fortificación
∗ Con excepción de la Escuela de Artes y Oficios, las otras Escuelas se visibilizan en la puesta en funcionamiento de
la Universidad Nacional para 1870. La Escuela de Artes y Oficios, favorecía preponderantemente a los Artesanos, adscritos en su mayoría a la facción Draconiana del Partido Liberal, la cual desde mediados del siglo XIX, había presentado tensiones políticas y bélicas con la facción Gólgota -Liberalismo Radical- del partido liberal. Tal Escuela desaparece de la organización dada a la Universidad por la Ley 26 de 22 de mayo de 1876. Por el Contrario en Antioquia, la Escuela de Artes y Oficios funciona con los recursos necesarios para la efectiva operación. Para el referido año, la Escuela de Derecho se renombra en la Universidad Nacional con el nombre de Escuela de Jurisprudencia, en Antioquia por su parte cubre un espectro mucho más amplio denominándose: Escuela de Jurisprudencia y Ciencias Políticas.
∗∗Desde la organización académica dada en las Universidades, desapareció la Facultad de Ciencias Eclesiásticas que
se estableció en la organización que a los Distritos Universitarios dio Mariano Ospina Rodríguez. Se introdujo así, previo a la expedición del DOIPP, una laicización de los Estudios. Ver: HERRÁN, Pedro A. Decreto del 1º de diciembre de 1842 Organizando las Universidades. En: Gaceta de la Nueva Granada. No 728. Bogotá: (4, diciembre, 1842).
313 ANCÍZAR , Manuel. Informe de 31 de Diciembre de 1870 del Rector de la Universidad Nacional al Sr. Secretario
de lo Interior i Relaciones Exteriores, Director Jeneral de la Instrucción Pública. Bogotá: [s.n],Sala de Prensa 2ª, 20485. ARPE 526 C 191 RI. 1870. p. 9.
314 ANCÍZAR , Manuel. Informe de 31 de Diciembre de 1870 del Rector de la Universidad Nacional al Sr. Secretario
de lo Interior i Relaciones Exteriores, Director Jeneral de la Instrucción Pública. Bogotá: [s.n],Sala de Prensa 2ª, 20485. ARPE 526 C 191 RI. 1870. p. 9.
315 ACOSTA, Santos, Ley 66 de 22 de septiembre de 1867 que crea la Universidad Nacional de los Estados Unidos
de Colombia. En: Anales de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia. Tomo I. Op. cit., p. 35-54.
Permanente de Campaña, Minas y Puentes Militares, Ataque y Defensa de Plazas y demás Puntos Fortificados, Presupuesto, Organización y Elementos de Movilidad y Subsistencia de la Fuerza Armada en paz y en guerra, Reconocimientos Militares y Castramentación, clases que debían darse por lo menos tres veces a la semana∗.
Es de mencionar que en el ámbito universitario, los liberales radicales endurecieron la centralización que había dado Mariano Ospina Rodríguez a este ramo de estudios, mediante su concentración en 1843 en los Distritos Universitarios de Bogotá, Cartagena y Popayán. Los Instruccionistas a diferencia de aquel, concentraron la enseñanza universitaria en Bogotá, lo que facilitó una uniformidad en los estudios universitarios de conveniencia política y de incidencia social, criticada por la oposición por su enfoque dirigido a la fabricación de liberales317. Con la ubicación dada a la Universidad, se mantenía la tendencia excluyente de educación superior, que limitaba la posibilidad de brindar mayor cobertura en las regiones del país. Sin embargo ante tales críticas, los defensores de la Universidad Nacional, exponían el déficit de recursos para establecer una institución en los diferentes estados de la República y la posibilidad que daba la referida organización, con recursos fiscales claramente definidos, para concentrar, instruir, educar y adoctrinar a ocho -8- jóvenes por cada Estado de la Unión, en la Universidad Nacional∗∗, con una enseñanza gratuita, siempre y cuando se sometieran a los reglamentos fijados, con un claro espíritu liberal318.
∗ Para 1876, como presagio de las Guerras y asonadas que devendrían hasta principios del Siglo XX, se reorganiza la Universidad Nacional. En este reordenamiento, se reorganiza la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional
para formar Ingenieros Cíviles y Oficiales Científicos de Estado Mayor, de Artillería, Infantería, Caballería e Ingenieros Militares contratándose tres profesores extranjeros. A ella, en una federación controlada preponderantemente por el liberalismo radical, deberían asistir ocho alumnos por cada Estado y tres más costeados por la Nación, los cuales una vez egresaran, eran contratados como funcionarios nacionales con cargo de Teniente. Esta Escuela se mantuvo hasta 1880, cuando Nuñez la derogó. Al respecto puede verse: PARRA, Aquileo. Ley 26 de mayo 22 de 1876 que reorganiza la Universidad Nacional. En: Leyes de los Estados Unidos de Colombia. Expedidas en el año de 1876. Edición Oficial. Bogotá: Imprenta Gaitán. Universidad de Antioquia. patrimonio Documental, 1876. p. 26.
317 Instrucción pública, importancia de la educación universitaria. En: El Heraldo. Medellín. Trim. 9, vol. 3, no. 106
(Dic. 16 1870). Bogotá: BNC Sala de Prensa 1ª, ARPE 2329 C.77 RI. 1870. p. 437.
∗∗ Sobre éste aspecto, el Gobierno de la Unión legisló en dos ocasiones. En 1873 planteó que la designación de los
jóvenes se haría en cada uno de los diferentes Estados, según los términos definidos por las autoridades respectivas. Al respecto puede verse: SENADO DE PLENIPOTENCIARIOS. Ley 94 de 2 de julio de 1873 por la cual se determina el número de alumnos oficiales que debe haber en la Universidad Nacional. En: Constitución y leyes de 1863 a 1875. Tomo II. Leyes de 1871 a 1875. Bogotá: Imprenta de Medardo Rivas, Universidad de Antioquia. Patrimonio Documental. 1873. Para 1874, el Senado de Plenipotenciarios determina que el Presidente de la Unión debe designar los alumnos oficiales que deben ser admitidos, “cunado las respectivas legislaturas no hagan uso del derecho que les concede” la Ley 94 de 1873. Puede Verse: SENADO DE PLENIPOTENCIARIOS. Ley de 7 de marzo de 1874 adicional a la 94 de 1873, que determina el número de alumnos oficiales que debe haber en la Universidad Nacional. En: Constitución y leyes de 1863 a 1875. Tomo II. Leyes de 1871 a 1875. Bogotá: Imprenta de Medardo Rivas, Universidad de Antioquia. Patrimonio Documental. 1874. p. 1026.
318 ACOSTA, Santos. Ley 66 de 22 de septiembre de 1867 que crea la Universidad Nacional de los Estados Unidos
Desde El Heraldo, los ideólogos conservadores no veían futuro a una universidad central, en un Estado Federativo, considerando que al crearla, el Gobierno se “había extralimitado, pues el “fomento” de la instrucción pública no autorizaba a organizar y dirigir y, menos que todo, centralizar; debiera limitarse a auxiliar a los estados para que ellos la organizaran, y ceder al de Cundinamarca la existente universidad nacional”319 con lo que se evitaba el desenvolvimiento de la Universidad como germen de las pequeñas y bastardas ambiciones que mantienen en constante y peligrosa inquietud la sociedad. A las críticas frente a la centralización en una universidad que a juicio de la oposición era un taller para fabricar liberales, se aunaban las generadas por la aprobación que el Congreso realizó para que retornaran a los claustros universitarios de la Nacional, autores materialistas y sensualistas como Jeremy Bentham y Antoine Destut de Tracy, suprimidos en 1842 durante la presidencia de Pedro A. Herrán, por Mariano Ospina Rodríguez. En este sentido se advertía desde El heraldo que si en la Universidad no se enseñaran el sensualismo y el utilitarismo, que a juicio de sus opositores promovían la felicidad temporal, el goce del placer con el que se desconocía la misión del hombre sobre la tierra y los fines eternos que con ella se relacionan, la Universidad sería un laso de unión entre los Estados colombianos. Al enseñarse estas doctrinas, la Universidad era vista como un motivo de discordia. En este sentido, “habiendo caido en manos de una secta filosófica, si podemos expresarnos así, se ha privado del apoyo de los enemigos de esa secta que son la mayoría de los colombianos”320. A éstas críticas en la prensa conservadora se sumaba la descalificación que se hacía a la formación de literatos, filósofos, moralistas y abogados materialistas, educación que era para la oposición de la reforma universitaria, la que menos se necesitaba. Los recursos empleados en tal tipo de formación, en el nivel universitario y secundario, eran a juicio de la oposición un desperdicio. Como se recordará la enseñanza que se llevaba a acabo en la Universidad Nacional desde las referidas doctrinas y con base en una “neutralidad religiosa”, era condenada por las proposiciones XLVII y XLVIII del Syllabus, en las que el Papa Pío IX, fustigaba a los establecimientos en donde la autoridad de la Iglesia no tenía intervención321. A lo
anterior se agregaba que la instrucción dada en la Universidad, limitaba para sectores
319 VILLEGAS B., Luis Javier. Las vías de legitimación de un poder. Colombia: Tercer Mundo Editores, 1996. p. 93. 320 EVERARDO. Una revista de instrucción pública [sobre la importancia de la educación e instrucción del pueblo]
En: El Heraldo. Medellín: Vol. 3, trim. 13, no. 154 (Ene. 19 1872). ARPE 2291 C.77 RI. 1872. p. 630.
321 ARBELÁEZ, Vicente. Pastoral del Ilustrísimo Arzobispo de Bogotá para la cuaresma. En: La Caridad. (19) Año
del conservatismo, la difusión de la instrucción primaria, creando en “cierta manera una oligarquía; […] que absorbiendo ella los escasos recursos con que cuenta el país, venía a arrebatarle al pueblo pobre, al pobre pueblo ignorante, el escaso pan de ciencia de que tiene tan grande, tan premiosa necesidad”322.
Frente a posiciones como las anteriores, de parte de los opositores a la Reforma Instruccionista, se presentaban otras diametralmente opuestas como la expresada por el liberal radical Manuel Ancízar∗, quien con desenfado y en oposición a la política oficial de su partido en materia de instrucción pública primaria expresaba:
Yo no participo del entusiasmo por la escuela primaria. Deseo la emancipación del entendimiento y del corazón de los pueblos por medio de la enseñanza. Pero como liberal no me entusiasma la instrucción primaria. Enseñando a leer a los niños del pueblo no hacemos otra cosa que darles lectores al partido católico. Lectores de las pastorales de los obispos, del catecismo de Astete y de cuanto a nosotros nos perjudica. Lo que nos importa no es enseñar a leer a la infancia sino enseñar a pensar a la juventud323.
Las críticas a la Universidad Nacional se concentraban en hacerla ver como una amenaza al pretender reformar las costumbres del individuo, de la familia y de la nación. En este sentido en espacios de opinión como El Monitor se expresaba el sentimiento que ahondaba en Manizales en donde una “dolorosa experiencia ha hecho comprender á los padres de familia de esta ciudad, el peligro que tienen sus hijos, mandándolos á [establecimientos de instrucción pública de] la capital, donde se principia por quitarles la religión que profesan y después por corromperles el corazón, burlando así las esperanzas de la patria y de la familia”324.
322 Instrucción pública, importancia de la educación universitaria, Op. Cit., p. 437.
∗ Manuel Ancízar, (Bogotá, 1811-1882). De origen español, se refugió en la Habana, en 1821. En 1846, regresó a
Bogotá para vincularse como francmasón a las reformas del liberalismo radical convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la política colombiana. Fue uno de los fundadores de la Universidad Nacional, ideólogo y funcionario del plan educativo radical. Ver: LOAIZA C., Gilberto. Manuel Ancízar y su época. Biografía de un político hispanoamericano del siglo XIX. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia/Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia –Sede Medellín-/Fondo Editorial Universidad Eafit, 2004. p. 524.
323 JARAMILLO U, Jaime. El proceso de la Educación del Virreinato a la Época Contemporánea. Tomo I, Op.cit., p.
317-318.
324 VILLEGAS, Aurelio. Nota en la que se participa la apertura de una casa de educación secundaria en Manizales.
En el marco de estas condiciones de existencia en que se desenvolvía la Universidad Nacional, se refunda la Universidad de Antioquia como institución que desde su organización ofrece a los habitantes del Estado y ciudadanos de los otros Estados de Colombia, una oferta educativa no laica, pero abierta a los saberes necesarios para disciplinar y gobernar la vida, favorecer la producción, impulsar las industrias, aprovechar los recursos naturales y promover el progreso.
Así, mientras la organización dada a la Universidad Nacional debía dirigirse a la formación de ciudadanos que fundaran la moral en el código civil∗, para alcanzar una independencia y autonomía en sus actos, en la Universidad de Antioquia el aparato organizativo, debía garantizar no sólo el mantenimiento de la moral católica sino la formación, circulación y apropiación de saberes y tecnologías que impulsaran el progreso, estableciéndose en ello rejillas que previnieran del contacto con discursos y prácticas que atentaran contra las costumbres de la mayoría de los colombianos y por extensión con los intereses del poder temporal en alianza con el poder pastoral325. Como puede apreciarse la educación de uno y otro sujeto, de una y otra población, eran virtualmente diferentes. Mientras en los primeros el pensamiento político y moral debía guiarse por la capacidad de autodeterminación disciplinada y la civilización de la población normalizada, lo que interesaba a los segundos, desde un control abierto de los cuerpos y la regularización de los actos, era la generación de una mezcla singular de reverencia y sumisión a la autoridad, de modestia, de trabajo, de reserva, de inteligencia, de apartamiento, de ahorro, de progreso y en general de todos aquellos aspectos que encarnaban el ideal ascético326, ética que fue combinada con la libertad individual, el derecho a la propiedad, la libertad de imprenta, la libertad de palabra, la libertad de circulación, la libertad de industria, la igualdad, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de asociarse, de profesar pública o privadamente cualquier religión con tal que
∗ El espíritu pedagógico concebido por el Gobierno de la Unión que impregna la plataforma legal en el campo de la
instrucción pública, coincide con las corrientes ilustradas de la pedagogía europea. Su reforma como se indicó en el capítulo uno y dos, se encuentra impregnada de un profundo moralismo político. El ideal de la educación es la formación del ciudadano virtuoso, tal como lo interpretó la mentalidad liberal y democrática del siglo XIX. A los directores se les conmina a grabar virtudes en los individuos y en la población que constituyeron el modelo de vida de la sociedad burguesa liberal en su etapa de formación y ascenso y el ideal del ciudadano propio del liberalismo clásico. Ver: JARAMILLO U, Jaime. El proceso de la Educación del Virreinato a la Época Contemporánea. En: Manual de Historia de Colombia. Historia Social, Económica y cultural. Tomo III. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura – PROCULTURA – / Editorial Printer Colombiana, 1984. p. 266-267.
325 EVERARDO, Op. cit., p. 630.
no se perturbara la paz, de dar o recibir la instrucción que a bien se tuviere y a ser juzgado sólo por el imperio de la ley327.
Lo que estaba pues en juego era la voluntad de poder, por hacer un uso hegemónico, como hoy pretende hacerse, del potente aparato escolar. Se emplea así, la maquinaria mucho más afinada de esta institución social, para la producción, estabilidad y bonanza del Estado liberal radical, aspecto que a su modo sería empleado en el Estado de Antioquia, para asegurar el orden y la felicidad de la población y que sería diplomáticamente retomado por la Iglesia, para afirmar cierto tipo de relaciones con el sí mismo, estrategia desde la que se configuró cierto tipo de sujeto y se afirmó la institucionalidad. Desde uno y otro ámbito se imponían pues leyes y costumbres para modificar o bien al individuo por uno más acorde con la ética burguesa, que al afirmarlo lo alejaba de la colectividad y lo conectaba a la incipiente competencia generalizada, desencadenada en un nuevo contexto de intereses individuales o bien para evitar en él, su depravación desde una pragmatización de la religión en la que se armonizaban las doctrinas teológicas del cristianismo con las ciencias naturales contemporáneas.