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EA 1. Vida conyugal y familiar

3.2. Relato del proceso de acompañamiento 1 La pérdida

3.2.6. Integración de contenidos en las narrativas de sentido emergentes

Dada la fuerza de esta sensación de que Pablo la seguía acompañando, delante de la misma se colocó nuevamente el tema de la resurrección. Así en la conversación se fueron uniendo explícitamente el amor conyugal, el duelo y el dolor por la ausencia concreta de Pablo, y la certeza cristiana de la resurrección. Sólo desde la resurrección podían tener sentido los cuarenta y tres años de su historia de amor con Pablo; sólo desde la resurrección la pena por su muerte podía ser llevada con dignidad y esperanza; sólo desde la resurrección esta presencia de Pablo, a pesar de su muerte, podía hacerse real.

La pena por la muerte de Pablo seguía presente, la idea no era que está desapareciera sino que Ruth pudiera sentirla como compañera en lugar de enemiga. “Si incorporamos la realidad de los acontecimientos traumáticos a nuestro mundo revisado de creencias y les damos un significado personal,

dejaremos que la tragedia nos transforme, haciéndonos más tristes pero más sabios”. (Neimeyer, p. 74, 2007).88

Pablo ya no estaba, esto era real, sin embargo en el amor que Ruth sentía por él, y en el marco de la resurrección, seguía presente, acompañando a Ruth.

Todo esto se hizo más claro para Ruth. Al finalizar el encuentro se sentía cargada de paz y esperanza. Al término de la misma, Ruth queda con la tarea de traer para el próximo encuentro algunas fotografías de su marido.

En la octava sesión -- tal como había sido acordado--, Ruth trae consigo una pila de fotografías de su marido.

La dinámica de la sesión consiste en que ella las vaya enseñando, relatando lo que ocurría en cada una de ellas. A medida de que las va pasando las deja expuestas sobre la mesa. El objetivo de esta intervención era el de seguir fortaleciendo uno de los emergentes narrativos de sentido que se fue dando en el proceso del acompañamiento: la presencia afectiva de su marido en su vida actual.

Así, a lo largo de la sesión, Ruth va mostrando y explicando cada una de las fotografías. Sus reacciones son diversas; hay fotografías de momentos que ya había olvidado y al verlas ahora la emocionan mucho; hay otras fotografías que hacen referencia a momentos muy especiales para ella, en estas se detiene, queda ensimismada; otras simplemente pasan con un pequeño comentario. Paseos, vacaciones, cumpleaños, encuentros familiares, procesiones, miles de momentos van pasando ante nuestros ojos, y en cada uno de ellos la figura de Pablo más

88 Neimeyer, R. (2007). Aprender de la Pérdida. Barcelona: Paidos

presente y real que nunca. El amor de Ruth hacia él habla, es inconfundible el tono y el modo que usa una enamorada al hablar de su amado.

Todo el encuentro parece una gran liturgia, en la que el amor entre dos personas termina por vencer a la muerte. Hacía el final del mismo, se le pide a Ruth que elija una de las fotografías, de las casi cien que estaban sobre la mesa. Rut las observa, piensa, hasta que elige una, en la misma están ella y Pablo abrazados y sonrientes. Se le pregunta por qué eligió esa fotografía, sin pensar mucho Ruth responde: “porque así es como quiero que estemos siempre mi marido y yo; juntos, abrazados y felices”. La sesión termina en ese clima sagrado. En Ruth se puede apreciar paz y alegría.

Dado que nos encontrábamos cerca de noviembre, el mes de María en Chile, y dada la devoción que Ruth le tenía a la Virgen (todos los días le rezaba el rosario a la mañana), se presento a Ruth otra tarea; la misma consistía en meditar y contestar por escrito tres preguntas acerca de cómo vivió María las muertes de su esposo y de su hijo.

En el noveno encuentro Ruth se presenta con mucha calma, el mes de María que ha pasado ha sido para ella de mucha consolación, ha participado activamente de las actividades de la parroquia y eso le ha servido mucho para vivir su proceso de duelo desde Dios. Después de relatar cómo había vivido este mes especial, Ruth lee en voz alta la tarea que había realizado.

En la primera pregunta ¿Cómo vivió María la muerte de su esposo José? Ruth resaltaba cómo María había sufrido por la muerte de su esposo, pero que igual la pena que sentía no le impidió seguir viviendo. Que ella pudo encontrar en la crianza de Jesús una razón para salir adelante, para seguir luchando en la vida.

En la segunda pregunta: ¿Cómo vivió María la muerte de su hijo Jesús? Ruth decía, que María había sufrido mucho más, primero porque era la segunda persona amada que moría, y segundo por la forma en que había muerto su hijo. Y resaltaba la fortaleza de María que acompañó a su hijo en su sufrimiento hasta que falleció, y que luego siguió acompañando a los discípulos en la obra que su hijo había empezado. Nuevamente destacaba Ruth, cómo a pesar del dolor que sentía María, pudo hacer lo que le tocaba, que confiaba en Dios y ponía su dolor en sus manos.

En la tercera pregunta: ¿Cómo me puede ayudar la vivencia de María en mi vivencia ante la muerte de mi marido? Ruth aplicaba lo que vio en María a su propia vida, diciendo: La virgen me enseña que así como ella yo puedo ser fuerte, y seguir viviendo mi vida aunque tenga la pena en mi corazón. Ella, que sufrió igual que yo por la muerte de su marido, me enseña qué camino puedo seguir. Debo continuar con mi vida, por mis hijos, por lo que Dios quiere que yo vaya haciendo como ministra de eucaristía, como servidora de la parroquia. Así como mi marido, que era muy bueno con la gente, que ayudaba siempre a los que podía; yo también debo seguir haciendo eso.

Toda esta sesión transcurre con la lectura y los comentarios sobre las respuestas de Ruth. En María ella encuentra un modelo que la ayuda a vivir mejor la pérdida de Pablo. De este modo la figura de María se constituyo en un elemento más que Ruth fue integrando en sus nuevas narraciones de sentido. En aquellas cualidades que Ruth resaltaba de la Virgen podemos verla a ella misma, que tiene la fuerza suficiente para continuar con su vida, que sigue luchando por el bienestar

de sus hijos, que sigue tratando de hacer el bien aunque su corazón esté cargado de pena.

A estas alturas del acompañamiento, era mucho lo que Ruth fue avanzando en cuanto a la construcción de nuevas narrativas de sentido. Dos elementos fueron vitales para esto, su buena predisposición para la realización de las tareas, y su buena capacidad de reflexión. Las comparaciones que pudo ir haciendo, los insight acerca de lo que le sucedía, las conclusiones a las que fue llegando, fueron sin duda fruto de su compromiso con el proceso de acompañamiento y su rica vida interior. Todo esto se puede apreciar claramente en esta sesión.

Como tarea para el próximo encuentro se le entrega el texto bíblico de los discípulos de Emaús89, con la consigna de recoger toda la historia de su vida teniendo como guía dicho texto.

En el decimo encuentro, Ruth relata la historia de su vida, a la luz del texto de los peregrinos de Emaús, la consigna que llevó fue la de mirar su historia desde los ojos de Dios, poder contemplar cómo Dios se fue haciendo presente a lo largo de la misma. En todo el relato de Ruth, se pueden ir identificando ciertos patrones que se repiten, ciertas líneas de acción que parecen tejer toda su historia. Una de las más importantes es sin duda la referencia a situaciones difíciles y dolorosas, casi sin salida, que ella, con fuerza, paciencia y tenacidad fue superando. Así aparecen: su sacrificada vida de estudiante, en la que tenía que viajar kilómetros para llegar hasta la escuela; su vida marcada por la precariedad y la pobreza; el abandono forzado de su casa familiar para seguir estudiando; los malos tratos que recibía de otras personas que la despreciaban por su condición humilde; su

89 Lucas 24, 13-33.

temprana incursión en el mundo laboral para ayudar en el sustento de su familia, la temprana muerte de su padre, etc.

En cada una de estas situaciones Ruth sufre, pero a la vez es capaz de seguir adelante, luchando por aquello que deseaba o soñaba alcanzar. Nada la había quebrado ni alejado de sus deseos, ni de aquello que para ella era lo correcto. El duelo por la muerte de su marido es parte de esta historia, en él se vuelve a repetir la misma actitud que Ruth ha tenido siempre. Aceptar el dolor que la golpea, pero sin dejarse derribar por él, quedarse paralizada quizás un momento, pero solo para recobrar fuerzas, para luego con la ayuda de Dios, seguir adelante.