cercana al paseo de Rosales. El cantante alcoyano Camilo Sesto había puesto el dinero y García Pardo las ideas. Después de una entrevista personal, posibilitada por Enrique Sarasola, García Pardo inició su ascenso económico vendiendo el edificio por 160 millones de pesetas, una cantidad inferior a su precio real. Pero esta buena relación con el PSOE ha sido la llave de los múltiples negocios de Carlos García Pardo a través de su empresa DORNA, S.A., dedicada, además de asesorar a estrellas del deporte, a conseguir concesiones en exclusiva de retransmisiones de fútbol.
La prudente labor de Sarasola en favor de las finanzas del PSOE tuvo también su «affaire», con interpelación parlamentaria incluida: INTERMUN, S.A.
El Grupo Popular en el Congreso acusó a Enrique Sarasola de estar implicado en una operación de exportación de 70.000 toneladas de azúcar por un contrato con el FORPA, que supuso al Estado la pérdida de más de quinientos millones de pesetas.
-Uno de los miembros del consejo de administración de Intermun -dijo Miguel Herrero, portavoz popular-, Antonio Blázquez, trabajaba en La Moncloa. Llama mucho la atención que la empresa avalista, Intermun, S.A., en una operación que asciende a catorce millones y medio de pesetas, sea una sociedad de reciente constitución, el 15 de noviembre de 1982, con un capital social de un millón de pesetas en acciones.
Antonio Blázquez es un hombre de confianza de Sarasola y su socio en numerosos negocios hasta el punto de actuar «en representación» del empresario desde que en 1982 ambos fundaron la INMOBILIARIA BONAIRE, S.A.
Además de las empresas ya citadas, he aquí el inventario de las sociedades anónimas vinculadas o relacionadas con el PSOE y su posible financiación, mientras Emilio Alonso ejercía la dirección económica del partido, con la colaboración de Ballester y Sarasola:
FOREIGN SERVICE, S.A. Constituida en 1983 por los militantes socialistas José Manuel Tomás Trinchero, Being
no Martínez Natal y el abogado Ramón Arévalo Eizaguirre. COMING, S.A. Registrada el 28 de octubre de 1982, el día de la victoria socialista en las elecciones generales, por Enrique Ballester y Luis Barredo al abandonar Management. Dedicada a la exportación-importación.
COPEX, S.A. Fundada en 1980 en Murcia por Jorge Soto, ex marido de la antigua jefa de prensa del PSOE, Helga Soto, y Julio Feo, por entonces secretario del presidente de la Comunidad Murciana, Antonio Hernández Ros, y futuro secretario del presidente Felipe González.
CARYN, S.A. Creada en 1979 por la Federación Catalana del PSOE, dedicada a la compra-venta de automóviles. Acusada de apropiación indebida en 1984.
TRANSCOMIN 86, S.A. Propiedad de Antonio Calleja Relaño, ex miembro del Comité Federal del PSOE y amigo del último responsable de finanzas socialista, Guillermo Galeote. Importa y exporta herramientas de la República Democrática Alemana, alimentos a la URSS, ingeniería, teléfonos, e incluso arroz del Vietnam.
PROCO 75, S.A. Fundada en 1983 por Antonio Calleja, Jorge Soto y Fernando González Novo.
DISTRIBUIDORA EXPRES 2020, S.A. Sociedad creada en 1987 por Aida Alvarez tras abandonar sus cargos en el aparato del partido. Posee el trece y medio por ciento del capital social -unos diez millones de pesetas- y sus socios son: su madre, sus dos hermanos, y su actual compañero, Miguel Molledo Martín. Se dedica a la consultoría, asesoramiento y cobro de comisiones. Toda una empresa de tráfico de influencias, pero que también se dedica, en período electoral, a repartir las papeletas del PSOE.
TRANSPORTES AÉREOS HISPANOS, S.A. (TAHIS). Fundada en 1984, compañía de aerotaxis al servicio del PSOE que regenta Aida Alvarez, junto a su compañero Miguel y el hermano de éste, Francisco Javier Molledo, ambos pilotos. A finales de 1988, a TAHIS le fue concedido un servicio nocturno de paquetería aérea que realiza el trayecto Bruselas-Madrid.
Como colofón, está INTERMTJN, S.A., la empresa vinculada a Enrique Sarasola y fundada por el socialista Antonio Blazquez, socio del empresario felipista El 29 de jumo de 1984, Sarasola fue acusado por el Grupo Popular de estar implicado en una operación de exportación de 70.000 toneladas de azúcar por un contrato del FORPPA que le supuso al Estado más de quinientos millones de pesetas en pérdidas.
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«Ni flick ni flock))
21 de diciembre de 1984. Congreso de los Diputados. Comisión de investigación presidida por el socialista Leopoldo Torres, hoy Fiscal General del Estado. Responde a las preguntas Max Paefgen, ex gerente del consorcio industrial alemán FLICK, uno de los grupos empresariales más influyentes durante el régimen de Adolf Hitler.
-En sus declaraciones en Alemania -preguntó José María Ruiz Gallardón, ya fallecido, en representación del Grupo Popular-, usted ha explicado que en 1976 sostuvo una serie de conversaciones con directivos de la fundación Friederich Ebert del partido Socialdemócrata alemán sobre la península ibérica, especialmente sobre España, ¿es cierto?
-Sí, así fue -respondió Paefgen-. Yo entonces estaba preocupado por la situación interna española. La conocía bastante bien, ya que visité España con frecuencia.
-Cuando, por esas fechas -prosiguió Ruiz-Gallardónuno de los directivos de Ebert le pidió un millón de marcos,
¿le aseguró a usted que el dinero iba a España?
-Me dijo que a España, Portugal y Latinoamérica, que eran zonas de tensión en el mundo.
-,Qué objetivos tenía la fundación Ebert en España? -preguntó Marcos Vizcaya, del PNV.
-Nunca pedíamos explicaciones sobre qué se haría con nuestro dinero. Usted, cuando hace un donativo, no puede precisar en qué desea que se invierta.
El escándalo Flick había estallado en pleno corazón del sistema parlamentario alemán. Sobornos a políticos, fraude fiscal y «donativos» a todos los partidos representados en el Bundestag, menos a los Verdes. «La República está comprada», repetían los ciudadanos alemanes mientras el presidente de su parlamento, Reiner Barzel, dimitía de su cargo al descubrirse que había cobrado 1,7 millones de marcos de forma ilegal.
El poderoso consorcio industrial, según la Fiscalía de Bonn, había «donado», entre 1969 y 1980, más de veinticinco millones de marcos a los cuatro partidos clásicos de la República Federal:
socialdemócratas, liberales, cristiano demócratas y cristiano-sociales bávaros. En medio de la crisis, en el último trimestre de 1984, el diputado socialdemócrata Peter Struck aseguró a la prensa que, a través de la fundación Ebert, el partido socialdemócrata había entregado dinero del consorcio Flick a Felipe González. Y así llegó a Espalta la marejada política que desencadenó la creación de una comisión parlamentaria compuesta por representantes de todos los partidos presentes en la Cámara.
El 10 de diciembre, a las diez en punto de la mañana, compareció el diputado Struck dispuesto a «desfacer entuertos».
-Señor Struck -preguntó Ruiz-Gallardón-, usted ha dicho en una emisora de radio alemana lo siguiente: «El gerente del consorcio Flick, responsable de donativos a la fundación Ebert, ha declarado ante la comisión investigadora del Bundestag que consideraba muy útil que ese dinero, insisto en que donado a la fundación Ebert, fuese invertido en ayuda a Felipe González.» Señor Struck, ¿mantiene usted esto?
-Sí. Mantengo haber dicho eso o algo similar a una emisora alemana -contestó lacónico el parlamentario.
-,Eso quiere decir -prosiguió Ruiz-Galiardón que usted admite la entrega de dinero alemán al PSOE?
-Nunca he admitido tal cosa.
Tras una breve pausa, pasadas las doce del mediodía, el presidente de la comisión Leopoldo Torres, dejó en suspenso la comparecencia de Struck e inició la declaración del supuesto «transportista» del dinero Flick, según Struck, el también diputado socialdemócrata Hans Jurgen Wischnewski, quien, tras prestar solemne juramento, entrego una cuartilla mecanografiada en la que insistía: «Nunca he lie
-Usted ha llevado alguna vez una maleta llena de di nero a alguna parte? -preguntó José María Durán Lleida, de Minoría Catalana.
-Ciertamente -respondió Wischnewski-, he trasladado una maleta con dinero desde Frankfurt a Mogadiscio, en Somalia, con ocasión del incidente causado por un grupo terrorista que secuestró un avión. Nunca más he viajado con dinero en la maleta. Por supuesto, vuelvo a insistir en que no he traído dinero a España.
El comunista Santiago Carrillo se empleó con dureza:
-Ustedes admiten haber ayudado económicamente al PSOE en los últimos años de clandestinidad de ese partido, para combatir el peligro comunista. Admiten también prestar una ayuda política a los socialistas españoles para hacer frente a la posibilidad de un Partido Comunista fuerte, ¿no considera que todo esto es una clara injerencia en los asuntos internos de España?
-Insisto -respondió Wischnewski yéndose por las ramas- en que no conozco ninguna entrega de dinero. Respecto a su interés por la no injerencia en los asuntos internos españoles, he de decirle que yo también lo comparto. No es ésta, sin embargo, la práctica habitual que desarrolla la Unión Soviética y algunos partidos comunistas que le son afines.
-¿Por qué no desmintió inmediatamente las afirmaciones de Peter Struck? -inquirió Ruiz-Gallardón.
Porque cuando fueron efectuadas yo me encontraba en
Argel, con ocasión de la celebración del aniversario de la independencia de Argelia. No tuve conocimiento de la importancia que este asunto tenía en España hasta varios días después de que el «Frankfurter Rundschau» hubiese publicado su artículo. Además,
lógicamente, quería esperar a contrastar opiniones con el propio Struck.
-Perdone, pero me veo obligado a inquirirle -insistió el diputado popular- por su opinion respecto de su compañero Peter Struck.
-Bueno, realmente en Alemania, Peter Struck ya ha dicho en otras ocasiones cosas que no eran absolutamente exactas. Creo, que a veces la prensa no entiende bien lo que Struck desea decir.
A las trece horas, Wischnewski abandonó el Parlamento español para dirigirse al aeropuerto de Barajas donde embarcaría, a las quince horas, en un vuelo con destino a Sttutgart. Mientras tanto, la comisión había reiniciado el interrogatorio de Peter Struck, quien reiteró su tesis:
-Todo esto son malinterpretaciones interesadas, cuyo origen es una deformación del diario «La Vanguardia».
Ante la terquedad del parlamentario, José María RuizGallardón expuso los hechos:
-Tenemos una primera declaración -dijo- del señor Struck efectuada el 15 de marzo del 84. Una primera de Max Paefgen, gerente de Flick, el 2 de abril. Una segunda, por escrito, de Struck. La segunda y la tercera declaración de Paefgen, en julio. Una tercera de Struck en octubre, que es recogida por el «Frankfurter Rundshau» y por «La Vanguardia», y una última declaración suya a través de las ondas de la «Nordeustcher Rundfunk». Usted, señor Struck, sólo ha desmentido una, la efectuada en octubre ante una reunion de juristas de su partido en Hannover, por que9
-Nunca he admitido -respondió Struck-, en ninguna de las declaraciones que me atribuye, conocer la entrega, y mucho menos participar, de dinero al PSOE o a Felipe González. En anteriores declaraciones he ratificado, solamente, que uno de los gerentes de Flick, Max Paefgen, dijo ante la comisión investigadora que a él le
habían indicado que parte del dinero que dono fue a parar a España entre los años 74 y 76. En cualquier caso, hago entrega de las actas del Bundestag donde se recogen las explicaciones que, sobre este tema, dio Paefgen. Creo que es una buena forma de deshacer equívocos. Por favor, acérqueme esa maleta...
Se trataba de un simple comunicado de prensa, de veintinueve líneas, en la que el Partido Socialdemócrata Alemán desmentía el envío de fondos procedentes de Flick al PSOE. Ninguna prueba pudo aportarse Tan solo quedo en algunos parlamentarios de la oposición la sombra de la duda.
Para la historia quedan dos episodios fechados el 13 de noviembre que tienen como protagonista a Jorge Verstrynge, entonces secretario general de Alianza Popular, y actual merodeador del PSOE a la búsqueda de un difícil carnet de militante.
Después de su intervención parlamentaria en que atacó furibundamente al presidente del Gobierno y destacó los métodos de financiación del partido socialista, Verstrynge declaró que Guillermo Galeote, actual secretario de finanzas del PSOE, le había increpado:
-Eres un embustero y me encargaré de que pases por nazi y corrupto hasta el final de tus días...
Estas palabras fueron posteriormente negadas por Galeote, quien aseguró haberle calificado sólo de «embustero'>.
Minutos antes, el hoy filosocialista Jorge Verstrynge, desde el estrado, había preguntado a González en el debate del 13 de noviembre:
-Señor González... nadie da dinero por nada, y mucho menos Flick. Queremos la verdad clara y desnuda. Se habla de «agujero» del PSOE, que no se explica bien.
-No voy a caer en la provocación. Usted se ha desviado hacia otros temas y ese no es el camino. Yo no he recibido dinero ni de Flick ni de Flock, y eso se lo digo hoy y se lo diré dentro de un mes y de tres años. Quien afirma algo tiene que probarlo.
Y así quedó el asunto, aunque para la historia sirvan las dos cartas enviadas por los dos dipudos alemanes, presuntos causantes del affaire.
La más breve y tajante fue remitida por Hans J. Wiscnewski y decía:
«Estimado amigo: Considero una vez más muy necesario expresarle personalmente cómo lamento las falsas informaciones que, desgraciadamente, han sido relacionadas también con mi nombre. Declaro aquí bajo juramento: Que nunca he llevado dinero a España. Que ni a usted ni a cualquier otro español he dado dinero. Hago esta declaración con pleno conocimiento del significado de una declaración jurada... Con saludos cordiales. Suyo...
En su misiva, el diputado Peter Struck, entonando el mea culpa, tuvo que dar más explicaciones:
«Querido Felipe González:
» Con gran consternación me he enterado de los artículos de prensa publicados en España, sobre presuntas declaraciones mías en relación con mi trabajo en la Comisión investigadora de Flick, delparlamento alemán.
»Para aclarar y para su información, muy estimado señor presidente, me permito, sin embargo, presentar el desarrollo real de los acontecimientos:
»El martes, dzz 30 de octubre de 1984, coordine, por invitación del Grupo de trabajo de Juristas socialdemócratas, una reunión a la que también fueron invitados periodistas.
Entre ellos, el corresponsal del Frankfurter Rundschau, de Hannover, Eckardt Spoo. El señor Eckardt Spoo escribió después un reportaje el día 1 de noviembre de 1984, en el Frankfurter Rundschau, que en lo referido al asunto en cuestión afirma:
» "El SPD pasará horas amargas -auguraba Struck-, pero tenemos quepasar por ello. " Pero ya tenía preparado un bálsamo: una parte de los cuatro millones de marcos que se
supone habían afluido desde el consorcio Flick al SPD, no habrán sido utilizados en el interior, sino ese dinero se lo habici pasado Hans-Juerguen Wischnewski inmediatamente, en
una maleta, al líder socialista español Felipe González, el cual financió con ello su campaña electoral. "Pero eso, sin duda, hubiera sido un buen objetivo' opinaba Struck
»Este reportaje, por su descripción abreviada y la omisión de más declaraciones mías, no es correcto.
»Por el contrario, lo correcto es: A la pregunta de un oyente de que por qué no había informado que la fundación Friedrick Ebert había recibido dinero de Flick, dinero que había pasado a continuación al SPD, yo contesté en primer lugar, que, según los resultados obtenidos hasta el momento a raíz de nuestras investigaciones, la Fundación Ebert no había sido un sitio donde se blanqueaba dinero sucio, tal como ha bía confirmado expresamente la Fiscalía de Bonn a la comisión. Y yo añadí a ello que, según la declaración ante la comisión del antiguo directivo de Flick, Guenther-Max
Paefgen, la fecha 24 de mayo de1984, el donativo de un millón de marcos en el año 1976 había sido entregado para apoyar el
trabajo de la Fundación Ebert. Paefgen aclaraba además que también la Agencia Alemana de Prensa (DPA), en una noticia del 5 de noviembre, reiteraba en un resumen sobre el trabajo de la Comisión investigadora de Flick, que no ha habido ninguna relación entre el donativo y la exención fiscal, Al contrario, así lo dijo Paefgen, deberían ser apoyados los esfuerzos de la Fundación en relación con los procesos de democratización de España, Portugal y América Latina.
»Esta manifestación de Paefgen, que yo había citado en Hannover, ha sido publicada en su día, después de su declaración del 24 de mayo de 1984, también en los periódicos españoles, según mis conocimientos.
»Desgraciadamente, durante esta explicación mía, se dio la circunstancia de que el nombre de Wischnewski fue mencionado, o por mío por alguien desde las filas de los oyentes, y yo aludi completamente imprudente y jocosamente, que Hans-Juergen Wischnewski había viajado de un lado a otro con una maleta llena de dinero, como se sabía. A posteriori, sólo puedo explicarme esta referencia sobre Hans-Juergen Wischnewski porque éste, efectivamente, viajó con una ma¡eta llena de dinero en el caso de los rehenes alemanes en Mogadiscio, para pagar el rescate exigido.
» Considero que esta imprudente expresión mía es la gran culpa que tengo con el PSOE y también con usted, muy estimado señor presidente. Sin embargo, jamás he declarado que con ello fuera financiada la campaña electoral de 1982 del PSOE, o que le fuera entregado a usted en cualquier forma dinero alguno.
» Que sirva esta carta como aclaración, porque el reportaje del Frankfurter Rundschau es incorrecto.
»Después de haberme sido entregada la traducción del artículo de La Vanguardia del 2 de noviembre, quedé consternado al ver que, además de las noticias falsas ya desmentidas por mí, se cometían nuevos errores.
»Finalmente, estimado señor presidente, permítame expresarle mi gran pesar por haber sido utilizado por sus adversarios políticos para ensuciarle a usted y a su partido con insostenibles acusaciones. Pongo tanto énfasis en esto porque mi primer encuentro inolvidable con usted está unido a su discurso en el Congreso Federal del SPD, en el año 1975, en el Mannheimer Rosengarten, en el cual participé como delegado.
» Tengo la gran esperanza que con esta carta haya conse guido la necesaria clarificación para eliminar, de una vez por todas, la injustificada sospecha que había recaído sobre usted y su partido».
S
Strauss da dinero a Fraga
-Ojalá todos los problemas que yo tenga -exclamó Manuel Fraga en Granada- sean explicar esos dos millones
y pico de pesetas que me haya dado el señor Strauss! Me niego a tomar en serio discutir esto ahora. Aparte de que si a mí el señor Strauss me hubiera dado dos millones y pico de pesetas, nadie tendría nada que decir, porque seria un gesto
perfectamente correcto de un pequeño partido que tema m terés por lo que pasaba en España.
El presidente de Alianza Popular no negaba la evidencia, como lo hizo su delfín Verstrynge al asegurar que su
partido «no había recibido ni un duro del extranjero» mm tiendo descaradamente.
-Al hacer esa afirmación -dijo Verstrynge al rectificar- yo me refería a mm experiencia de cargo con responsabilidad importante en el partido, como secretario general, desde hace cinco años. En la etapa posterior, la única relación con Alemania ha sido una colaboración con la fundación Hans Seidel.
En medio del escándalo Flick, Alianza Popular quedaba salpicada. Según el semanario germano Der Spiegel, el socialcristiano Franz Josef Strauss, presidente de Baviera, contribuyó directamente a silenciar el caso para salvar la venta a España de la licencia de fabricación del carro de combate
Leopard 2, producido por el consorcio Flick-Krauss-Maffei.