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1.8. Marco Teórico

1.8.10 Interacción universidad-empresa

El origen de las incubadoras tuvo lugar en los Estados Unidos y se encuentra fuertemente relacionado con el apoyo que algunas universidades comenzaron a brindar hacia fines de los años 70 y principios de los 80 a estudiantes e investigadores para la creación de sus propias empresas. Posteriormente, en función de los resultados que manifestaban en términos de creación de empleo e innovaciones, los organismos centrales de gobierno se fueron apropiando de estas organizaciones, por considerarlas clave en las políticas de innovación, y establecieron instrumentos directos para su promoción. Vidaurre. (2009):

A partir de este origen ligado al ámbito universitario y a la intención de que sus investigaciones y desarrollos resultasen útiles en el

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ámbito empresario, las incubadoras de empresas han alcanzado un grado de desarrollo tal en los Estados Unidos, que rápidamente no sólo se convirtieron en una herramienta útil para la generación de innovaciones sino también para la generación de empleo y desarrollo económico como resultado de la creación de empresas. Diversos informes coinciden en destacar que uno de los principales motivos del crecimiento y apoyo a las incubadoras de empresas se relaciona con el creciente desempleo sufrido en Estados Unidos y Europa a raíz de la crisis hacia fines de los años 70 en el ámbito de las industrias tradicionales.

No obstante que la denominación como tales y el establecimiento planificado de las incubadoras de empresas comenzó en esa época, existe una experiencia reconocida como la primera en el campo de la incubación. En 1937, en la Universidad de Standford, Estados Unidos, dos estudiantes recibieron el apoyo necesario para la creación de su propia empresa. Se trataba del comienzo de Hewlett Packard, empresa reconocida mundialmente por sus desarrollos en el área de la computación.

En las actuales circunstancias, una de las tendencias en la educación que viene consolidándose -aunque sigue siendo materia de debate- es la economía, la cual demanda instituir carreras vinculadas al mercado laboral, planteando la necesidad de incorporar al comercio los servicios educativos de la enseñanza universitaria considerándola un factor importante en el crecimiento de la economía mundial” en la óptica de que los servicios de enseñanza superior constituyen cada vez más una actividad empresarial a nivel internacional.

Cabe destacar en este contexto, el rol del sistema educativo universitario de contribuir a la difusión de la moderna economía del conocimiento en todo el mundo, que puede ayudar en mucho a que

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se disponga de una fuerza de trabajo más eficiente, permitiendo a los países mejorar su posición competitiva en la economía mundial.

En tal sentido, el nuevo rol que asume el sistema educativo universitario supone nuevos desafíos para las universidades por ser éstas las encargadas de producir el conocimiento científico y tecnológico –elementos clave reconocidos en el progreso económico de los países- que la hacen revalorar su protagonismo en el desarrollo de los países, haciéndole asumir el compromiso de atender la demanda de contribuir a ese desarrollo económico y social, como parte también de su función misional.

Asumir este compromiso significa tener que operar una reforma interna que necesariamente empieza con una reflexión crítica sobre su vigencia y pertinencia frente a los actuales escenarios, siguiéndole a ello la búsqueda de estrategias para definir y concretar los cambios necesarios que le permitan responder con eficacia a los procesos sociales de innovación demandados por el país el cual le supone nuevas oportunidades para su propio desarrollo y quehacer institucional. Barreto S. Karla: (2008:121)

El desarrollo de la economía peruana en el quinquenio 2006-2011 ha tenido un avance extraordinario. Al cierre del quinquenio 2006- 2011, la economía peruana fue la que más creció en la región y la que mantuvo la menor inflación.

Los logros en desarrollo económico son innumerables y la evolución de la economía ha superado las expectativas del Gobierno y la población. Durante este periodo, el PBI creció a un ritmo promedio anual de 7,2%, el mayor registro desde el quinquenio 1961-1965, a pesar de haber atravesado en el 2009 por la peor crisis internacional desde la Segunda Guerra Mundial. En este período, los principales motores del crecimiento fueron las ganancias de productividad producto de la integración al mundo y la inversión

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privada. Este crecimiento económico y la baja inflación se han traducido en una importante reducción de la pobreza que pasó de 48,7% en el 2005 a 31,3% en el 2010 (muy cerca de la meta de 30% para fines del 2011).

Por otra parte, según lo que señala el Banco Central de Reserva (BCR) la confianza empresarial en el país en el primer trimestre 2012 casi retomó a los niveles de euforia de inicios del 2011, cuando la economía crecía a tasas más elevadas (el PBI creció 10.2% y 8.3% en enero y febrero del año pasado, según el INEI).

Así mismo, el Índice de Confianza Empresarial, que mide la expectativa de la economía a seis meses, mejoró sustancialmente de 60 a 68 puntos entre febrero y marzo del 2012, no obstante el Índice de Confianza del Consumidor, que mide la situación económica familiar, retrocedió de 61 a 56 puntos entre febrero y marzo del 2012, manteniéndose un rango optimista.

No obstante, dado que somos una economía pequeña lo que pase en el mundo tiene un impacto en la economía peruana, es por ello que la fragilidad de las condiciones externas indujo a una expansión moderada de las exportaciones y del gasto privado en lo que fue el segundo trimestre 2012.

En este sentido, el índice de confianza empresarial muestra una alta correlación con la evolución futura de la inversión (el índice anticipa las decisiones de gasto empresarial en dos trimestres). El nivel más actual de este índice es consistente con una tasa de crecimiento de la inversión de alrededor de 6,0% para el año, menor a la que se habría registrado en 2011 (alrededor de 11%). Esta previsión también recoge el soporte proveniente de aquellos proyectos que ya se encuentran en marcha, vinculados principalmente a la actividad minera, así, por ejemplo, se prevé inversiones por más de USD 7 mil millones en la actividad minera durante 2012. Méndez (2014: 31)

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La encuestadora del país Consultoría Apoyo, consultó a las empresas, respecto a la opinión acerca de la idea de acelerar sus procesos de inversión, la respuesta positiva en marzo de este año ha sido más del doble de la que se venía respondiendo. En este sentido, el 35% de los empresarios encuestados planean acelerar sus planes de inversión, mientras que en diciembre el porcentaje era de solo 27%, en tanto el 65% mantendría sus planes de inversión”.

Ministerio de Economía y Finanzas (2012:12)

La encuesta aplicada también mostró otros resultados en el sentido de que las empresas también son bastante más optimistas respecto a la contratación de personal en los próximos meses pues el 54% afirmó contratar más trabajadores.

Finalmente, todas las señales están dadas y el escenario más probable es que efectivamente haya una recuperación de la inversión privada en el país.

Las incubadoras también se concibe como un organismo de vinculación entre Estado-Empresa-Universidad (triple hélice)

(Healey, 1993; Etzkowitz y Leydesdorff, 1997), con los objetivos de:

 Desarrollar un ecosistema emprendedor.

 Promover la generación de empresas en sectores estratégicos.

 Promover la generación de mejores empleos.

 Promover la innovación tecnológica y la generación del valor agregado en la producción y la comercialización de bienes y servicios.

 Promover la innovación como estrategia de la competitividad de las pymes.

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 Dinamizar la construcción de un sistema nacional de innovación tecnológica.

Por la proyección que puede tener una Incubadora de Empresas en la realidad universitaria es que nos referimos a ella en este punto específico. Las Incubadoras Universitarias, además de vincular la realidad de la universidad a la de la empresa, generan espacios que producen una readecuación general en los procesos, se fomenta el desarrollo de interesantes líneas de investigación, cambios en los programas curriculares, etc.; sobre todo la creación de un espíritu que fomenta la actitud emprendedora en estudiantes y académicos.

La experiencia de Incubadoras de Empresas Universitarias en Estados Unidos, Canadá y Europa pareciera validar lo mencionado.

Algunos elementos importantes para el establecimiento de Incubadoras Universitarias, son:

- Congruencia y compatibilidad de objetivos. - Mecanismos facilitadores de la interacción;

- Incentivos para que los investigadores se sientan motivados a transferir sus resultados a las empresas, incluyendo la

asistencia técnica pos licenciamiento.

En general, la experiencia ha demostrado que las universidades son por su naturaleza un catalizador importante de las inquietudes de alumnos, académicos y egresados, dada su condición de creadora de conocimiento.

Una investigación chilena desarrollada por una universidad, llegó a la conclusión que los elementos esenciales de éxito en la formación y puesta en marcha de una incubadora universitaria son los siguientes:

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Factores Críticos a considerar para el éxito de una Incubadora Universitaria:

- Estrategias y políticas - Tendencias

- Creación de un nuevo espíritu - Interdisciplinariedad

- Rol del Gobierno nacional y regional - Rol de la universidad

- Rol de la empresa - Financiamiento

- Tipo de recursos humanos.

De lo anterior debería concluirse que si se ha tomado la decisión de iniciar una empresa con la colaboración de una incubadora, sobre todo universitaria, sería prudente considerar los aspectos antes mencionados.