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EA 1. Vida conyugal y familiar

3.2. Relato del proceso de acompañamiento 1 La pérdida

3.2.3. Trazando caminos

Luego del primer encuentro de acompañamiento, los dos siguientes encuentros fueron de carácter exploratorio. En ellos se tuvo como objetivo percibir el estado de Ruth. Se trató de identificar aquellas narraciones de sentido que entraron en conflicto a partir de la situación de duelo por la que atravesaba. Así mismo se identificaron las nuevas narraciones que podrían ir dando sentido a su nuevo estado de vida.

A partir de estos encuentros, primeramente se pudo percibir el impacto que causo el duelo sobre las narraciones de sentido de Ruth, y sobre su sentido de vida. En la siguiente figura se ilustra este impacto.

Figura Nº 4: Cuestionamiento de las narraciones de sentido de Ruth a partir del duelo.

En la figura podemos observar cómo el duelo se instala en el centro mismo de las narraciones de sentido Ruth, se hace parte de ellas y despliega un sin número de manifestaciones que revelan el aspecto provisorio y cambiante de

Sentido de vida

éstas. Cuando la pérdida sufrida es muy profunda, como en el caso de Ruth, las narraciones cuestionadas se debilitan, pierden coherencia, dejando expuesto el sentido de vida a aspectos disfuncionales del duelo. “La experiencia de una pérdida importante no sólo nos roba nuestras posesiones, nuestras capacidades o nuestros seres queridos, sino que también suele minar las creencias y presuposiciones que habían sido

hasta ese momento los ladrillos que sustentaban nuestra filosofía de la vida” (Neimeyer,

p. 72, 2007).76

Sin embargo, mientras las narraciones de sentido de Ruth se debilitaban, iban surgiendo otras que le brindaron protección al sentido de su vida. De este modo el sentido de vida de Ruth pudo permanecer lo suficientemente intacto, impidiendo la “patologización” del duelo. En un duelo “complicado” se produce una desintegración total del sentido de vida, que cede ante el dolor producido por el duelo. Esto se grafica en la siguiente figura:

Figura Nº 5: Desintegración del sentido de vida en un duelo complicado.

76 Neimeyer, R. (2007). Aprender de la Pérdida. Barcelona: Paidos

Sinsentido de vida

Como se puede apreciar en un duelo complicado las narraciones de sentido son prácticamente inexistentes. El dolor y estrés causados por el duelo terminan por minar el sentido de vida, dando lugar a un profundo sin sentido que paraliza e impide que la persona en duelo pueda reorganizar su vida. De esta manera el duelo puede terminar en depresión profunda, episodios psicóticos o suicidio.

En el caso de Ruth, como ya se ha señalado, si bien sus narraciones de sentido cedieron ante el duelo, al mimo tiempo fueron emergiendo otras que aseguraron la continuidad de su sentido de vida. Esto se debió a la amplia gama de narraciones de sentido con que cuenta Ruth, así como a la apropiación, en cuanto la autoría de las mismas, que ella hizo de éstas.

En efecto, la emergencia de nuevas narraciones de sentido se produjeron a partir de las narraciones cuestionadas por el duelo, y a partir de otras narraciones de sentido que no entraron en conflicto directo con el duelo. De este modo, la presencia de un número elevado de narraciones de sentido se constituyó, en el caso de Ruth, en un factor de protección ante el duelo.

Una vez establecido el estado del sentido de vida de Ruth, y de sus narraciones de sentido, se procedió a identificar los puntos o temas importantes de la vivencia y la narración de Ruth, acerca de la muerte de su marido y su nueva situación de vida. A través de las entrevistas realizadas se identificaron tres puntos centrales. Estos tres temas representaron un punto de quiebre en la narrativa de sentido de Ruth, dándose en ellos un doble movimiento, en el que las narración que se iban perdiendo ofrecían a su vez los materiales necesarios para la construcción de nuevas narraciones de sentido. Como las hojas que caen del árbol para convertirse luego en el humus que lo seguirá nutriendo.

Los tres puntos identificados fueron los siguientes: a) Llenar el vacío

Según lo relatado por Ruth, su marido contaba con una personalidad fuerte, era él quien determinaba el rumbo de la familia, y de cada de uno de sus integrantes. Él se encargaba absolutamente de todo, desde, literalmente, la edificación y la mantención física de la casa familiar, hasta aquello que había que hacer para pasar un rato “libre y distendidamente”. Durante su matrimonio, Ruth dice haber asumido conscientemente el papel de tener que simplemente obedecer y aceptar lo que su marido decidía.

Con la muerte de Pablo esa figura se ha ido, y toda la familia parecía haber perdido el pilar que la sostenía. Ruth quería llenar de alguna manera ese vacío, después de tantos años de relego consciente, le tocó ponerse en el lugar de quien siempre dependió. Y acomodándose en este puesto, Ruth empezó a oír las voces que suelen escuchar aquellos que asumen una carga que quizás no le corresponde: “No se puede confiar en ninguno de mis hijos”, “Yo tengo que hacer todo, tengo miedo de que ellos hagan las cosas mal”, “Tengo claras las cosas que tengo que hacer, pero no las hago”, “Me gustaría que ellos tuvieran más iniciativa y no me dejaran todo a mí”, “Tengo miedo de que se pierda todo lo que tenemos, siento que esto es mucho para mí”, “Tengo que ser fuerte...”77.

¿Pero de dónde surgían estas voces? Que a veces eran suaves como el consejo de una madre, y otras veces tenían la estridencia del más cruel tirano, y que sonaban de día y de noche, a cada hora. ¿Surgían del vacío dejado por Pablo o eran una excusa para no escuchar otras voces que vienen del corazón?

77 Inquietudes expresadas por Sonia durante los primeros tres encuentros de acompañamiento.

b) Una taza en el puesto de él

“...incluso el otro día tome desayuno y puse una taza en el puesto de él y le dije vamos a tomar desayuno, pero no, yo lo decía pero no lo sentía...”78

Así expresaba Ruth en una de las sesiones, en un momento importante en el que la ausencia de su marido se hizo patente en su corazón. Esta ausencia se hacía escurridiza, a veces se perdía entre las voces mencionadas más arriba. Y otras veces, como los fantasmas envueltos en sabanas que uno ve cuando niño en los dibujos animados, la ausencia se vestía de una presencia que era tan real que hasta parecía que todo sólo había sido un mal sueño.

Pero ahí estaba la taza, que aún con un significado ambivalente -presencia deseada, ausencia sentida-, reflejaba la realidad de la pérdida. Ruth poco a poco se fue encontrando con ella, y de este encuentro nacían en su pecho dudas y certezas, miedos y esperanzas, penas y alegrías, recuerdos y olvido. Demasiadas cosas quizás para un camino que se estaba empezando a transitar, nadie está preparado para caminar con la ausencia de quien amó. Ruth sabe muy bien esto, por eso las voces, por eso los fantasmas, por eso la taza, y el lento avance con pasos inseguros donde lo trascendente se hacía promesa de fortaleza y consuelo.

c) Con la Ayuda de Dios

Ya habían pasado seis meses de la partida de Pablo, y Ruth seguía despertando inexorablemente cada madrugada. Cuando la angustia se hacía demasiado fuerte se levantaba de la cama, abría la Biblia al azar pidiéndole a Dios que la ayude, luego leía el texto que le fue dado, lo meditaba y sólo así lograba encontrar calma para volver a dormir.

78Expresión realizada por Sonia en el tercer encuentro de acompañamiento.

Esta no era una conducta aislada de Ruth, hacía años que acompañaba las visitas de los ministros de Eucaristía a los enfermos, y hacía unos meses que ella era ministra de Eucaristía. Más allá del rol específico, en su servicio estaba la vivencia de un Dios que se hace solidario con aquellos que sufren. Este es el Dios al que ella buscaba, el Dios que ella conoce, no con la solidez de una catequesis o una formación pastoral, sino con la suave brisa de una Presencia que se hace sentir en los pequeños milagros de la vida cotidiana.

Con el peso de la pérdida que la abrumaba, con la sensación de inseguridad ante la nueva vida que no sabía cómo vivir, con la soledad que la abrazaba sin dejarla ver a aquellos que querían acercarse a ella. La Presencia de este Dios solidario, se hacía mucha más que necesaria, este Dios también tenía algo que decir en medio de todo eso. El Dios que lloró ante la muerte de su amigo no podía permanecer mudo ante su sufrimiento.

Estos tres puntos que fueron surgiendo en los primeros encuentros de acompañamiento, sirvieron de horizonte hacia el cual fue orientado él mismo. De los dos primeros se infirió que las narraciones de sentido de Ruth se fueron debilitando bajo influencia de dos fuertes sentimientos, el vacío funcional, y el vacio afectivo, ocasionados por la muerte de su marido. Esto se ilustra en la siguiente figura:

Figura Nº 5: Principales sentimientos que afectaron las narraciones de sentido de Ruth.

El vacío funcional, hace referencia a los sentimientos que experimentaba Ruth ante la ausencia de la figura del marido que, como ya se dijo, era el que se encargaba de organizar y dirigir toda la vida familiar, y la vida de la propia Ruth. El vacío afectivo hace referencia a los sentimientos que experimentaba Ruth ante la ruptura de los lazos afectivos que la unían a esposo. Ambas sensaciones cuestionaron y terminaron por desintegrar las narraciones de sentido que Ruth fue construyendo a partir de su relación con Pablo.

En cuanto al tercer tema recogido en las primeras entrevistas, de denominado “Con la ayuda de Dios”, el mismo definido como uno de los contenidos a ser fortalecidos en las narraciones de sentido emergentes en Ruth. Debido a la fuerte influencia de éste en todos los ámbitos de su vida.

Integrando estos tres puntos con los elementos citados en el marco referencial de esta investigación, se estableció el modo y el contenido del acompañamiento a Ruth. De esta manera el acompañamiento realizado, además de

Sentido de vida

responder al espíritu solidario que todo cristiano debe tener con aquel que sufre, fue articulando lo espiritual con lo psicológico. Tratando de constituirse en una ayuda efectiva que le permitiese a Ruth reconstruir el significado de su vida en medio de la pérdida que le tocaba vivir.